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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 01-11-2017 / 09:11

Reforma laboral de Macri: Todo para los empresarios

Reforma laboral de Macri: Todo para los empresarios
El gobierno de Mauricio Macri presentará en las próximas semanas un proyecto al Congreso. Se trata de un texto profundamente reaccionario, flexibilizador y antiobrero que compromete derechos elementales de los trabajadores. Entre las disposiciones que más atacan a los trabajadores se cuentan: 1) Una medida para abaratar los despidos; 2) Exención de la responsabilidad sobre los empleados tercerizados; 3) La posibilidad del empleador de modificar las formas y modalidades de trabajo; 4) Extensión de las formas precarias como las pasantías; 5) Reducción de los plazos para iniciar juicios laborales; 6) Creación de una figura precarizada de "trabajador autónomo económicamente dependiente"; 7) Creación de fondos de desempleo para empleadores para que los empresarios tomen, desvinculen y manipulen las jornadas laborales a gusto y piacere, de manera de formalizar legalmente la precarización.
"Ni la dictadura se animó a tanto", así definió el presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas, Matías Cremonte, el borrador de la reforma laboral que impulsa el gobierno del presidente Mauricio Macri. Un proyecto profundamente reaccionario, precarizador y antiobrero que atenta contra derechos elementales de los trabajadores.
 
El texto, que los gremios ya tienen en su poder, sorprendió a los especialistas por su parecido "a reforma la brasileña". "Modifica toda la ley de contratos de trabajo, incluso algunos aspectos que ni (el ministro de Economía de la última dictadura cívico militar) Alfredo Martínez de Hoz se animó a tocar", opinó.
 
Le da posibilidad al empleador de modificar las formas y modalidades de trabajo. Entre los aspectos más peligrosos que propone modificar la ley está el principio actual de irrenunciabilidad, por el cual un trabajador no puede renunciar a lo estipulado en la ley de Contrato de Trabajo, ni en el convenio colectivo ni en el contrato individual, y que con la reforma en debate sí podría hacer. También limita las opciones del trabajador frente al us variandi, cuando el empleador modifica unilateralmente las condiciones de trabajo.
 
"Estas dos modificaciones legalizan las condiciones para no perder el trabajo. Así como la desocupación es un condicionamiento a la baja, porque uno tiene miedo de perder el empleo, estas reformas también te condicionan. Ahora va a ser válido que renuncies a las condiciones que ya habías pautado en el contrato individual y no podrás recurrir a la Justicia para restituir las condiciones" originales, explicó Cremonte.
 
Reducción de los plazos para iniciar juicios laborales. La reforma también acorta de 2 años a 1 la prescripción de los reclamos laborales -la dictadura la había acotado de 4 a 2 años- y elimina la responsabilidad solidaria en la tercerización o subcontratación de algunos rubros como las tareas de limpieza, seguridad y mantenimiento, entre otras.  
 
"Si durante cinco años no te pagaron horas extras, ahora podrás reclamar sólo por un el último año. Cuando el empresario, o cualquier trabajador, tiene hasta diez años para reclamar una deuda. Esta reforma deja a los trabajadores con menos derechos que cualquier otro ciudadano", sostuvo Cremonte.
 
Crea una figura precarizada de "trabajador autónomo económicamente dependiente". El proyecto también acota las indemnizaciones, crea la figura del trabajador autónomo o independiente -por fuera del vínculo laboral-, permite el blanqueo de trabajadores en negro con la respectiva condonación de deuda, elimina las horas extras y reduce las multas ante el despido de un trabajador no registrado.
 
Son medidas para abaratar los despidos. No hay nada que favorezca la creación del empleo, beneficia la destrucción del empleo, y sin consecuencias. Es una ley hecha a medida de los grandes empresarios, una transferencia directa del salario a la rentabilidad empresarial. De los pobres a los ricos.
 
La Opinión Popular

 
UN INFORME DEL CEPA SOBRE LOS EFECTOS QUE TENDRÁ LA REFORMA LABORAL
 
Una lista de damnificados
 
La baja del llamado costo laboral no puede hacerse sin costo. Según el cálculo del Centro de Economía Política Argentina, con la reducción de las contribuciones patronales el sistema de seguridad social dejará de recibir, a los niveles salariales de hoy, unos 42 mil millones de pesos: esto es un 11 por ciento de lo que se está recaudando.
 
En este marco, el CEPA apunta como llamativo que el Gobierno impulse la reducción de las jubilaciones en el orden de los 112 mil millones de pesos (a través de la modificación del índice de actualización) y al mismo tiempo promueva un recorte de las contribuciones patronales de 42 mil millones.
 
"Este escenario implica que no se reduzca el déficit fiscal tal como pretende el Gobierno; pero a la vez, que sean los jubilados quienes transfieran ingresos en favor de las empresas beneficiadas con la medida", advierten.
 
En su análisis sobre el "borrador" de reforma laboral presentado por el gobierno a la CGT, Hernán Letcher y Julia Strada hacen además una lectura sobre el impacto social de la reforma.
 
Ya que el otro camino para abaratar los costos empresarios pasa por desarmar una serie de protecciones a los trabajadores, puede anticiparse quiénes quedarán más expuestos: los empleados tercerizados y los jóvenes que buscan ingresar al mercado laboral.
 
Pero también está la rebaja de las indemnizaciones, que permitirá despedir más barato. En otras palabras, del primero al último de sus integrantes, todo el conjunto de los que viven de su trabajo quedará afectado.
 
"Una de las características que tiene esta reforma es que no segmenta ni por tamaño de empresa ni por la edad del trabajador, ni por otras características como la formación del empleado: es universal", explicó Letcher a PáginaI12.
 
"En los '90 se hizo igual. En todas las épocas, las modificaciones universales, que atraviesan absolutamente a todos, se hacen de esta manera porque benefician a los grandes. Los grandes son los que menos posibilidades tienen de evadir aportes y contribuciones, con lo cual la eximición del pago los beneficia abiertamente. De hecho, la ley anterior (para promover el blanqueo de empleados en negro), que es una norma de diciembre de 2014, del kirchnerismo, diferenciaba los beneficios a los empleadores según su tamaño. Incluso la ley de Primer Empleo (que promovió el macrismo pero logró ser frenada) también tuvo eso. Tenía una característica adicional que era la de darle un subsidio para las contribuciones, pero mantenía la segmentación y favorecía también a las empresas que estaban en el Plan Belgrano (lanzado al inicio de la presidencia de Mauricio Macri para desarrollar el norte del país). En cambio ninguna de estas cosas, ni la ubicación geográfica, ni el tamaño de la empresa, ni las características del trabajador, se tienen en cuenta en esta reforma, con lo que no se salva nadie".
 
El empeoramiento de la situación de los tercerizados se deduce teniendo en cuenta que el proyecto actual propone modificar el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo. El artículo original sostiene que hay responsabilidad solidaria de la empresa principal sobre el cumplimiento de las obligaciones de los contratistas.
 
"Esto se modifica, y en el proyecto borrador alcanza con que la empresa principal cumpla con el requisito de controlar a la contratista e informe a la autoridad competente. Con ello, queda eximida de solidaridad. Dicho de otro modo, si la contratista incumple frente a un accidente laboral, con un despido, o un incumplimiento salarial, la empresa principal no se hará cargo del reclamo. Esto es importante porque que muchas empresas que tercerizan trabajadores suelen no tener la solvencia suficiente (son más pequeñas y tienen menor espalda financiera), lo que otorga carta blanca para aprovechar esta situación", apunta el informe.
 
En mercado laboral argentino, las empresas grandes usan la tercerización como mecanismo de abaratamiento. Hay además conocidos casos en que crean empresas derivadas de ellas mismas. Con la reforma, si después si quiebran o cierran, la tercerizadora podrá no hacerse cargo de nada.
 
Como nueva forma de precarización laboral, el llamado "sistema de prácticas formativas" es una vuelta de tuerca de las pasantías. "Esta propuesta extiende de algún modo el contrato a prueba a un año pero además permite hacerlo sin aportes ni contribuciones", marca el informe.
 
El trabajo del CEPA hace un repaso de la historia reciente. Recuerda por ejemplo que la reducción de cargas patronales tuvo su aplicación en la Argentina sin los resultados esperados.
 
"En los considerandos del decreto de diciembre de 1993 de Carlos Menem y Domingo Cavallo, que inició una serie de recortes drásticos de aportes y contribuciones, se argumentó que esas medidas establecerían 'las bases para un crecimiento sostenido de la actividad y los niveles de ocupación'. Las contribuciones patronales totales al sistema pasaron del 33 por ciento en 1994, al 17,8 por ciento (promedio) en el 2000".
 
Sin embargo, lejos de favorecer la creación de empleo, lo que hubo fueron picos en la tasa de desocupación y precariedad laboral. En 1994 se llegó a un 19,4 por ciento de desocupados. Hacia el año 2001 la informalidad trepaba al 50 por ciento. En 2004 la Encuesta Permanente de Hogares indicó uno de los picos más altos: 53,8 por ciento de asalariados sin aportes jubilatorios.
 
"En todo el período entre 1991 y 2001 los principales indicadores sociales y laborales fueron negativos, con preocupantes resultados en la tasa de empleo (caída al 34,5 por ciento hacia el final de la década), de desempleo (del 6 al 18 por ciento), de subempleo (del 7,9 al 16,3 por ciento), de población pobre (de 21,5 al 31,5 por ciento), población indigente (del 3,0 al 12,2 por ciento), y del salario real (con una caída cercana a los 7 puntos porcentuales)".
 
Por Laura Vales
 
Fuente: Página12
 

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18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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