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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 28-10-2017 / 09:10
PANORAMA ECONÓMICO

Los números del déficit comercial no cierran

Los números del déficit comercial no cierran
El déficit comercial de este año será record histórico.
El déficit comercial de este año será record histórico. El desequilibrio entre exportaciones e importaciones superará por mucho la estimación del Gobierno de Mauricio Macri, que de hecho ya se vio desbordada cuando todavía falta computar un trimestre para el cierre de 2017.
 
El Ministerio de Hacienda calculó que se ubicaría en 4500 millones de dólares, pero el acumulado hasta septiembre ya arroja 5200 millones. La cifra que proyecta la consultora Econométrica, que dirige uno de los economistas favoritos de la city porteña, Mario Brodersohn, se estira hasta los 7000 millones de dólares.
 
Más alarmante aún es su estimación para 2018, porque lejos de que las autoridades encuentren un camino para desactivar esta amenaza para la sustentabilidad de la economía, advierte que el saldo comercial trepará hasta un rojo de 11.000 millones de dólares.
 
"El interrogante por dilucidar es si en 2018 los mercados financieros internacionales estarán dispuestos a financiar un creciente endeudamiento" para cubrir este agujero, se pregunta Brodersohn, y rápidamente responde que sí, gracias a la herencia de los gobiernos kirchneristas.
 
Esta complicación es descargada sobre las espaldas de las mayorías populares, mientras a los sojeros se les bajan las retenciones y a las empresas otros impuestos. El triunfo electoral de Cambiemos le da espacio político para hacerlo, aunque los números del frente externo, que son los que desatan huracanes en la Argentina, son lo que no cierran.
 
"No está en discusión el potencial acceso al mercado de capitales en 2018 y 2019 porque como partimos de un nivel de Deuda Pública Neta/PBI que es relativamente bajo con relación a otros países, el gobierno tiene acceso al mercado financiero internacional para cubrir esos desequilibrios. Lo que está en discusión es el mediano plazo porque las reformas estructurales que se requieren en exportaciones llevan tiempo hasta que se puedan apreciar sus resultados", advierte el consultor.
 
Es decir que el macrismo tiene margen para tomar crédito en moneda dura porque las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner redujeron sensiblemente la carga de la deuda.
 
Esa política virtuosa -ninguneada en los análisis del establishment de economistas y medios- ha sido reemplazada por su opuesto sin ninguna ganancia sustancial para el desarrollo productivo del país. Por el contrario, el Gobierno está alimentando con prisa pero sin pausa una nueva crisis del sector externo como las que tantas veces pusieron de rodillas al país, con el antecedente dramático del 2001 como el más cercano.
 
La vulnerabilidad que genera la apertura importadora -más allá del impacto sobre la industria nacional, que sigue perdiendo empresas y puestos de trabajo, como volvió a apreciarse esta semana con despidos masivos en Unilever y el reconocimiento del Ministerio de Trabajo de que la ocupación en las fábricas cayó en agosto por vigésimo mes consecutivo-, sumada a la persistente fuga de capitales, el déficit en la cuenta turismo, el pago creciente de intereses de la deuda externa y la remisión de utilidades de las multinacionales a sus casas matrices, queda expuesta ante cada episodio de cambio de humor en la plaza internacional.
 
Ahora la sola posibilidad de que un monetarista duro como John Taylor pueda ocupar la presidencia de la banca central estadounidense, la Reserva Federal, causó escozor en el mercado doméstico y provocó un incremento inesperado en la cotización del dólar, dado que el Banco Central argentino al mismo tiempo estaba enviando la señal opuesta con otro fuerte aumento de la tasa de interés.
 
En conclusión, solo el rumor de que podría llegar Taylor tuvo más incidencia que una medida concreta como el alza de un punto y medio de la tasa de referencia del BCRA.
 
La razón es que si Taylor aplicara sus teorías desde la FED, la tasa de Estados Unidos podría subir más rápido y más alto, algunos arriesgan hasta el 3,75 por ciento, provocando una acelerada salida de divisas de los mercados emergentes hacia los bonos norteamericanos.
 
En ese caso, una devaluación del peso estaría a la vuelta de la esquina y, con ello, una complicación adicional para el cumplimiento de las metas fiscales y el financiamiento del rojo del sector externo.
 
Puede ocurrir que finalmente Taylor no sea el elegido por Donald Trump o que una vez instalado en la FED modere sus impulsos y no mueva la tasa como se especula, pero el ejemplo sirve para ilustrar el camino de cornisa que decidió transitar el gobierno de Macri con su política de brazos abiertos a las importaciones, liberalización para la entrada y salida de capitales especulativos, desregulación cambiaria y autorización a las cerealeras para liquidar las exportaciones con una década de plazo.
 
En lo que refiere al déficit entre importaciones y exportaciones, el informe de Brodersohn señala que "el superávit comercial que fue positivo en 1800 millones de dólares en 2016 pasó a ser negativo en 5200 millones en nueve meses de 2017. Estos números nos sugieren que tenemos dos opciones si se quiere equilibrar el sector externo a fin de evitar que, tarde o temprano y a medida que se van cerrando las puertas de acceso al mercado financiero internacional, terminemos en un nuevo ciclo de 'stop and go', en una nueva frustración. La primera, como ha sido históricamente el caso en la Argentina, es una política recesiva para bajar las importaciones. La otra opción es intentar que las exportaciones de nuevos productos y a nuevos mercados aceleren su crecimiento".
 
Como se ve, no solo economistas heterodoxos sino también ortodoxos como el titular de Econométrica advierten que "tarde o temprano" se endurecerá el acceso a los mercados financieros y la economía nacional quedará expuesta en el mejor de los casos a una nueva fase recesiva.
 
También señala que el modelo agroexportador es insuficiente para cerrar la brecha comercial. "La revolución tecnológica en la producción de cereales y oleaginosas y la expansión de la frontera agropecuaria demuestran que ese sector tiene una gran capacidad de respuesta exportadora pero esa respuesta es insuficiente para financiar un crecimiento sostenido. Por lo tanto, abrir nuevos mercados para nuevos productos pasa a ser un objetivo impostergable para un crecimiento sostenido de la economía", completa el ex secretario de Hacienda de Juan Sourrouille en el gobierno de Raúl Alfonsín.
 
La estimación de un desequilibrio comercial inédito de hasta 11.000 millones de dólares en 2018 surge a partir de la proyección de un crecimiento del PIB del 3,5 por ciento el año que viene.
 
"Esto ampliará aún más el déficit externo debido a que la elasticidad-ingreso de las importaciones es más alta que la de las exportaciones. El déficit comercial podría llegar en 2018 a 11.000 millones de dólares frente a los 7000 millones esperados para 2017", puntualiza. 
 
En este punto, Brodersohn cambia el eje del problema del déficit externo y pone el acento en lo que es la obsesión de los mercados financieros y  organismos como el FMI: el déficit fiscal.
 
Y señala que para disminuir la dependencia del endeudamiento es preciso apurar la reducción del rojo de las cuentas públicas. En rigor, no es necesario endeudarse en dólares con el exterior para compensar un bache fiscal que se genera en pesos, pero tanto el Gobierno como los economistas que lo respaldan mezclan las aguas para convencer a la ciudadanía de que lo mejor es aceptar el plan de ajuste, para el oficialismo "gradualista" y para la city de "shock".
 
Por David Cufré
 
Fuente: Página12
 
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18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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