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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 25-10-2017 / 09:10

Ante el fracaso de la política antiinflacionaria, más dosis del mismo remedio neoliberal

Ante el fracaso de la política antiinflacionaria, más dosis del mismo remedio neoliberal
CONTRA ABUSOS DE PRECIOS, PREMIO A LA ESPECULACIÓN. El Gobierno reaccionó ante una suba de combustibles “superior a la esperada” endureciendo la fracasada política antiinflacionaria. El Banco Central argumentó que el aumento de precios en surtidores fue “superior al esperado”, por lo cual elevó la tasa de referencia (pases bancarios) en un punto, al 27,75 por ciento. Al fracaso de la política antiinflacionaria, más dosis del mismo remedio.
La contundente victoria electoral de Cambiemos no cambia en nada el escenario económico. Mauricio Macri tendrá que enfrentar los desafíos inmediatos y de mediano plazo: el rojo de la balanza comercial, la inflación y el déficit fiscal (y la contracara de éste, el creciente endeudamiento externo) aparecen como los problemas a vigilar más de cerca,  si Macri está pensando en su continuidad más allá de 2019.
 
Al conocerse el dato de inflación de septiembre (1,9%), hasta los funcionarios macristas acariciaron el botón de la alarma. Más allá de la influencia de los fenómenos estacionales, en septiembre el hecho preocupante es que la inflación núcleo, si bien está cayendo, lo hace a un ritmo bastante menor que el proyectado por las autoridades monetarias para cumplir con la meta inflacionaria de este año.
 
La fracasada pelea contra la inflación tiene tropiezos por delante: antes de fin de año volverán a aumentar las tarifas de servicios (seguro, energía eléctrica, gas y agua, y para los primeros meses del año próximo quedaría el transporte público). Ayer mismo, aumentaron los combustibles. Con esos aumentos hay cerca de 4 puntos de inflación que pasarán a la cuenta de 2018 sobre la base de esos ajustes.
 
Si la inflación se instala en un piso del 1,5% mensual, muchos de los miles de tomadores de crédito hipotecario que están disfrutando del hecho de haber podido acceder a la vivienda tendrán una grave complicación ante la indexación de las cuotas. Y el tercio de la población que está bajo la línea de pobreza, estará mucho peor.
 
Por otra parte, en septiembre las cuentas públicas volvieron a "cerrar" con un rojo de $64.781 millones, a pesar que el Tesoro Nacional recibió el ingreso de utilidades del Banco Central. Así, en los primeros 9 meses de 2017 el déficit fiscal suma $ 347.826 millones, un 85% superior al de igual periodo del año pasado. Este "agujero" fiscal se financia con más endeudamiento público.
 
Para colmo, en septiembre, por el mayor aumento de las importaciones que el de las exportaciones, volvió a crecer el déficit comercial. El "rojo" fue de U$S 765 millones, cuando un año atrás había sido positivo en U$S 242 millones. Con estos números, en los primeros nueve meses del año el déficit comercial se eleva a US$ 5.200 millones.
 
Para completarla, el Banco Central argumentó que el aumento de precios en surtidores fue "superior al esperado", por lo cual elevó la tasa de referencia (pases bancarios) en un punto, al 27,75%. Al fracaso de la política antiinflacionaria, más dosis del mismo remedio.
 
Mientras tanto, la porción del electorado que votó a Cambiemos cree que el déficit fiscal, el rojo de la balanza comercial, la caída de la actividad, la altísima inflación y el aumento del desempleo, son la consecuencia indeseada de arreglar los desajustes del gobierno anterior, no el resultado de las medidas neoliberales de Macri.
 
La Opinión Popular

 
EL GOBIERNO REACCIONÓ ANTE UNA SUBA DE COMBUSTIBLES "SUPERIOR A LA ESPERADA" ENDURECIENDO LA POLÍTICA ANTIINFLACIONARIA
 
Contra abusos de precios, premio a la especulación
 
"Se conoció el lunes un aumento en el precio de los combustibles superior al esperado, lo cual requiere que la autoridad monetaria induzca al resto de los precios a aumentar a un ritmo menor para compensar el efecto. Dados los shocks recientes, y la insuficiente velocidad de la desinflación, la autoridad monetaria concluyó que se requiere avanzar con un sesgo contractivo de su política". Esta fue la justificación del Central al anunciar el incremento del interés.
 
"Con toda la información disponible, se decidió subir en 150 puntos básicos su tasa de política monetaria, es decir el centro del corredor de pases a 7 días, a 27,75 por ciento. Se seguirá manteniendo un claro sesgo antiinflacionario hasta que la inflación núcleo quiebre los valores registrados desde mayo y el proceso de desinflación converja hacia el objetivo de entre 8 y 12 por ciento para 2018".
 
El Banco Central aprovechó el aire de los buenos resultados del domingo y avanzó en su primera medida económica tras las elecciones. Decidió ayer subir la tasa de interés de referencia de 26,75 a 27,75 por ciento. Argumentó que el aumento de los combustibles fue mayor al esperado y que sigue firme la decisión de cumplir con la meta de inflación para 2018.
 
Algunos analistas interpretan la medida como un mensaje para el mercado: el tipo de cambio seguirá planchado, lo cual implica nuevo impulso para el negocio de la bicicleta financiera y la entrada de capitales especulativos del exterior. En septiembre el ingreso de divisas para comprar instrumentos financiero como las Lebac, las acciones y los bonos alcanzó el récord de los últimos 15 años. Siga el baile.
 
El Central no modificaba la tasa de interés de referencia desde abril de este año, y la expectativa de los consultores era que en el segundo semestre iba a avanzar en una reducción gradual. Pero la inflación de los últimos meses fue en aumento y en lugar de bajarla, terminó aumentándola.
 
Este año la autoridad monetaria no consiguió cumplir su meta de colocar la inflación en un rango del 12 al 17 por ciento. Entre enero y septiembre la inflación ya sumó un 17,5 por ciento y se espera que termine el año en torno al 23.
 
La entidad dijo que tiene una deuda de credibilidad con la sociedad, lo que la obliga a reforzar su estrategia de política monetaria contractiva para enfrentar el proceso inflacionario. Ahora se aferra a conseguir la meta de aumento de precios por debajo del 12 por ciento en 2018.
 
 La idea de la autoridad monetaria respecto del uso de la tasa de interés como único mecanismo para controlar el proceso inflacionario no tiene en cuenta los antecedentes de los últimos meses, cuando el mayor rendimiento de las Lebac y pases no fue efectivo para poner bajo control las remarcaciones de los empresarios.
 
En 2016 los argumentos del Central eran idénticos a los actuales, pero la inflación fue la más elevada en 25 años (41 por ciento). Este año se siguió insistiendo con la tasa pero los precios se ubican unos 6 puntos porcentuales por arriba de la meta de inflación.
 
Economistas de corrientes muy distintas le critican a la autoridad monetaria la falta de flexibilidad para encarar una política antiinflacionaria integral. Entre los más conservadores mencionan el rojo fiscal como el principal problema de precios, mientras que los progresistas hablan de los problemas de costos y la falta de políticas de ingresos.
 
Las diferencias con la autoridad monetaria no llegan sólo del ámbito académico sino de los sectores industriales. Entre los referentes de la manufactura se plantea, hace meses, que las tasas de interés elevadas no permiten sostener en el mediano y largo plazo un proceso de inversión productiva.
 
Los rendimientos financieros elevados son un elemento de promoción de los negocios especulativos de corto plazo y no dan espacio para la expansión de la producción y el empleo. El dato que mencionan es el aumento de la deuda del Central en Lebac, que ya superó el billón de pesos, y por la que se pagan unos 750 millones de pesos diarios en intereses.
 
Las tasas de interés arriba del 27 por ciento no es la única distorsión de la macroeconomía que se viene acumulando en los últimos 22 meses. El desequilibrio del sector externo, que es cubierto por un constante ingreso de deuda con inversores del extranjero, es otro de los principales puntos de desorden en el modelo económico. El rojo comercial ya supera los 700 millones de dólares mensuales (ver aparte) y muestra un aumento muy superior de las importaciones respecto de las exportaciones.
 
Este combo de tasas altas, dólar planchado e importaciones aumentando de forma acelerada ya se registró en otros momentos como los noventa y terminó en episodios de fuerte crisis. El punto central es que, más allá de la deuda externa, el modelo económico no propone elementos con los que se pueda generar crecimiento y empleo genuino.
 
La fuga de capitales avanza a paso acelerado y se suman desajustes en el frente fiscal. La paridad real del dólar, en tanto, ya se ubicó en niveles idénticos respecto de los de 2001.
 
Por Federico Kucher
 
Fuentes: Página12, Clarín, La Nación y La Opinión Popular 
 

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18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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