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El clima en Paraná
“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
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Nacionales - 13-10-2017 / 09:10
FRACASÓ LA RECETA NEOLIBERAL MACRISTA DE APERTURA DE LAS IMPORTACIONES MÁS CONTRACCIÓN DE LA DEMANDA INTERNA

Rebrota el fantasma del desborde de precios: La inflación de septiembre fue de 1,9%

Rebrota el fantasma del desborde de precios: La inflación de septiembre fue de 1,9%
LA INFLACIÓN NO BAJA, SINO QUE SUBE. El 1,9% de septiembre es la cifra más alta desde abril y quiebra la meta del Banco Central: el acumulado del año ya es de 17,6%. Y se encienden las alarmas de la alianza Cambiemos a 10 días de las elecciones legislativas. Los ajustes de servicios públicos y de naftas para los próximos meses ponen una duda que haya una tendencia bajista. Además, traccionan ropas y alimentos, a pesar del dólar contenido.
El aumento promedio de los precios al consumidor en septiembre del 1,9%, medidos por el Indec, ubica la inflación acumulada en los nueve meses ya transcurridos de 2017 en el 17,6%. Con lo cual, faltando aún un trimestre completo para completar el año, ya quedó superado el techo del rango de aumento de precios que el gobierno de Mauricio Macri aspiraba alcanzar en su segundo año de mandato.
 
La meta de inflación oficial ubicaba el aumento de precios en 2017, punta a punta (de enero a diciembre), entre el 12 y el 17%. No sólo se superó el techo, sino que el piso hasta podría duplicarse, teniendo en cuenta la incidencia en los índices de noviembre y diciembre próximos por las subas en combustibles, electricidad y gas que el gobierno proyecta aplicar, una vez pasadas las elecciones y antes de fin de año. 
 
El índice de precios al consumidor de septiembre es "inesperado", dicen analistas oficialistas. La alta tasa de interés "no sirve" para disminuir la inflación, explican ahora economistas macristas. La tasa seguirá siendo elevada para lograr la "desinflación", insiste el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, sin registrar el fracaso de su gestión en esa materia. La inflación "está bajando", afirma en Macrilandia el Presidente de la Nación.
 
La inflación no sólo no está bajando respecto al último año del gobierno de Cristina, sino que está aumentando en comparación con el 2016, primer año de la administración de la Segunda Alianza. Y lo hace con un dólar bajo que evita un alza mayor, con un horizonte inmediato de una mayor presión inflacionaria para después de las elecciones.
 
El resultado de la política monetaria de Sturzenegger, avalada por Macri, para abordar la cuestión de la inflación es un fracaso. El libreto macrista con la inflación es el siguiente: mientras naufragan en bajarla, decir que está bajando con un coro mediático que lo repite y afirmar que están poniendo todo el esfuerzo para bajarla aún más. Así cumplen con la estrategia de alimentar expectativas de que la economía en el futuro mostrará índices de precios más bajos y que están comprometidos en alcanzar ese objetivo.
 
El fracaso de la receta de apertura de importaciones más contracción de la demanda interna para contener la inflación se complementa, además, con las consecuencias del ajuste neoliberal y los cambios estructurales a favor de los sectores más ricos, que operan como otros factores que alimentan la inflación.
 
Es simplemente una política de engaño colectivo para, mientras adormecen a las mayoría con promesas de mejoras, seguir avanzando en una redistribución regresiva de ingresos. Porque los acuerdos salariales pactados a mitad de año volverán a quedar -como en 2016- por detrás de la inflación y en vísperas de un año 2018 donde las perspectivas para las negociaciones paritarias no son muy alentadoras.
 
La Opinión Popular

 
Finalmente, el tope de la meta de inflación prevista por el Banco Central se perforó en septiembre: según el INDEC, la evolución de los precios para el mes pasado fue de 1,9%, por lo que el acumulado para este año quedó en 17,6%.
 
Pero eso no fue lo más sorpresivo: a fin de cuentas, ya todo el mundo tenía asumido que la meta oficial sería desbordada para esta altura del año. En cambio, sí llamó la atención la distancia entre este 1,9% y el registro de 1,4% que se había obtenido en agosto.
 
Esta situación pone en duda la continuidad de una tendencia bajista, sobre todo si se tiene en cuenta que para los próximos meses está previsto aumentos en los servicios públicos y los combustibles, que siempre tienen un efecto de contagio hacia la cadena comercial.
 
Los rubros que en septiembre mostraron mayores subas fueron Indumentaria (3,8%), Educación (3,7%), Recreación (2,7%) y Salud (2,4%). También se destacaron Vivienda, con 2%; y Alimentos y Bebidas, con 1,8%.
 
En tanto que las categorías con menores aumentos fueron Bebidas alcohólicas y Tabaco (0,7), Transporte (0,8%) y Comunicación (1,1%). De esta forma, se ubicó por encima de las mediciones de los gremios y Congreso), que se habían situado alrededor del 1,6%.
 
Pero la cifra, además, enciende las alarmas del Gobierno a 10 días de las elecciones legislativas. El control de la inflación se había mostrado como un logro de la gestión macrista, pero el IPC de septiembre es el punto más alto desde abril.
 
 
IPC gremial y Congreso
 
La inflación oficial estuvo muy cerca del de los índices de precios al consumidor que midieron  tanto los gremios como los legisladores, comandados por el diputado Marco Lavagna del Frente Renovador.
 
De esta forma, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) Congreso registró en setiembre un aumento del 1,6%, acumulando un 17,5% en los primeros nueve meses de 2017, impulsados principalmente por el incremento en los alimentos y los gastos para la salud y vivienda.
 
De acuerdo a esa evaluación que realizan todos los meses esos equipos técnicos, las principales subas del mes estuvieron explicadas por atención médica y gastos para la salud (subas en prepagas) y vivienda y servicios básicos (alquileres) aunque "lo más preocupante del mes fue que el ítems de los alimentos volvió a registrar una suba similar a la observada en agosto" (+1,9%).
 
Según las proyecciones del organismo, si la inflación media fuese de apenas 1% por mes en el último trimestre, alcanzaría 21% en 2017, mientras que si la suba promedio alcanzase 1,5% mensual la inflación del año se ubicaría en 23%.
 
Este punto de partida muestra la dificultad que habrá en 2018 (cuando también se registrarán subas de tarifas) para cumplir con la meta del Banco Central en torno al 10%, destaca el informe.
 
En el caso de los gremios, la suba de precios del mes pasado trepó al 1,5%, y en los últimos doce meses acumuló un alza del 25,3%, según el informe que el lunes difundió la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
 
De acuerdo con las cifras elaboradas por el Instituto Estadístico de los Trabajadores de esa casa de estudios, la inflación promedia un 28,2% interanual en lo que va del año.
 
Las mayores subas, en septiembre, se registraron en el rubro "salud", con un 4,2%, impulsada por los incrementos en las prepagas y medicamentos.
 
En segundo lugar, "Alimentos y bebidas" escaló a 2,3%; seguido por "Indumentaria y calzado", "Vivienda" y "Mantenimiento del hogar" con un 1,25%, detalló la UMET.
 
Y consideró que la inflación de septiembre "afectó de igual forma a todos los deciles de ingresos, manteniéndose entre un 1,5% y un 1,6%. La asimetría se debe a que los deciles más bajos sufrieron los aumentos en alimentos y bebidas y los más altos en prepagas".
 
Para los jubilados -según el reporte-, la inflación interanual de septiembre fue de un 29,3% y la mensual de un 1,9%, a raíz del "mayor peso relativo de salud y servicios públicos en sus canastas de consumo, cuyos precios subieron por encima del resto en el último año".
 
Por otra parte, el salario real sigue "muy por debajo" del de noviembre de 2015, con una caída de 5,6%; con un promedio de baja mensual de 6%, puntualizó la universidad.
 
En este marco, el rector de la UMET, Nicolás Trotta, evaluó que "el impacto de una alta inflación se acentúa por la pérdida de valor de compra del salario. Al igual que en 2016, el Gobierno pretende condicionar la paritaria con metas inflacionarias muy alejadas de la realidad".
 
"En 2016, se proyectó un 25% y la inflación fue del 40,9%, este año el Banco Central presentó una meta del 17% y en los primeros nueve meses la inflación ha sido del 18,5%", advirtió.
 
Por su parte, el secretario general del sindicato de porteros SUTERH, Víctor Santa María, comentó: "en los últimos tres meses la inflación se ha acelerado, lo que confirma la equivocada estrategia del Gobierno".
 
En esa línea, el gremialista sentenció: "desde que gobierna Cambiemos la inflación ha sido del 69,1%, pero para los trabajadores que menos ganan ha sido del 81,5%, lo que confirma las políticas de ajuste a los sectores de menores ingreso".
 
Fuentes: iProfesional, Página12 y La Opinión Popular
 

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25-09-2018 / 09:09
La CGT, con la adhesión de las CTAs y movimientos sociales, realiza su cuarto paro general contra la gestión neoliberal de Mauricio Macri, en medio de la fuerte recesión económica que atraviesa el país.
 
Así, la central obrera vuelve a manifestar su rechazo a las políticas de ajuste de la Casa Rosada, a la que le exige que avale una reapertura de paritarias, la suspensión de despidos y declarare la emergencia alimentaria, entre otras acciones.
 
Por la medida de fuerza se ven afectados el transporte público de pasajeros; el transporte de mercaderías; la atención en dependencias públicas; la apertura de comercios; la actividad financiera y el dictado de clases en las escuelas.
 
Tampoco hay recolección de basura, recarga de cajeros automáticos, ni provisión de combustibles, mientras que está afectado el funcionamiento de los centros médicos, donde sólo habrá atención en guardias y el SAME.
 
Agrupaciones de izquierda realizan cortes en los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires para bloquear el paso de vehículos particulares: en Panamericana y 197, Acceso Oeste a la altura del Hospital Posadas y en el Puente Pueyrredón, en la ciudad de La Plata, además de otros en Neuquén, Córdoba, Rosario, Mendoza, Jujuy y Tucumán.
 
Por su parte, los miembros del triunvirato de la CGT y otros referentes de la conducción seguirán la jornada del paro en la sede de la calle Azopardo, donde cerca de las 14:00 darán a conocer su evaluación de la medida de fuerza.
 
La medida de fuerza cuenta con la adhesión de la CTA de los Trabajadores de Hugo Yasky; la CTA Autónoma de Pablo Micheli y la CTA Autónoma de Ricardo Peidro, además de organizaciones sociales como la CTEP; la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie.
 
Estos sectores que no integran la estructura de la CGT iniciaron el paro este mismo lunes desde el mediodía, con una masiva marcha en el microcentro porteño y que finalizó con un acto en la Plaza de Mayo, donde hubo duros discursos de Yasky y Micheli contra el Gobierno.
 
La huelga fue convocada en medio de divisiones entre los sectores más "dialoguistas" y los más "combativos" de la CGT, quienes coinciden en el rechazo a la gestión del Gobierno pero las diferencias surgen sobre el tono de confrontación a seguir ante el macrismo.
 
De hecho, los moderados de la CGT ya exploran la posibilidad de reunirse con representantes del Gobierno tras el paro del martes, mientras que los duros anunciaron días atrás una nueva protesta para el 20 de octubre, cuando marcharán a la Basílica de Luján.
 
La Opinión Popular

25-09-2018 / 09:09
Los gremios "duros" marcharon a Plaza de Mayo y reclamaron un cambio en la neoliberal política económica del gobierno de Mauricio Macri. La CGT se mantuvo al margen de la multitudinaria convocatoria que impulsada por las CTAs, organizaciones sociales y Camioneros además de La Cámpora y partidos de izquierda.
 
Doce horas antes de que comience el paro nacional al que adhieren casi todas las centrales sindicales, los gremios combativos opositores al macrismo salieron a la calle para ratificar al paro como medida de fuerza y anunciaron que ganará en intensidad.
 
"Vamos a tener que hacer uno y mil paros. Vamos a tener que hacer un esfuerzo de tolerancia porque a uno de la bronca que haya compañeros de otros sindicatos que dicen 'no me gusta tal y no voy'. Están pelotudeando", bramó desde el escenario Pablo Micheli."Estamos ante un gobierno que nos va a cagar a palos. Hay que juntar fuerza. Se cae este modelo económico o estos tipos se van", completó el dirigente.
 
El multitudinario acto que realizaron las dos CTA como inicio de la huelga de 36 horas que mostró la unidad de un amplio arco político sindical le otorgó el marco político no sólo al acto sino sobre todo al paro que realizará este martes la CGT.
 
"Vamos a estar en la calle hasta que este Gobierno cambie el modelo económico", bramó Hugo Yasky de la CTA de los Trabajadores. A su lado se agolparon los principales referentes sindicales, que incluyó la participación del recientemente creado Frente Sindical para el Modelo Nacional (FSMN) de la CGT y las organizaciones sociales como Barrios de Pie, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y la Corriente Clasista y Combativa, entre otros.
 
"No al FMI ni al presupuesto que impone, y sí a la dignidad, la justicia social y al orgullo de ser trabajadores que estamos de pie contra de este modelo económico de hambre y ajuste", dijo Yasky, quien de modo simbólico inauguró las 36 horas de paro.
 
Los organizadores calcularon una participación cercana al medio millón de personas que se apiñaron tanto en la plaza como en las diagonales sur y norte, que estuvieron colmadas por las diferentes regionales de los gremios participantes.
 
Mientras el pueblo estaba en la Plaza de Mayo, en un acto de soberanía se desarrollaba otro acto de entrega de la soberanía por parte de Macri en Estados Unidos. El pueblo contra la deuda externa y un presidente pasando la gorra a la desesperada en Nueva York. El pueblo contra el hambre y el ajuste y un presidente negociando más hambre y más ajuste con el FMI. Una pantalla compartida, que quedará para la historia.
 
La Opinión Popular

23-09-2018 / 12:09
Las plantas automotrices de Córdoba y Santa Fe ofrendaron al descontento general 5.500 operarios suspendidos por culpa de la recesión, que en el caso de la industria textil ya acumula 13 meses de trabajo destruidos, entre la competencia importada previa a la devaluación y la caída de las ventas por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios de la población.
 
En este contexto es que INdEC registra en su último reporte que la desocupación alcanzó al 9,6% de una clase económicamente activa engrosada porque muchas mujeres tuvieron que salir a buscar algún refuerzo a las arcas hogareñas, castigadas por la inflación localizada en su costo de vida (alimentos, combustibles, transporte, servicios públicos, cuotas de salud y educación privadas).
 
En ese marco, las centrales sindicales convocan a un paro la semana próxima que comenzaría el lunes al mediodía con la convocatoria de la CTA y el martes se sumaría la CGT con un paro sin movilización y sin un plan de lucha.
 
El secretario general de Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, confirmó que los sindicatos del sector se sumarán al paro decretado por la CGT. "Cada vez hay más fábricas cerradas y falta trabajo. La situación cada vez se complica más. No hay dialogo y eso nos lleva a una medida de fuerza", justificó el dirigente de los colectiveros.
 
En tanto, el titular de Camioneros, Hugo Moyano, advirtió sobre "el desastre" que está provocando el Gobierno y destacó que ninguno de los funcionarios macristas "sabe lo que es que te falte un plato de comida".
 
El paro general afectará a la mayoría de las actividades y servicios en todo el país. El transporte público, el de mercaderías, la atención en dependencias públicas, la apertura de comercios, la actividad financiera, el dictado de clases en las escuelas, el funcionamiento de centros médicos, la recolección de basura y la provisión de combustibles serán algunas de las actividades afectadas por la medida de fuerza.
 
Con lo cual se espera un paro contundente y una jornada con muy poco movimiento.
 
La Opinión Popular

23-09-2018 / 10:09
El desempleo en los grandes conglomerados urbanos rasguña el 10 por ciento según guarismos oficiales del segundo trimestre. Superará los dos dígitos, todo lo indica. Agravarán el cuadro la inflación colosal de julio y agosto, la superior que se espera para septiembre, el traslado a precios de aumentos de tarifas y combustibles. Hay que remontarse décadas atrás para encontrar precedentes tan tremendos.
 
El contorno de la caída del empleo se conoce: acentuado en el Conurbano bonaerense, con visos de catástrofe en la industria, particularmente en la textil y la metalúrgica. Los análisis críticos lo anunciaban desde que arrancó la presidencia de Mauricio Macri. Su séquito de economistas y opineitors, a regañadientes, viene reconociendo lo innegable desde hace meses.
 
El empleo informal añade otro dato preocupante. El impacto de la crisis pega más duro en las changas que en los empleos registrados. Cuando se leen con cuidado los indicadores se percibe que buscan trabajo aun los que tienen la suerte de laburar. En criollo, el sueldo no les alcanza para vivir.
 
La coyuntura se debe leer también con datos que llegan de las calles, los sistemas educativos y de salud, los comedores populares. El universo de la gente de carne y hueso, una millonada. Lo que late y trata de sobrevivir más allá de la City financiera.
 
Se incrementa el número de comedores y merenderos, aún en parajes donde no funcionaban o no hubo jamás. Las provisiones escasean entre otros motivos porque el flujo de requirentes se engrosa más rápido que las respuestas gubernamentales. Más chicas y chicos se quedan a comer en las escuelas, a hurtadillas se llevan parte de sus raciones (insuficientes de por sí) para la cena con la familia.
 
Se ralenta o paraliza la entrega de remedios a hospitales, en los que se nota que hay pacientes que discontinúan tratamientos porque el viaje "les duele".
 
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) grafica el sadismo del mercado de medicamentos, una muestra de cómo funciona el capitalismo salvaje. La inflación en el rubro remedios es superior a la media. El gap crece para los medicamentos que necesitan las personas de tercera edad. Todos tenemos que poner el hombro, preconiza Macri, pero los más vulnerables son quienes más se sacrifican.
 
En medio de la caída, la Nación se empeña en Cruzadas hueras de sensibilidad social. Mantener congelado el Fondo de Incentivo Docente, suspender el Fondo Compensador que ayudaba a las provincias más pobres a sostener el salario de los maestros. La Casa Rosada se ilusiona con suprimir el subsidio al transporte intra provincial.
 
La aspiración del macrismo es llegar al déficit cero, cuenta engañosa porque no incluye los servicios del pago de la deuda externa, a esta altura el mayor gasto para 2019.

22-09-2018 / 08:09
La reforma jubilatoria se encontraba durmiendo en los cajones, junto a otra cantidad de cambios neoliberales con los que en su momento se había entusiasmado el macrismo.
 
Pero la crisis financiera hizo que el Gobierno de Mauricio Macri tomara la decisión de adelantar algunas medidas que parecían condenadas al largo plazo: ahora se impulsarán con "bajo perfil" y camufladas dentro de leyes como la del Presupuesto 2019.
 
Entre ellas se encuentran la iniciativa de restringir el acceso al cobro de la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se abona a aquellas personas que llegan a los 65 años pero que no tienen la cantidad de años de aportes necesarios para acceder al beneficio.
 
Esta idea se estaba trabajando en el anteproyecto de reforma previsional a cargo de un grupo multidisciplinario, pero la necesidad de recortar fondos fiscales para lograr el denominado "déficit cero" hizo que ahora se plasme en el texto que empezará a debatir el Congreso para definir el Presupuesto.
 
Otro de los temas que se quiere impulsar en el corto plazo es el "principio de sustitutividad" de la jubilación; es decir, el porcentaje que representa el haber si se lo compara con el salario que recibía el beneficiario en su último año como trabajador. La idea del Gobierno es que ese porcentaje tenga un "techo" de aproximadamente el 60 por ciento.
 
El factor que le imprime urgencia al tratamiento de este tema es un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de la Seguridad Social, que ubicó ese porcentaje en el 70% del salario. La sentencia será cuestionada por la Anses ante la Corte Suprema, pero desde el Gobierno no quieren correr riesgos de que, con ese antecedente, pueda generarse un efecto multiplicador.
 
Es que si se confirma ese fallo, se abre la puerta para que miles de jubilados realicen millonarios juicios al Estado por actualización del haber y cobro de retroactivos. El monto que puede resultar de ello es incalculable.
 
En el macrismo destacan que mantener el sistema vigente es "inviable" y que deben tomarse medidas urgentes para evitar que el déficit siga escalando hasta niveles insostenibles.

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