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“Se viene una recesión atroz. El Gobierno no puede hablar solo de ajuste, tiene que diseñar la creación de riqueza y crecimiento. No hay derecho para decirle a la gente que no va a poder hacer nada, que no se va a poder bañar en invierno”. Jorge Asís
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Nacionales - 12-10-2017 / 09:10

De aquellos superávits gemelos de Néstor a estos déficits gemelos de Mauricio

De aquellos superávits gemelos de Néstor a estos déficits gemelos de Mauricio
Los superávits comercial y fiscal no siempre se llevaron bien, pero entre 2002 y 2007 se pusieron de acuerdo y fueron noticia: ambos alcanzaron cifras record, empujados por una reestructuración impositiva y el boom del precio de la soja. Los llamaron “gemelos” y, en el primer gobierno K, se mantuvieron, a la par, en superávit. Pero, a partir de 2009, el desmanejo de Cristina en el gasto del Estado le puso fin a la situación: las cuentas fiscal y comercial nunca más volvieron a terreno positivo en simultáneo. Diez años más tarde, la economía argentina tiene, para el primer semestre de 2017, a los dos en números rojos.
Néstor Kirchner ganó las elecciones de medio término en 2005 gracias a los superávits gemelos (el comercial y el fiscal, que le gestionó Roberto Lavagna) y el boom de la soja como estandartes, pero con la deuda externa en default. Luego, Cristina desbarrancó todo.
 
Mauricio Macri enfrenta el primer desafío de las urnas como Presidente con déficits gemelos, los commodities en baja y canilla libre internacional para el endeudamiento. Un diseño macroeconómico insostenible. La diferencia estriba en que Néstor se sostenía en el mercado interno y el consumo, y el modelo de Mauricio se basa en llegar a una economía de "derrame" mediante una "lluvia" de inversiones extranjeras, que hasta ahora no se ve por ninguna parte.
 
El gobierno resolvió dejar en suspenso los reajustes de tarifas hasta después de las elecciones para ver si la inflación puede descender al 1%.  En tanto, el país sigue en recesión a pesar de los anuncios de "brotes verdes" en todos los medios adictos, se estancó la inflación en el 2% mensual y se consolidan los déficits gemelos, que le cierran el círculo a la economía porque redoblan el endeudamiento, exigen atrasar el tipo de cambio y mantener elevada la tasa de interés.
 
Mientras espera que pasen las elecciones de octubre, el gobierno de Macri se propuso poner algunas trabas a la inflación, acumular divisas para juntar reservas y suspender los ajustes de las tarifas y recortes del gasto público, sin demasiadas expectativas de modificar el ciclo. Los grandes empresarios "comprenden" el impasse, bajan el riesgo país y valorizan los bonos argentinos en dólares.
 
Las principales consultoras de la city porteña, con buena sintonía con el Gobierno, contradicen los principales pronósticos oficiales sobre inflación, crecimiento económico y déficit. También anticipan un mayor endeudamiento. Pero, ¿hasta cuándo puede continuar una política económica que abulta el desequilibrio externo y lo financia con una estrategia de dólar barato y tasa interés interna alta?
 
La mala noticia es que, después de las elecciones, se ve venir un ajuste que enmudecerá hasta a los opositores políticos que vinieron denunciándolo inclusive desde antes de los 20 meses de gestión que lleva el gobierno y nada más que invocando algunos amagues.
 
La Opinión Popular

 
CONSULTORAS Y BANCOS ADVIERTEN POR LOS DÉFICIT GEMELOS
 
Una macroeconomía que cruje
 
La inflación en un 23 por ciento. El déficit fiscal en 6 puntos del PIB. El desbalance de la cuenta corriente en 3 puntos y medio. Estas fueron las estimaciones para el cierre de 2017 de las principales consultoras y bancos del mercado. Se publicaron esta semana en un informe al que accedió este diario de la agencia especializada en macroeconomía LatinFocus.
 
El segundo año de gestión del Gobierno finalizaría, según los pronósticos, con un endeudamiento externo de 213 mil millones de dólares contra los 170 mil millones de 2015, en tanto que el Producto Bruto Interno por habitante se ubicaría en 2017 un 4 por ciento por debajo del computado en 2015.
 
El documento de LatinFocus reúne las proyecciones de casi 40 consultoras, áreas de research del sistema financiero y departamentos de investigación de cámaras empresarias como la UIA. En las estimaciones de inflación para el cierre del año se observaron las mayores diferencias respecto de las expectativas oficiales.
 
La meta de precios del Banco Central para este año era de 17 por ciento pero el consenso de consultoras la ubicó en 22,7 por ciento. Abeceb es uno de los estudios de macroeconomía que proyectó la mayor inflación para este año, al ubicarla en 24,1 por ciento, en tanto que Ecolatina lo hizo al 24,7 por ciento. El estudio Bein y Asociados la estimó en 22,8 por ciento, en línea con el promedio, mientras que por debajo del consenso se ubicaron el JP Morgan (21,2 por ciento) y Orlando Ferreres y Asociados (20,1 por ciento).
 
El déficit fiscal fue otro de los puntos en el que se proyectó un importante desequilibrio. La media de las consultoras ubicó el rojo del presupuesto en 6,0 por ciento del PIB y ninguno de los estudios que participó de la encuesta lo estimó por debajo del 5,2 por ciento.
 
Econométrica, Analytica y Fundación Capital ubicaron el déficit en un 6,0 por ciento, cifra idéntica al promedio, en tanto que Fiel lo situó en 6,1 por ciento y el Deutsche Bank en 6,2 por ciento. Algunos de los más optimistas fueron Banco Galicia (5,6 por ciento) y la banca de inversión Barclays Capital (5,2).
 
Estas cifras son casi 2 puntos porcentuales mayores respecto del déficit fiscal de 2015 (3,9 por ciento) y registran las dificultades para moderar el desequilibrio de las cuentas públicas.
 
El dato que más preocupa, más allá del rojo fiscal y la inflación, es el de la cuenta corriente. Los antecedentes del país, que registró fuertes crisis vinculadas con el frente externo, explican esta situación.
 
El déficit de cuenta corriente, en donde se registra el desajuste entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios, entre otros, se ubicará este año en 22 mil millones de dólares (3,4 por ciento del PIB), según los pronósticos del mercado. Se trata de un incremento del 30 por ciento respecto del déficit anotado en 2015.
 
El aumento de las importaciones de bienes a ritmos muy superiores al de las exportaciones y los desequilibrios generados en el turismo son puntos clave para entender los problemas sobre la cuenta corriente.
 
El incremento de la deuda externa es otro de los elementos subrayados en el informe de la agencia LatinFocus. La serie de endeudamiento registra que en 2015 había un stock de pasivos con inversores extranjeros de 170 mil millones de dólares, en 2016 se elevó a 192 mil millones y este año a 213 mil millones.
 
El documento adelantó que los consultores consideran que en 2018 seguirá aumentando el endeudamiento, al ubicarse en 230 mil millones de dólares, mientras que en 2019 alcanzará los 246 mil millones. Para 2018, las consultoras indicaron además que la inflación será del 15 por ciento, al tiempo que el déficit fiscal se ubicará en 5,4 por ciento y el déficit sobre la cuenta corriente seguirá subiendo para ubicarse en 25 mil millones de dólares.
 
La actividad económica, en tanto, cerraría el próximo año en 2,9 por ciento, mientras que este año lo haría en 2,6 por ciento. El PBI per capita, según el promedio de consultoras, finalizaría en 2017 en 14.349 millones de dólares, contra los 14.854 millones de 2015 y los 12.507 de 2016. Esto implica que los ingresos medidos por habitante siguen debajo de los registrados hace dos años.
 
Por Federico Kucher
 
Fuente: Página12
 

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27-05-2018 / 18:05
27-05-2018 / 09:05
Como la crisis cambiaria que cambió el rumbo del gobierno de Mauricio Macri arreció en medio de la disputa política por el ajuste tarifario, los primeros límites visibles del nuevo escenario político se hicieron evidentes en el Parlamento y la liga de gobernadores justicialistas.
 
Esa frontera sigue indefinida. Se terminará de conocer cuando se conozcan los términos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Recién entonces los gobernadores del PJ sabrán el tamaño definitivo del ajuste requerido y harán valer su poder de presión en el Congreso.
 
Mientras, hay aprestos preventivos en los que Macri ha preferido evitar la confrontación. Accedió a negociar la transferencia de Aysa, Edenor y Edesur a los presupuestos de las jurisdicciones que se benefician con sus servicios. Una deuda antigua de la Nación con la equidad federal que ordena la Constitución.
 
Del lado de los gobernadores primó también la cautela. El proyecto aprobado en Diputados para detonar el ajuste tarifario entró en el ritmo más pausado del Senado y el gobierno se ilusionó con encontrar una salida que evite el veto anunciado por el Presidente.
 
Pero no por ser los primeros y más evidentes, los límites a Macri en el Congreso y las administraciones provinciales son los únicos y de mayor complejidad.
 
El Fondo Monetario no es sólo el horizonte de un acuerdo para garantizar la estabilidad del programa económico. Es también el eje de un relato que había caído en desgracia con la decadencia del kirchnerismo y que ahora busca una oportunidad para resucitar.
 
En ese relato convergen la ex presidenta Cristina Fernández y la izquierda tradicional, que ahora revive la idea de un empate hegemónico entre el gobierno, que se había agigantado tras las elecciones de octubre, y la oposición frontal, que había remitido tras el fracaso de su última operación política de envergadura, el caso Maldonado.
 
La marcha hacia el Obelisco porteño, acicateada por esa alianza del kirchnerismo y la izquierda que desde la salida de Cristina viene siendo una constante en las calles, ha sido la primera exhibición pública de ese reposicionamiento político. Que corre por izquierda al peronismo parlamentario, mientras lo asiste como factor de presión social.

27-05-2018 / 09:05
Volvió el FMI, volvió la calle y volvieron los gobernadores. Esas cosas siempre ocurren al mismo tiempo. Caras de la misma crisis. ¿Cuándo tuvieron poder "los gobernadores"? A fines de los 90 y durante el crítico gobierno de la Alianza. Cuando se hablaba de La liga de los gobernadores.
 
De allí quedó esa estela de poder detrás del poder en los años de Néstor Kirchner que no fue tal, como no fue tal en los años de esplendor de Menem, porque los presidentes peronistas tienen un temor principal: el poder de otro peronista.
 
Y ahora que el primer ajuste del Fondo llegó a la política (la reducción de la discusión económica a una discusión fiscal) los gobernadores del PJ retoman su peso a pedido de un gobierno que perdió volumen. Los quieren socios del ajuste. Una Moncloa con manos de tijera.
 
El gobierno de Cambiemos se sobregiró en la batalla que creyeron pendiente: matar al peronismo. Si cada presidencia diseñó sus batallas, sus rivales, inspirado en una trascendencia histórica.
 
Si Alfonsín fue contra los militares y el autoritarismo, si Menem contra la inflación y el Estado de bienestar, si Kirchner y Cristina contra el neoliberalismo y Clarín, Cambiemos sintió desde el principio que su mandato histórico era poder gobernar contra el peronismo.
 
Como si fuera el último capítulo de la transición democrática. Ahora ocurre que lo necesita. Al menos una versión de él: la de los que gobiernan, pagan salarios y quieren "hacer obras".
 
¿Qué ocurre? No anda. Entre la política cómoda para la gente y el ajuste cómodo para el liberalismo se abrió una zanja en la que cayeron irremediablemente.

26-05-2018 / 18:05
26-05-2018 / 09:05
Mauricio Macri no juró por la Patria cuando asumió y no  es adepto a las fiestas patrias, se lo ve incómodo, en los festejos oficiales se toman severas medidas de seguridad, no hay participación ciudadana y el presidente evita mostrarse "patriótico". En el bicentenario de la declaración de Independencia, el único invitado relevante fue el Rey de España, a quien le pidió disculpas por el Congreso de Tucumán que habría actuado con "angustia" cuando declaró la Independencia.
 
Este gobierno abandonó la noción de Patria o Nación. Son palabras que casi no pronuncia. Ese repliegue hace más notoria la necesidad popular de recuperarlas como identidad comunitaria. Y no es solamente una recuperación simbólica, sino que se produce desde una profunda actitud política.
 
Para el millón y medio de personas que se congregaron ayer en el Obelisco hay una continuidad lógica entre la fecha patria y el rechazo a la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente, mientras tanto, encabezaba una fiesta cerrada para funcionarios millonarios y un puñado reducido de vecinos en la quinta de Olivos.
 
Pero ayer se prendieron cuatro luces rojas para Macri. La impresionante multitud que asistió a al acto a pesar de que la convocatoria fue absolutamente tapada y distorsionada por los grandes medios macristas, un acto con muy poco despliegue de aparato y con gran cantidad de personas que asistieron sin estar integradas en columnas o agrupaciones, tiene que hacer pensar a la Casa Rosada. No puede gobernar atropellando a esa multitud que representa a una gran parte de la sociedad. Las encuestas indican que solamente un 35% respalda las medidas del gobierno.
 
Segunda advertencia: el FMI le subrayó que está obligado a buscar formas de resolver el déficit sin depender tanto del endeudamiento y el gobierno se resiste a volver a las retenciones al campo. Tercera luz roja: las grandes patronales rurales salieron con los tapones de punta ante el rumor y se quejaron por la situación económica: no lo van a apoyar solamente por lealtad. Y la cuarta fue la homilía en la Catedral.
 
El cardenal Mario Poli le habló a Macri de "Zaqueo", un recaudador de impuestos que aparece en la Biblia. El de Zaqueo "era un oficio despreciable porque la mayor parte del dinero que recaudaban iba a parar a las arcas romanas no sin retener una buena parte de los impuestos, de modo que se enriquecían notablemente", le explicó a la tropa de funcionarios en el templo. "Eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado. Estas y otras actitudes les valieron el desprecio popular y eran considerados grandes pecadores", enfatizó. 
 
El macrismo ha gobernado despreciando esta realidad y tratando de esconderla con la complicidad de los medios corporativos, como Clarín, La Nación e Infobae, y de los periodistas oficialistas que insisten en ridiculizar a los sectores populares y difamar a sus dirigentes. La 9 de Julio, la avenida más ancha del mundo, le respondió al presidente. Llenarla requiere una multitud como la de ayer a la tarde.
 
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