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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 12-10-2017 / 09:10

De aquellos superávits gemelos de Néstor a estos déficits gemelos de Mauricio

De aquellos superávits gemelos de Néstor a estos déficits gemelos de Mauricio
Los superávits comercial y fiscal no siempre se llevaron bien, pero entre 2002 y 2007 se pusieron de acuerdo y fueron noticia: ambos alcanzaron cifras record, empujados por una reestructuración impositiva y el boom del precio de la soja. Los llamaron “gemelos” y, en el primer gobierno K, se mantuvieron, a la par, en superávit. Pero, a partir de 2009, el desmanejo de Cristina en el gasto del Estado le puso fin a la situación: las cuentas fiscal y comercial nunca más volvieron a terreno positivo en simultáneo. Diez años más tarde, la economía argentina tiene, para el primer semestre de 2017, a los dos en números rojos.
Néstor Kirchner ganó las elecciones de medio término en 2005 gracias a los superávits gemelos (el comercial y el fiscal, que le gestionó Roberto Lavagna) y el boom de la soja como estandartes, pero con la deuda externa en default. Luego, Cristina desbarrancó todo.
 
Mauricio Macri enfrenta el primer desafío de las urnas como Presidente con déficits gemelos, los commodities en baja y canilla libre internacional para el endeudamiento. Un diseño macroeconómico insostenible. La diferencia estriba en que Néstor se sostenía en el mercado interno y el consumo, y el modelo de Mauricio se basa en llegar a una economía de "derrame" mediante una "lluvia" de inversiones extranjeras, que hasta ahora no se ve por ninguna parte.
 
El gobierno resolvió dejar en suspenso los reajustes de tarifas hasta después de las elecciones para ver si la inflación puede descender al 1%.  En tanto, el país sigue en recesión a pesar de los anuncios de "brotes verdes" en todos los medios adictos, se estancó la inflación en el 2% mensual y se consolidan los déficits gemelos, que le cierran el círculo a la economía porque redoblan el endeudamiento, exigen atrasar el tipo de cambio y mantener elevada la tasa de interés.
 
Mientras espera que pasen las elecciones de octubre, el gobierno de Macri se propuso poner algunas trabas a la inflación, acumular divisas para juntar reservas y suspender los ajustes de las tarifas y recortes del gasto público, sin demasiadas expectativas de modificar el ciclo. Los grandes empresarios "comprenden" el impasse, bajan el riesgo país y valorizan los bonos argentinos en dólares.
 
Las principales consultoras de la city porteña, con buena sintonía con el Gobierno, contradicen los principales pronósticos oficiales sobre inflación, crecimiento económico y déficit. También anticipan un mayor endeudamiento. Pero, ¿hasta cuándo puede continuar una política económica que abulta el desequilibrio externo y lo financia con una estrategia de dólar barato y tasa interés interna alta?
 
La mala noticia es que, después de las elecciones, se ve venir un ajuste que enmudecerá hasta a los opositores políticos que vinieron denunciándolo inclusive desde antes de los 20 meses de gestión que lleva el gobierno y nada más que invocando algunos amagues.
 
La Opinión Popular

 
CONSULTORAS Y BANCOS ADVIERTEN POR LOS DÉFICIT GEMELOS
 
Una macroeconomía que cruje
 
La inflación en un 23 por ciento. El déficit fiscal en 6 puntos del PIB. El desbalance de la cuenta corriente en 3 puntos y medio. Estas fueron las estimaciones para el cierre de 2017 de las principales consultoras y bancos del mercado. Se publicaron esta semana en un informe al que accedió este diario de la agencia especializada en macroeconomía LatinFocus.
 
El segundo año de gestión del Gobierno finalizaría, según los pronósticos, con un endeudamiento externo de 213 mil millones de dólares contra los 170 mil millones de 2015, en tanto que el Producto Bruto Interno por habitante se ubicaría en 2017 un 4 por ciento por debajo del computado en 2015.
 
El documento de LatinFocus reúne las proyecciones de casi 40 consultoras, áreas de research del sistema financiero y departamentos de investigación de cámaras empresarias como la UIA. En las estimaciones de inflación para el cierre del año se observaron las mayores diferencias respecto de las expectativas oficiales.
 
La meta de precios del Banco Central para este año era de 17 por ciento pero el consenso de consultoras la ubicó en 22,7 por ciento. Abeceb es uno de los estudios de macroeconomía que proyectó la mayor inflación para este año, al ubicarla en 24,1 por ciento, en tanto que Ecolatina lo hizo al 24,7 por ciento. El estudio Bein y Asociados la estimó en 22,8 por ciento, en línea con el promedio, mientras que por debajo del consenso se ubicaron el JP Morgan (21,2 por ciento) y Orlando Ferreres y Asociados (20,1 por ciento).
 
El déficit fiscal fue otro de los puntos en el que se proyectó un importante desequilibrio. La media de las consultoras ubicó el rojo del presupuesto en 6,0 por ciento del PIB y ninguno de los estudios que participó de la encuesta lo estimó por debajo del 5,2 por ciento.
 
Econométrica, Analytica y Fundación Capital ubicaron el déficit en un 6,0 por ciento, cifra idéntica al promedio, en tanto que Fiel lo situó en 6,1 por ciento y el Deutsche Bank en 6,2 por ciento. Algunos de los más optimistas fueron Banco Galicia (5,6 por ciento) y la banca de inversión Barclays Capital (5,2).
 
Estas cifras son casi 2 puntos porcentuales mayores respecto del déficit fiscal de 2015 (3,9 por ciento) y registran las dificultades para moderar el desequilibrio de las cuentas públicas.
 
El dato que más preocupa, más allá del rojo fiscal y la inflación, es el de la cuenta corriente. Los antecedentes del país, que registró fuertes crisis vinculadas con el frente externo, explican esta situación.
 
El déficit de cuenta corriente, en donde se registra el desajuste entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios, entre otros, se ubicará este año en 22 mil millones de dólares (3,4 por ciento del PIB), según los pronósticos del mercado. Se trata de un incremento del 30 por ciento respecto del déficit anotado en 2015.
 
El aumento de las importaciones de bienes a ritmos muy superiores al de las exportaciones y los desequilibrios generados en el turismo son puntos clave para entender los problemas sobre la cuenta corriente.
 
El incremento de la deuda externa es otro de los elementos subrayados en el informe de la agencia LatinFocus. La serie de endeudamiento registra que en 2015 había un stock de pasivos con inversores extranjeros de 170 mil millones de dólares, en 2016 se elevó a 192 mil millones y este año a 213 mil millones.
 
El documento adelantó que los consultores consideran que en 2018 seguirá aumentando el endeudamiento, al ubicarse en 230 mil millones de dólares, mientras que en 2019 alcanzará los 246 mil millones. Para 2018, las consultoras indicaron además que la inflación será del 15 por ciento, al tiempo que el déficit fiscal se ubicará en 5,4 por ciento y el déficit sobre la cuenta corriente seguirá subiendo para ubicarse en 25 mil millones de dólares.
 
La actividad económica, en tanto, cerraría el próximo año en 2,9 por ciento, mientras que este año lo haría en 2,6 por ciento. El PBI per capita, según el promedio de consultoras, finalizaría en 2017 en 14.349 millones de dólares, contra los 14.854 millones de 2015 y los 12.507 de 2016. Esto implica que los ingresos medidos por habitante siguen debajo de los registrados hace dos años.
 
Por Federico Kucher
 
Fuente: Página12
 

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24-11-2017 / 10:11
En octubre, la evolución del comercio exterior volvió a dejar como resultado la profundización del creciente déficit comercial. Pese a que las exportaciones el mes pasado crecieron a un ritmo del 11%, el nivel más alto del año, esto no alcanzó frente a importaciones que lo hicieron a una tasa de casi 19%.
 
Así las cosas, el saldo de la balanza arrojó un resultado desfavorable de u$s955 millones. Para ponerlo en perspectiva, en octubre de 2016, la diferencia entre las ventas y las compras al mundo había arrojado un rojo de apenas u$s54 millones. 
 
Pero la preocupación no es sólo por la foto. Si se mira toda la película, entre enero y octubre de este año, el saldo negativo superó los u$s6.100 millones.
 
Esta cifra no sólo significó un cambio de tendencia abrupto respecto de la balanza positiva que se registraba durante los diez primeros meses de 2016 (u$s1.811 millones a favor), sino que implica la consolidación de un déficit histórico para la Argentina.
 
En efecto, la última mayor marca era de hace 23 años, cuando la balanza acusaba un saldo desfavorable de u$s4.782 millones entre enero y octubre. Así las cosas, cambiaron las perspectivas: al cierre del primer semestre, consultoras especializadas en comercio exterior preveían un rojo de entre u$s5.000 y u$s6.000 millones.
 
Pero ahora, la proyección es mucho más elevada: "El desacople persistente entre las dinámicas exportadora perfilan un cierre de año con un déficit comercial récord de u$s8.100 millones", advierten desde Abeceb. 
24-11-2017 / 09:11
Lo que realmente subyace en el argumento de la mayoría de los que señalan que la situación actual de las jubilaciones es insostenible, es la lógica según la cual un sistema previsional debe tener un equilibrio en el tiempo entre los ingresos por aportes personales y contribuciones patronales, y lo que se paga por jubilaciones y pensiones.
 
Aunque esa fuera la única manera de concebir la sustentabilidad, tampoco estaría exenta de política. Sencillo: ese equilibrio se puede alcanzar con infinitas combinaciones de niveles de aportes, contribuciones y de valores y escalas de jubilaciones y pensiones. La selección de una de esas alternativas, es tarea de la política.
 
Mucho más condimento político aún, si se acepta que el sistema previsional no necesariamente tiene que estar acotado a los aportes, contribuciones, jubilaciones y pensiones. No hay ninguna razón, que no sea política, para descartar otro tipo de recursos.
 
De hecho, lo que sucede desde siempre es que el sistema no se financia sólo con aportes y contribuciones. Cerca de un 40% de los gastos anuales de la Anses se cubren con fondos derivados de lo que la AFIP recauda por Ganancias, IVA, Combustibles y Cigarrillos. Eso es consecuencia de decisiones políticas adoptadas en su momento.
 
También fueron políticas las decisiones tomadas o impulsadas por el kirchnerismo de incorporar al sistema millones de personas que no estaban en condiciones de jubilarse, y de cargarle a la Anses el presupuesto de la Asignación Universal por Hijo y de los planes Progresar y Conectar Igualdad, que en conjunto representan una nada despreciable décima parte de todas las prestaciones de ese organismo.
 
Podrían haber cubierto esos programas con más impuesto a los grandes patrimonios, y así dotado a esas políticas de mayor progresividad. Pero no lo hicieron. Decisiones políticas. Asimismo, ¿qué fue, si no política, la iniciativa del actual gobierno de promover la ley de Reparación Histórica para cientos de miles de jubilados?
 
Por todo eso, hablar de sustentabilidad en el aire tiene muy poco sentido. Tan poco sentido como sería sostener que la educación pública es deficitaria o no es sustentable porque sólo supone gastos. Nuevamente, aunque sea extremadamente obvio, vale recordar que la educación pública gratuita es consecuencia de la política.
24-11-2017 / 09:11
El gobierno de Mauricio Macri continúa escondido detrás de un simple vocero de la Armada. Tras anunciar que habían detectado una anomalía compatible con una explosión en la zona del submarino ARA "San Juan", ni el ministro de Defensa, Oscar Aguad, ni ningún otro funcionario macrista salió a hablar.
 
En la Casa Rosada, el equipo de comunicación estaba preocupado con el impacto que la noticia puede tener en el Gobierno, especialmente por los testimonios de los familiares de los marinos y su repercusión en la prensa internacional. No obstante, es improbable que Macri desplace a Aguad, aún en el peor de los escenarios. De ser necesario algún fusible, está el jefe de la Armada, Marcelo Srur.
 
La estrategia continuó idéntica a los últimos días, pese al agravamiento notorio de la situación: el enviado por el Gobierno a poner la cara en las conferencias de prensa fue el vocero de la Armada, Enrique Balbi. Solo. Sin ninguna autoridad política ni siquiera que lo escoltara. Su insistencia en que la Armada "trabaja mancomunadamente" y tiene "colaboración recíproca" con el Ministerio de Defensa no hizo más que aumentar las sospechas de pases de facturas entre unos y otros.
 
Mientras arreciaban los cuestionamientos de los familiares de los marinos, ningún otro funcionario dijo nada. Curiosamente, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, tuiteó sobre el submarino: "Los familiares tienen razón. Los acompaño y acompañaré siempre". ¿Supone esto una crítica a Aguad? No lo aclaró todavía.
 
En el equipo de comunicación que conduce el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había una notoria preocupación por el cruce de dos coordenadas: la expansión a los medios de comunicación internacionales de la crisis del submarino y los testimonios de los familiares, que sienten que fueron engañados y cuestionan cómo se manejó la situación desde el primer momento.
 
Cualquier cambio en la Armada o en el ministerio, el Gobierno lo reserva para después de que se sepa qué pasó con el submarino. No obstante, Macri pretende conservar a Aguad con el objetivo de que avance sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el combate del terrorismo y el narcotráfico.
 
Tampoco el Gobierno terminó hasta ahora de esbozar una estrategia clara. Ayer las habituales cuentas de Twitter oficialistas comenzaron a responsabilizar al Gobierno anterior por el arreglo que tuvo el submarino y que culminó en 2014. Esa estrategia no fue sostenida por ningún funcionario y presenta problemas para los macristas.
 
Es que después de su puesta en funciones de nuevo en 2015, el submarino cumplió con viajes durante dos años, incluyendo en mayo de este año un ejercicio militar que incluyó el disparo de torpedos. Recurrir al argumento de la "pesada herencia" en cuentas fantasma y medios afines, podría ser un boomerang. Quizás por eso todavía no hubo una estrategia más definida en esa dirección.
 
La Opinión Popular

23-11-2017 / 16:11
23-11-2017 / 12:11
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