La Opinión Popular
                  17:57  |  Lunes 11 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
Recomendar Imprimir
Internacionales - 11-10-2017 / 19:10
EFEMÉRIDES POPULARES

La policía dominicana perpetra la Masacre del Perejil, donde ejecutan a miles de hombres, mujeres, niños y ancianos haitianos

La policía dominicana perpetra la Masacre del Perejil, donde ejecutan a miles de hombres, mujeres, niños y ancianos haitianos
Cadáveres haitianos tras la masacre de 1937.
 
Se conoce como Masacre del Perejil a la ordenada por el presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo. El 12 de octubre de 1937, Trujillo ordenó a sus tropas la erradicación masiva de la población de origen haitiano que residía en el territorio dominicano, particularmente en las fincas agrícolas situadas a lo largo de la frontera entre Haití y República Dominicana.
 
El nombre se atribuye a que, para identificar a los civiles haitianos entre la población dominicana negra y mulata de la zona, la policía de Trujillo exigía a sus potenciales víctimas pronunciar en español el nombre de la planta del perejil.
 
En tanto la lengua créole, hablada por los haitianos, no consideraba la pronunciación suave de la letra "R" (en criollo haitiano la palabra perejil se traduce como "pési" y en francés como "persil"), la policía dominicana tenía un método aparentemente fácil para diferenciar a sus víctimas y seleccionar a los haitianos con el fin de luego darles muerte.
 
La Opinión Popular

 
Origen
 
El dictador Trujillo impulsó el antihaitianismo dentro de República Dominicana, recelando que la numerosa cantidad de peones agrícolas haitianos significase la pérdida de empleos para los campesinos dominicanos y la consiguiente impopularidad del gobierno.
 
El miedo a las invasiones por parte de exiliados dominicanos desde Haití estimuló también en Trujillo el ansia de contar con una frontera internacional segura y claramente definida. Además el recelo de las masas dominicanas hacia Haití haría popular todo acto del gobierno de Santo Domingo en perjuicio de los inmigrantes haitianos.
 
La escasez de tierras fértiles y disponibles en Haití causó que desde fines del siglo XIX gran número de peones haitianos y sus familias emigrasen hacia la República Dominicana, donde era requerida su mano de obra en régimen de casi servidumbre al ser mucho más barata que la de los jornaleros dominicanos.
 
El asentamiento de numerosos haitianos en territorio dominicano empezó a causar preocupación en las élites dominicanas, no sólo porque generaban una ambigua y poco definida zona fronteriza, sino por temor a que los inmigrantes recién llegados alcanzaran poder económico en dichas regiones distantes de Santo Domingo.
 
El crudo racismo de las élites dominicanas, extendido a gran parte de las masas del país, hacía de los haitianos (casi todos de raza negra) unos inmigrantes despreciados por las autoridades dominicanas, siendo doblemente "indeseables" por su pobreza y por su raza.
 
 
Las matanzas de haitianos
 
El 2 de octubre de 1937 Trujillo acudió a un baile en su honor en la provincia de Dajabón y allí emitió unas frases fuertemente anti-haitianas, acusando a los inmigrantes haitianos de robar ganado y cosechas, además de depredar los medios de vida de los dominicanos, para anunciar luego que "remediaría el problema".
 
Sin embargo, las acciones letales contra haitianos por tropas bajo la dirección de Trujillo, empezaron antes de dicho discurso, el 28 de septiembre, y terminaron el 12 de octubre de 1937.
 
Según se comentó más arriba, los estimados del número de víctimas varían ampliamente, desde cientos hasta decenas de miles, como se puede apreciar en la tabla que aparece más abajo.
 
 
Consecuencias
 
Las noticias de la matanza fueron ocultadas por Trujillo ante el pueblo dominicano, aunque sí hizo mención de haber "solucionado" el llamado "problema haitiano". El propio gobierno de Haití se abstuvo de protestar, en tanto las masacres afectaron a un segmento de emigrantes muy pobre y sin poder político, por lo cual la élite política haitiana no mostró indignación alguna por lo sucedido.
 
Fuente: Wikipedia
 

Agreganos como amigo a Facebook
08-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 17:12
08-12-2017 / 17:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

07-12-2017 / 20:12
07-12-2017 / 17:12
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar