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"Con la quita de retenciones a la minería y a la soja se ha beneficiado a sectores que estaban en mejores condiciones de afrontar un ajuste y no a los jubilados o los trabajadores”. Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza
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Entre Ríos - 10-10-2017 / 08:10
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Hay que distinguir entre resultado electoral y realidad política

Hay que distinguir entre resultado electoral y realidad política
Los candidatos de Somos Entre Ríos: Juan José Bahillo, Mayda Cresto, Gustavo Zavallo, Carolina Gaillard y Claudia Gieco, salieron a prevenir sobre las consecuencias de las políticas neoliberales macristas: de reforma laboral que precarizará el trabajo y del sistema previsional que aumentará la edad jubilatoria y terminará con el 82% móvil. ¿Le alcanzará al Peronismo para acercarse o superar a Cambiemos? Es un interrogante que sólo se podrá revelar el 22 de octubre a la noche.
A menos de dos semanas de las elecciones generales, el macrismo entrerriano ya canta victoria. Según ellos, desde el 13 de agosto, fecha de las primarias, no hubo ningún hecho inesperado capaz de modificar el tablero electoral y no se registró en el país ningún episodio capaz de modificar el resultado de las primarias. Ni siquiera tienen en cuenta el efecto de la desaparición de Santiago Maldonado.
 
Desde el Peronismo, se busca provincializar la elección y distinguir entre resultado electoral y realidad política. Como se ha visto algunas veces, los resultados electorales son producto de coyunturas circunstanciales y/o de la manipulación de la opinión pública por parte de los grandes medios de comunicación. Esta maniobra es efímera en situaciones de crisis, que llevan, más temprano que tarde, al sinceramiento político.
 
La realidad política, vista desde una perspectiva estratégica, no se conmueve por un resultado electoral, y avanza con el desarrollo de las contradicciones evidentes entre los intereses económicos-sociales de los ganadores del modelo macrista: el sector financiero, los exportadores y las empresas energéticas; y por el otro lado los perdedores: las pymes industriales, los comercios orientados al mercado interno y el conjunto de los trabajadores, jubilados, sectores asalariados y de ingresos fijos.


La Opinión Popular

 
A menos de dos semanas de las elecciones generales, el macrismo entrerriano ya canta victoria. Según ellos, desde el 13 de agosto, fecha de las primarias, no hubo ningún hecho inesperado capaz de modificar el tablero electoral y no se registró en el país ningún episodio capaz de modificar el resultado de las primarias. Ni siquiera tienen en cuenta el efecto de la desaparición de Santiago Maldonado.
 
En la alianza antiperonista provincial confían en retener los votos de las listas opositoras en la interna. Calculan que el que votó a Gracia Jaroslavsky o a Alejandro Carbó no tiene muchos argumentos para no votar a la lista que encabeza Atilio Benedetti, por más diferencias políticas que tengan con el candidato o con la conducción stanlinista de Rogelio Frigerio.
 
 
La gran jugada de Macri
 
La jugarreta de Mauricio Macri, que permitió llegar a esta situación, fue el "abrazo del oso" a los gobernadores peronistas "moderados" o "amigos de la Casa Rosada" y el elogio por su "colaboración y consenso". Luego, Cambiemos los derrotó en las urnas sin contemplaciones. ¿O no, Gustavo Bordet y Juan Schiaretti?
 
Siguiendo la perspectiva del PRO, el próximo paso del Gobierno Nacional es quedarse en 2019 con gobernaciones que hoy responden al Justicialismo. Alfonsín, en 1983, pretendía lo mismo y hablaba de "tercer movimiento histórico". Jamás pudo lograrlo porque su gestión fue un desastre en lo económico.
 
Otra trama, de laboratorio del PRO, que ha dado resultado es la confrontación con Cristina, profundizando la "grieta", nacionalizando la campaña bonaerense, y haciendo de esta elección un mini ballotage entre Macri y CFK. Las encuestas del oficialismo provincial muestran este esquema, en donde el apoyo o no a Macri es más relevante para el elector que las propuestas que los legisladores puedan hacer para los entrerrianos, que es lo que en definitiva la elección se trata.
 
 
Provincializar la elección
 
Por su parte, desde el Peronismo entrerriano sigue adelante con su campaña tratando de mantener los votos cosechados en las PASO, caranchear los que fueron a otros postulantes peronistas, como Emilio Martínez Garbino, y ganar algunos que tuvieron otro destino o directamente no fueron a votar.
 
El Peronismo local intenta provincializar la elección con dos ejes bien claros: la presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra el planteo que hizo María Eugenia Vidal por el fondo del conurbano, que desfinanciaría a los demás distritos del interior del país; y la provincialización de los fondos de Salto Grande. Ambas propuestas significarían mayores recursos e ingresos para Entre Ríos y menor costo de la energía eléctrica.
 
Por lo pronto, Gustavo Bordet profundizó su presencia en la campaña política luego de las PASO de agosto. Los spots lo muestran a él como protagonista central y mantienen -como en las Primarias- alejado de todo al ex gobernador Sergio Urribarri. Es decir, en estas semanas el gobernador optó por actuar como conductor y candidato, y "ponerse al hombro la campaña".
 
Además, los candidatos de Somos Entre Ríos: Juan José Bahillo, Mayda Cresto, Gustavo Zavallo, Carolina Gaillard y Claudia Gieco, salieron a prevenir sobre las consecuencias de las políticas neoliberales macristas: de reforma laboral que precarizará el trabajo y del sistema previsional que aumentará la edad jubilatoria y terminará con el 82% móvil. ¿Le alcanzará al Peronismo para acercarse o superar a Cambiemos? Es un interrogante que sólo se podrá revelar el 22 de octubre a la noche.
 
 
El macrismo ya canta victoria
 
Faltan pocos días para que se defina el estado de situación en la provincia, a dos años de los fundamentales comicios de cargos ejecutivos. Las dos semanas que restan serán clave para determinar quién gana, quién pierde, y si habrá modificaciones en la grilla que dejaron las primarias.
 
Por el lado del macrismo, todo se limita a hacer tareas de mantenimiento tras la gran elección realizada el 13 de agosto. El gobierno Macri profundiza el terreno para seguir instalando su relato neoliberal y antiperonista, siempre de la mano del fuerte blindaje mediático y el despliegue empresario a favor de sus intereses.
 
En la provincia, la alianza Cambiemos se limita a aplicar el formato diseñado desde Buenos Aires por Jaime Durán Barba y Marcos Peña. Se habla de la marca Cambiemos, se pone a Macri como figura y no mucho más. A diferencia del PJ, nadie pregunta quién va segunda en la lista del PRO por ejemplo, o cuáles son sus antecedentes políticos.
 
Frigerio mantiene una disciplina rígida en el armado provincial de Cambiemos, centraliza todas las decisiones y no deja cabos sueltos, ni espacios para "libre pensadores". El "omnipresente" Ministro maneja todos los resortes. Desde el armado de la Lista para el 22 de octubre y las autoridades partidarias del PRO, todo parece definirlo Frigerio, quien está empecinado en ganar en su patria chica entrerriana, el departamento Islas del Ibicuy.
 
 
Resultado electoral y realidad política
 
Desde el Peronismo, se busca distinguir entre resultado electoral y realidad política. Como se ha visto algunas veces, los resultados electorales son producto de coyunturas circunstanciales y/o de la manipulación de la opinión pública por parte de los grandes medios de comunicación. Esta maniobra es efímera en situaciones de crisis, que llevan, más temprano que tarde, al sinceramiento político. 
El ejemplo más claro es el de Fernando de la Rua, quien tuvo un triunfo electoral contundente en 1999 y poco tiempo después se  tuvo que ir, en medio de multitudinarias protestas sociales. 


La realidad política, vista desde una perspectiva estratégica, no se conmueve por un resultado electoral, y avanza con el desarrollo de las contradicciones evidentes entre los intereses económicos-sociales de los ganadores del modelo macrista: el sector financiero, los exportadores y las empresas energéticas; y por el otro lado los perdedores: las pymes industriales, los comercios orientados al mercado interno y el conjunto de los trabajadores, jubilados, sectores asalariados y de ingresos fijos.
 
Esto significa que la militancia peronista no sufrirá una derrota, mas allá del resultado electoral que ni siquiera cambiará significativamente la relación de fuerzas en el Congreso, si subsiste en ella la esencia movimientista que señala la doctrina de Perón, y si se plantea crear las condiciones políticas para convocar, reunir y organizar, a través de la movilización, la Unidad del Peronismo después del 22 de octubre. Porque, en el campo de la lucha política, la unión genera fuerza y la desunión produce debilidad.
 
La Opinión Popular

 

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22-05-2018 / 16:05
Hace sólo un mes atrás, con el acompañamiento empalagoso de los grandes medios de comunicación y el seguidismo vocacional de innumerables periodistas, al macrismo sólo le interesaba dónde iban a comprar los globos amarillos para festejar la reelección de 2019. Con el aporte de los trolls y el fanatismo de los intolerantes M, reprodujeron, entre todos, el mito del Macri invencible. Había macrismo asegurado hasta 2023.
 
Por una combinación de mala praxis y de mala suerte, después del supermartes, al Presidente no le quedó más remedio que darse un baño de realidad: se puso el país de sombrero. Un gabinete plagado de CEOs vanidosos creía fervientemente que su sola llegada al poder iba a derivar en una "lluvia de inversiones" extranjeras. Eso no pasó, ni pasará. Y la toma de deuda es la única solución que tienen para contener la impericia económica (pateando el problema para más adelante).
 
En la hora de gloria del PRO no era fácil decir en voz alta que el camino era equivocado, que estaba mal casi todo lo que hacían, que les faltaba tanto idoneidad como picardía. Ahora, los macristas no van a tener otra salida que llevar adelante medidas antipáticas, y este Gran Acuerdo Nacional al que llaman es para co-responsabilizar al peronismo de esas medidas antipáticas. Y si no se recompone, Macri no sería el candidato indicado para ir con Cambiemos en el 2019.
 
El problema es que del país se van al año por lo menos 30 mil millones de dólares más que lo ingresados, a causa del déficit de la balanza comercial, ganancias de empresas foráneas, fuga de capitales, intereses de la deuda y un gasto que creció por el dólar barato: el turismo al exterior y las compras que efectúan los viajeros.
 
La crisis cambiaria, que provocó una fuerte devaluación del peso respecto del dólar, y la decisión del Gobierno de acudir al tan criticado Fondo Monetario Internacional, forman parte de un panorama económico que ubica al Gobierno en su peor momento. Y al presidente Macri en un derrumbe de imagen en todas las encuestas.
 
Argentina, con la tasa de interés real más elevada del mundo, es el paraíso de los fondos especulativos golondrina que huyen apenas advierten un problema. Y así Macri tuvo que pedir la escupidera con el FMI. El resultado es la pérdida de la soberanía política y la independencia económica.
 
Si la crítica a este Gobierno es que no tiene un plan económico, eso se terminó. El plan será el del organismo que conduce Christine Lagarde. El Fondo les hizo el ajuste a la carta que querían hacer, pero no se atrevían.
 
Esto obligó a Macri a reexaminar la relación con el PJ. Planteó un Gran Acuerdo Nacional, con ecos de la dictadura militar lanussiana. Y decidió convocar a los gobernadores "racionales" del peronismo, tras dos semanas de girar en falso. En este escenario, el peronismo apuesta a ganar peso político tanto entre los gobernadores del PJ como en el Congreso, más aun cuando Macri se embarcó en el plan de ajuste del FMI que quiere trasladar a las Provincias.
 
La Opinión Popular

21-05-2018 / 12:05
15-05-2018 / 16:05
15-05-2018 / 09:05
14-05-2018 / 21:05
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó lo que ya se daba por descontado. El préstamo stand-by que le ofrece al gobierno de Mauricio Macri (cuyos montos y detalles son guardados bajo siete llaves) está atado a una serie de conocidas instrucciones que deberán inexorablemente cumplir.
 
Estas son reducción del déficit fiscal, disminución de empleados públicos, reducción de jubilaciones y planes sociales, disminución de las transferencias a las provincias y municipios, mayor apertura comercial a las importaciones, liberalización financiera y profundización de las reformas laborales: abaratando el despido, fomentando el empleo temporario y limitando las negociaciones paritarias.
 
Qué decir que ya no se sepa. Esta política de paulatina pérdida de la soberanía y de manos libres al FMI para intervenir en nuestros asuntos internos es una calesita que nos lleva a los viejos lugares del fracaso. Otra vez la sensación de "esto ya lo vivimos": devaluación, inflación más recesión, sin crecimiento y destrucción del aparato productivo. El "mercado" -ese conjunto de atorrantes- manda en el reino de la especulación, mientras comercios, pymes e industrias bajan sus persianas. Es el esplendor de la mala praxis neoliberal.
 
Cuando estaban ensoberbecidos por los focus groups, que los mostraban ganadores hasta 2027 no le daban bola a nadie. De pronto, como una espada de Damocles, aparece el fantasma de la crisis de 2001. La palabra "corralito", tímida, se cuela en las conversaciones y hasta su ideólogo, Domingo Cavallo, vuelve a la fama en los canales de televisión afines al Gobierno.
 
Ahora, ante la crisis, Macri se acordó de los gobernadores del PJ y los convocó, le pidió apoyo o silencio respecto del acuerdo con el FMI. En la reunión, mediante una sutil presión política, sobrevoló el chantaje del recorte de los recursos financieros de la Nación. Pero también la zanahoria de la obra pública y la promesa de "no entorpecer" las aspiraciones reeleccionarias de aquellos gobernadores que aspiran y pueden seguir en su cargo en 2019.
 
Los gobernadores del PJ lo escucharon y comprometieron apoyo, pero ninguno de ellos lo hizo luego en público al retirarse de la Casa Rosada. Ese silencio es político: busca evitar que el Presidente les traslade el costo ante la sociedad de haber recurrido al sometimiento del país a la voluntad absoluta del Fondo Monetario, que equivale prácticamente a la supresión formal del derecho de autodeterminación de nuestro pueblo.
 
Así las cosas, el gobierno de Macri no ha podido articular un nuevo "relato" que le permita recuperar algo de terreno político y de imagen perdida que reflejan todas las encuestas. Lo que ha hecho es: minimizar la crisis, minimizar la duración, minimizar el impacto social y minimizar las exigencias que impondrá el FMI. Un verdadero disparate.
 
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