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Entre Ríos - 08-10-2017 / 12:10
REFLEXIÓN SOBRE LAS ELECCIONES DE AGMER

Eugenio Jacquemain: la indiferencia es el peor camino de protesta

Eugenio Jacquemain: la indiferencia es el peor camino de protesta
Eugenio Jacquemain, dirigente gremial Agrupación Rojo y Negro, de Gualeguaychú. Foto: Blas García para La Opinión Popular
 
Pasados varios días de la elección de CTERA, resulta necesario realizar una serie de consideraciones respecto de la misma y del escenario político gremial de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) en Gualeguaychú y la provincia de Entre Ríos.
 
En primer lugar, los resultados de dichas elecciones ratificaron plenamente nuestras observaciones respecto del accionar de la conducción provincial y local de AGMER, ya que los docentes, más allá del triunfo, le dieron un fuerte llamado de atención. Y más que llamado, fue un grito.
 
Por Eugenio Jacquemain

 
Cabe consignar que para respaldar esto, alcanza con un simple comparativo de guarismos: si tomamos las elecciones de CTERA en 2013 y 2017, veremos que la lista oficialista en Gualeguaychú, bajó un 20 % de sufragios. Nuestro frente, en cambio, los duplicó.
 
Si esa elección no bastara, podemos comparar los votos que obtuvo la Lista Celeste para la conducción de AGMER local en 2014 y cotejarlos con los obtenidos recientemente. Allí el contraste es aún mayor: perdieron la mitad de los votos.
 
¿Dónde radica semejante disminución del caudal electoral por parte del oficialismo?
 
Simplemente en la inacción y el descompromiso.
 
Porque estamos hablando del sindicato más importante de la provincia con una recaudación por aportes millonario y no se ve reflejado en hechos: no hay una verdadera defensa del afiliado ante el Estado provincial y no existe un programa de capacitaciones de lo que verdaderamente requiere el afiliado.
 
A su vez, de manera sistemática se desconoce cotidianamente la opinión de las bases y se toman decisiones inconsultas en temas que requieren debate y responsabilidad.
 
Concomitantemente con esto, el principal pecado gremial, y que empieza a encontrar a cientos de afiliados defraudados, está dado por el hecho de la comunión política entre la Lista Celeste y el gobierno provincial.
 
Es inadmisible que un gremio estatal sea "aliado" político del gobierno de turno, en este caso del kirchnerismo entrerriano. Porque en este caso AGMER debiera defender a los docentes de la patronal, que es el propio Estado. Si están juntos, si abrevan en el mismo espacio político resulta harto imposible que puedan acudir en socorro de los afiliados.
 
Si la decadencia de la Lista Celeste sólo desencadenara en una derrota electoral como se avizora que sucederá, la cuestión no sería grave. Sería simplemente, pagar el costo por una mala gestión. Lo preocupante es que arrastran a todo un gremio. Las desafiliaciones son constantes debido a la desilusión y el enojo. Y ante esto, debemos actuar sin dilaciones.
 
Por eso el desafío es recuperar la pertenencia y la participación. Darle al gremio la entidad, la importancia y el poder que necesita y merece. En nuestro caso, estamos convencidos que estamos preparados para conducir el gremio en Gualeguaychú y en la provincia.
 
Los últimos resultados; las tendencias que se desprenden de ellos; la divorciada política oficialista respecto de los intereses de los afiliados; más el permanente trabajo que venimos realizando junto a los docentes, nos garantiza un excelente escenario de cara a las elecciones de noviembre. De nuestra capacidad, más el compromiso de todos los compañeros, depende el cambio real, profundo y concreto de AGMER.
 
Igualmente, necesitamos de todos. Y recordá que la indiferencia es el peor camino de protesta. Andá a votar, apelando a la memoria, pero mirando al futuro. Construyamos juntos un AGMER que vuelva a darnos orgullo.
 
Por Eugenio Jacquemain, dirigente gremial Agrupación Rojo y Negro, de Gualeguaychú
 
fuente: Análisis Digital
 

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22-05-2018 / 16:05
Hace sólo un mes atrás, con el acompañamiento empalagoso de los grandes medios de comunicación y el seguidismo vocacional de innumerables periodistas, al macrismo sólo le interesaba dónde iban a comprar los globos amarillos para festejar la reelección de 2019. Con el aporte de los trolls y el fanatismo de los intolerantes M, reprodujeron, entre todos, el mito del Macri invencible. Había macrismo asegurado hasta 2023.
 
Por una combinación de mala praxis y de mala suerte, después del supermartes, al Presidente no le quedó más remedio que darse un baño de realidad: se puso el país de sombrero. Un gabinete plagado de CEOs vanidosos creía fervientemente que su sola llegada al poder iba a derivar en una "lluvia de inversiones" extranjeras. Eso no pasó, ni pasará. Y la toma de deuda es la única solución que tienen para contener la impericia económica (pateando el problema para más adelante).
 
En la hora de gloria del PRO no era fácil decir en voz alta que el camino era equivocado, que estaba mal casi todo lo que hacían, que les faltaba tanto idoneidad como picardía. Ahora, los macristas no van a tener otra salida que llevar adelante medidas antipáticas, y este Gran Acuerdo Nacional al que llaman es para co-responsabilizar al peronismo de esas medidas antipáticas. Y si no se recompone, Macri no sería el candidato indicado para ir con Cambiemos en el 2019.
 
El problema es que del país se van al año por lo menos 30 mil millones de dólares más que lo ingresados, a causa del déficit de la balanza comercial, ganancias de empresas foráneas, fuga de capitales, intereses de la deuda y un gasto que creció por el dólar barato: el turismo al exterior y las compras que efectúan los viajeros.
 
La crisis cambiaria, que provocó una fuerte devaluación del peso respecto del dólar, y la decisión del Gobierno de acudir al tan criticado Fondo Monetario Internacional, forman parte de un panorama económico que ubica al Gobierno en su peor momento. Y al presidente Macri en un derrumbe de imagen en todas las encuestas.
 
Argentina, con la tasa de interés real más elevada del mundo, es el paraíso de los fondos especulativos golondrina que huyen apenas advierten un problema. Y así Macri tuvo que pedir la escupidera con el FMI. El resultado es la pérdida de la soberanía política y la independencia económica.
 
Si la crítica a este Gobierno es que no tiene un plan económico, eso se terminó. El plan será el del organismo que conduce Christine Lagarde. El Fondo les hizo el ajuste a la carta que querían hacer, pero no se atrevían.
 
Esto obligó a Macri a reexaminar la relación con el PJ. Planteó un Gran Acuerdo Nacional, con ecos de la dictadura militar lanussiana. Y decidió convocar a los gobernadores "racionales" del peronismo, tras dos semanas de girar en falso. En este escenario, el peronismo apuesta a ganar peso político tanto entre los gobernadores del PJ como en el Congreso, más aun cuando Macri se embarcó en el plan de ajuste del FMI que quiere trasladar a las Provincias.
 
La Opinión Popular

21-05-2018 / 12:05
15-05-2018 / 16:05
15-05-2018 / 09:05
14-05-2018 / 21:05
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó lo que ya se daba por descontado. El préstamo stand-by que le ofrece al gobierno de Mauricio Macri (cuyos montos y detalles son guardados bajo siete llaves) está atado a una serie de conocidas instrucciones que deberán inexorablemente cumplir.
 
Estas son reducción del déficit fiscal, disminución de empleados públicos, reducción de jubilaciones y planes sociales, disminución de las transferencias a las provincias y municipios, mayor apertura comercial a las importaciones, liberalización financiera y profundización de las reformas laborales: abaratando el despido, fomentando el empleo temporario y limitando las negociaciones paritarias.
 
Qué decir que ya no se sepa. Esta política de paulatina pérdida de la soberanía y de manos libres al FMI para intervenir en nuestros asuntos internos es una calesita que nos lleva a los viejos lugares del fracaso. Otra vez la sensación de "esto ya lo vivimos": devaluación, inflación más recesión, sin crecimiento y destrucción del aparato productivo. El "mercado" -ese conjunto de atorrantes- manda en el reino de la especulación, mientras comercios, pymes e industrias bajan sus persianas. Es el esplendor de la mala praxis neoliberal.
 
Cuando estaban ensoberbecidos por los focus groups, que los mostraban ganadores hasta 2027 no le daban bola a nadie. De pronto, como una espada de Damocles, aparece el fantasma de la crisis de 2001. La palabra "corralito", tímida, se cuela en las conversaciones y hasta su ideólogo, Domingo Cavallo, vuelve a la fama en los canales de televisión afines al Gobierno.
 
Ahora, ante la crisis, Macri se acordó de los gobernadores del PJ y los convocó, le pidió apoyo o silencio respecto del acuerdo con el FMI. En la reunión, mediante una sutil presión política, sobrevoló el chantaje del recorte de los recursos financieros de la Nación. Pero también la zanahoria de la obra pública y la promesa de "no entorpecer" las aspiraciones reeleccionarias de aquellos gobernadores que aspiran y pueden seguir en su cargo en 2019.
 
Los gobernadores del PJ lo escucharon y comprometieron apoyo, pero ninguno de ellos lo hizo luego en público al retirarse de la Casa Rosada. Ese silencio es político: busca evitar que el Presidente les traslade el costo ante la sociedad de haber recurrido al sometimiento del país a la voluntad absoluta del Fondo Monetario, que equivale prácticamente a la supresión formal del derecho de autodeterminación de nuestro pueblo.
 
Así las cosas, el gobierno de Macri no ha podido articular un nuevo "relato" que le permita recuperar algo de terreno político y de imagen perdida que reflejan todas las encuestas. Lo que ha hecho es: minimizar la crisis, minimizar la duración, minimizar el impacto social y minimizar las exigencias que impondrá el FMI. Un verdadero disparate.
 
La Opinión Popular

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