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“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 08-10-2017 / 10:10

¿Qué hay de cierto en el supuesto éxito económico que Maurcio Macri llama a votar?

¿Qué hay de cierto en el supuesto éxito económico que Maurcio Macri llama a votar?
LAS MENTIRAS QUE VENDE EL GOBIERNO DE MACRI: anuncios sin sustento, manipulaciones del Indec, créditos retocados, planes de salud que desprotegen… Si algo no puede discutirse es la eficacia de los dispositivos de comunicación y propaganda que llevaron a Macri al gobierno. La Cobertura Universal de Salud (CUS), la reducción de la pobreza y el boom de los créditos hipotecarios para la construcción de viviendas son los últimos ejemplos de este juego de artificios que diseña Jaime Duran Barba, idóneos para ocultar la realidad tras bellas palabras. Dólar bajo, intereses altos, balanza de pagos desastrosa y tomando deuda externa en forma ilimitada. En ese caos, siempre hay una mejora pasajera del consumo.
La alianza antiperonista de Mauricio Macri avanza hacia las urnas por una ruta pavimentada de oportunos anuncios: la economía crece, la inflación y la pobreza se reducen, los créditos para vivienda alcanzan nuevas cumbres, la Cobertura Universal de Salud (CUS) cubrirá a 15 millones de personas que no tienen prepagas u obras sociales. El problema es que esta hábil ficción poco tiene que ver con la realidad.
 
La Cobertura Universal de Salud (CUS), por ejemplo, es solo una nueva etapa de desmonte del derecho a la salud y del sistema nacional de salud pública establecido durante el peronismo por Ramón Carrillo bajo la noción de Estado de Bienestar. Ahora, el gobierno de Macri busca fomentar la medicina privada, anular la resistencia sindical, utilizar el dinero de las obras sociales, como ya hizo la dictadura del general Onganía hace medio siglo.
 
Desde que Jorge Todesca se hizo cargo del Indec, la pobreza no ha dejado de bajar, de un modo impresionante. El primer trimestre de 2016 no se publicó, por el apagón estadístico de la alianza Cambiemos. A partir de allí se produjo el vertiginoso descenso de la pobreza, del 32,2% al 28,6% en el primer semestre de 2017. Que la nueva cifra se difunda a pocos días de las elecciones legislativas es sospechoso y una disminución de 10% en la pobreza en un período tan corto, lejos de ser un éxito de gestión, demuestra la manipulación de los indicadores.
 
Por otra parte, Macri dijo que resolvería el problema de la vivienda y los grandes medios lo festejan. Sin embargo no es serio referirse al crédito hipotecario sin hacer mención a la incidencia del programa PRO.CRE.AR: si se incluye a los créditos para la vivienda otorgados y/o subsidiados por ese programa, el boom actual implica un nivel de crédito hipotecario inferior al de los años 2014-2015, y con modificaciones en las tasas de interés pactadas que implican condiciones más gravosas para los deudores.
 
Durante las semanas previas a las PASO, Macri reconocía que "hay gente a la que todavía no le llegó el cambio". Eran momentos en que la inflación de julio había pegado un salto y numerosos casos de cierres de fábricas y despidos salían a la luz. ¿Qué pasó desde entonces? ¿Cambiaron los números de la economía o cambió la realidad?
 
Lo que ocurrió es que el gobierno de Macri concentró una gran cantidad de iniciativas de política económica para que impacten en el período electoral: la obra pública, aumentos en paritarias, descuentos del Banco Provincia, préstamos a beneficiarios de la Anses, entre otras. No obstante, los resultados no son para celebrar: la economía todavía no termina de recuperarse íntegramente de la destrucción del 2016.
 
¿Cómo se lograron estos circunstanciales "buenos" resultados económicos? Agudizando los desequilibrios prexistentes, como ocurre con el déficit fiscal y la estampida de la deuda. Para colmo, la clase empresarial reclama cargar en las espaldas del pueblo trabajador los costos del reordenamiento económico a través de reformas fiscales, laborales y previsionales, después de las elecciones.
 
La Opinión Popular

LO QUE SE VIENE PARA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES
 
La entrada en OCDE es sin salida
 
 
El capítulo de las reformas estructurales que prepara el Gobierno para después de las elecciones de octubre incluye como una de las prioridades la aceleración de los pasos para que la Argentina sea aceptada como miembro de la OCDE.
 
Es una decisión de enorme trascendencia de la que por ahora pocos toman nota en medio de los debates de campaña y frente a problemáticas coyunturales más urgentes.
 
Va en la línea de los acuerdos con las principales potencias que firmó el menemismo en los 90, como los Tratados Bilaterales de Inversión y la aceptación de tribunales extranjeros y organismos internacionales para la resolución de controversias de orden financiero o con las multinacionales, cuyos efectos aún persisten y han sido fuertemente costosos para el país.
 
La OCDE sintoniza con el FMI y con la Organización Internacional del Comercio (OMC) en la imposición de un modelo económico centrado en la valorización financiera y la apertura comercial, pero va más allá al definir reglas de funcionamiento interno de los países en aspectos sensibles como educación, el sistema jubilatorio, la política impositiva o las compras estatales.
 
"El retiro a los 67 años es una edad razonable cuando la expectativa de vida se alarga cada vez más", definió por ejemplo el mes pasado Ángel Gurría, titular de este club de los países más poderosos y otros que orbitan a su alrededor consustanciados con los parámetros de la ortodoxia globalizadora.
 
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) registra como antecedente la coordinación de la ayuda a Europa tras la segunda guerra mundial bajo el esquema del Plan Marshall. En 1948 se llamó Organización para la Cooperación Económica Europea y fue promovida por Estados Unidos y Canadá.
 
En 1961 se transformó en la actual OCDE, conformada por esos países americanos y las naciones europeas de occidente. En 1964 adhirió Japón, a principios de los 70 lo hicieron Australia y Nueva Zelanda y después de la caída del Muro de Berlín se acoplaron varias de las ex repúblicas soviéticas, pero no Rusia. Más tarde se incorporaron México, Chile, Israel y Corea del Sur. En total son 35 socios.
 
En América latina, Perú, Colombia y Costa Rica están en proceso para sumarse, mediante una constante adaptación de sus políticas y sus instituciones a las exigencias del club.
 
El gobierno de Mauricio Macri empezó a transitar el mismo camino y ya tuvo un guiño de Donald Trump para ser considerado como aspirante, aunque la resolución es a mediano plazo tras aprobar una larga lista de recomendaciones en casi todas las áreas de la gestión pública. Brasil también viene avanzando en estrechar lazos con la OCDE con vistas a una participación plena más adelante.
 
"La OCDE es el gran think tank para el diseño de políticas conservadoras. Es un organismo técnico que se presenta como la mayor santificación de los países que están en 'el buen camino', en los términos en que los define el mainstream, y que son 'institucionalmente robustos'", explica Jorge Carrera, especialista de la Universidad Nacional de La Plata.
 
Al igual que el FMI, del que algunos consideran que está incluso más a la derecha, la OCDE elabora informes anuales sobre la situación de los países socios donde destaca los progresos en la aplicación de políticas neoliberales y renueva exigencias hacia los gobiernos, con la presentación de investigaciones en distintas áreas y proyectos legislativos para ser debatidos internamente.
 
Es un organismo planificador de políticas públicas con una orientación bien definida y que ejerce de fiscalizador sobre el accionar de los estados nacionales.
 
Uno de los mayores riesgos de ingresar a la OCDE para un país como Argentina es que después le resultaría altamente dificultoso anular la membrecía por las amenazas que debería soportar a nivel político y económico.
 
Los mercados financieros aplicarían una reversión violenta de los flujos de capitales frente al desafío a las grandes potencias y se complicaría el acceso al endeudamiento internacional, del cual el actual gobierno nacional tiene una dependencia absoluta para cubrir el creciente desequilibrio externo.
 
"Incorporarse a la OCDE es un camino de ida. No hay forma de salir para un gobierno que pretenda apartarse de los lineamientos de políticas definidos por el club. Chile, por ejemplo, no puede avanzar con la educación universitaria gratuita entre otras razones porque el organismo le pone resistencia", ejemplifica Stella Maris Biocca, experta en derecho internacional.
 
De ahí que apurar los pasos para el ingreso como lo anticipa el oficialismo es una decisión trascendental con consecuencias a largo plazo. De hecho, el kirchnerismo no pudo en doce años de gobierno desprenderse de los Tratados Bilaterales de Inversión que condicionan la relación con las multinacionales de los países centrales.
 
Mucho más difícil sería una decisión tan drástica como abandonar la OCDE. Solo una crisis como la de 2001 dio margen para una jugada osada como desprenderse de la dependencia del FMI.
 
El gobierno de Cambiemos es consciente de la mala reputación del Fondo Monetario, por eso prefiere incursionar por un camino paralelo que conduce al mismo destino.
 
La OCDE se presenta como un organismo técnico, que aporta a la transparencia estadística y remarca la importancia de lograr el desarrollo de las naciones con inclusión social y cuidado del medio ambiente.
 
Pero detrás de esa fachada impone limitaciones precisas a los países para la toma de decisiones que contradigan la orientación dominante. En la práctica, las políticas que impulsa el organismo buscan cristalizar el modelo de la desregulación financiera, la liberalización del comercio y el statu quo. "Es el órgano internacional de las grandes corporaciones", insiste Biocca.
 
Una de las condiciones que impone la OCDE a los países miembros es la firma de acuerdos que restringen la posibilidad de imponer regulaciones a los mercados de capitales. "También reclaman una baja generalizada de los aranceles de importación y reformas en el sistema jubilatorio, en las leyes laborales y la estructura tributaria", indica Biocca.
 
En julio pasado el organismo le entregó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, un informe de 174 páginas sobre el estado de la economía nacional, según sus criterios, cargado de sugerencias sobre las transformaciones que serían necesarias para sintonizar con los estándares del club.
 
"Tras años de políticas económicas insostenibles, Argentina realizó recientemente reformas drásticas y un cambio de rumbo en sus políticas que le permitieron evitar otra crisis y estabilizar la economía", juzgó allí en referencia a la etapa kircherista. El documento fue presentado por Gabriela Ramos, directora del organismo.
 
En materia laboral, sostiene que el país necesita un régimen más "flexible", eufemismo para la rebaja de costos salariales y recorte de derechos a los trabajadores. Por ejemplo, defiende el reemplazo de las indemnizaciones por despido por un seguro costeado por el trabajador con descuentos de su salario para la eventualidad de resultar echado.
 
"Estas reformas implicarán costos porque habrá empleos que se pierdan en algunas firmas y sectores mientras se crean en otros lugares", admite.
 
También cuestiona el elevado déficit fiscal y pide un duro ajuste del gasto público. Para disminuirlo, recomienda achicar las erogaciones en seguridad social. "El gasto en pensiones es alto y el envejecimiento poblacional amenaza a largo plazo la sostenibilidad del sistema de jubilaciones", afirma, frente a lo cual indica que se debe igualar la edad de retiro entre hombres y mujeres y deja flotando un aumento para todos más allá de los 65 años.
 
"Es necesario racionalizar el empleo público, especialmente en las provincias, y eliminar gradualmente los subsidios a la energía", agrega en pos del mismo objetivo de ajustar las cuentas públicas con cesanteados estatales y tarifazos  de servicios esenciales.
 
Cambiemos apuesta a que un triunfo electoral en dos semanas aumente el espacio político para afianzar transformaciones como las que plantea la OCDE, y con esos deberes hechos adelantar varios casilleros en su objetivo de que Argentina forme parte del club de ricos para los ricos, del cual después no será nada fácil salir.
 
Por David Cufré
 
Fuente: Página12, La Izquierda Diario y La Opinión Popular
 

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15-08-2018 / 10:08
En las provincias causó sorpresa y, en algunos casos, molestia la decisión unilateral del gobierno de Mauricio Macri de eliminar el Fondo Federal Solidario (Fofeso) a partir de este año y no del próximo, como habían acordado en las últimas reuniones.
 
Además, el anuncio de la modificación en las retenciones que hizo ayer el Gobierno volvió a encender alarmas y advertencias sobre los efectos de insistir en el rumbo de primarización de la economía. La harina y el aceite de soja, complicados por el freno a la reducción de retenciones, son dos de los tres productos del agro con mejor desempeño en las exportaciones.
 
El año pasado, la venta al exterior de harina de soja se ubicó en primer lugar con un monto de u$s9.300 millones, en tanto que el aceite se colocó tercero (detrás del maíz) con un total de u$s3.725 millones.
 
Los sectores de la industria afectados por esta medida descreen además del número que estima el Gobierno de u$s400 millones de ingresos extra este año y creen que se ubicará más cerca de los u$s200 millones. El maletar entre los sectores productivos no es nuevo, pero es cada vez más poderoso.
 
La consultora Synopsis midió que dos de las tres principales preocupaciones de la sociedad son el desempleo y la inflación. Como siempre, "es la economía, estúpido".
 
"The economy, stupid", fue una frase muy utilizada en la política yanqui durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se popularizó y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los aspectos que se consideran esenciales.
 
La Opinión Popular
15-08-2018 / 09:08
Las declaraciones de Carlos Wagner, ex titular de la Cámara Argentina de la Construcción, abrieron una nueva etapa dentro de la causa de los cuadernos. Mal que le pese al Gobierno de Mauricio Macri, y seguramente a dos de sus laderos judiciales el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, se destapó lo que es un secreto a voces: el enorme negociado que hay alrededor de la obra pública y del que se benefician por igual funcionarios corruptos y empresarios.
 
Wagner dejo en orsai al resto de los "colaboradores imputados", conocidos como arrepentidos, al declarar que efectivamente existieron coimas. Y detalló que, desde el 2004 existía un mecanismo por el cual se "arreglaba" qué empresa se quedaba con cada licitación y que su vez, la empresa, una vez obtenida la licitación, debía "retornarle" a los funcionarios entre un 10 y 20% del total de la obra.
 
Y agregó que de este modus operandi formaron parte las siguientes empresas: "Perales Aguiar, Vial Agro, Biancalani, Losi, Fontana Micastro, Marcalba, Iecsa, Chediack, Equimac, Coarco, Cartellone y Vialco, entre otras".
 
En 2004, Iecsa era propiedad de Franco Macri y sus hijos (o sea también de Mauricio) y formaba parte del holding familiar. Fue recién en el 2007 que Franco decide "vender" dicha empresa, por un valor irrisorio a Ángelo Calcaterra, su sobrino y testaferro, quien a su vez la vende en el 2017 a Marcelo Mindlin, un amigo del presidente Macri, luego de quedar implicado por el Caso Odebrecht.
 
"¡Para, para, para! ¿Vos me estás diciendo que Franco y nuestro actual presidente Mauricio Macri, junto a los ex funcionarios K, formaron parte de un mecanismo delictivo para enriquecerse?", podría preguntar Alejandro Fantino en las medianoches de América. "Por supuesto que sí", sería la respuesta. Sin embargo, el juez "de la servilleta"  Bonadio y el fiscal Stornelli, muy cercano a Macri, no parecen haber reparado en este detalle.
 
Este mecanismo tiene un nombre: la "patria contratista" y no es un invento K. Aunque el Gobierno de Macri, con la ayuda de los grandes medios de comunicación y el Poder Judicial quieran transmitir esa idea.
 
Franco Macri y Aldo Roggio son los creadores de la "patria contratista". En 1976 se empezó a utilizar el concepto para definir a un grupo de poderosas empresas proveedoras del Estado que crearon un sistema para hacer negociados a gran escala con la obra pública, convirtiéndose en un sector prebendario del Estado. Macri y Roggio fueron altamente beneficiados por la dictadura militar que además de adjudicarles obras por todos lados, en 1982, les estatizó su deuda.
 
Ayer, el senador nacional Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur) denunció penalmente a Ángelo Calcaterra -primo del presidente Mauricio Macri-, Carlos Wagner y Aldo Roggio, entre otros empresarios, por los delitos de evasión fiscal y lavado de activos.
 
La Opinión Popular

14-08-2018 / 19:08
La oposición al Gobierno neoliberal de Mauricio Macri cuestionó la decisión oficial de eliminar el Fondo Federal Solidario (FFS) y advirtió que será un "duro golpe" para las provincias y municipios.
 
El senador nacional Alfredo Luenzo, del partido Chubut Somos Todos, expresó su repudio a las medidas del Poder Ejecutivo que eliminan el FFS, suspenden la baja de retenciones a los derivados de la soja y reducen los reintegros a la exportación.
 
"Esto va a agravar aún más la crítica situación por la que atraviesa la provincia del Chubut", dijo el senador nacional después de que el ministerio de Hacienda anunciara las tres medidas económicas.
 
La diputada provincial bonaerense por Unidad Ciudadana María Laura Ramírez opinó que la eliminación del FFS es una medida más de "ajuste contra el pueblo", afectando la infraestructura sanitaria, educativa, de vivienda y vial.
 
Hernán Ralinqueo, intendente peronista de la ciudad bonaerense de 25 de Mayo, cuestionó que el Gobierno nacional de Cambiemos "le quite" a su localidad "más de 6 millones de pesos anuales" que llegaban por el fondo sojero. "Es una de las medidas del FMI instrumentada por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Estas son las recetas del nuevo FMI que buscan desfinanciar a los estados municipales", afirmó el jefe comunal.
 
El Bloque de diputados nacionales FPV-PJ expresó su "rotundo rechazo" a las tres medidas anunciadas por Hacienda.  "Ante este nuevo ajuste por más de 65.000 millones de pesos, el Gobierno de Cambiemos profundiza la inestabilidad económica y social del país. Empezó por los bolsillos de los argentinos y sigue por los presupuestos de las provincias y municipios", expresó el bloque en un comunicado.
 
Y agregó: "Macri está dispuesto a hacerle pagar las tristes consecuencias de su modelo neoliberal y centralista al pueblo trabajador argentino, dejando de lado el fin redistributivo y federal del Fondo Federal Solidario".
 
La Opinión Popular

14-08-2018 / 09:08
La política económica del Gobierno neoliberal de Maurico Macri volvió a exhibir ayer su fracaso, a naufragar en medio de la tormenta. El dólar cerró en un precio récord de $30,72, agravando la espiral inflacionaria y llevando más presión a los precios que se pagan en las góndolas.
 
Culparán en el gobierno de los CEOs al tsunami financiero global. Pero, ¿por qué si el resto del mundo estornuda el país pesca una pulmonía? Si la crisis turca y la guerra comercial de Donald Trump repercuten en el país es por la debilidad de la moneda, cada vez más devaluada, con menos poder de compra; por el enorme déficit fiscal y comercial;  por efecto de una economía que no exporta valor agregado y en cambio importa a granel.
 
Esto empuja a la desaparición de las industrias nacionales, asfixiadas como todos por tarifazos, aumentos en sus insumos a precio dólar, presiones impositivas; por un modelo de país que privilegia la especulación antes que la producción, que permite la entrada y salida descontroladas de capitales golondrinas.
 
En esa incertidumbre, sin garantías de nada ni seguridad jurídica, de repente se abrió la caja de Pandora que significaron los "cuadernos de las coimas". Un escándalo que sumó leña al fuego y que espantó más a los inversores que, despavoridos, huyen a refugiarse en el dólar.
 
Por eso ayer, ni los anuncios desesperados que realizó el "equipazo" económico del Presidente alcanzaron para calmar al mercado: no fue suficiente con la suba de la tasa de interés del 40 al 45% (que redundará en mayor recesión y más asfixia financiera para el sector productivo); ni con la suspensión de la subasta diaria de divisas ni con el nuevo cronograma de cancelación de Lebacs para intentar reducir la millonaria deuda del Banco Central.
 
Estas medidas (a pedir del FMI), que el mercado no "compró", resultan más dañinas que paliativas: además de la desbocada devaluación, las acciones argentinas continuaron desplomándose hasta un 11% en la bolsa de Nueva York; y el riesgo país (que a medida que sube encarece el financiamiento internacional, la deuda de todos, y espanta inversores) trepó a los 748 puntos, su mayor nivel en casi cuatro años.
 
Y una mayor devaluación quita más poder adquisitivo, congela el consumo, se frena la cadena de pagos, profundiza la recesión e incide negativamente sobre la inflación: suben los precios de los combustibles, y con ellos, el transporte, los alimentos y cualquier producto importado de los que se exhiben en las góndolas.
 
La posibilidad de un default, incluso con un acuerdo vigente con el FMI, ya no es considerada descabellada. Asistimos a un modelo de país que ya sufrimos en 2001: el de un Estado a merced de los ricos, una nación que se empobrece y se vuelve colonia. Una película vieja con la que ya sufrimos, que no queremos seguir viendo.  
 
La Opinión Popular

13-08-2018 / 16:08
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