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Sociedad e Interés General - 07-10-2017 / 18:10
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

La misteriosa muerte del valiente Juan Lavalle

La misteriosa muerte del valiente Juan Lavalle
Juan Lavalle, toda la apostura del bravo oficial de San Martín, en el retrato. Sólo el infortunado general podría decir lo que realmente ocurrió esa mañana en el caserón de Zenarruza.
Juan Galo de Lavalle, el aguerrido héroe de las guerras de independencia, fue uno de los hombres más controvertidos de la historia nacional. "La espada más valiente" en las campañas de San Martín y Bolívar, respondió a la ideología unitaria, que defendió ciegamente hasta el fin de sus días.
 
El 09 de octubre de 1841 muere en San Salvador de Jujuy cuando huía de las fuerzas federales con un pequeño grupo de seguidores. Sólo el valeroso guerrero podría decir lo que ocurrió en el zaguán del caserón de Zenarruza. Los testimonios abundan en datos que no concuerdan y un historiador lanzó la hipótesis, para nada inverosímil, de un suicidio.
 
José María Rosa, el gran historiador revisionista, desarrolla una atrapante investigación sobre la muerte de Lavalle y contradice puntillosamente la versión oficial sobre la misma.
 
El corajudo Lavalle, el héroe de tantas batallas, es el cóndor cegado por los hábiles argumentos de los oligarcas unitarios porteños, los "notables", quienes lo convencen de cometer dos colosales errores: el asesinato de Manuel Dorrego en 1828 y la conducción del ejército cipayo invasor que colaboró con el bloqueo francés a nuestra Patria en 1838.
 
El indulto a Lavalle por parte de la historia oficial responde a haber combatido a Juan Manuel de Rosas, el maldito de la historia consagrada, lo que lo lavó de pecados.
 
De la redacción de La Opinión Popular

En 1840, se constituyó, bajo el liderazgo de Tucumán, la Liga del Norte, que desconocía al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, como jefe de la Confederación Argentina. Las esperanzas militares de ese pronunciamiento se apoyaban en dos fuerzas: el "Primer Ejército Libertador", al mando de Juan Lavalle, y el "Segundo Ejército Libertador", que conducía el tucumano Gregorio Aráoz de La Madrid. Es conocido que las desinteligencias entre ambos jefes, traducidas en maniobras desacertadas, perjudicaron profundamente la campaña.
 
 
Derrota en Famaillá 
 
Las definiciones darían perfil dramático al año que siguió.
 
La fuerza de Lavalle se enfrentó con el "Ejército Unido de Vanguardia de la Confederación Argentina", enviado por Rosas al mando de Manuel Oribe, al amanecer del 19 de septiembre de 1841, en Famaillá.
 
Fue un combate de curso veloz. Se desbandó la izquierda del ejército de la Liga, grave pérdida que no pudo ser conjurada por la escolta que Lavalle lanzó sobre el flanco de la derecha enemiga. Al no ser apoyado por los escuadrones, el movimiento terminó también en desbande. Y cuando el general ordenó a su derecha cargar sobre la izquierda de Oribe, "toda esa ala se disolvió al moverse", según narraría el general en carta a José María Paz. Y los infantes, pésimamente armados, no tardaron en huir a refugiarse en la arboleda.
 
En suma, la acción concluyó en desastre para el "Primer Ejército". Antes de las ocho de la mañana, todo estaba concluido. Al tener la evidencia de la derrota, Lavalle abandonó el campo. Lo mismo hizo, aunque por separado, el líder civil de la Liga, Marco Manuel de Avellaneda. Mientras tanto, Oribe degollaba a cuanto oficial podía pescar.
 
 
Escape al Norte
 
A Avellaneda y a Lavalle los esperaba la muerte. El primero trató de llegar a Jujuy, pero fue traicionado por uno de sus hombres y entregado a Oribe, quien lo degolló dos semanas después de la batalla, el 3 de octubre, en Metán. En cuanto a Lavalle, viviría seis días más que su compañero. Dos semanas antes, muchos kilómetros más allá, en la zona de Cuyo, el "Segundo Ejército" había sido destrozado (24 de setiembre) por las fuerzas rosistas en Rodeo del Medio, marcando el final sangriento de la coalición que integraban Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja.
 
El baqueano Alico, "por sendas que sólo él conocía", sacó a Lavalle del territorio tucumano. Así pudo llegar a Salta, donde se reunió con unos cuatrocientos soldados, que pudieron escapar luego de la derrota de Famaillá. Se redujeron pronto a la mitad: los jinetes de la Legión Correntina consideraron que su presencia ya no tenía sentido y decidieron volver a su provincia, atravesando el Chaco. La imprevista deserción esfumó la fantasiosa idea que había alentado Lavalle, de reforzar sus hombres con las caballadas de Orán y San Carlos y caer sobre Oribe.
 
 
Agobiado y ausente
 
Además, era notorio que la personalidad de Lavalle había sufrido extraños cambios. Durante la batalla, según el coronel Mariano de Gainza, se colocaba tan cerca de la línea de tiro de los cañones, que parecía buscar la muerte. Antes, durante la campaña, había perdido días preciosos enamorando a Solana Sotomayor, la mujer del gobernador riojano Tomás Brizuela. Después, se había prendado de la salteña Damasita Boedo, quien no titubeó en seguirlo a Tucumán.
 
Como toleraba todo, en su ejército cundía la indisciplina. El héroe de tantas batallas, una de las primeras espadas de San Martín, era como una sombra de sí mismo, agobiado, ausente: ni siquiera vestía ya el uniforme.
 
Cuando se alejó la división correntina, con los hombres que le quedaban y con Damasita, siguió a Jujuy. Su secretario Félix Frías cuenta que lo llamaba para hacerle comentarios risueños sobre incidencias del camino. "Esta alegría tan extraña en momentos tan críticos, era para mí el anuncio de una grandísima desgracia", testimonia Frías.
 
 
De noche, en Jujuy
 
Llegaron a San Salvador de Jujuy al anochecer del 8 de octubre, para recibir una nueva carga de malas noticias. El gobernador Roque Alvarado y la mayor parte de su gente habían resuelto escapar a Bolivia, por lo que la ciudad estaba prácticamente en poder de los rosistas. Frías era partidario de seguir de largo hacia Bolivia, pero Lavalle resolvió acampar. Eligieron los Tapiales de Castañeda, a una decena de cuadras de la ciudad. Pero luego el general Lavalle se obstinó en dormir en una cama, y para eso se dirigió al centro con Damasita, Frías, el edecán Pedro Lacasa, el teniente Celedonio Alvarez y ocho soldados.
 
Tras golpear muchas puertas "que no se abrieron", arribaron, hacia las dos de la madrugada, a la casa de Zenarruza. Hasta el día antes, en esa vivienda se alojaban Alvarado y el delegado del ejército, Elías Bedoya, pero su partida presurosa la había dejado vacía y entraron. Se dispusieron a dormir: Lavalle y Damasita en el dormitorio que enfrentaba el segundo patio; Frías y Lacasa en una habitación junto al zaguán, mientras los soldados se tendían en el primer patio. Los caballos quedaron atados en el fondo de la casa.
 
 
Muerte en el zaguán
 
Al amanecer, un grupo de tiradores "federales" se detuvo ante la casa e intimó rendición al centinela. Este cerró la puerta y dio aviso a Lacasa. El edecán, seguido por Frías, irrumpió en la habitación de Lavalle. "General, los enemigos están en la puerta", le dijo. "¿Qué clase de enemigos son?", preguntó Lavalle. "Son paisanos", fue la respuesta de Lacasa: calculaba que eran unos veinte o treinta. "No hay cuidado. Vaya usted, cierre la puerta y mande ensillar, que ahora nos vamos a abrir paso", indicó Lavalle mientras empezaba a calzarse las botas.
 
Lacasa y Frías caminaron hacia el fondo, para buscar los caballos. De pronto, oyeron un estruendo de disparos. Volvieron hacia la entrada y, espantados, encontraron que Lavalle estaba tirado en el zaguán, en las convulsiones de la muerte, con la garganta destrozada y entre un mar de sangre. Sólo pensaron entonces en ponerse a salvo, aunque ya los tiradores se habían alejado.
 
 
Llevando el cadáver
 
A todo galope llegaron a los Tapiales de Castañeda, e informaron del hecho al segundo jefe, coronel Juan Esteban Pedernera. Acordaron seguir de inmediato el viaje a Bolivia. Pero no podían abandonar el cadáver del general para trofeo de los rosistas. Un grupo volvió a la casa de Zenarruza: cubrieron el cuerpo de Lavalle con un poncho, taparon su rostro con un pañuelo y lo cargaron a caballo.
 
Es sabido que, muchas horas más tarde, detuvieron la penosa marcha en Huacalera. El calor abrasador estaba descomponiendo el cadáver y hubo que descarnarlo. Los despojos se enterraron en ese lugar; los huesos, lavados, se acomodaron en una caja, envolvieron la cabeza en un pañuelo muy ajustado y guardaron el corazón en un barrilito de aguardiente. Huesos, cabeza y corazón se sepultaron en Potosí. De allí serían llevados en 1842 a Valparaíso, y los repatriaron en 1861. Hoy están en el cementerio de La Recoleta.
 
 
¿Acaso suicidio?
 
Nadie estaba junto a Lavalle en el momento en que murió, de modo que el hecho sigue, hasta la fecha, rodeado de misterios y de conjeturas. La versión clásica es que un disparo atravesó la puerta e hizo impacto en la cabeza del general, quien en esos momentos se acercaba al zaguán: pero parece dudoso que la débil bala de tercerola atravesara esa madera gruesa y maciza.
 
Otra especie dice que la bala entró por el agujero de la llave, lo que suena difícil si se lo compara con el diámetro de los proyectiles de la época. Se sostiene asimismo que Lavalle, en realidad, abrió la puerta para enfrentar a los tiradores, y que lo alcanzó el disparo hecho al azar por uno de ellos. Y no son los únicos interrogantes. No se entiende, por ejemplo, porqué la partida se limitó a disparar tres tiros y luego abandonó el lugar. Además, los testimonios de Frías y de Lacasa no concuerdan en varios puntos.
 
Finalmente, el historiador José María Rosa, en su libro de 1967, "El cóndor ciego", tras estudiar detenidamente los documentos, lanzó otra versión. Consideró que Lavalle, agobiado por las derrotas y devastado psicológicamente, habría decidido de pronto suicidarse. Y que sus soldados, en un pacto de silencio que cumplieron religiosamente, acordaron aferrarse a la tradicional versión del tiro casual en el zaguán. En fin, sólo el bravo e infortunado general podría decir lo que realmente ocurrió esa mañana en el caserón de Zenarruza.
 
 
Damasita, después
 
En lo que a Damasita Boedo respecta, a pesar de que Pedernera ofreció devolverla a su familia, en Salta, optó por seguir con los soldados. No podía regresar a la casa de los padres, tras haberse fugado con un hombre casado. El historiador Bernardo Frías informa que residió un tiempo en Bolivia y que luego, convertida en amante del embajador Billinghurst, pasó a Chile, para vivir como una reina.
 
Años después, todavía bella y lujosamente vestida, se dio el gusto de regresar a Salta, y pasear por la ciudad para escándalo de sus conocidos. Luego, partió de vuelta a Chile, donde murió.
 
Autor
Carlos Páez de la Torre H
Redacción LA GACETA
 
Fuente: La Gaceta

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24-02-2018 / 20:02
24-02-2018 / 20:02
24-02-2018 / 19:02
El general Pedro Pablo Ramírez ejerció como presidente de la República Argentina, no habiendo sido electo por los ciudadanos, recibió el cargo del anterior gobernante militar, Arturo Rawson. Fue el tercero de los llamados "presidentes de facto" surgidos de la Revolución del 43 contra el régimen fraudulento, entreguista y corrupto de la "Década Infame".
 
Durante la etapa final de su gobierno, comenzó a emerger la figura del entonces coronelJuan Perón, quien había establecido una alianza con los sindicatos, principalmente los socialistas, para hacerse cargo del irrelevante Departamento de Trabajo, transformarlo en Secretaría de Trabajo y Previsión e impulsar desde allí un programa de reformas laborales de acuerdo a las reivindicaciones sindicales.
 
Simultáneamente, en octubre de 1943, el general Edelmiro Farrell fue designado vicepresidente de la República, reteniendo también el Ministerio de Guerra.
 
El 26 de enero de 1944, Ramírez presionado por los yanquis rompió relaciones con Alemania y Japón. La abrupta decisión provocó una crisis en el GOU y una fractura entre los distintos sectores nacionalistas del Gobierno, llevando a la renuncia del ministro Martínez Zuviría, representante del ala más derechista que manifestó públicamente su descontento.
 
Creyéndose más fuerte de lo que era, Ramírez, enterado de que se tramaba destituirlo intenta un golpe de mano, decidiendo exigirle a Farrell su alejamiento del Ministerio de Guerra. Farrell pareció aceptar la orden, pero organizó una asamblea del GOU, la última, en la que se decidió disolver el grupo y exigirle la renuncia a Ramírez.
 
El 25 de febrero de 1944, dimite el general Pedro P. Ramírez; tras la reunión militar del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), el general Edelmiro Julián Farrell acepta hacerse cargo del poder. Ramírez "delegó el cargo" interinamente en el general Farrell y el 9 de marzo renunció, para retirarse de la vida pública. Comienza a crecer el protagonismo político de Juan Perón.
 
La Opinión Popular

24-02-2018 / 19:02
Néstor Carlos Kirchner nació en Río Gallegos, el 25 de febrero de 1950. Fue un militante político, dirigente peronista, abogado y empresario argentino, perteneciente al Partido Justicialista y al Frente para la Victoria, Presidente de la Nación Argentina entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007.
 
Néstor Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Tanto durante su mandato, como cuando acompañó la primera presidencia de Cristina Fernández.
 
Su Gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, restauró el orden después de la anarquía delarruista, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad. Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los '90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Con el tiempo, la historia le otorgará el lugar que merece por las transformaciones profundas que promovió. Pero desde ya todos le reconoceremos los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes...
 
Además, la función activa del Estado desplazando al "mercado"; el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el FMI; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por esto, ya tiene su lugar en la historia, con toda justicia.
 
Muerto NéstorCristina convirtió al kirchnerismo en una etapa distinta: el cristinismo, haciendo todo lo contrario de lo que había realizado su difunto marido y dilapidando la herencia política y económica que éste le dejó.
 
Para CFK, el PJ era impresentable y lo congeló. La relación con los intendentes del conurbano bonaerense y los gobernadores del PJ, se daba en un marco de total subordinación. El nuevo eje fue un grupo de pequeños partidos y dirigentes "progres" satélites, que muchas veces eran utilizados para presionar a los sectores díscolos del PJ.
 
En el campo de las alianzas sindicales, mientras NK privilegió la relación con Hugo Moyano y sostuvo una sola CGT, CFK rompió con el líder camionero e impulsó una fractura de la CGT. Cambió un aliado poderoso y con cierta autonomía por otros menos autónomos y más acostumbrados al calor del poder: "Los gordos".
 
Las características más relevantes del modelo económico que puso en marcha Néstor en 2003 podrían resumirse en: Promoción del consumo interno, desendeudamiento, tipo de cambio competitivo, paritarias libres, superávit paralelos (fiscal y comercial), confrontación con el FMI, entre las más importantes. Cristina hizo todo lo contrario.
 
Más allá de cualquier consideración, es indiscutible que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su Pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Por Blas García

24-02-2018 / 19:02
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