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Sociedad e Interés General - 03-10-2017 / 19:10
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 4 DE OCTUBRE DE 2009, MUERE "LA NEGRA" SOSA

Mercedes Sosa, abanderada de la canción popular en toda Latinoamérica

Mercedes Sosa, abanderada de la canción popular en toda Latinoamérica
"La Negra" Mercedes Sosa, abanderada de la canción popular en toda Latinoamérica.
En Buenos Aires, el 04 de octubre de 2009, muere Mercedes Sosa, conocida como La Negra Sosa o La Voz de América. Fue una cantante de música folclórica argentina reconocida en América Latina y Europa, considerada como la principal cantante de Argentina.
 
Fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero y una de las exponentes de la Nueva canción latinoamericana. Incursionó en otros géneros como el tango, el rock y el pop. Se definía a sí misma como «cantora» antes que «cantante», en lo que fue una distinción fundamental de la nueva canción latinoamericana de la que ella fue una de las iniciadoras: «Cantante es el que puede y cantor el que debe» (Facundo Cabral). Ese ideal fue expresado por Mercedes Sosa en los títulos de sus álbumes como Canciones con fundamento y Yo no canto por cantar.
 
Entre las interpretaciones con que se ha destacado en el cancionero latinoamericano se encuentran Canción con todos, Alfonsina y el mar, Gracias a la vida, Como la cigarra, Zamba para no morir, La maza, Todo cambia, Duerme negrito y Calle angosta. Entre sus discos se destacaron Canciones con fundamento (1965), Yo no canto por cantar (1966), Mujeres argentinas (1969), Homenaje a Violeta Parra (1971), Cantata sudamericana (1972), Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), Mercedes Sosa en Argentina (1982), Alta fidelidad (1997) y su interpretación de la Misa criolla (2000).
 
La Opinión Popular

Mercedes Sosa
 
Por Karina Micheletto

Ya no había espacio para la esperanza, sólo una triste resignación amplificada por el peso de su figura, que trascendió fronteras geográficas y artísticas. En la madrugada de ayer, a los 74 años, falleció Mercedes Sosa, debido a una disfunción renal cuyas complicaciones comprometieron todo su organismo y derivaron en una falla cardiorrespiratoria. Desde que se conoció la noticia de su grave estado de salud, en los últimos días que pasó en la unidad de cuidados intensivos del Sanatorio de la Trinidad -donde estaba internada desde el 18 de septiembre-, una certeza quedó instalada: con La Negra se va la gran voz de América. Se va, también, como quedó enternecedoramente puesto en acto en su velatorio -donde desde el mediodía de ayer desfilaron miles para darle el último adiós-, una figura en gran medida maternal, contenedora en más de un sentido.

Si Mercedes Sosa ha significado tanto para la multitud que quiso ir al Congreso, para los que en estos días inundaron la web con mensajes de amor, para los que desde todo el mundo la lloran, no fue sólo por su condición de cantora excepcional (y así se fue Mercedes, en pleno uso de esas facultades únicas). También por lo que esta mujer eligió cantar, aquel canto con fundamento que sostuvo hasta el final. Porque tuvo fundamento, su canto superó incluso sus contradicciones -su derrotero político, su coqueteo con Macri-. Y de eso, nunca se arrepintió.


Destino del canto

Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935, el Día de la Independencia, y en Tucumán. Toda una declaración de principios para una mujer que terminaría representando un relato posible de identidad argentina y latinoamericana. El día de su nacimiento, los diarios todavía ocupaban sus páginas con una noticia que dos semanas atrás había conmovido al país, más allá de las fronteras de la música: la muerte de Carlos Gardel. Lo mismo está ocurriendo desde que se conoció la noticia del grave estado de salud de Mercedes, aunque los medios ahora sean otros. Se iba a llamar Julia Argentina, por la fecha patria en que le tocó nacer. Se iba a llamar también Marta, según el deseo de su madre. Pero su padre, como hacen algunos padres que van solos al registro civil, la anotó como Haydée Mercedes. La madre nunca aceptó el cambio inconsulto: puertas adentro de su casa, Mercedes fue la Marta. Más allá del fugaz nombre artístico de Gladys Osorio, para el mundo sería por siempre Mercedes, La Negra.


A fines de los '50, era la esposa del artista. "Me enamoré de sus canciones", decía al explicar por qué se había casado con Oscar Matus, desafiando a toda su familia, y se había instalado en Mendoza. Todavía su voz no había sido descubierta: el artista, el poeta, era su marido. Con esas canciones que la enamoraron hizo su primer disco. Con Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia, Horacio Tusoli, Víctor Nieto, entre otros artistas cuyanos, fundó el Movimiento del Nuevo Cancionero, que marcaría la canción popular argentina e inspiraría otras búsquedas, tal como sucedía con otros movimientos similares en aquellos efervescentes '60.

Mercedes Sosa fue Mercedes Sosa no sólo por ser una voz excepcional: lo fue por abrazar, de allí en más, esa canción con fundamento, superadora del paisaje, abarcadora de lo humano, acusadora de lo social. Ella misma se definía en función de esa elección, tal como se la escucha decir en el DVD que acompaña su último trabajo, Cantora: "Estos premios colgados en las paredes de mi casa no son solamente porque canto, son porque pienso. Pienso en los seres humanos, en la injusticia. Pienso que si yo no hubiera pensado de esta manera, otro hubiera sido mi destino. Hubiera sido una cantora común. Eso me hace pensar que no me equivoqué. Ni me equivoqué cuando comencé a pensar ideológicamente".


La voz sin fronteras

En 1965 cantó de prepo en el Festival de Cosquín. Eran los tiempos del "boom" del folklore, cuando este evento realmente consagraba artistas y marcaba la agenda del género. Al recordar aquel debut, Mercedes no ahorraba palos a la Comisión de Cosquín, encargada de definir la programación. Hasta sus últimos días se ocupó de recordar que aquella vez actuó "en contra de los de la comisión". "Cafrune me presentó al costado del escenario, porque la Comisión de Folklore no me dejaba subir", detallaba en un reportaje a este diario. "Yo siempre tuve problemas con la comisión, no sé por qué... En ese tiempo porque era comunista, sigo siéndolo, pero por entonces era mala palabra. Canté con una cajita, nomás. Tuve un éxito muy grande, y ahí ya me contrató la Philips para grabar. Fue una actuación muy importante en mi carrera. Es más, fue la definitiva."

A partir de 1976 comenzó a hacérsele cada vez más difícil trabajar, como a tantos artistas populares argentinos: falta de lugares que la aceptaran en su programación, espectáculos cancelados poco antes de comenzar, amenazas contra su vida. En 1978 irrumpió la policía en un recital en La Plata, la detuvieron durante dieciocho horas y aterrorizaron al público (la anécdota es bellamente contada en un mensaje dejado en su página web oficial, ver aparte). Durante la dictadura llegó a editar Mercedes Sosa, con temas de Víctor Jara y Pablo Neruda, Mercedes Sosa interpreta a Yupanqui y Serenata para la tierra de uno. Pero ya casi no conseguía trabajo, y en 1979 se exilió en París, y luego en España.

A comienzos de 1982 volvió a cantar a la Argentina. Regresaba a un país que aún se jactaba de tener las urnas "bien guardadas", pero en el que ya se permitían algunas "distracciones". Los conciertos que dio entonces en el teatro Opera -iban a ser dos o tres, prácticamente sin difusión, y al final, a fuerza del boca a boca, fueron trece a sala llena- no sólo marcaron su regreso, sino también un hito en la escena nacional. Entre los invitados de aquellos conciertos estuvieron Raúl Barboza, Ariel Ramírez, Rodolfo Mederos y representantes del rock como Charly García y León Gieco. Al invitar a cantar a rockeros a sus conciertos, Mercedes avaló con su figura un tipo de cruce que en rigor ya existía -Litto Nebbia cantando una zamba con Domingo Cura en bombo, tal como se lo ve en la película Rock hasta que se ponga el sol, Dino Saluzzi actuando en el Festival de Rock de La Falda de 1980-, pero que de allí en más se impondría como una marca de amplitud contenedora de su canto, en un repertorio en el que supo incluir a Silvio Rodríguez y Fito Páez, Cobián y Cadícamo y Pablo Milanés, Daniel Toro y los nuevos autores de folklore. De aquella serie de conciertos del Opera se editaron los LP En vivo en Argentina, una de las obras más vendidas de la discografía nacional.

Así pasó a ser no sólo una voz incuestionable, también una suerte de símbolo afín a cierto progresismo urbano, que le cuestionaba tanto el haberse definido alguna vez como comunista, como el pecado de ser de izquierdas y mientras tanto tener un buen auto o una buena casa. Pero que sin embargo la adoptó como la voz comprometida, la voz necesaria.

 

Como la cigarra

La historia de los últimos años de su carrera podrían contarse entre recaídas y regresos con gloria, como un ave fénix obstinada, con la potencia y el caudal de voz intactos, maravillando cada vez. Hubo una enfermedad que la acompañó en las últimas décadas de su vida: depresión enmascarada, la llamaba ella, y decía que tenía un origen muy claro en el sufrimiento del exilio.


La primera manifestación de esta depresión aguda la llevó al borde de la muerte en 1997, después de presentar Alta fidelidad. Mercedes Sosa canta a Charly García, un disco que nunca pudo llevar a la presentación en vivo junto a su amigo. Le llevó casi un año recuperarse, y lo hizo cantando, como cada vez que volvió de esas largas temporadas en la cama. Llamó al disco de aquel regreso Al despertar, se llevó con ese trabajo el Premio Gardel al Disco del Año, volvió a dar conciertos multitudinarios en la Argentina, volvió a girar por el mundo. Volvió a cantar -siempre en compañía de colegas de todos los géneros; por entonces estuvo en la cancha de Boca con Luciano Pavarotti-, y por lo tanto volvió a ser feliz.

"Sigo cantando, como la cigarra", anunciaba. En 1999 lanzó la Misa criolla, en 2001 grabó en vivo Acústico en el Gran Rex. En 2002, junto a León Gieco y Víctor Heredia, propuso Argentina quiere cantar. Las presentaciones con sus dos entrañables amigos incluirían varias giras por el interior del país, y también por Europa y Estados Unidos, pero no pudieron completar el proyecto. Mercedes volvió a caer, volvieron las complicaciones físicas, volvió a manifestarse aquella vieja depresión. Entre 2003 y 2005 pasó momentos muy difíciles, con internaciones, deshidrataciones y descompensaciones, agravadas en el último tiempo por un par de caídas en el baño de su casa, una de las cuales le resintió una vértebra. Fueron dos años en los que pasó buena parte de su tiempo en la cama.


El año 2005 marcó su último gran regreso, y fue con todo. Volvió con un disco bello y despojado, Corazón libre, con dirección artística de Chango Farías Gómez, editado por el prestigioso sello alemán Deutsche Grammophon, que la eligió por considerarla "una de las mejores voces del mundo entero".


Volvió también a los escenarios, donde empezó a cantar sentada, y en un principio, con un cinturón ortopédico ajustándole la cintura. La debilidad física que exhibía, con varios kilos menos de su peso habitual, conmovía. Necesitaba un sostén para entrar al escenario -en ocasiones, una silla de ruedas-, la ayudaban a llegar a la silla desde la que cantaría. Pero se retiraba bailando, animándose a unos pasos al ritmo de "La luna llena", a veces acompañada por los tambores del grupo La Chilinga.


Lo que conmovía, en realidad, era esa transformación operada en vivo y en directo: tan pronto como entonaba el primer verso, La Negra se volvía poderosa, gigante, indestructible. Su voz estaba intacta, y no es una manera de decir: verdaderamente seguía siendo la gran voz de América, una de las mejores del mundo, una de las elegidas.

El acontecimiento que marcó el inicio de aquel regreso fue la edición 2005 del Festival Músicas de Provincia (a propósito: antes de Mauricio Macri Buenos Aires podía darse lujos, como un festival de folklore. ¿Alguien lo recuerda? ¿A alguien le importa que la ciudad ya no lo tenga?). El 21 de diciembre de ese año, Mercedes cantó ante unas quince mil personas en su provincia natal, en una visita que significó el reconocimiento en suelo propio, con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Tucumán. Aquella actuación, dijo, marcó el reencuentro con un público que recién entonces la sentía próxima: "Hacía muchos años que no iba, la última vez fue cuando murió mi madre, en el '99", contó entonces. "Recién ahí me empezaron a tratar como una artista no sólo tucumana sino de todo el mundo. Porque siempre está esa cosa con los artistas de acá: cómo puede ser famosa, si vive enfrente de mi casa... Sentí que Tucumán recién me adoptó entonces".

Allí arrancó una gira que la llevó por cuanto festival y provincia pudo cubrir por tierra: sus dolencias no le permitieron volver a viajar en avión. Seguía cantando con una fuerza de otro orden, allí donde se presentara; seguía escuchando con fruición nuevas voces, nuevos autores, maravillándose ante el poder de la canci cute;n. "¡Qué hermoso que es cantar, Dios mío!", repetía, y explicaba: "Yo me enamoro de las canciones como se puede enamorar una de un hombre. Tengo amor por lo que canto, por eso nunca pensé en cantar para vivir. Yo canto porque amo hacerlo, desde siempre".

Si parecía imparable, si parecía capaz de la perfección vocal en cualquier contexto, parecía también que podía pedírsele más. Comenzó a gestarse un proyecto ambicioso: un disco -terminarían siendo dos- que presenta a Mercedes como la gran voz capaz de congregar al abanico más amplio de la canción iberoamericana, de Joan Manuel Serrat a Shakira, de Caetano Veloso a Luis Alberto Spinetta, pasando por Joaquín Sabina, Diego Torres, Jorge Drexler, Marcela Morelo, Soledad, Calle 13, Charly García, León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, entre otros muchos.

Aquella fue su última producción, Cantora, que no llegó a presentar formalmente. En el DVD que se salió con la edición final del disco doble, se la ve a Mercedes como la madre que le aconseja a Gustavo Cerati gárgaras de bicarbonato para poner a punto la voz; exclamando una y otra vez cuánto le gusta cantar, pero qué poco grabar; abrazando y dejándose abrazar por todos sus colegas, recibiendo halagos, pero también ofreciéndolos. Se ve, sobre todo, a la mujer que se sigue emocionando con la letra de cada canción, que llora, que resalta versos, que explica que ella los vivió, y por eso los canta con el alma, con la voz y con todo el cuerpo.

Queda, como fondo musical de su vida, aquellos versos de "Barro tal vez" que escribió un adolescente Luis Alberto Spinetta, y que son parte de lo más alto del último disco de Mercedes, subrayado su aire de zamba. Mercedes Sosa cantó lo que sintió, sin una palabra de más, hasta el final. En eso se le fue la vida.
 
Fuente: Página 12

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24-02-2018 / 20:02
24-02-2018 / 20:02
24-02-2018 / 19:02
El general Pedro Pablo Ramírez ejerció como presidente de la República Argentina, no habiendo sido electo por los ciudadanos, recibió el cargo del anterior gobernante militar, Arturo Rawson. Fue el tercero de los llamados "presidentes de facto" surgidos de la Revolución del 43 contra el régimen fraudulento, entreguista y corrupto de la "Década Infame".
 
Durante la etapa final de su gobierno, comenzó a emerger la figura del entonces coronelJuan Perón, quien había establecido una alianza con los sindicatos, principalmente los socialistas, para hacerse cargo del irrelevante Departamento de Trabajo, transformarlo en Secretaría de Trabajo y Previsión e impulsar desde allí un programa de reformas laborales de acuerdo a las reivindicaciones sindicales.
 
Simultáneamente, en octubre de 1943, el general Edelmiro Farrell fue designado vicepresidente de la República, reteniendo también el Ministerio de Guerra.
 
El 26 de enero de 1944, Ramírez presionado por los yanquis rompió relaciones con Alemania y Japón. La abrupta decisión provocó una crisis en el GOU y una fractura entre los distintos sectores nacionalistas del Gobierno, llevando a la renuncia del ministro Martínez Zuviría, representante del ala más derechista que manifestó públicamente su descontento.
 
Creyéndose más fuerte de lo que era, Ramírez, enterado de que se tramaba destituirlo intenta un golpe de mano, decidiendo exigirle a Farrell su alejamiento del Ministerio de Guerra. Farrell pareció aceptar la orden, pero organizó una asamblea del GOU, la última, en la que se decidió disolver el grupo y exigirle la renuncia a Ramírez.
 
El 25 de febrero de 1944, dimite el general Pedro P. Ramírez; tras la reunión militar del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), el general Edelmiro Julián Farrell acepta hacerse cargo del poder. Ramírez "delegó el cargo" interinamente en el general Farrell y el 9 de marzo renunció, para retirarse de la vida pública. Comienza a crecer el protagonismo político de Juan Perón.
 
La Opinión Popular

24-02-2018 / 19:02
Néstor Carlos Kirchner nació en Río Gallegos, el 25 de febrero de 1950. Fue un militante político, dirigente peronista, abogado y empresario argentino, perteneciente al Partido Justicialista y al Frente para la Victoria, Presidente de la Nación Argentina entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007.
 
Néstor Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Tanto durante su mandato, como cuando acompañó la primera presidencia de Cristina Fernández.
 
Su Gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, restauró el orden después de la anarquía delarruista, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad. Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los '90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Con el tiempo, la historia le otorgará el lugar que merece por las transformaciones profundas que promovió. Pero desde ya todos le reconoceremos los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes...
 
Además, la función activa del Estado desplazando al "mercado"; el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el FMI; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por esto, ya tiene su lugar en la historia, con toda justicia.
 
Muerto NéstorCristina convirtió al kirchnerismo en una etapa distinta: el cristinismo, haciendo todo lo contrario de lo que había realizado su difunto marido y dilapidando la herencia política y económica que éste le dejó.
 
Para CFK, el PJ era impresentable y lo congeló. La relación con los intendentes del conurbano bonaerense y los gobernadores del PJ, se daba en un marco de total subordinación. El nuevo eje fue un grupo de pequeños partidos y dirigentes "progres" satélites, que muchas veces eran utilizados para presionar a los sectores díscolos del PJ.
 
En el campo de las alianzas sindicales, mientras NK privilegió la relación con Hugo Moyano y sostuvo una sola CGT, CFK rompió con el líder camionero e impulsó una fractura de la CGT. Cambió un aliado poderoso y con cierta autonomía por otros menos autónomos y más acostumbrados al calor del poder: "Los gordos".
 
Las características más relevantes del modelo económico que puso en marcha Néstor en 2003 podrían resumirse en: Promoción del consumo interno, desendeudamiento, tipo de cambio competitivo, paritarias libres, superávit paralelos (fiscal y comercial), confrontación con el FMI, entre las más importantes. Cristina hizo todo lo contrario.
 
Más allá de cualquier consideración, es indiscutible que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su Pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Por Blas García

24-02-2018 / 19:02
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