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Nacionales - 02-10-2017 / 11:10
MUCHOS INVERSORES LOGRARON QUINTUPLICAR LA RENTA DE UN PLAZO FIJO EN DÓLARES

Ganadores con el macrismo: La bicicleta financiera no para, ya rindió un 10% en dólares y las altas tasas le dejan el camino despejado

Ganadores con el macrismo: La bicicleta financiera no para, ya rindió un 10% en dólares y las altas tasas le dejan el camino despejado
Sturzenegger ya dio señales de rendimientos en pesos que se mantendrán elevados por un tiempo. En la City decodificaron el mensaje y renuevan sus preferencias por las Lebac, en el marco de un tipo de cambio estable. Muchos inversores lograron quintuplicar la renta de un plazo fijo en dólares.
En estos últimos días, Federico Sturzenegger confirmó lo que inversores estaban esperando: que el ciclo de tasas altas se mantendrá durante un buen tiempo, ya que la inflación aún no da muestras de bajar a los niveles que el funcionario espera.
 
Así, las afirmaciones del número uno del Central sirvieron para despejarle las dudas acerca de si conviene o no seguir apostando por activos en pesos que pagan altos intereses en moneda local. Entre ellos, las ultra conocidas Lebac.
 
En la City decodificaron rápido este mensaje: el carry trade, o "bicicleta financiera" en su traducción porteña, seguirá deparando buenas noticias. Este mecanismo consiste en desarmar posiciones en una determinada divisa, pasarse a otra que ofrece un mayor rendimiento y, con lo obtenido, recomprar más de la primera.
 
Se esperaba que el Central iniciara un proceso de baja de los tipos de interés. Pero lo cierto es que esto no ha ocurrido ni parece que vaya a suceder en lo inmediato. Tal es así que la entidad mantiene en 26,25% la de referencia del mercado (la de pases), mientras interviene en el circuito secundario de Lebac para acompañar ese costo financiero.
 
Así, Sturzenegger se asegura que la tasa (su herramienta predilecta para hacer política monetaria) ejerza marcada influencia sobre el resto de las variables. 

 
Los consultores más experimentados de la City, entre ellos Miguel Kiguel, creían que el funcionario iba a comenzar a reducir el costo del dinero a partir de septiembre. Al ver que este proceso se dilata, varios de ellos han comenzado a pensar que el Banco Central les "está corriendo el arco".
 
¿Hasta cuándo? En base a los dichos del funcionario sobre "tolerancia cero" a un eventual repunte de la inflación, vaticinan que recién en noviembre puede haber novedades.
 
Kiguel, en tanto, cree que el Banco Central bajará la tasa hacia fin de año, para dejar "estacionada" la de referencia en 24,75%. En lo que sí no hay dudas es que quienes han venido apostando por las Lebac cosecharon buenos frutos a durante 2017.
 
La ganancia en dólares, contante y sonante, obtenida por aquellos que adquirieron letras del BCRA a inicios de año es de un nada despreciable 9,8%, según cálculos de MB Inversiones. Esto se desprende del repunte de las Lebac (20%) menos la devaluación del peso contra el dólar (9,3%).
 
Del recorrido de esas dos variables surge precisamente el rendimiento logrado por quienes volcaron parte de su capital a estos títulos emitidos en Reconquista 266. De todos modos, el camino transitado hasta aquí por quienes pedalean la "bicicleta financiera" no estuvo fue exento de altibajos:
 
- Del 17 de mayo al 21 de junio: por la crisis política en Brasil, los inversores que habían comprado perdieron 2% (producto del alza del dólar en la Argentina)
- Fines de junio al 19 de julio: quienes apostaron por las tasas en pesos terminaron con un rojo de casi 4% (por la devaluación previa a las PASO)
- En septiembre: la apuesta por activos en moneda local también quedó corta frente a la suba del dólar. Así, la pérdida fue del 0,4%
 
Con todo, los picos de rentabilidad -siempre en dólares- se alcanzaron entre principios de enero y mediados de febrero, cuando la "bicicleta" funcionó a máxima velocidad: dio cerca de un 7% en "moneda dura". Luego de ese auge, las ganancias comenzaron a moderarse hasta alcanzar un ritmo de entre 2% y 3% en dólares, excepto en los períodos descriptos. 
 
¿En qué momento del año el inversor tendría que haber comprado Lebac y cuándo le hubiera convenido salir para maximizar su rentabilidad? El que lo hizo a fines del año pasado y mantuvo estos títulos hasta mediados de mayo (es decir hasta antes del "efecto Temer") se alzó con un beneficio de casi 10% en dólares.
 
Este porcentual no es para nada despreciable, teniendo en cuenta que un banco paga cinco veces menos por un plazo fijo en dólares (2% anual). En otras palabras, recurriendo a las Lebac esos ahorristas obtuvieron cinco veces más en menos de la mitad de tiempo.
 
Las Letras del Central no sólo muestran como ventaja las "supertasas" que pagan, sino que además, al ser consideradas títulos públicos, están exentas del pago de Ganancias y Bienes Personales.
 
Otra cuestión que les confiere mayor atractivo es que son relativamente sencillas de adquirir: para invertir, alcanza con tener una cuenta en una sociedad de Bolsa o un banco, transferir el dinero y dar la orden. El rendimiento y el capital son depositados en esa misma cuenta al momento del vencimiento del papel.
 
 
Señales de "siga siga"
 
Las altas tasas y los beneficios que logran quienes se posicionan en pesos para aprovecharlas, generaron un debate muy acalorado entre el Banco Central y el gremio de los economistas. Muchos analistas decían, y aún lo mantienen, que la economía no puede funcionar bien con un costo del dinero tan elevado como el actual.
 
La discusión ahora mutó. Es que a Sturzenegger se le achacaba que, por sus altas tasas, el nivel de actividad no remontaba. Sin embargo, con la proliferación de "brotes verdes" y la recuperación experimentada por varios sectores, el banquero central parece haber salido airoso de ese debate.
 
Es decir, pudo mostrar que se puede bajar la inflación, apelando a las altas tasas de interés, sin que esto necesariamente signifique un ahogo para la economía. De todas formas, su postura no es del todo compartida por el ala política del Gobierno. Muchos creen que la recuperación podría ser más fuerte si Sturzenegger no fuera tan "talibán" en su lucha contra la inflación.
 
"Las tasas altas tienen indudablemente un efecto adverso sobre el nivel de actividad", señalan desde Jefatura de Gabinete. Sabiendo que la discusión sobre las Lebac lejos está de haber llegado a su fin, el titular del Central salió a acallar críticas. Lo hizo en el marco de una conferencia organizada por FIEL.
 
"Resulta inverosímil pensar que una empresa decida una inversión para ampliar una fábrica, construir una granja eólica o un centro logístico -amortizable a 5, 10, 20 años o más- en base al costo de oportunidad de comprar Lebac a 35 días, o incluso a 270 días", enfatizó.
 
"En verdad, la tasa de interés relevante para evaluar un proyecto es la tasa de riesgo país, medida según el rendimiento de un bono emitido por el Gobierno a esos plazos, en pesos o dólares", insistió.
 
Más allá de esta discusión, que se mantendrá en los próximos meses, la intención oficial de que el tipo de interés haga de "ancla" contra la inflación deja algunos mensajes en el mercado.
 
De todos ellos, hay uno que recorre las calles del microcentro: la apuesta por las Lebac, aun con sus sinsabores, se mantendrá en el tope de las preferencias del público inversor.
 
Por Leandro Gabin
 
Fuente: iProfesional
 

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Ganadores con el macrismo: La bicicleta financiera no para, ya rindió un 10% en dólares y las altas tasas le dejan el camino despejado
18-09-2018 / 16:09
El Gobierno de Mauricio Macri anticipa ahora que la luz al final del túnel llegará en el segundo trimestre del próximo año, gracias a un incremento de las exportaciones agropecuarias.
 
La recesión se extendería entonces hasta marzo de 2019 y luego la actividad iniciaría una recuperación, según explicaron ayer fuentes del Palacio de Hacienda, pese a que anticipan que el contexto externo continuará siendo negativo y que no esperan el empujón de la obra en infraestructura vía contratos de Participación Público Privada (PPP), modalidad a la que "ya no apostamos ni una ficha", según dijeron.
 
El fondo de garantía de sustentabilidad, stock de respaldo de los aportes para los jubilados, comenzará a usarse a partir de abril próximo para el pago de los haberes previsionales, dado que para ese mes se habrán consumido los ingresos provenientes del blanqueo de capitales.
 
Como el Banco Central tiene prohibido por el acuerdo con el FMI financiar al Tesoro, será el Banco Nación el que aporte el año próximo 15.000 millones de pesos de sus utilidades. También se congelará el fondo de incentivo docente a las provincias en términos nominales, con el objetivo de que la inflación lo vaya licuando con el tiempo.
 
Desde el gobierno de los CEOs reconocen que hubo una enorme diferencia entre la previsión de variables del presupuesto de este año y lo que terminó sucediendo. Sin embargo, lo reducen a cuestiones externas e imponderables: sequía, volatilidad financiera externa, la crisis turca, la suba de tasas de interés de Estados Unidos y recientemente los problemas en Brasil.
 
Nada de esto está previsto que vaya a cambiar pero esta vez aseguran que una buena cosecha alcanzará para compensar todos esos problemas. "El contexto externo desfavorable se va a mantener, pero la apuesta es a una mejora en la cosecha. El agro va a traccionar", se esperanzan en Hacienda.
 
También esperan que el consumo mejore en términos interanuales recién en el último trimestre del año próximo, cerca de la elecciones presidenciales, en torno a 15 por ciento contra 2018. De todos modos, en el balance anual el consumo privado se proyecta con una contracción del 1,6 por ciento.
 
En resumen, el Gobierno de los Ricos proyecta una reducción nominal de 7 puntos en las partidas para obra pública, da por caído los PPP, echará mano al Fondo de Garantía de Sustentabilidad para pagar a jubilados, avanzará con privatizaciones y seguirá aumentando las tarifas.
 
Los intereses de deuda representan ya el 18 % del gasto público. Mientras, la educación y cultura sufrirán un fuerte recorte real, también salud, ciencia y técnica y los salarios de trabajadores del Estado. El gobierno sólo quiere la "bendición" del FMI para conseguir financiamiento de cara a 2019.
 
La Opinión Popular

18-09-2018 / 07:09
Como se esperaba, el juez federal de la "servilleta", Claudio Bonadio, procesó con prisión preventiva a la ex presidenta Cristina Fernández por considerarla jefa de una asociación ilícita destinada a recaudar dinero para enriquecerse.
 
En las 551 páginas del texto conocido ayer, no se aporta ninguna evidencia de dónde están los dólares ni los bienes ni las cuentas ni las sociedades ni las bóvedas con el dinero del enriquecimiento.
 
Tampoco hay testigos o arrepentidos que digan que arreglaron algo o le entregaron algo a la ex mandataria, salvo el caso de José López, quien se despachó con una nueva versión, la quinta que cambia, de que habló con Cristina sobre recaudación de plata y "supone" que ella le mandó los 9 millones de dólares que le encontraron cuando los tiró en el convento.
 
Los procesamientos de ayer abarcan a un amplio grupo de empresarios que se dividieron entre los que dicen que pusieron plata para campañas electorales -algunos presionados y otros por propia voluntad-; los que armaron el club de la obra pública y pagaron coimas; el club de los peajes, que también pagó coimas y el grupo Techint que dice que aportó para negociar una indemnización en Venezuela.
 
También fueron procesados funcionarios de todos los niveles, la mayoría de ellos negó haber recibido dinero y hasta alguno demostró que vive en la más absoluta modestia, con lo que refutan haberse enriquecido.
 
Bonadío lleva adelante, junto al fiscal Carlos Stornelli, una investigación que ha despertado sospechas y polémicas por las pruebas en que ha basado sus fallos, la arbitraria utilización de la figura del "arrepentido" y la direccionalidad de las acusaciones, que incluye un "blindaje" que hasta ahora rodea al presidente Mauricio Macri y sus responsabilidades empresarias y políticas.
 
El pretendido Lava Jato argentino es una causa enfilada contra el cristinismo. Quieren a Cristina presa durante la campaña electorral. Los empresarios que inculparon ex funcionarios K obtuvieron la libertad inmediata durante el proceso. Los arrepentidos que desplegaron versiones auto exculpatorias bajo intimidación fueron casi todos procesados.
 
Son claves las violaciones del debido proceso: detenciones abruptas, morbosamente transmitidas en directo e injustificadas. Completan el cuadro condiciones desdorosas de encarcelamiento, con amenazas de mantenerlas si no mediaban relatos que enlodaran a los procesados opositores a Macri.
 
Los hechos deben ser investigados, juzgados, sancionados si median evidencias contundentes. Y en esta cuestión abundan elementos probatorios verosímiles, muy en especial las autoinculpaciones. Pero las sospechas, los indicios, las declaraciones, requieren recorrer el debido proceso, en especial el ejercicio del derecho de defensa. La cárcel prematura, pensada para durar años constituye una condena anticipada, he ahí su injusta racionalidad.
 
La Opinión Popular

17-09-2018 / 10:09
En el peor momento de la crisis del plan económico del gobierno de Mauricio Macri, con los mercados financieros cerrados para nuevos préstamos y el FMI (la última carta del gobierno) endureciendo las condiciones para renovar el acuerdo (el primero cayó antes de cumplir tres meses), al PRO se le está haciendo cuesta arriba convencer, a propios y extraños, que su política de endeudamiento es sustentable en el tiempo. Ni siquiera para el tiempo más inmediato, lo que resta de aquí a fin de año.
 
El informe de La Deuda Externa que acaba de elaborar el Observatorio de la UMET, que dirige Arnaldo Bocco, señala que el Programa Financiero presentado por el Ministerio de Hacienda, según el cual las necesidades de divisas para cumplir con los vencimientos se cubrirían con renovación de títulos, financiamiento externo e interno, "resulta poco realista en un contexto financiero internacional crecientemente hostil" y desconfiado de la capacidad de repago del país.
 
Advierte, además, que tal Programa sólo prevé el cronograma de vencimientos del Tesoro Nacional, pero no la necesidad de divisas "del conjunto de la economía".
 
La administración macrista, por otra parte, se encontrará con un problema estructural adicional, subraya el informe de la UMET. De mantenerse en el tiempo el valor actual del dólar (en términos reales), cabe esperar "que la relación deuda pública/PBI alcance a finales de 2018 un nivel alarmante, superior al 111 por ciento" que, por diversas razones, es insostenible.
 
"Observando el cuadro general, se podría afirmar que nuestra economía se encuentra en un callejón sin salida", concluye el informe, sugiriendo que la crisis insalvable de divisas llevaría, una vez más, a un default (cesación de pagos) o a una reestructuración de la deuda (renegociación de vencimientos o canje), como ocurrió tras el estallido de la convertibilidad.
 
"La deuda como motor de la sustentabilidad económica, se agotó. La gestión de Mauricio Macri nos conduce a un inexorable final con derrumbe económico y con una probable cesación de pagos", definió Nicolás Trotta, director de la UMET y uno de los responsables de la creación del Observatorio de la Deuda Externa.
 
"Como en el pasado, Macri nos llevó por la ruta que tenía que evitarse; para el gobierno que venga le queda el poco aliciente de que  hasta diciembre de 2019, este proceso lo conducirá el FMI".

17-09-2018 / 09:09
A fines del año pasado, el dólar cotizaba en torno a los $18. Hoy abrirá a un promedio de $40,53. ¿Quiénes pierden con esta devaluación? Los asalariados, aquellos que quizá nunca han visto o ahorrado en dólares, pero perciben sueldos en pesos que los ubican por debajo de la línea de la pobreza, mientras pagan sus compras y consumos en dólares.
 
Los salarios de un profesional clave como el médico, que día a día batalla en un sistema público de salud devastado y percibe unos $20.300 de sueldo básico (equivalentes a US$1.128 a fines del año pasado, y a tan solo US$500 ahora); o de los castigados docentes, cuyo sueldo inicial se ubica en $12.500 (antes US$694; ahora US$308).
 
Con los mismos ingresos del año pasado, ahora va a la góndola y tiene que desembolsar más de un 100% que el año pasado para comprar un kilo de harina; más del 54% para adquirir una docena de huevos; quiere llevar a su mesa un kilo de pan y hoy le cuesta un 41% más que en 2017. Sube el precio de los alimentos, pero también el de los combustibles y el de servicios indispensables como el transporte, la luz, el agua y el gas.
 
El resultado es un duro golpe de los grandes empresarios hacia la clase trabajadora, contrayendo los salarios en términos de su poder adquisitivo. Los "mercados" lograron imponer una fuerte devaluación en poco tiempo, que supera el ritmo inflacionario y mucho más los incrementos de salarios.
 
El cóctel es letal para el consumo, el desempleo abunda, los que lo conservan ven cómo su poder adquisitivo se consume, las compras se deprimen y las pymes que quedan en pie, lejos de recibir estímulos por parte del Gobierno de los Ricos, enfrentan tasas de interés del 60%. Las más altas del mundo, letal para la toma de créditos y la producción; atractivo para los especuladores financieros.
 
La recesión está en marcha y el Gobierno de Mauricio Macri solo apuesta a que esta caída que atraviesa el consumo desacelere la inflación. Nada indica que este semestre o el próximo el escenario vaya a cambiar. Nada presupone que, antes del fin del mandato de Macri, aparezca un plan de desarrollo económico, de pleno empleo, de generación genuina de divisas. Más bien, todo lo contrario.
 
A despecho de nuestra Constitución, rige los destinos del Gobierno de los CEOs la carta magna del FMI, que le exige que si quiere los millones frescos que necesita para no entrar en default, deberá seguir obedeciendo, ajustando, devaluando lo más que se pueda, aceitando la fuga de capitales y la bicicleta financiera.
 
La salida planteada como "inevitable" y "única" es: devaluación y recesión, con más endeudamiento y sumisión al FMI. Un modelo colonial hecho a medida del "mercado" y los bancos, que con la disparada del dólar anotaron una ganancia de $14.624 millones, contra los $8.761 millones registrados en julio del año pasado. Un 66,9% más para ellos, por encima de la devaluación, de la inflación y de todo.
 
La Opinión Popular

16-09-2018 / 09:09
Aumentar el IVA al 22%. Como en Uruguay, pero sin la eficiencia de aquel Estado y con más del triple de pobres que allí. La medida, que ya estaría en manos del presidente neoliberal Mauricio Macri, sería una de las nuevas exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar el próximo desembolso por US$3.000 millones, que debía llegar el lunes, pero que el Fondo no garantizará hasta tanto el Gobierno no avance en reformas "más profundas".
 
Es un capítulo más en la historia antiperonista del sometimiento neocolonial, pérdida de soberanía y dependencia de la República, desde que en mayo pasado el gobierno de la alianza de conservadores y radicales, denominada Cambiemos, anunció la vuelta al Fondo, a las relaciones carnales con Estados Unidos, cuya administración ya propone la vuelta del 1 a 1, como en las épocas de Menem y Cavallo.
 
Al calor de una crisis como la actual, con devaluación, inflación y recesión, subir el IVA equivaldría a un doble perjuicio. Achicaría todavía más el mercado interno, haría estragos entre las Pymes y ciudadanos de a pie, sobre todo entre aquellos, trabajadores y jubilados, cuyos pocos ingresos tienen un único destino: la compra de alimentos.
 
Junto a la suba del IVA al 22%, las exigencias del Fondo contemplan subir la edad jubilatoria, más despidos y recorte de salarios, facilitar la creación de empresas reduciendo costos; mayor apertura de la economía nacional a las importaciones y regulaciones favorables a la "competencia". Solo así el organismo desembolsaría los dólares requeridos para aliviar las tensiones en el mercado cambiario, producto de las groseras fallas del actual Gobierno.
 
La postergación del desembolso agrega una incertidumbre adicional a la cotización de la moneda yanqui. Pues, a pesar de las erradas y costosas intervenciones del Banco Central, el precio del dólar cerró la semana en un nuevo máximo histórico de $40,53, echando más nafta al fuego de la inflación y con los alimentos y sus consumidores como principales afectados. Así gestiona el Gobierno de los Ricos.
 
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