La Opinión Popular
                  21:23  |  Lunes 23 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 01-10-2017 / 20:10
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 02 DE OCTUBRE DE 1994, MORÍA EL “COLORADO” RAMOS

Jorge Abelardo Ramos, Sembrador de Tempestades

Jorge Abelardo Ramos, Sembrador de Tempestades
El “Colorado” Ramos decía: “Quien en tiempos oscuros tiene ideas oscuras, aumenta la confusión. Pero quien difunde ideas claras, crea un mundo nuevo”.
En 1994, un triste y lluvioso 02 de Octubre, al cerrar el crepúsculo, moría en Buenos Aires Jorge Abelardo Ramos. Nuestro inolvidable "Colorado". Una vida para la reflexión. Un ejemplo inclaudicable para la acción.
 
Quien fuera maestro de maestros, jefe de jefes, un adelantado de su época, fundador, organizador, mentor intelectual y jefe político de la Izquierda Nacional en Argentina y Latinoamérica, gran patriota revolucionario y socialista de la Patria Grande Suramericana, brillante embajador argentino ante el pueblo de Zapata y Villa, militante, escritor y polemista de fuste, gallardo y ardiente combatiente contra el miserable imperialismo yanqui, acalló su voz y nos dejó el silencio.
 
Sembrador de tempestades, su encendido verbo contra los explotadores y oligarcas, nacionales o internacionales, no tuvo desmayo ni supo de flojeras.
 
Por Eduardo Fossati

"El que afloja, pierde", nos enseñaba con su ejemplo y su pluma a las nuevas camadas que, allá por la década del sesenta y llenos de ilusiones, nos acercábamos al frente de batalla contra la dictadura militar oligárquica de Onganía.
 
Las primeras escaramuzas al son de la marcha de la Izquierda Popular o la marcha peronista, nos hablaban de la imprescindible participación activa en la  gloriosa historia de nuestro pueblo, al cual pertenecíamos orgullosamente, y sólo en cuyo nombre se justificaba sufrir cárcel y tortura.
 
"Revolución y Contrarrevolución en la Argentina", "Historia de la Nación Latinoamericana",  "Crisis y resurrección de la Literatura argentina", "Historia crítica del Ejército". "El marxismo de Indias", "La lucha por el Partido Revolucionario" y tantos otros libros y escritos de su factura, llenaron nuestras mochilas de fervor, formando nuestro pensamiento nacional inquebrantable.
 
Armaron nuestra voluntad y nos señalaron la rapacidad y codicia del enemigo, a quien conocimos y enfrentamos con apenas unas modestas hondas, como David a Goliat, dando todo por nada. Eran otros tiempos. Era otra política. Era otro jefe político.
 
Como si esto fuera poco, con su "Historia del Partido Comunista en Argentina" y  la "Historia del Partido Socialista" de su compañero y discípulo Jorge Enea Spilimbergo, completaron la guía y trazaron una senda sin retorno.
 
Ya nunca más la ululante y vacía izquierda metropolitana podría impunemente regodearse con la deformación mitrista de la historia patria ni convocar a los estudiantes y a las clases medias contra los trabajadores peronistas, en nombre de la lucha social.
 
La izquierda cipaya fue marcada a fuego, y el "Cordobazo" y la FUA Nacional de 1970, fueron símbolo y síntesis de la alianza preconizada por Ramos, el frente nacional jacobino revolucionario de los trabajadores y la pequeña burguesía estudiantil, alrededor de las banderas del 17 de Octubre y de Octubre del 17.
 
Entonces, y por primera vez, sus ideas encarnaron en un vasto movimiento patriótico de liberación en el cual, el Peronismo, con el Gral. Perón a la cabeza, y el Frente de Izquierda Popular (FIP), inspirado y conducido por Jorge Abelardo Ramos, derrotaron de manera aplastante al frente antinacional en las elecciones de setiembre de 1973, trayendo al exiliado General nuevamente a la patria, al gobierno y al poder.
 
El FIP, aportó en esa oportunidad 900.000 votos, voluntades combatientes forjadas y formadas por la ideología del "Colorado" Ramos. Como decía en sus libros, "quien en tiempos oscuros tiene ideas oscuras, aumenta la confusión. Pero quien difunde ideas claras, crea un mundo nuevo".
 
Poco tiempo duró el eco de esas jornadas memorables. Apenas 10 meses más tarde despedía con su "Adiós al Coronel" los restos del Gral. Perón, y el país penetraba en un cono de sombras.
 
Junto al pueblo, acompañó el retroceso del movimiento nacional, golpeado por la restauración oligárquica de 1976, salvando milagrosamente su vida cuando una patrulla enviada por el Gral. Menéndez lo fue a buscar a su residencia en Despeñaderos, con orden de detenerlo con destino incierto.
 
Protagonista inclaudicable, organizó las fuerzas de su disuelto partido para la resistencia al régimen militar liberal oligárquico, no sin polémicas internas ni desgarrantes divisiones.
 
Desde las catacumbas impuestas por la dictadura sanguinaria organizó la propaganda, impulsó el debate ideológico y encaminó a sus fuerzas, conjuntamente con el movimiento nacional peronista, hacia una acción de desgaste del poder oligárquico con vistas a un "recorsi" de la historia, siempre con la convicción de que la acción política revolucionaria se ejerce con el pueblo y para el pueblo, descartando acciones elitistas de supuestas vanguardias fuera del cauce de las luchas populares.
 
Por fin, tras la gesta heroica de la reconquista de Malvinas, que Ramos aplaude porque conlleva al enfrentamiento de las fuerzas armadas con el imperialismo británico y su más firme aliado, los EE.UU., renacen las esperanzas, y dedica sus esfuerzos a la reconstrucción de su movimiento, concurriendo con el FIP a los comicios de 1983 en apoyo al Dr. Luder y con candidatos propios para las restantes nominaciones.
 
Con el inesperado triunfo del Dr. Alfonsín, la desmalvinización se extiende y la derrota hace estragos en las filas nacionales.
 
Firme, como Bolívar en su retirada ante la ofensiva de Boves en Venezuela, y con la convicción de lo efímero de la gestión democrático formal de Alfonsín, reorganiza sus huestes y funda, en conjunto con Blas Alberti, Alberto Guerberoff y otros compañeros de la vieja guardia, el MPL (Movimiento Patriótico de Liberación), en su último intento de organización política, que perdura hasta pocos días antes de su muerte, en Octubre de 1994.
 
Designado embajador argentino en México en 1989, concentra su gestión en el objetivo de atraer a la Patria de Zapata y Villa hacia el Mercosur, para acercar los tiempos de su ansiada y proclamada unificación de la Nación Latinoamericana.
 
Desde 1948, en que edita a los 27 años su primer libro "América Latina, un país" donde expresa su firme compromiso con un socialismo Bolivariano de nuevo cuño, alejado del poder soviético o de las socialdemocracias europeas, profundamente arraigado en la historia nacional de la Patria Grande y sin dependencias de poder alguno del mundo, esperaba ésta como su más desafiante oportunidad para concluir  una vida por la Revolución Nacional y al servicio de los desposeídos y explotados de su tierra.
 
Como en todas las grandes batallas libradas, abraza esta causa con entusiasmo remozado, consciente de las profundas modificaciones que se estaban operando en el entorno mundial.
 
Defiende tesoneramente los lazos que unen históricamente a los pueblos al sur del Río Bravo y resiste las decisiones que imponían, a partir de 1992, nuevas "relaciones carnales" con el imperialismo yanqui, destructor de pueblos oprimidos y asesino de generaciones enteras de jóvenes militantes esperanzados en la lucha nacional y social inconclusa.
 
En las mismas barbas del imperialismo se niega a condenar a Cuba en la reunión de Guadalajara, rebelándose una vez más ante el mandato de los poderosos, lo que redunda en su definitivo alejamiento del cargo.
 
Poco tiempo después, y ante una demanda azorada por la destructiva guerra fratricida en los Balcanes, modelo de socialismo autogestionario y nacional en Europa, expresaba con lucidez, parafraseando a un revolucionario social clásico, que estábamos instalados  "en los  tiempos en que hay que repensar todo nuevamente".
 
Ya había cumplido 73 años y decía que se sentía "como un hombre joven dentro de un cuerpo maduro". Una vida para la reflexión. Un ejemplo inclaudicable para la acción.
 
Ramos no fue un historiador ni un simple intelectual, de verbo vano, rumbo incierto y compromiso esquivo. 
 
Desde 1945, cuando desde la revista Octubre defendía a Perón contra la Unión Democrática, o como Victor Almagro desde las páginas de Democracia, o en 1955 cuando pedía armas para la CGT en defensa del General desde el PSRN (Partido Socialista de la Revolución Nacional),  o en 1962, con la fundación del PSIN (Partido Socialista de la Izquierda Nacional), del FIP en 1972 o del MPL en 1984, fue siempre un hombre de partido y de militancia revolucionaria.
 
Sus libros eran sus armas. Sus palabras, los dardos más punzantes contra los enemigos de la Nación. Su ironía y su humor ácido y tajante para señalar y ridiculizar a los personeros y ganapanes de la oligarquía, el envase con que ejercía las "armas de la crítica". Como acostumbraba a señalar, "hay que defender con el cuerpo lo que se dice con el pico".
 
Había aprendido del viejo Jauretche a no pertenecer a la afamada y numerosa banda de los pregoneros del "animémonos y vayan". El pensamiento y la acción del Colorado siguen dando vueltas y están vigentes hoy más que nunca. Su ausencia física es un silencio irreparable.
   
La construcción de una gran Nación Latinoamericana, la moratoria de la impagable deuda externa constituida por el golpismo oligárquico, agobiadora y desmoralizante para las nuevas generaciones, la igualdad de derechos de las mujeres (comenzando por los derechos políticos y un salario para el ama de casa), la gran y permanente batalla por la justicia social, la hidrovía continental, entre otras, son tareas aún inconclusas, impulsadas por su iniciativa.
 
En 1994, un triste y lluvioso 02 de Octubre, al cerrar el crepúsculo, moría en Buenos Aires Jorge Abelardo Ramos. Nuestro inolvidable "Colorado". Conmemoramos su muerte, el hombre y su tiempo han perdurado en sus ideas.
 
MESA NACIONAL de la CORRIENTE CAUSA POPULAR

Agreganos como amigo a Facebook
23-10-2017 / 20:10
22-10-2017 / 17:10
La Batalla de Cepeda del 23 de octubre de 1859, ocurrió durante las guerras civiles argentinas. Se enfrentaron fuerzas del Estado unitario de Buenos Aires, separada del resto del país, comandada por Bartolomé Mitre; y de la Confederación Argentina, identificada con el partido federal, al mando de Justo José de Urquiza. El ejército porteño fue derrotado y tras varias negociaciones, se llegó a una transacción a través del Pacto de San José de Flores, que reincorporaba la provincia de Buenos Aires a la República Argentina.
 
El medio negociado fue la revisión de la Constitución por una convención porteña. En la práctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años y el control económico sobre el resto del país. Muchos federales estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán"había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
 
Los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón. Allí volvieron a enfrentarse Urquiza y Mitre; y volvió a triunfar el ejército federal, pero este se retiró -posiblemente tras el pago de un soborno a Urquiza-, dejándole la victoria y el control de todo el país a Mitre. Este impuso su dominación por medios violentos y se hizo elegir presidente en 1862.
 
Cepeda fue una gran victoria del partido federal, pero terminó siendo apenas un episodio más en el camino hacia la victoria definitiva del predominio de los liberales porteños. Serían éstos quienes reorganizarían el país a partir de 1861, imponiendo un sistema político sólo formalmente federal y muy poco democrático, un sistema económico centrado en las exportaciones agropecuarias y las importaciones industrializadas inglesas, y un sistema cultural de imitación de todo lo que fuera europeo.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, forjó un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
La Bajada del Paraná surgió en el siglo XVI cuando vecinos de Santa Fe se establecieron en la otra orilla del río Paraná. La población del lugar fue desarrollándose lentamente adquiriendo cierto acrecentamiento, tanto en la zona ribereña cercano al antiguo desembarcadero, como en los campos que se extendían bordeando el río Paraná, sin que se realizarán las ceremonias acostumbradas al fundarse una ciudad hispana.
 
No hubo elección previa del terreno, careció del rollo de la justicia y del acta fundacional; pero las condiciones eran propicias para el poblamiento; había abundante ganado cimarrón, el suelo era fértil, no faltaba agua, ni leña y por el momento se mantenía una relativa paz con los pueblos originarios. Los primeros pobladores llamaron al lugar Baxada del Paraná.
 
La capilla era el eje de la población y dado el incremento de ésta, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la transformó en Parroquia bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. A falta de una fundación formal, esta fecha se considera como inicio de la cronología oficial.
 
El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y es denominada Paraná, en 1822 es designada capital de la Provincia de Entre Ríos y es elevada al rango de ciudad el 26 de agosto de 1826. Entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, Paraná fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires es designada capital del país en 1862.
 
La Opinión Popular

21-10-2017 / 18:10
21-10-2017 / 18:10
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurparon el gobierno constitucional en la República Argentina por medio de un golpe de Estado. A raíz de ese repudiable hecho, más de 500 niños fueron apropiados ilegalmente, abandonados o entregados a familias que estaban a la espera de una adopción.
 
Un año más tarde un grupo de abuelas comenzó a buscar a sus nietos secuestrados. Ellas se encontraron, se conocieron, se reconocieron en su dolor, en su desesperación, en su esperanza, y se unieron para seguir buscando. Los padres ya no estaban, pero quedaban los abuelos.
 
Plaza de Mayo fue el escenario que eligieron para pedir por sus hijos y sus nietos. Las puertas de la Casa Rosada se cerraban para esas "locas" que pedían explicaciones. La historia y el pueblo las bautizó "Abuelas de Plaza de Mayo".
 
Por ello es que el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración al inicio, hace 34 años, de la lucha emprendida por Abuelas de Plaza de Mayo. Llevan 107 nietos recuperados y, continúan reclamando, luchando y marchando para restituirles la identidad a casi 400 nietos más.
 
Este año la justicia, en una sentencia, reconoció por primera vez la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés, uno de los objetivos de Abuelas. Así mismo el Tribunal Oral Federal N°6 condenó al ex dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión como el principal responsable de ese plan sistemático.
 
Tener memoria es reconocer el camino de un futuro mejor, lleno de ilusiones y de sueños de algún día volver a ser libres, porque mientras siga habiendo un nieto desaparecido, no habrá justicia, ni olvido, ni perdón.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar