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Nacionales - 30-09-2017 / 10:09
EL VOCERO VATICANO DESCARTÓ UNA PRÓXIMA VISITA DE BERGOGLIO A LA ARGENTINA

El papa Francisco tampoco vendrá el año que viene

El papa Francisco tampoco vendrá el año que viene
El cardenal Mario Poli había asegurado que era inminente el anuncio de la visita. Pero el vocero Greg Burke echó por tierra ayer las especulaciones. El Papa ya estuvo en Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay y recientemente en Colombia, pero a la Argentina no viene.
Se terminaron los debates. El papa Francisco no viene a la Argentina el año próximo. Lo dijo el vocero vaticano Greg Burke para no dar lugar a equívocos y echar por tierra todas las especulaciones. Lo llamativo es que hace pocos días el cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires y quizás próximo presidente del Episcopado en la elección que habrá de celebrarse en noviembre, había afirmado que "estamos próximos" a la visita del Papa.
 
Ya son cuatro años que Francisco asumió el papado en el 2013 y sus periplos por el mundo lo han llevado de un extremo al otro del mapa mundial. Realizó ya tres viajes a países sudamericanos. Estuvo en Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay y recientemente en Colombia. El comenzar el año próximo estará en Chile y Perú.
 
Nadie sabe a ciencia cierta las razones por las que Bergoglio ha tomado la decisión de no llegar hasta Argentina y eso abre el abanico a todo tipo de especulaciones. Quienes conocen a Bergoglio y algunos de los que suelen hablar con el Papa con asiduidad afirman que Francisco estima que su presencia en el país podría dar lugar a tensiones respecto de lo que haga y diga, pero también de lo que omita, evite y silencie.
 
Todos sus pasos serían leídos políticamente en algún sentido y desde diferentes lugares podrían intentar utilizar tanto su figura como sus palabras. Era sabido que Bergoglio no vendría a la Argentina antes de las elecciones del 2017, precisamente para evitar ser utilizado en la disputa electoral. Por eso se especuló con el 2018. También teniendo en cuenta que en noviembre de este año se renuevan las autoridades de la Conferencia Episcopal.
 
En medios eclesiásticos no se oculta tampoco que Francisco, si bien se mantiene respetuoso de lo que dicen y hacen los obispos argentinos, no está contento con los lineamientos pastorales y el nivel de compromiso de quienes fueran sus colegas, especialmente en relación a los temas sociales.
 
El discurso papal para todo el mundo ha sido fuertemente crítico con el capitalismo neoliberal, en favor de los pobres y de los excluidos. En ese sentido el acompañamiento del episcopado argentino ha sido sumamente tibio y cauto. Sus acciones se limitan a las tareas de mediación entre partes pero -dicen quienes pretenden representar el pensamiento papal- no hay voces "proféticas" que interpelen y denuncien en el mismo tono que lo hace la prédica de Bergoglio.
 
En voz baja -porque entre los obispos nadie se atrevería a cuestionar en público al Papa- también hay un sector del episcopado que se muestra en desacuerdo con los lineamientos pastorales de Francisco. En esa misma línea, hay obispos que en diálogo con funcionarios del gobierno de Mauricio Macri exponen sus diferencias con Bergoglio ya sea para congraciarse con el oficialismo o bien para despegarse del posicionamiento que, especialmente respecto de las cuestiones sociales, tiene quien hoy es la máxima autoridad del catolicismo.
 
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Finalmente, el papa Francisco no vendrá a la Argentina en 2018
 
El portavoz del Vaticano, Greg Burke, aseguró que "el Papa no tiene previsto visitar el país el año próximo", echando por tierra los rumores sobre una posible llegada del Sumo Pontífice. Desde el Gobierno se mostraron "respetuosos" con las decisiones del Santo Padre
 
La ilusión de muchos argentinos por una visita de Jorge Bergoglio a la tierra que lo vio nacer se vio truncada nuevamente ayer, cuando el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede y vocero papal, Greg Burke, anunció que "el Sumo Pontífice no va a ir a la Argentina en 2018, no está previsto que viaje a su país el año próximo".
 
El funcionario del Vaticano remarcó que en la abultada agenda de viajes que tiene Francisco para el año que viene "no se encuentra la Argentina". A su vez, señaló que en los próximos meses se irán consensuando nuevas visitas papales para 2019, entre las que sí podría ingresar nuestro país como un destino certero.
 
Burke recordó además que en la hoja de ruta que tiene el Sumo Pontífice para 2018 se incluye una visita a Sudamérica entre el 15 y el 21 de enero, cuando recalará en suelo chileno y peruano. Las ciudades que recorrerá serán Santiago, Temuco e Iquique en Chile, mientras que en Perú su itinerario tendrá como eje las localidades de Lima, Puerto Maldonado y Trujillo.
 
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede confirmó también que el Papa concurrirá a Irlanda para el Encuentro Mundial de Familias, que se desarrollará entre el 22 y el 26 de agosto. El mismo tiene como eje "El Evangelio de la familia, alegría para el mundo", donde se destaca que "la felicidad del amor experimentada en las familias también es la alegría de la Iglesia. Nuestra Iglesia Católica es una familia de familias".
 
 
Respeto oficial
 
La decisión de Francisco de no visitar la Argentina el año que viene fue recibida sin ninguna clase de sorpresa por el Gobierno nacional, ya que era algo que se preveía y que había dejado trascender el Santo Padre en las múltiples conversaciones que mantiene con autoridades políticas y sociales del país.
 
Desde la Secretaría de Culto de la Nación, que comanda Santiago de Estrada, salieron a manifestar públicamente que los dirigentes nacionales "somos respetuosos de las decisiones del Papa, él sabrá cuándo es el momento oportuno para regresar a su país. Cuando él lo defina, lo recibiremos con los brazos abiertos".
 
Además, para los funcionarios nacionales la decisión de Francisco es "coherente" con el pensamiento que viene teniendo sobre la realidad política nacional, ya que en sus constantes misivas a referentes de la política local viene bregando por "el fin de la grieta". Además, sostienen que mientras la división siga existiendo "es muy difícil" que el Sumo Pontífice visite nuestra tierra.
 
Por su parte, el secretario general del Episcopado, Carlos Malfa, intentó desdramatizar la confirmación de que el Santo Padre no viajará al país en 2018. "La agenda del Papa la maneja él, conforme sus prioridades de pastor universal. Él sabe que lo esperamos siempre. Ciertamente nos visitará cuando considere el momento en que mayor bien su visita pueda hacer al pueblo argentino", dijo Malfa.
 
A su vez, el sacerdote jesuita José Luis Narvaja, sobrino de Francisco, consideró que "una visita a la Argentina, en un momento en que tratarían de usarlo como un sostenedor de una de las partes, no le interesa al Papa, porque eso destruiría su propósito político de unidad".
 
Fuente: diariohoy.net

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20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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20-06-2018 / 09:06
Ni sostener una pyme o industria; ni financiarse con tarjeta de crédito; ni acceder a un crédito hipotecario. Nada de lo que implique producción, reactivación de la economía o sueños de futuro será posible en esta Argentina de Mauricio Macri condenada por sus gobernantes a ser un país de frontera.
 
Así lo ha vuelto a decretar el Gobierno de los CEOs, que ayer, para contener el dólar, convalidó el triunfo de la bicicleta financiera y volvió a hundir las fuerzas de cualquier sector productivo. Nada es más rentable que especular en el país de la alianza Cambiemos.
 
Ante las altas expectativas de devaluación, el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, buscó en vano ganarle al mercado. Tratando de evitar que los bancos utilizaran los pesos provenientes del pago de vencimientos de Lebacs y se volcaran en manada a la compra de dólares, llevó la tasa de interés para el plazo más corto (27 días) del 40% al exorbitante 47%.
 
La decisión de Caputo de elevar la tasa de las Lebas de corto plazo -27 días- al 47% le generará a los tenedores de ese título una ganancia a julio de 7.106 millones de pesos. Sin embargo, apenas pudo renovar el 59,9% de los $514.779 millones que vencieron ayer. 
 
A la espera del préstamo del Fondo Monetario Internacional, que el Gobierno de Macri utilizará no para fomentar la producción, sino para contener la corrida cambiaria, la suba de tasas se complementará mañana con el incremento de los encajes bancarios, que implica inmovilizar unos $67.000 millones para evitar su traspaso a dólares. Además, se reduce del 10 al 5% la posición global neta en divisas, que funciona como un techo a la tenencia de dólares de bancos.
 
Pese a la batería de medidas, a los cambios de nombres, el rumbo de la economía y la desconfianza de los mercados en la Argentina no cambia: tal fue la demanda por el billete norteamericano ayer que cerró al alza, en $28,46. En el mercado de futuros, en tanto, se pactaron operaciones por US$595 millones, y para el cierre de diciembre, el plazo más largo negociado, el precio superó los $33. 
 
El cóctel es explosivo: las divisas genuinas no ingresan, los dólares se fugan y para contener la devaluación (con su consecuente efecto inflacionario) el Gobierno recurre a medidas recesivas que privilegian el dinero ocioso y desaniman la producción, verdadera fuente de riquezas en el país que tiene todo por hacer.
 
En tanto, el capital financiero sigue amasando grandes ganancias gracias a esta bicicleta financiera. Ahora necesita el Gobierno de los Ricos desarmar la bomba de las Lebac, que lo hará con nueva deuda, además de los fondos que recibirá del FMI. Un acuerdo neocolonial que viene con una profundización del ajuste para los trabajadores y demás sectores populares.
 
La Opinión Popular

19-06-2018 / 10:06
 Al filo de sus 60 años, el presidente Mauricio Macri parece la encarnación del extravío que el poder puede causar en algunos hombres.
 
Obnubilado quizá por expresiones de deseo sin asidero en la realidad, pensando más en el futuro electoral que en el pragmatismo de la coyuntura, ya no parece quedar en él nada de aquel joven con comprensión de los mercados, que desde muy chico se fogueó en el mundo empresarial y, junto a su padre, supo ser testigo del levantamiento del imperio Socma, que luego llegaría a gerenciar.
 
Herida la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que lo votaron, el Currículum Vitae del Presidente no alcanzó, siquiera, para que en sus más de dos años de Gobierno pudiera sacar al país del ostracismo de ser una economía de frontera y elevarlo a la categoría de emergente, en crecimiento, imán para los inversores del mundo.
 
De confirmarse lo que ya trascendió, tampoco lo logrará este año: mañana, Día de la Bandera, la Morgan Stanley Capital International (MSCI), sociedad encargada de tomar la decisión, anunciaría que la Argentina seguirá siendo un país de frontera.
 
La devaluación, la alta inflación, las tasas recesivas y el desplome de las acciones argentinas no son terreno fértil para la lluvia de inversiones ni el financiamiento externo.
 
Pudo el Presidente preparar el suelo para reactivar la producción, la generación de empleo y distribución de riquezas. Prefirió, en cambio, germinar la especulación y cuando los mercados no confiaron más, tuvo un rapto "brillante": acordar el salvataje de plomo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que quita más de lo que da.
 
Porque, como se trasluce en la carta de intención enviada al organismo por el Gobierno argentino, los millones de dólares recibidos se utilizarán para asistir a la corrida cambiaria, mientras se buscará achicar el gasto con más miseria, mellando conquistas sociales como jubilaciones y salarios dignos y los pobres, como toda limosna, recibirán el equivalente a unos pocos gramos de pan por día.
 

18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
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