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“Que el Gobierno no trafique con el cuento de los cambios ni de las renovaciones. Todo está igual. Que les falten el respeto a los radicales, vaya y pase. Pero a la sociedad, no”. Jorge Asís
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Nacionales - 29-09-2017 / 11:09

Bombardeo de "buenas" noticias económicas para las elecciones

Bombardeo de
Aumenta la deuda en pesos y en dólares a un ritmo infernal. La industria no detiene la expulsión de trabajadores calificados. La red de protección social se debilita licuando programas. Se reducen las prestaciones en el sistema de cobertura a jubilados. Los empleos que se crean son precarios, monotributistas y en escalas salariales de medias a bajas. La fuga de capitales tiene niveles de intensidad máxima según registros oficiales. Se está ampliando la brecha de las cuentas externas con déficit creciente en el balance comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El desequilibrio de las cuentas públicas se acentúa con la muy fuerte suba de la carga de intereses de la deuda, parcialmente compensado con reducción de subsidios, que es la contracara de los tarifazos.
El gobierno de Mauricio Macri y los multimedios afines observan con entusiasmo algunas novedades que viene dando la economía para ayudar al clima optimista. Caída de la pobreza, aumento del salario real, mejora de la actividad económica. En las últimas semanas el Gobierno reboza optimismo sobre los datos que va difundiendo. Sin embargo, aunque estos datos muestran un cambio en la situación de la economía después de la dura recesión producida por las medidas de ajuste que tomó Cambiemos desde que asumió, lo cierto es que se ven favorecidos por la comparación con el pico de la crisis, que ellos mismos provocaron y que es el momento con el que se están comparando.
 
El gobierno destaca la recuperación del poder de compra del salario. Toma para esto la comparación con el nivel más bajo, alcanzado a mediados del año pasado. Pero el salario compra menos que cuando asumió Macri y esta mejora podría evaporarse con los tarifazos que el gobierno tiene en carpeta para después de las elecciones.
 
El Gobierno difundió que la actividad económica registró en julio un crecimiento de 4,9 % respecto de un año atrás. Aunque el número podría resultar contundente considerado aisladamente, en julio de 2016 estaba registrando una caída interanual de 5,6 %.
 
Entre los principales determinantes de la recuperación se encuentra la obra pública, que explica el crecimiento de la construcción, uno de los capítulos que más están influyendo en el crecimiento de la actividad. Después de frenarla en 2016, el Gobierno la está empujando con todo en este año. Pero el empleo del sector según el INDEC está en julio por debajo del que registraba dos años atrás. Y habrá que ver qué continuidad mantiene la obra pública después de las elecciones, considerando la necesidad del Gobierno de ajustar las cuentas públicas.
 
En los primeros 8 meses de este año, el empleo registrado total tuvo, de acuerdo al ministerio de Trabajo, un crecimiento de 1,2 %. Esto muestra que después de retroceder en 2016, la recuperación del empleo es menor al crecimiento poblacional. La pobreza alcanzó al 28,6% de la población en el primer semestre del año y la indigencia llegó hasta el 6,2%. Contra los registros correspondientes a la segunda mitad del año pasado, las cifras publicadas por el Indec representan una leve disminución en la pobreza y un incremento en la indigencia.
 
El próximo domingo podrá percibirse un pequeño anticipo de lo que vendrá después de las elecciones. El Gobierno decidió liberar los precios del combustible a partir de ese día. Los funcionarios manifestaron su confianza en que serán cuidadosos con las subas. Sin embargo, la experiencia de los momentos en que rigió la liberalización de tarifas mostró la propensión de las empresas a remarcar sin frenos.
 
Hay otros golpes al salario de los trabajadores en gateras. En primer lugar en las tarifas de luz y gas, que el Gobierno pospuso para después del 22 de octubre. Pero también en prepagas y otros rubros, el Gobierno negoció que se pospongan aumentos. Habrá tarifazos varios para "celebrar" el resultado de octubre y serán malas noticias que llegarán todas juntas al final de 2017.
 
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OPINIÓN
 
¿Cuándo explota?
 
Aumenta la deuda en pesos y en dólares a un ritmo infernal. La industria no detiene la expulsión de trabajadores calificados. La red de protección social se debilita licuando programas. Se reducen las prestaciones en el sistema de cobertura a jubilados. Los empleos que se crean son precarios, monotributistas y en escalas salariales de medias a bajas.
 
La fuga de capitales tiene niveles de intensidad máxima según registros oficiales. Se está ampliando la brecha de las cuentas externas con déficit creciente en el balance comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El desequilibrio de las cuentas públicas se acentúa con la muy fuerte suba de la carga de intereses de la deuda, parcialmente compensado con reducción de subsidios, que es la contracara de los tarifazos.
 
El ingreso disponible promedio de la población ha descendido y los anuncios de próximos aumentos en las tarifas de luz, gas, agua y transporte agudizarán esa tendencia. Por eso el consumo privado global sigue deprimido pese a las cifras que marca el Indec en registro del PIB y de explicaciones disparatadas de funcionarios y analistas afines al macrismo acerca de su comportamiento.
 
Quienes pueden eludir el marketing de confusión de la inmensa red oficial de propaganda pública y privada, que en estos días ha presentado como el inicio de un fuerte crecimiento los últimos datos del Producto cuando, en realidad, es un leve rebote estadístico respecto a la recesión autoinfligida en 2016 y con la economía siguiendo por debajo del pico de 2015, tienen una pregunta que los desvela. La situación económica descripta al comienzo los provoca a expresar la inmediata interpelación acerca de cuándo explota y se precipita una crisis.
 
Esa inquietud se adelanta a querer definir el final del ciclo y de ese modo debilita el análisis del proceso, el daño presente y las consecuencias a futuro, que es lo más relevante de esta renovada experiencia económica regresiva.
 
El deseo de determinar cuándo será el punto final es provocado por el desvío conceptual acerca del papel del economista en la sociedad. La idea equivocada y dominante es que el economista sabe el futuro para precisar hasta con decimales la evolución de las principales variables.
 
Si dice cuánto estará el dólar dentro de un año, cuál será la evolución del Producto y sentencia el porcentaje exacto de aumento de la tasa de inflación, cómo no va a poder precisar cuándo estallará la crisis de un proyecto político-económico donde en casi todos los frentes está acumulando tensiones.
 
Transitar el camino del pronosticador y de predecir el momento del estallido de una crisis es muy seductor para economistas, que de ese modo abusan de la ansiedad social y del desconocimiento general de las cuestiones básicas del funcionamiento de la economía, además de que le permite una facturación abultada por tirar cifras hipnotizadoras. Ese lugar de poder es muy tentador y es placentero para la mayoría de los economistas.
 
Para no tropezar con esa trampa, que poco colabora en la comprensión y sólo ayuda a distraer de aspectos fundamentales de lo que está sucediendo en el ciclo económico, es necesario concentrarse en la tendencia y consecuencias del modelo económico en curso. 
 
El aspecto principal de la reflexión económica no es acertar cuándo estallará la crisis que está incubando el gobierno de Cambiemos, aunque es obvio que a cualquier le gustaría saberlo pero que no es posible determinar, sino que la tarea relevante es precisar los daños económicos, laborales y sociales que está provocando la actual política económica.
 
Costos que condicionarán la futura política de reparación, como así también serán una restricción adicional a los ya estrechos márgenes de autonomía de una economía periférica de desarrollo intermedio como la argentina. 
 
 
Insustentable
 
El último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz ofrece un panorama acerca del actual estado de la economía. Apunta que la política de endeudamiento externo es insustentable y que sólo permite patear hacia adelante la restricción externa sin solucionar o incluso agravando los problemas económicas que le dieron origen. Detalla que a la fuga de capitales, déficit energético e industrial, se le sumó un déficit comercial récord que se afianza como una característica estructural del modelo económico.
 
La "buena herencia" del  desendeudamiento kirchnerista permite seguir con el festival del bono por un par de años estiman en la city, informa el CESO cuyo director es Andrés Asiain. Para preguntar por qué una vez más se acumulan pesadas deudas en divisas sin saber cómo se pagarán mientras el déficit comercial se convierte en estructural. Sentencia que, más allá de que pueda haber un par de años más del actual ritmo de endeudamiento externo, es una política que lleva a un callejón sin salida.
 
Claudio Scaletta, periodista de este diario y editorialista en el suplemento económico Cash, acaba de publicar un libro que es un aporte magnífico para identificar y profundizar las características del proyecto de la Segunda Alianza.
 
Sin caer en la tentación de establecer plazos, va orientando el análisis del actual ciclo económico para concluir que no es sustentable. En "La recaída neoliberal. La insustentabilidad de la economía macrista", interpela también con la pregunta de por qué se reincide en una política económica que conduce a la insustentabilidad social y financiera, cuando tanto la teoría como la experiencias, local y global, "conoce" el resultado al final del camino.
 
 
Inevitable
 
En esa definición Scaletta no adelanta cuándo será la crisis, pero que ésta será inevitable por la propia lógica de la política económica que se está implementando. Aclara que proyectar el futuro es lo que los economistas no deberían hacer y qué es lo que siempre hacen mal. Insiste con que si se quiere proyectar con decimales la evolución de variables particulares las posibilidades de error crecen exponencialmente.
 
Sin embargo explica que la economía es una ciencia, que tiene leyes y que las relaciones causa-efecto existen y, por lo tanto, se puede estimar cuál puede ser el resultado. Luego ofrece una idea esclarecedora para utilizar cuando el objetivo es abordar con profundidad analítica la esencia de la economía política: "lo que en cambio es improbable fallar, si se dispone de buena teoría, es respecto a las tendencias de las variables fundamentales". Y la tendencia con su respectivo desenlace de la economía macrista es muy evidente revisando la historia local.
 
Para Scaletta el único riesgo real de las predicciones generales es la ocurrencia de hechos extraordinarios que alteren las variables centrales. Por ejemplo la evolución de la tasa de interés internacional. Con la economía arrojada a un nuevo ciclo de endeudamiento desenfrenado, la eventual alza de la tasa que define la banca central estadounidense es clave.
 
Al Ministerio de la Deuda a cargo de Luis Caputo se le complicaría las emisiones de deuda y debería pactar tasas aún más altas que las actuales. Como la deuda financia los desequilibrios de las cuentas externas e internas, no sólo sería más caro conseguir los fondos sino que podrían aparecer incertidumbres acerca de la capacidad de pago del país, lo que cerraría el grifo de dólares de la deuda y, en ese caso, como en 1989 y 2001, irrumpiría la crisis.
 
 Con la misión de seducir al mundo de las finanzas internacionales, principal sostén de la presente política económica regresiva, Scaletta plantea que hay pocas dudas respecto a que el gobierno de Macri seguirá el viejo esquema de los programas de condicionalidades estilo FMI similares a los que ya se aplican en otros países de la región y el mundo.
 
En la mira de los programas del Fondo se encuentran los derechos laborales, los sistemas previsionales, los salarios públicos, la privatización de todo lo que se pueda y cualquier rezago de los Estados benefactores. La intención política de impulsar esos proyectos no es un misterio puesto que ya fueron adelantados por los principales funcionarios del gobierno.
 
Este recorrido económico no surge de la posesión de la bola de cristal o de una mente esclarecida, indica Scaletta, sino que son las secuencias estandarizadas que ya se presentaron en el pasado, en Argentina y en el mundo, y de los que el presente parece apenas un calco.
 
Ante el ansioso interrogante entonces de cuándo estalla la crisis, observa con lucidez que "quizá la pregunta, no debería ser si puede funcionar o no el neoliberalismo, sino por qué habría de funcionar lo que ya demostró que no funciona".
 
Por Alfredo Zaiat
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y La Opinión Popular
 

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18-09-2018 / 16:09
El Gobierno de Mauricio Macri anticipa ahora que la luz al final del túnel llegará en el segundo trimestre del próximo año, gracias a un incremento de las exportaciones agropecuarias.
 
La recesión se extendería entonces hasta marzo de 2019 y luego la actividad iniciaría una recuperación, según explicaron ayer fuentes del Palacio de Hacienda, pese a que anticipan que el contexto externo continuará siendo negativo y que no esperan el empujón de la obra en infraestructura vía contratos de Participación Público Privada (PPP), modalidad a la que "ya no apostamos ni una ficha", según dijeron.
 
El fondo de garantía de sustentabilidad, stock de respaldo de los aportes para los jubilados, comenzará a usarse a partir de abril próximo para el pago de los haberes previsionales, dado que para ese mes se habrán consumido los ingresos provenientes del blanqueo de capitales.
 
Como el Banco Central tiene prohibido por el acuerdo con el FMI financiar al Tesoro, será el Banco Nación el que aporte el año próximo 15.000 millones de pesos de sus utilidades. También se congelará el fondo de incentivo docente a las provincias en términos nominales, con el objetivo de que la inflación lo vaya licuando con el tiempo.
 
Desde el gobierno de los CEOs reconocen que hubo una enorme diferencia entre la previsión de variables del presupuesto de este año y lo que terminó sucediendo. Sin embargo, lo reducen a cuestiones externas e imponderables: sequía, volatilidad financiera externa, la crisis turca, la suba de tasas de interés de Estados Unidos y recientemente los problemas en Brasil.
 
Nada de esto está previsto que vaya a cambiar pero esta vez aseguran que una buena cosecha alcanzará para compensar todos esos problemas. "El contexto externo desfavorable se va a mantener, pero la apuesta es a una mejora en la cosecha. El agro va a traccionar", se esperanzan en Hacienda.
 
También esperan que el consumo mejore en términos interanuales recién en el último trimestre del año próximo, cerca de la elecciones presidenciales, en torno a 15 por ciento contra 2018. De todos modos, en el balance anual el consumo privado se proyecta con una contracción del 1,6 por ciento.
 
En resumen, el Gobierno de los Ricos proyecta una reducción nominal de 7 puntos en las partidas para obra pública, da por caído los PPP, echará mano al Fondo de Garantía de Sustentabilidad para pagar a jubilados, avanzará con privatizaciones y seguirá aumentando las tarifas.
 
Los intereses de deuda representan ya el 18 % del gasto público. Mientras, la educación y cultura sufrirán un fuerte recorte real, también salud, ciencia y técnica y los salarios de trabajadores del Estado. El gobierno sólo quiere la "bendición" del FMI para conseguir financiamiento de cara a 2019.
 
La Opinión Popular

18-09-2018 / 07:09
Como se esperaba, el juez federal de la "servilleta", Claudio Bonadio, procesó con prisión preventiva a la ex presidenta Cristina Fernández por considerarla jefa de una asociación ilícita destinada a recaudar dinero para enriquecerse.
 
En las 551 páginas del texto conocido ayer, no se aporta ninguna evidencia de dónde están los dólares ni los bienes ni las cuentas ni las sociedades ni las bóvedas con el dinero del enriquecimiento.
 
Tampoco hay testigos o arrepentidos que digan que arreglaron algo o le entregaron algo a la ex mandataria, salvo el caso de José López, quien se despachó con una nueva versión, la quinta que cambia, de que habló con Cristina sobre recaudación de plata y "supone" que ella le mandó los 9 millones de dólares que le encontraron cuando los tiró en el convento.
 
Los procesamientos de ayer abarcan a un amplio grupo de empresarios que se dividieron entre los que dicen que pusieron plata para campañas electorales -algunos presionados y otros por propia voluntad-; los que armaron el club de la obra pública y pagaron coimas; el club de los peajes, que también pagó coimas y el grupo Techint que dice que aportó para negociar una indemnización en Venezuela.
 
También fueron procesados funcionarios de todos los niveles, la mayoría de ellos negó haber recibido dinero y hasta alguno demostró que vive en la más absoluta modestia, con lo que refutan haberse enriquecido.
 
Bonadío lleva adelante, junto al fiscal Carlos Stornelli, una investigación que ha despertado sospechas y polémicas por las pruebas en que ha basado sus fallos, la arbitraria utilización de la figura del "arrepentido" y la direccionalidad de las acusaciones, que incluye un "blindaje" que hasta ahora rodea al presidente Mauricio Macri y sus responsabilidades empresarias y políticas.
 
El pretendido Lava Jato argentino es una causa enfilada contra el cristinismo. Quieren a Cristina presa durante la campaña electorral. Los empresarios que inculparon ex funcionarios K obtuvieron la libertad inmediata durante el proceso. Los arrepentidos que desplegaron versiones auto exculpatorias bajo intimidación fueron casi todos procesados.
 
Son claves las violaciones del debido proceso: detenciones abruptas, morbosamente transmitidas en directo e injustificadas. Completan el cuadro condiciones desdorosas de encarcelamiento, con amenazas de mantenerlas si no mediaban relatos que enlodaran a los procesados opositores a Macri.
 
Los hechos deben ser investigados, juzgados, sancionados si median evidencias contundentes. Y en esta cuestión abundan elementos probatorios verosímiles, muy en especial las autoinculpaciones. Pero las sospechas, los indicios, las declaraciones, requieren recorrer el debido proceso, en especial el ejercicio del derecho de defensa. La cárcel prematura, pensada para durar años constituye una condena anticipada, he ahí su injusta racionalidad.
 
La Opinión Popular

17-09-2018 / 10:09
En el peor momento de la crisis del plan económico del gobierno de Mauricio Macri, con los mercados financieros cerrados para nuevos préstamos y el FMI (la última carta del gobierno) endureciendo las condiciones para renovar el acuerdo (el primero cayó antes de cumplir tres meses), al PRO se le está haciendo cuesta arriba convencer, a propios y extraños, que su política de endeudamiento es sustentable en el tiempo. Ni siquiera para el tiempo más inmediato, lo que resta de aquí a fin de año.
 
El informe de La Deuda Externa que acaba de elaborar el Observatorio de la UMET, que dirige Arnaldo Bocco, señala que el Programa Financiero presentado por el Ministerio de Hacienda, según el cual las necesidades de divisas para cumplir con los vencimientos se cubrirían con renovación de títulos, financiamiento externo e interno, "resulta poco realista en un contexto financiero internacional crecientemente hostil" y desconfiado de la capacidad de repago del país.
 
Advierte, además, que tal Programa sólo prevé el cronograma de vencimientos del Tesoro Nacional, pero no la necesidad de divisas "del conjunto de la economía".
 
La administración macrista, por otra parte, se encontrará con un problema estructural adicional, subraya el informe de la UMET. De mantenerse en el tiempo el valor actual del dólar (en términos reales), cabe esperar "que la relación deuda pública/PBI alcance a finales de 2018 un nivel alarmante, superior al 111 por ciento" que, por diversas razones, es insostenible.
 
"Observando el cuadro general, se podría afirmar que nuestra economía se encuentra en un callejón sin salida", concluye el informe, sugiriendo que la crisis insalvable de divisas llevaría, una vez más, a un default (cesación de pagos) o a una reestructuración de la deuda (renegociación de vencimientos o canje), como ocurrió tras el estallido de la convertibilidad.
 
"La deuda como motor de la sustentabilidad económica, se agotó. La gestión de Mauricio Macri nos conduce a un inexorable final con derrumbe económico y con una probable cesación de pagos", definió Nicolás Trotta, director de la UMET y uno de los responsables de la creación del Observatorio de la Deuda Externa.
 
"Como en el pasado, Macri nos llevó por la ruta que tenía que evitarse; para el gobierno que venga le queda el poco aliciente de que  hasta diciembre de 2019, este proceso lo conducirá el FMI".

17-09-2018 / 09:09
A fines del año pasado, el dólar cotizaba en torno a los $18. Hoy abrirá a un promedio de $40,53. ¿Quiénes pierden con esta devaluación? Los asalariados, aquellos que quizá nunca han visto o ahorrado en dólares, pero perciben sueldos en pesos que los ubican por debajo de la línea de la pobreza, mientras pagan sus compras y consumos en dólares.
 
Los salarios de un profesional clave como el médico, que día a día batalla en un sistema público de salud devastado y percibe unos $20.300 de sueldo básico (equivalentes a US$1.128 a fines del año pasado, y a tan solo US$500 ahora); o de los castigados docentes, cuyo sueldo inicial se ubica en $12.500 (antes US$694; ahora US$308).
 
Con los mismos ingresos del año pasado, ahora va a la góndola y tiene que desembolsar más de un 100% que el año pasado para comprar un kilo de harina; más del 54% para adquirir una docena de huevos; quiere llevar a su mesa un kilo de pan y hoy le cuesta un 41% más que en 2017. Sube el precio de los alimentos, pero también el de los combustibles y el de servicios indispensables como el transporte, la luz, el agua y el gas.
 
El resultado es un duro golpe de los grandes empresarios hacia la clase trabajadora, contrayendo los salarios en términos de su poder adquisitivo. Los "mercados" lograron imponer una fuerte devaluación en poco tiempo, que supera el ritmo inflacionario y mucho más los incrementos de salarios.
 
El cóctel es letal para el consumo, el desempleo abunda, los que lo conservan ven cómo su poder adquisitivo se consume, las compras se deprimen y las pymes que quedan en pie, lejos de recibir estímulos por parte del Gobierno de los Ricos, enfrentan tasas de interés del 60%. Las más altas del mundo, letal para la toma de créditos y la producción; atractivo para los especuladores financieros.
 
La recesión está en marcha y el Gobierno de Mauricio Macri solo apuesta a que esta caída que atraviesa el consumo desacelere la inflación. Nada indica que este semestre o el próximo el escenario vaya a cambiar. Nada presupone que, antes del fin del mandato de Macri, aparezca un plan de desarrollo económico, de pleno empleo, de generación genuina de divisas. Más bien, todo lo contrario.
 
A despecho de nuestra Constitución, rige los destinos del Gobierno de los CEOs la carta magna del FMI, que le exige que si quiere los millones frescos que necesita para no entrar en default, deberá seguir obedeciendo, ajustando, devaluando lo más que se pueda, aceitando la fuga de capitales y la bicicleta financiera.
 
La salida planteada como "inevitable" y "única" es: devaluación y recesión, con más endeudamiento y sumisión al FMI. Un modelo colonial hecho a medida del "mercado" y los bancos, que con la disparada del dólar anotaron una ganancia de $14.624 millones, contra los $8.761 millones registrados en julio del año pasado. Un 66,9% más para ellos, por encima de la devaluación, de la inflación y de todo.
 
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16-09-2018 / 09:09
Aumentar el IVA al 22%. Como en Uruguay, pero sin la eficiencia de aquel Estado y con más del triple de pobres que allí. La medida, que ya estaría en manos del presidente neoliberal Mauricio Macri, sería una de las nuevas exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar el próximo desembolso por US$3.000 millones, que debía llegar el lunes, pero que el Fondo no garantizará hasta tanto el Gobierno no avance en reformas "más profundas".
 
Es un capítulo más en la historia antiperonista del sometimiento neocolonial, pérdida de soberanía y dependencia de la República, desde que en mayo pasado el gobierno de la alianza de conservadores y radicales, denominada Cambiemos, anunció la vuelta al Fondo, a las relaciones carnales con Estados Unidos, cuya administración ya propone la vuelta del 1 a 1, como en las épocas de Menem y Cavallo.
 
Al calor de una crisis como la actual, con devaluación, inflación y recesión, subir el IVA equivaldría a un doble perjuicio. Achicaría todavía más el mercado interno, haría estragos entre las Pymes y ciudadanos de a pie, sobre todo entre aquellos, trabajadores y jubilados, cuyos pocos ingresos tienen un único destino: la compra de alimentos.
 
Junto a la suba del IVA al 22%, las exigencias del Fondo contemplan subir la edad jubilatoria, más despidos y recorte de salarios, facilitar la creación de empresas reduciendo costos; mayor apertura de la economía nacional a las importaciones y regulaciones favorables a la "competencia". Solo así el organismo desembolsaría los dólares requeridos para aliviar las tensiones en el mercado cambiario, producto de las groseras fallas del actual Gobierno.
 
La postergación del desembolso agrega una incertidumbre adicional a la cotización de la moneda yanqui. Pues, a pesar de las erradas y costosas intervenciones del Banco Central, el precio del dólar cerró la semana en un nuevo máximo histórico de $40,53, echando más nafta al fuego de la inflación y con los alimentos y sus consumidores como principales afectados. Así gestiona el Gobierno de los Ricos.
 
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