La Opinión Popular
                  08:32  |  Martes 24 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 29-09-2017 / 11:09

Bombardeo de "buenas" noticias económicas para las elecciones

Bombardeo de
Aumenta la deuda en pesos y en dólares a un ritmo infernal. La industria no detiene la expulsión de trabajadores calificados. La red de protección social se debilita licuando programas. Se reducen las prestaciones en el sistema de cobertura a jubilados. Los empleos que se crean son precarios, monotributistas y en escalas salariales de medias a bajas. La fuga de capitales tiene niveles de intensidad máxima según registros oficiales. Se está ampliando la brecha de las cuentas externas con déficit creciente en el balance comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El desequilibrio de las cuentas públicas se acentúa con la muy fuerte suba de la carga de intereses de la deuda, parcialmente compensado con reducción de subsidios, que es la contracara de los tarifazos.
El gobierno de Mauricio Macri y los multimedios afines observan con entusiasmo algunas novedades que viene dando la economía para ayudar al clima optimista. Caída de la pobreza, aumento del salario real, mejora de la actividad económica. En las últimas semanas el Gobierno reboza optimismo sobre los datos que va difundiendo. Sin embargo, aunque estos datos muestran un cambio en la situación de la economía después de la dura recesión producida por las medidas de ajuste que tomó Cambiemos desde que asumió, lo cierto es que se ven favorecidos por la comparación con el pico de la crisis, que ellos mismos provocaron y que es el momento con el que se están comparando.
 
El gobierno destaca la recuperación del poder de compra del salario. Toma para esto la comparación con el nivel más bajo, alcanzado a mediados del año pasado. Pero el salario compra menos que cuando asumió Macri y esta mejora podría evaporarse con los tarifazos que el gobierno tiene en carpeta para después de las elecciones.
 
El Gobierno difundió que la actividad económica registró en julio un crecimiento de 4,9 % respecto de un año atrás. Aunque el número podría resultar contundente considerado aisladamente, en julio de 2016 estaba registrando una caída interanual de 5,6 %.
 
Entre los principales determinantes de la recuperación se encuentra la obra pública, que explica el crecimiento de la construcción, uno de los capítulos que más están influyendo en el crecimiento de la actividad. Después de frenarla en 2016, el Gobierno la está empujando con todo en este año. Pero el empleo del sector según el INDEC está en julio por debajo del que registraba dos años atrás. Y habrá que ver qué continuidad mantiene la obra pública después de las elecciones, considerando la necesidad del Gobierno de ajustar las cuentas públicas.
 
En los primeros 8 meses de este año, el empleo registrado total tuvo, de acuerdo al ministerio de Trabajo, un crecimiento de 1,2 %. Esto muestra que después de retroceder en 2016, la recuperación del empleo es menor al crecimiento poblacional. La pobreza alcanzó al 28,6% de la población en el primer semestre del año y la indigencia llegó hasta el 6,2%. Contra los registros correspondientes a la segunda mitad del año pasado, las cifras publicadas por el Indec representan una leve disminución en la pobreza y un incremento en la indigencia.
 
El próximo domingo podrá percibirse un pequeño anticipo de lo que vendrá después de las elecciones. El Gobierno decidió liberar los precios del combustible a partir de ese día. Los funcionarios manifestaron su confianza en que serán cuidadosos con las subas. Sin embargo, la experiencia de los momentos en que rigió la liberalización de tarifas mostró la propensión de las empresas a remarcar sin frenos.
 
Hay otros golpes al salario de los trabajadores en gateras. En primer lugar en las tarifas de luz y gas, que el Gobierno pospuso para después del 22 de octubre. Pero también en prepagas y otros rubros, el Gobierno negoció que se pospongan aumentos. Habrá tarifazos varios para "celebrar" el resultado de octubre y serán malas noticias que llegarán todas juntas al final de 2017.
 
La Opinión Popular

 
OPINIÓN
 
¿Cuándo explota?
 
Aumenta la deuda en pesos y en dólares a un ritmo infernal. La industria no detiene la expulsión de trabajadores calificados. La red de protección social se debilita licuando programas. Se reducen las prestaciones en el sistema de cobertura a jubilados. Los empleos que se crean son precarios, monotributistas y en escalas salariales de medias a bajas.
 
La fuga de capitales tiene niveles de intensidad máxima según registros oficiales. Se está ampliando la brecha de las cuentas externas con déficit creciente en el balance comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El desequilibrio de las cuentas públicas se acentúa con la muy fuerte suba de la carga de intereses de la deuda, parcialmente compensado con reducción de subsidios, que es la contracara de los tarifazos.
 
El ingreso disponible promedio de la población ha descendido y los anuncios de próximos aumentos en las tarifas de luz, gas, agua y transporte agudizarán esa tendencia. Por eso el consumo privado global sigue deprimido pese a las cifras que marca el Indec en registro del PIB y de explicaciones disparatadas de funcionarios y analistas afines al macrismo acerca de su comportamiento.
 
Quienes pueden eludir el marketing de confusión de la inmensa red oficial de propaganda pública y privada, que en estos días ha presentado como el inicio de un fuerte crecimiento los últimos datos del Producto cuando, en realidad, es un leve rebote estadístico respecto a la recesión autoinfligida en 2016 y con la economía siguiendo por debajo del pico de 2015, tienen una pregunta que los desvela. La situación económica descripta al comienzo los provoca a expresar la inmediata interpelación acerca de cuándo explota y se precipita una crisis.
 
Esa inquietud se adelanta a querer definir el final del ciclo y de ese modo debilita el análisis del proceso, el daño presente y las consecuencias a futuro, que es lo más relevante de esta renovada experiencia económica regresiva.
 
El deseo de determinar cuándo será el punto final es provocado por el desvío conceptual acerca del papel del economista en la sociedad. La idea equivocada y dominante es que el economista sabe el futuro para precisar hasta con decimales la evolución de las principales variables.
 
Si dice cuánto estará el dólar dentro de un año, cuál será la evolución del Producto y sentencia el porcentaje exacto de aumento de la tasa de inflación, cómo no va a poder precisar cuándo estallará la crisis de un proyecto político-económico donde en casi todos los frentes está acumulando tensiones.
 
Transitar el camino del pronosticador y de predecir el momento del estallido de una crisis es muy seductor para economistas, que de ese modo abusan de la ansiedad social y del desconocimiento general de las cuestiones básicas del funcionamiento de la economía, además de que le permite una facturación abultada por tirar cifras hipnotizadoras. Ese lugar de poder es muy tentador y es placentero para la mayoría de los economistas.
 
Para no tropezar con esa trampa, que poco colabora en la comprensión y sólo ayuda a distraer de aspectos fundamentales de lo que está sucediendo en el ciclo económico, es necesario concentrarse en la tendencia y consecuencias del modelo económico en curso. 
 
El aspecto principal de la reflexión económica no es acertar cuándo estallará la crisis que está incubando el gobierno de Cambiemos, aunque es obvio que a cualquier le gustaría saberlo pero que no es posible determinar, sino que la tarea relevante es precisar los daños económicos, laborales y sociales que está provocando la actual política económica.
 
Costos que condicionarán la futura política de reparación, como así también serán una restricción adicional a los ya estrechos márgenes de autonomía de una economía periférica de desarrollo intermedio como la argentina. 
 
 
Insustentable
 
El último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz ofrece un panorama acerca del actual estado de la economía. Apunta que la política de endeudamiento externo es insustentable y que sólo permite patear hacia adelante la restricción externa sin solucionar o incluso agravando los problemas económicas que le dieron origen. Detalla que a la fuga de capitales, déficit energético e industrial, se le sumó un déficit comercial récord que se afianza como una característica estructural del modelo económico.
 
La "buena herencia" del  desendeudamiento kirchnerista permite seguir con el festival del bono por un par de años estiman en la city, informa el CESO cuyo director es Andrés Asiain. Para preguntar por qué una vez más se acumulan pesadas deudas en divisas sin saber cómo se pagarán mientras el déficit comercial se convierte en estructural. Sentencia que, más allá de que pueda haber un par de años más del actual ritmo de endeudamiento externo, es una política que lleva a un callejón sin salida.
 
Claudio Scaletta, periodista de este diario y editorialista en el suplemento económico Cash, acaba de publicar un libro que es un aporte magnífico para identificar y profundizar las características del proyecto de la Segunda Alianza.
 
Sin caer en la tentación de establecer plazos, va orientando el análisis del actual ciclo económico para concluir que no es sustentable. En "La recaída neoliberal. La insustentabilidad de la economía macrista", interpela también con la pregunta de por qué se reincide en una política económica que conduce a la insustentabilidad social y financiera, cuando tanto la teoría como la experiencias, local y global, "conoce" el resultado al final del camino.
 
 
Inevitable
 
En esa definición Scaletta no adelanta cuándo será la crisis, pero que ésta será inevitable por la propia lógica de la política económica que se está implementando. Aclara que proyectar el futuro es lo que los economistas no deberían hacer y qué es lo que siempre hacen mal. Insiste con que si se quiere proyectar con decimales la evolución de variables particulares las posibilidades de error crecen exponencialmente.
 
Sin embargo explica que la economía es una ciencia, que tiene leyes y que las relaciones causa-efecto existen y, por lo tanto, se puede estimar cuál puede ser el resultado. Luego ofrece una idea esclarecedora para utilizar cuando el objetivo es abordar con profundidad analítica la esencia de la economía política: "lo que en cambio es improbable fallar, si se dispone de buena teoría, es respecto a las tendencias de las variables fundamentales". Y la tendencia con su respectivo desenlace de la economía macrista es muy evidente revisando la historia local.
 
Para Scaletta el único riesgo real de las predicciones generales es la ocurrencia de hechos extraordinarios que alteren las variables centrales. Por ejemplo la evolución de la tasa de interés internacional. Con la economía arrojada a un nuevo ciclo de endeudamiento desenfrenado, la eventual alza de la tasa que define la banca central estadounidense es clave.
 
Al Ministerio de la Deuda a cargo de Luis Caputo se le complicaría las emisiones de deuda y debería pactar tasas aún más altas que las actuales. Como la deuda financia los desequilibrios de las cuentas externas e internas, no sólo sería más caro conseguir los fondos sino que podrían aparecer incertidumbres acerca de la capacidad de pago del país, lo que cerraría el grifo de dólares de la deuda y, en ese caso, como en 1989 y 2001, irrumpiría la crisis.
 
 Con la misión de seducir al mundo de las finanzas internacionales, principal sostén de la presente política económica regresiva, Scaletta plantea que hay pocas dudas respecto a que el gobierno de Macri seguirá el viejo esquema de los programas de condicionalidades estilo FMI similares a los que ya se aplican en otros países de la región y el mundo.
 
En la mira de los programas del Fondo se encuentran los derechos laborales, los sistemas previsionales, los salarios públicos, la privatización de todo lo que se pueda y cualquier rezago de los Estados benefactores. La intención política de impulsar esos proyectos no es un misterio puesto que ya fueron adelantados por los principales funcionarios del gobierno.
 
Este recorrido económico no surge de la posesión de la bola de cristal o de una mente esclarecida, indica Scaletta, sino que son las secuencias estandarizadas que ya se presentaron en el pasado, en Argentina y en el mundo, y de los que el presente parece apenas un calco.
 
Ante el ansioso interrogante entonces de cuándo estalla la crisis, observa con lucidez que "quizá la pregunta, no debería ser si puede funcionar o no el neoliberalismo, sino por qué habría de funcionar lo que ya demostró que no funciona".
 
Por Alfredo Zaiat
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y La Opinión Popular
 

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23-10-2017 / 19:10
23-10-2017 / 12:10
23-10-2017 / 10:10
El gobierno de Cambiemos redondeó ayer un gran triunfo electoral nacional que incluyó a los cinco principales distritos del país, lo que le permite ampliar su representación en el Congreso aunque sin conseguir mayoría propia en ninguna de las dos cámaras.
 
Es histórico: las primeras elecciones de medio término son favorables a los oficialismos. Hace menos de dos años, que ese electorado llevó al gobierno a los representantes de Cambiemos y sería muy extraño y hasta poco razonable, que cambiara de sentido en tan poco tiempo.
 
Desde la recuperación de la democracia, hace 33 años, el único que perdió las elecciones de medio término fue el radical Fernando de la Rúa. Es difícil que un mandato se cambie a los dos años de haberlo otorgado y en general el electorado lo entiende de esa manera, más allá de los odios y grietas con que se presentan estas elecciones.
 
Contra todas las evidencias de un modelo económico neoliberal que no tiene sustentabilidad posible de largo y hasta mediano plazo; con un fuerte endeudamiento; con un déficit de cuenta corriente pavoroso; con una caída de las exportaciones que remiten al ingreso especulativo de divisas como única posibilidad de financiamiento...
 
Con la inminencia de los aumentos anunciados en todas las tarifas de servicios públicos; con el sector agropecuario ya sentado en la retención de sus liquidaciones de granos a la espera de que se corrija el dólar, la falsedad de los "brotes verdes" y de la "primavera económica" impulsada por índices espurios de recuperación se reveló, entonces, más fuerte que todo otro factor.
 
Frente a los indicios potenciados de que tarde o temprano se chocará de nuevo contra las condiciones objetivas de 2000/2001, volvió a mostrarse que muy difícilmente la población se distancie de lo que eligió hace poco tiempo. Al revés: dobla la apuesta.
 
Cambiemos contó con el respaldo invalorable de los grandes medios de comunicación que actuaron con eficiencia para cubrir el malestar que fueron despertando con el aumento de la inflación y de las tarifas. La idea de que "estamos dispuestos a hacer este sacrificio para después favorecernos" prevaleció en gran parte de los electores que consideran estos dos años como un sacrificio necesario para recoger los frutos después de ese plazo de gracia.
 
El electorado mostró que tiene disposición al sacrificio, pero también una expectativa que se ve aumentada por el esfuerzo que se le exige. Pero las primeras medidas del Gobierno, que ha salido fortalecido de estas elecciones, serán otra vez de sacrificio para el ciudadano común, incluyendo a quienes los respaldaron con sus votos, sin que se avisten por ningún lado los beneficios que se esperan. La pregunta es entonces, hasta cuándo se mantendrá esa disposición al sacrificio por parte del electorado de Cambiemos, que está votando a una fuerza cuyas políticas le han empeorado su calidad de vida.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
22-10-2017 / 16:10
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