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Sociedad e Interés General - 27-09-2017 / 17:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 28 SEPTIEMBRE DE 1966 DIRIGIDOS POR DARDO CABO, UN GRUPO DE MILITANTES DE LA JUVENTUD PERONISTA INICIABAN LA "OPERACIÓN CÓNDOR"

Los Cóndores Peronistas en nuestras islas Malvinas

Los Cóndores Peronistas en nuestras islas Malvinas
El 28 de septiembre de 1966, un grupo de 18 jóvenes peronistas -estudiantes, obreros y sindicalistas argentinos- desviaron un avión de Aerolíneas Argentinas, aterrizaron en las Islas Malvinas e hicieron flamear al viento malvinero, durante 36 horas, nuestra Enseña Patria. Esta acción, bautizada por sus protagonistas "Operación Cóndor", hizo vibrar el sentimiento nacional en cada punto de nuestra Patria y conmocionó al mundo.

Escrito por Raúl de Sagastizabal

El 28 de septiembre de 1966, un grupo de 18 jóvenes peronistas -estudiantes, obreros y sindicalistas argentinos- desviaron un avión de Aerolíneas Argentinas, aterrizaron en las Islas Malvinas e hicieron flamear al viento malvinero, durante 36 horas, nuestra Enseña Patria.

Esta acción, bautizada por sus protagonistas "Operación Cóndor", hizo vibrar el sentimiento nacional en cada punto de nuestra Patria y conmocionó al mundo.

Como expresara el periodista y escritor Roberto Bardini al comentar un libro en preparación sobre dicha operación, que se titulará Vuelo de cóndores: El día que los muchachos peronistas hicieron flamear banderas argentinas en las Islas Malvinas, "... deseo que los nombres de aquellos 18 muchachos figuren con letras destacadas en la historia argentina del siglo XX, sin importar los senderos por los que se bifurcaron sus vidas".


Rumbo a Malvinas

Alrededor de las seis de la mañana del miércoles 28 de septiembre de 1966, dos hombres jóvenes armados con pistolas, entraron a la cabina del vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas, que con 35 pasajeros a bordo había despegado a las 0:34 horas del aeroparque Jorge Newbery en vuelo regular a Río Gallegos, ordenándole al piloto del Douglas DC-4, Comandante Ernesto Fernández García, que pusiera rumbo "uno-cero-cinco". La aeronave se encontraba en esos momentos sobrevolando Santa Cruz.

El comandante intentó en primera instancia convencerlos de que depusieran su actitud y hasta alegó no tener combustible suficiente para la travesía ordenada, pero finalmente obedeció y la aeronave viró hacia las Islas Malvinas; se había iniciado la "Operación Cóndor".


Los Cóndores

El vuelo 648 de Aerolíneas había sido tomado por un grupo comando armado, de 18 jóvenes idealistas argentinos, cuya jefatura ejercían Dardo Manuel Cabo, apodado "Lito", de 25 años, periodista y afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica, y Alejandro Giovenco, de 21 años, a quien llamaban "El Chicato".
Los otros dieciséis integrantes de la patrulla patria eran: María Cristina Verrier, de 27 años, periodista y dramaturga, única mujer del grupo y tercera en la cadena de mando; Ricardo Ahe, 20 años, empleado; Norberto Karasiewicz, 20 años, metalúrgico; Aldo Omar Ramírez, 18 años, estudiante; Juan Carlos Bovo, 21 años, metalúrgico; Pedro Tursi, 29 años, empleado; Ramón Sánchez, 20 años, obrero; Juan Carlos Rodríguez, 31 años, empleado; Luis Caprara, 20 años, estudiante; Edelmiro Jesús Ramón Navarro, 27 años, empleado; Fernando José Aguirre, 20 años, empleado; Fernando Lisardo, 20 años, empleado; Pedro Bernardini, 28 años, metalúrgico; Edgardo Salcedo, 24 años, estudiante; Andrés Castillo, empleado bancario y Víctor Chazarreta, 32 años, metalúrgico.


En suelo malvinero

Un espeso manto de nubes cubría las Malvinas esa mañana del 26 de septiembre, pero el piloto logró encontrar las Islas y entre claros divisaron el inconfundible suelo malvinero, localizaron la ciudad, y luego de un par de giros de reconocimiento, la proa del avión apuntó hacia tierra iniciando el aterrizaje.

Si bien desde 1942 existía en las Islas una emisora de radio, la misma se dedicaba a transmitir programas de la BBC de Londres, por lo que el enlace con el resto del mundo y entre los distintos puntos poblados de las Islas dependía de una red de radioaficionados. Fue Anthony Ardí, uno de esos radioaficionados, el primero en divulgar la noticia que conmovió a millones de argentinos: a las 08:42 horas del 26 de setiembre de 1966, un avión DC-4 argentino había descendido en Puerto Stanley utilizando como pista de aterrizaje la embarrada pista de carreras cuadreras. Puerto Stanley carecía entonces de aeropuerto.

La emisión de Anthony Ardí fue captada en Trelew, Río Gallegos y Punta Arenas (Chile), y desde esas ciudades retransmitida a Buenos Aires.

La operación preveía la ocupación de la residencia del Gobernador británico, Sir Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard, y del arsenal de la isla, pero estos objetivos no pudieron cumplirse porque el pesado avión enterró sus ruedas en el barro de la improvisada pista y quedó muy alejado de la casa del Gobernador.

En ese entonces la seguridad de las Islas --cuya población escasamente superaba el millar de personas, y a quienes en Londres llamaban "kelpers" (algo así como "recolectores de algas")-- estaba confiada a un grupo de milicianos de la llamada Fuerza de Defensores Voluntarios, reforzados por una veintena de Infantes de Marina del Reino Unido, quienes entrenaban a los voluntarios una o dos veces al año, existiendo además un importante número de armas en poder de civiles.

Fue así que tras aterrizar, el avión argentino fue rodeado por poco más de cien personas en armas, entre Marines, milicianos y civiles armados, no obstante ello, los Cóndores descendieron del avión y desplegaron siete banderas argentinas que flamearon gallardas en el irredento territorio malvinero, luego de 133 años de usurpación británica.

Bajo una persistente lluvia y encandilados por potentes reflectores colocados por las fuerzas británicas en las inmediaciones del avión, los comandos bautizaron el lugar como "Aeropuerto Antonio Rivero", en homenaje a ese gaucho matrero, entrerriano de origen, que el 26 de agosto de 1833 lideró un grupo de peones argentinos que alzados contra el opresor extranjero supo poner en jaque a los ingleses, al punto que armados con boleadoras y facones tomaron un establecimiento en el que arriaron la bandera británica e hicieron ondear nuevamente en las islas nuestro Pabellón Nacional.

En Puerto Stanley se encontraba entonces un sacerdote católico, el Padre Rodolfo Roel, que hablaba algo de español y que ofició de interlocutor, intercediendo para que los pasajeros del avión --entre los que se encontraban, entre otros, el gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Contralmirante José María Guzmán y Héctor Ricardo García, director del diario Crónica-- fueran trasladados a la ciudad para recibir alimentos y ser alojados en casas de "kelpers", mientras los Cóndores permanecieron en el avión.

Al atardecer del 28 de septiembre, Dardo Cabo solicitó al padre Roel que celebrara una misa en la aeronave, la que se inició a las 18:00 horas y concluyó con el Himno Nacional Argentino entonado a viva voz por los 18 jóvenes patriotas.

A las 4:30 horas del 29 de septiembre, el Gobernador inglés los intimó a rendirse, pero la respuesta del jefe del operativo, Dardo Cabo, fue negativa.

Poco después de las 15:00 horas, el padre Roel se reunió nuevamente con los Cóndores y procuró la rendición de los mismos, pero sólo encontró respuestas negativas. Finalmente, agotados y sin alimentos ni agua, los comandos argentinos aceptaron deponer su actitud con la condición de ser acogidos por la Iglesia Católica, y quedar exclusivamente a cargo del padre Rodolfo Roel, lo que fue aceptado por la autoridad británica.

Aproximadamente a las 17:00 horas, los jóvenes peronistas, con el comandante del avión de Aerolíneas y el sacerdote Roel, formaron militarmente frente a un mástil con la bandera argentina y procedieron a arriarla, entonando nuevamente el himno patrio. Concluida esta emotiva ceremonia entregaron sus armas al comandante aviador Ernesto Fernández García, única autoridad que reconocieron.


El retorno 

Tres meses antes de la Operación Cóndor, un golpe de estado había depuesto al Presidente de la Nación, Dr. Arturo Humberto Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo, que había llegado al gobierno con poco más del 20 por ciento de los votos y con el peronismo proscrito. Gobernaba el país el general Juan Carlos Onganía, en nombre de la autotitulada "Revolución Argentina".

El gobierno militar, de común acuerdo con la corona británica, envió a Malvinas al transporte naval A.R.A. Bahía Buen Suceso, al cual en horas del mediodía del sábado 1 de octubre fueron transportados en una lancha carbonera, los 18 comandos, la tripulación del avión y los pasajeros, zarpando con destino al puerto de Ushuaia, al que arribaron en la madrugada del 3 de octubre.

Los Cóndores fueron detenidos en la Jefatura de Policía de Tierra del Fuego, e interrogados por el juez, se limitaron a responder: "Fuimos a Malvinas a reafirmar nuestra soberanía".

El secuestro del avión de Aerolíneas Argentinas fue uno de los primeros secuestros aéreos del siglo XX, y como tal aún no estaba penalizado en Argentina, por lo que los cargos que el Fiscal Federal de Tierra del Fuego, Dr. Jorge Torlasco, imputó a los integrantes del comando Cóndor fueron: "privación de la libertad, tenencia de armas de guerra, delitos que comprometen la paz y la dignidad de la Nación, asociación ilícita, intimidación pública, robo calificado en despoblado y piratería".

Finalmente, el 22 de noviembre de 1966, el Juez Federal de Tierra del Fuego, Dr. Miguel Angel Lima, los procesó por los delitos de "privación de la libertad personal calificada y tenencias de armas de guerra", delitos por los cuales resultaron condenados a distintas penas el 26 de junio de 1967. Esta sentencia fue confirmada por la Cámara Federal de Bahía Blanca, el 13 de octubre de ese mismo año.

Dardo Cabo, Alejandro Giovenco y Juan Carlos Rodríguez permanecieron tres años en prisión debido a sus antecedentes político-policiales como militantes de la Juventud Peronista, los quince restantes quedaron en libertad luego de cumplir nueve meses de prisión.

María Cristina Verrier, hija de un juez de la Corte Suprema, y Dardo Cabo, hijo de un dirigente gremial, se casaron en la cárcel.

A la fecha, ningún libro de historia o manual escolar recuerda esa hazaña de un grupo de patriotas argentinos a quienes recordamos como los "Cóndores".

La justicia federal los consideró delincuentes, y el gobierno del general Onganía los tildó de "facciosos", pero lo cierto es que esta audaz acción constituyó la primera gesta patriótica del siglo XX que reivindicó los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas.

Fuente: Nacional y Popular

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Los Cóndores Peronistas en nuestras islas Malvinas
El grupo Cóndor, presos en Tierra del Fuego.
Los Cóndores Peronistas en nuestras islas Malvinas
Dardo Cabo, una de las figuras más renombradas de la resistencia peronista (fusilado por los militares en 1977) y María Cristina Verrier.
23-10-2017 / 20:10
22-10-2017 / 17:10
La Batalla de Cepeda del 23 de octubre de 1859, ocurrió durante las guerras civiles argentinas. Se enfrentaron fuerzas del Estado unitario de Buenos Aires, separada del resto del país, comandada por Bartolomé Mitre; y de la Confederación Argentina, identificada con el partido federal, al mando de Justo José de Urquiza. El ejército porteño fue derrotado y tras varias negociaciones, se llegó a una transacción a través del Pacto de San José de Flores, que reincorporaba la provincia de Buenos Aires a la República Argentina.
 
El medio negociado fue la revisión de la Constitución por una convención porteña. En la práctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años y el control económico sobre el resto del país. Muchos federales estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán"había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
 
Los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón. Allí volvieron a enfrentarse Urquiza y Mitre; y volvió a triunfar el ejército federal, pero este se retiró -posiblemente tras el pago de un soborno a Urquiza-, dejándole la victoria y el control de todo el país a Mitre. Este impuso su dominación por medios violentos y se hizo elegir presidente en 1862.
 
Cepeda fue una gran victoria del partido federal, pero terminó siendo apenas un episodio más en el camino hacia la victoria definitiva del predominio de los liberales porteños. Serían éstos quienes reorganizarían el país a partir de 1861, imponiendo un sistema político sólo formalmente federal y muy poco democrático, un sistema económico centrado en las exportaciones agropecuarias y las importaciones industrializadas inglesas, y un sistema cultural de imitación de todo lo que fuera europeo.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, forjó un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
La Bajada del Paraná surgió en el siglo XVI cuando vecinos de Santa Fe se establecieron en la otra orilla del río Paraná. La población del lugar fue desarrollándose lentamente adquiriendo cierto acrecentamiento, tanto en la zona ribereña cercano al antiguo desembarcadero, como en los campos que se extendían bordeando el río Paraná, sin que se realizarán las ceremonias acostumbradas al fundarse una ciudad hispana.
 
No hubo elección previa del terreno, careció del rollo de la justicia y del acta fundacional; pero las condiciones eran propicias para el poblamiento; había abundante ganado cimarrón, el suelo era fértil, no faltaba agua, ni leña y por el momento se mantenía una relativa paz con los pueblos originarios. Los primeros pobladores llamaron al lugar Baxada del Paraná.
 
La capilla era el eje de la población y dado el incremento de ésta, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la transformó en Parroquia bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. A falta de una fundación formal, esta fecha se considera como inicio de la cronología oficial.
 
El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y es denominada Paraná, en 1822 es designada capital de la Provincia de Entre Ríos y es elevada al rango de ciudad el 26 de agosto de 1826. Entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, Paraná fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires es designada capital del país en 1862.
 
La Opinión Popular

21-10-2017 / 18:10
21-10-2017 / 18:10
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurparon el gobierno constitucional en la República Argentina por medio de un golpe de Estado. A raíz de ese repudiable hecho, más de 500 niños fueron apropiados ilegalmente, abandonados o entregados a familias que estaban a la espera de una adopción.
 
Un año más tarde un grupo de abuelas comenzó a buscar a sus nietos secuestrados. Ellas se encontraron, se conocieron, se reconocieron en su dolor, en su desesperación, en su esperanza, y se unieron para seguir buscando. Los padres ya no estaban, pero quedaban los abuelos.
 
Plaza de Mayo fue el escenario que eligieron para pedir por sus hijos y sus nietos. Las puertas de la Casa Rosada se cerraban para esas "locas" que pedían explicaciones. La historia y el pueblo las bautizó "Abuelas de Plaza de Mayo".
 
Por ello es que el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración al inicio, hace 34 años, de la lucha emprendida por Abuelas de Plaza de Mayo. Llevan 107 nietos recuperados y, continúan reclamando, luchando y marchando para restituirles la identidad a casi 400 nietos más.
 
Este año la justicia, en una sentencia, reconoció por primera vez la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés, uno de los objetivos de Abuelas. Así mismo el Tribunal Oral Federal N°6 condenó al ex dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión como el principal responsable de ese plan sistemático.
 
Tener memoria es reconocer el camino de un futuro mejor, lleno de ilusiones y de sueños de algún día volver a ser libres, porque mientras siga habiendo un nieto desaparecido, no habrá justicia, ni olvido, ni perdón.
 
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