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Nacionales - 27-09-2017 / 11:09

A pesar de las concesiones al campo caen las exportaciones mientras se multiplican la importaciones que destruyen el trabajo nacional

A pesar de las concesiones al campo caen las exportaciones mientras se multiplican la importaciones que destruyen el trabajo nacional
EL DÉFICIT COMERCIAL ACUMULADO HASTA AGOSTO ES EL MAYOR DE LA HISTORIA. El rojo externo de la economía argentina es explicado en primer lugar por el intercambio con el Mercosur, que arrojó un déficit de 5117 millones de dólares. Las exportaciones al bloque quedaron estables mientras que las importaciones subieron un 30 por ciento. En particular, el déficit con Brasil en agosto ascendió a 893 millones de dólares. El incremento del déficit comercial y de servicios junto a la fuga de capitales es financiado por el Gobierno con emisión de deuda externa e ingreso de capitales financieros atraídos por la política de altas tasas de interés del Banco Central.
Debido a las medidas neoliberales de Macri, las exportaciones bajaron en agosto un 9,2% en relación al mismo mes del año pasado, mientras que las importaciones subieron un 24,9%. En consecuencia, se registró un déficit comercial de 1083 millones de dólares. Este rojo comercial no encuentra antecedentes en los últimos veinte años.
 
En el acumulado de 2017, el déficit asciende a 4498 millones de dólares y apunta a convertirse en record histórico. La sangría de divisas por el lado comercial se suma a la creciente fuga de capitales del sector privado no financiero, el déficit de turismo y al estancamiento de la inversión extranjera. El único salvavidas en términos de divisas es la toma de deuda externa y el ingreso de capitales financieros en búsqueda de ganancias de corto plazo.
 
Los datos publicados ayer por el Indec muestran la reversión de una de las pocas fuentes de generación de divisas, las exportaciones, que se considera sostenible, a diferencia de la volatilidad que caracteriza al capital usurario golondrina.
 
Para colmo, el actual crecimiento de las importaciones tiene que ver en gran medida con máquinas destinadas a la obra pública y por artículos de consumo no durable y durable, como los autos de Brasil. La inversión privada para ampliar plantas de producción, aseguran en el sector metalúrgico, es limitada.
 
La baja de las exportaciones se debió en partes iguales a la merma de las cantidades vendidas y a la caída de los precios de exportación. El comportamiento negativo de las ventas al exterior estuvo determinado por el sector primario y las manufacturas de origen agropecuario. Los productos que más cayeron fueron maíz en grano (-235 millones de dólares), porotos de soja (-156 millones), harina y pellets de soja (-108 millones), biodiésel  (-80 millones) y limones (-44 millones).
 
En ocho meses, las exportaciones muestran una baja del 0,1% frente al mismo período del año pasado gracias a que las ventas industriales y de combustibles lograron compensar la merma del agro. La comparación del acumulado frente a 2015 arroja una caída de las exportaciones del 1,6% y frente a 2014, del 19%.
 
Por el lado de las importaciones, la suba interanual en agosto fue del 24,9 y en ocho meses, del 16,8%. La importación de bienes de consumo creció 23,6% en agosto (17,3 en el acumulado del año), mientras que las piezas y accesorios para bienes de capital lo hizo en un 12,6% y bienes de capital, vinculados a la inversión, en un 42%, esencialmente camiones y material ferroviario. Estos datos no sorprenden al gobierno de Macri. El Presupuesto presentado por él para el período 2018 prevé el agravamiento del déficit comercial.
 
La Opinión Popular

 
Caída exportadora e importaciones para la inversión elevaron déficit a u$s 1000 millones
 
Las ventas al exterior retrocedieron 9,2% en agosto y no crecen en el año, mientras se aceleran con fuerza las importaciones de bienes de inversión y también autos
 
 
Una combinación de atraso cambiario con débiles exportaciones del sector agropecuario resintieron las exportaciones mientras que las compras al exterior ganan fuerza, de la mano de las importaciones de equipos para inversión, pero también de autos y bienes de consumo.
 
En agosto se sintió con fuerza esa dinámica: las ventas externas retrocedieron 9,2% hasta los u$s 5228 millones, debido a una caída tanto en los precios (4,7%) como en las cantidades (4,8%), lo que contrastó con el avance de 24,9% de las importaciones hasta u$s 6311 millones, después de haberse alzado 4,4% en precio y 19,7% en cantidades.
 
El saldo fue un déficit de u$s 1083 millones, el mayor saldo negativo en lo que va del año, según informó el Indec.
 
Así es que en los primeros ocho meses del año se alcanzó un rojo comercial de u$s 4498 millones, después de que las exportaciones no crecieran hasta agosto pero las importaciones avanzaran 16,8%.
 
"Agosto es un llamado de alerta porque el desempeño de las exportaciones fue negativo y la tendencia se consolida", explicó a El Cronista Lorenzo Sigaut Graviña, economista jefe de Ecolatina. "Cuando se ve una brecha tan grande entre importaciones y exportaciones que ya lleva ocho meses se observa que, más allá de un dato puntual, el atraso cambiario desincentiva las exportaciones e incentiva las importaciones", agregó, y resaltó que el mes pasado ya se alcanzó la meta de déficit comercial prevista para este año en el proyecto de Presupuesto 2018.
 
La consultora prevé que el año se encamina a superar un rojo de u$s 6000 millones.
 
En agosto, se desplomaron las exportaciones de productos primarios (-28%) y las de origen agropecuario (-2,4%). En cambio, las ventas de origen industrial se mantuvieron constantes (0,3%), pero acumulan un alza del 10,9% en ocho meses, y las de combustibles aumentaron 48,7%.
 
Según el Indec, las mayores caídas se registraron en las ventas de maíz en grano, porotos de soja excluidos para siembra, harina y pellets de la extracción del aceite de soja, biodiesel (afectado por la suba de aranceles en EE.UU.), limones, minerales de cobre, tabaco y oro para uso no monetario.
 
"Ante condiciones de precio y tipo de cambio que se espera seguirán estables, el principal factor detrás de este comportamiento parece ser la baja de retenciones escalonada que regirá a partir de enero del año que viene, incentivando a los productores con acceso a financiamiento a esperar", dijo un informe de Abeceb. Y remarcó: "Todo apunta a un año flojo para la exportación del sector primario".
 
Entre las importaciones, se observan las mayores compras asociadas al avance de la inversión bienes de capital aumentó 42% en agosto y 25% en lo que va del año y a la recuperación del proceso productivo bienes intermedios subió 28,1% en agosto y piezas y accesorios, 12,6%.
 
En tanto, continúa el dinamismo de las compras asociadas al consumo: bienes de consumo subió 23,6% y vehículos, 37,7%.
 
Según el Indec, los mayores aumentos de las importaciones se verificaron en vehículos automóviles; máquinas, aparatos y material eléctrico; gas natural en estado gaseoso, y gas natural licuado. La mayor caída de importaciones correspondió a gasoil. De hecho, las importaciones de energía retrocedieron 0,6% en agosto.
 
Por Verónica Dalto
 
Fuentes: El Cronista, Página12 y La Opinión Popular
 

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A pesar de las concesiones al campo caen las exportaciones mientras se multiplican la importaciones que destruyen el trabajo nacional
La Argentina acumuló en 8 meses un rojo comercial histórico de USD 4.498 millones. El Indec registró exportaciones por USD 38.528 millones e importaciones por USD 43.026 millones.
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

20-06-2018 / 09:06
Ni sostener una pyme o industria; ni financiarse con tarjeta de crédito; ni acceder a un crédito hipotecario. Nada de lo que implique producción, reactivación de la economía o sueños de futuro será posible en esta Argentina de Mauricio Macri condenada por sus gobernantes a ser un país de frontera.
 
Así lo ha vuelto a decretar el Gobierno de los CEOs, que ayer, para contener el dólar, convalidó el triunfo de la bicicleta financiera y volvió a hundir las fuerzas de cualquier sector productivo. Nada es más rentable que especular en el país de la alianza Cambiemos.
 
Ante las altas expectativas de devaluación, el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, buscó en vano ganarle al mercado. Tratando de evitar que los bancos utilizaran los pesos provenientes del pago de vencimientos de Lebacs y se volcaran en manada a la compra de dólares, llevó la tasa de interés para el plazo más corto (27 días) del 40% al exorbitante 47%.
 
La decisión de Caputo de elevar la tasa de las Lebas de corto plazo -27 días- al 47% le generará a los tenedores de ese título una ganancia a julio de 7.106 millones de pesos. Sin embargo, apenas pudo renovar el 59,9% de los $514.779 millones que vencieron ayer. 
 
A la espera del préstamo del Fondo Monetario Internacional, que el Gobierno de Macri utilizará no para fomentar la producción, sino para contener la corrida cambiaria, la suba de tasas se complementará mañana con el incremento de los encajes bancarios, que implica inmovilizar unos $67.000 millones para evitar su traspaso a dólares. Además, se reduce del 10 al 5% la posición global neta en divisas, que funciona como un techo a la tenencia de dólares de bancos.
 
Pese a la batería de medidas, a los cambios de nombres, el rumbo de la economía y la desconfianza de los mercados en la Argentina no cambia: tal fue la demanda por el billete norteamericano ayer que cerró al alza, en $28,46. En el mercado de futuros, en tanto, se pactaron operaciones por US$595 millones, y para el cierre de diciembre, el plazo más largo negociado, el precio superó los $33. 
 
El cóctel es explosivo: las divisas genuinas no ingresan, los dólares se fugan y para contener la devaluación (con su consecuente efecto inflacionario) el Gobierno recurre a medidas recesivas que privilegian el dinero ocioso y desaniman la producción, verdadera fuente de riquezas en el país que tiene todo por hacer.
 
En tanto, el capital financiero sigue amasando grandes ganancias gracias a esta bicicleta financiera. Ahora necesita el Gobierno de los Ricos desarmar la bomba de las Lebac, que lo hará con nueva deuda, además de los fondos que recibirá del FMI. Un acuerdo neocolonial que viene con una profundización del ajuste para los trabajadores y demás sectores populares.
 
La Opinión Popular

19-06-2018 / 10:06
 Al filo de sus 60 años, el presidente Mauricio Macri parece la encarnación del extravío que el poder puede causar en algunos hombres.
 
Obnubilado quizá por expresiones de deseo sin asidero en la realidad, pensando más en el futuro electoral que en el pragmatismo de la coyuntura, ya no parece quedar en él nada de aquel joven con comprensión de los mercados, que desde muy chico se fogueó en el mundo empresarial y, junto a su padre, supo ser testigo del levantamiento del imperio Socma, que luego llegaría a gerenciar.
 
Herida la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que lo votaron, el Currículum Vitae del Presidente no alcanzó, siquiera, para que en sus más de dos años de Gobierno pudiera sacar al país del ostracismo de ser una economía de frontera y elevarlo a la categoría de emergente, en crecimiento, imán para los inversores del mundo.
 
De confirmarse lo que ya trascendió, tampoco lo logrará este año: mañana, Día de la Bandera, la Morgan Stanley Capital International (MSCI), sociedad encargada de tomar la decisión, anunciaría que la Argentina seguirá siendo un país de frontera.
 
La devaluación, la alta inflación, las tasas recesivas y el desplome de las acciones argentinas no son terreno fértil para la lluvia de inversiones ni el financiamiento externo.
 
Pudo el Presidente preparar el suelo para reactivar la producción, la generación de empleo y distribución de riquezas. Prefirió, en cambio, germinar la especulación y cuando los mercados no confiaron más, tuvo un rapto "brillante": acordar el salvataje de plomo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que quita más de lo que da.
 
Porque, como se trasluce en la carta de intención enviada al organismo por el Gobierno argentino, los millones de dólares recibidos se utilizarán para asistir a la corrida cambiaria, mientras se buscará achicar el gasto con más miseria, mellando conquistas sociales como jubilaciones y salarios dignos y los pobres, como toda limosna, recibirán el equivalente a unos pocos gramos de pan por día.
 

18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
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