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Nacionales - 26-09-2017 / 11:09
DURO GOLPE AL BOLSILLO POPULAR

El Gobierno de Macri le dio manos libres a las empresas petroleras para fijar el precio de los combustibles

El Gobierno de Macri le dio manos libres a las empresas petroleras para fijar el precio de los combustibles
El Ministerio de Energía apuró la desregulación del mercado de hidrocarburos que estaba prevista para el año que viene. Desde el próximo domingo, las empresas podrán ajustar la nafta según el dólar y la cotización del crudo.
El gobierno de Mauricio Macri anunció ayer que a partir del 1º de octubre quedará suspendido el acuerdo alcanzado entre las compañías productoras de petróleo y las refinadoras, por lo cual quedará liberado el valor de los combustibles en el mercado interno. El precio de los combustibles será decidido por las empresas petroleras sin ninguna intervención del Estado.
 
Las empresas que venden nafta, YPF, Oil, Axion, Shell, Refinor y Petrobras fijan los precios en función de lo que abonaban el petróleo crudo que les compraban a las productoras locales (Petrobras, YPF, Pan American Energy, Pluspetrol). Con esta medida están liberadas de esta obligación y tendrán la posibilidad de importar o comprar en el mercado local.
 
"El precio de los combustibles líquidos lo va a decidir el mercado", expresó el ministro de Energía, el polémico Juan José Aranguren, lo que quiere decir que a partir de esta medida las petroleras definirán el costo para el consumidor de los combustibles. Las empresas podrán ajustar la nafta según el dólar y la cotización del crudo. Los productores venderán más caro a las refinadoras para que estas trasladen sus mayores costos a los consumidores.
 
El Gobierno dio a conocer la decisión a través de una nota enviada a las empresas firmantes del Acuerdo para la Transición de Precios Internacionales de la Industria Hidrocarburífera, rubricada a comienzos de enero pasado y cuyo contenido fue ratificado ayer por Aranguren, al participar de la apertura de la XI Exposición de Petróleo y Gas. "Son las empresas las que van a tomar sus decisiones, haciendo, productores y refinadores, lo que les parezca", explicó el funcionario macrista, ex presidente de la filial argentina de la compañía Shell.
 
Los precios no se acordarán entre las empresas conjuntamente, sino que cada una tendrá libertad de fijarlo de acuerdo a sus costos y su evaluación de las distintas variables de mercado. "Ninguna empresa se va a suicidar", afirmó el titular de la cartera de Energía respecto de la posible disparada de valores en los surtidores.
 
"Si apareciera una escalada, el Gobierno va a preservar un mercado que se apegue a la normativa y la ley para generar las condiciones necesarias. Hay una Comisión Nacional de Defensa de la Competencia que, cuando observe una actitud cartelizante, investigará y le preguntará al Ministerio si tiene algo que opinar, lo que ocurrirá oportunamente", sostuvo el ministro.
 
Se prevé que las empresas no aumenten sus precios hasta después de las elecciones del 22 de octubre, por pedido del Gobierno. Sin embargo, no sería la primera vez que Cambiemos habla con el "corazón" y los empresarios le responden con el "bolsillo". 
Mientras, a los sueldos le ponen techo, al combustible no se lo controla. 


La Opinión Popular

 
EL GOBIERNO LIBERA EL VALOR DE LOS COMBUSTIBLES Y PASAN A MOVERSE CON LA COTIZACIÓN INTERNACIONAL DEL PETRÓLEO
 
Manos libres para tocar el precio del surtidor
 
A partir del próximo domingo el precio de los combustibles será decidido por las empresas petroleras sin ninguna intervención del Estado. La cotización de las naftas será determinada por el sector privado a partir de la variación de la cotización internacional del crudo y los movimientos del tipo de cambio.
 
La convergencia definitiva con los valores internacionales estaba prevista para fin de año pero el Ministerio de Energía finalizó de manera anticipada el acuerdo informal que permitía supervisar la magnitud de los aumentos en los surtidores una vez por trimestre.
 
Desde la cartera que encabeza Juan José Aranguren pretenden que las firmas no reaccionen a la liberalización de manera inmediata y esperan que los nuevos aumentos se posterguen hasta después de las elecciones legislativas.
 
Además, el Gobierno evalúa modificaciones impositivas para evitar movimientos bruscos en los surtidores. Si el mecanismo para determinar los valores de los combustibles en las estaciones de servicio acordado en diciembre de 2016 se hubiera mantenido hasta fin de año, las empresas analizaban subir ahora alrededor de un 6 por ciento. En el caso de YPF, que concentra el 55 por ciento del mercado, ese incremento llevaría la nafta súper por encima de los 21 pesos por litro.
 
La decisión del Gobierno que se conoció ayer representa el corolario del proceso de desregulación de la actividad hidrocarburífera iniciado a comienzos del año pasado que repone el esquema de liberalización instalado a lo largo de los años noventa. La medida, a su vez, favorece la rentabilidad de la petroleras integradas. La convergencia de los valores locales con los internacionales implica la eliminación del precio sostén -denominado "barril criollo"- con que el gobierno anterior pretendía alentar la inversión y producción locales para recuperar el autoabastecimiento en un contexto de caída en los valores internacionales.
 
Durante el primer año de vigencia de esos precios, en 2015, la producción apenas cedió 0,2 por ciento pero desde que se anunció la eliminación de los valores de referencia el sector profundizó su caída. El año pasado cayó 6,3 por ciento y en los primeros siete meses del año acumula una retracción del 9,4 por ciento.
 
La decisión de amputar la capacidad de intervención estatal no solo puede afectar los niveles de empleo en las provincias productoras como Neuquén, Chubut y Santa Cruz sino que una mayor caída de los niveles de producción resultará, en el mediano plazo, en una creciente necesidad de divisas para financiar las importaciones. Ese escenario suma presiones para la estabilidad macroeconómica.
 
El establecimiento de un esquema de "precios libres" estaba previsto para comienzos de 2018. A fines del año pasado la cartera de Energía acordó con las petroleras que la variación en los combustibles dependería de tres factores principales: el valor del peso frente al dólar, la cotización del barril de crudo internacional y las variedades que se producen en el país, como biocombustibles. Con esas pautas el aumento fue del 8 por ciento en enero.
 
En la segunda oportunidad las variantes del mercado resultaron favorables a los automovilistas haciendo retroceder el precio del gasoil en un 2,6 por ciento y el de las naftas 0,1 por ciento. La tercera revisión correspondiente al período julio-septiembre marcó un aumento del 7 por ciento para las naftas y el 5,9 por ciento para el gasoil.
 
Para el último período del año que regía a partir del 1º de octubre las empresas pretendían remarcar el 6 por ciento el precio de los combustibles. Siguiendo la lógica del pago en cuotas de las nuevas tarifas del gas o la extensión de la gratuidad de la televisación de los partidos de fútbol, en la Casa Rosada pretenden que la liberalización anticipada postergue las subas hasta después de las elecciones.
 
"Dentro de lo previsto en el acuerdo, un aumento de los precios internacionales permitiría la liberación de los precios internos y de ese punto en adelante, mantener la paridad con los mismo con un funcionamiento pleno de las reglas del mercado", sostiene Energía en la nota que envió a las empresas a fines de la semana pasada.
 
La misiva referida a la terminación del Acuerdo para la Transición a Precios Internacionales de la Industria Hidrocarburífera Argentina sostiene que "en el marco de las distintas variables que intervienen en el mercado hemos observado que con fecha del 13 de septiembre de 2017, se ha satisfecho la condición enunciada por el punto 9 del acuerdo. En consecuencia, los compromisos asumidos en el acuerdo quedarían suspendidos a partir del 1º de octubre de 2017".
 
Así, a partir de la próxima semana un aumento en el precio internacional del petróleo tendrá un correlato directo en el local. Un hipotético aumento favorecerá a las productoras locales e incluso podría impulsar inversiones extranjeras en los sectores no convencionales como Vaca Muerta.
 
En ese escenario, los productores venderán más caro a las refinadoras para que, finalmente, estas trasladen sus mayores costos a los consumidores.
 
Una dinámica similar se observará cada vez que se mueva la cotización del dólar ya que, si bien sus costos no están totalmente dolarizados, es un histórico anhelo de las empresas poder trasladarle a los eslabones más débiles de la cadena los movimientos cambiarios.
 
A su vez, si los precios internacionales vuelven a retroceder, en cambio, debería esperarse una baja en los surtidores. Quienes conocen el accionar de los petroleros anticipan que los precios serán inflexibles a la baja.
 
El argumento corporativo es que, incluso cuando no se mueven los precios internacionales del crudo, no logran compensar el impacto de la devaluación sobre sus costos. Por eso esperan que las pizarras de las estaciones de servicio muestren nuevas subas en los próximos meses.
 
Por Tomás Lukin
 
Fuentes: Página12, Diario Hoy y La Opinión Popular
 

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El Gobierno de Macri le dio manos libres a las empresas petroleras para fijar el precio de los combustibles
Por las naftas “liberadas”, coinciden en que subirán los precios tras las elecciones.
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

20-06-2018 / 09:06
Ni sostener una pyme o industria; ni financiarse con tarjeta de crédito; ni acceder a un crédito hipotecario. Nada de lo que implique producción, reactivación de la economía o sueños de futuro será posible en esta Argentina de Mauricio Macri condenada por sus gobernantes a ser un país de frontera.
 
Así lo ha vuelto a decretar el Gobierno de los CEOs, que ayer, para contener el dólar, convalidó el triunfo de la bicicleta financiera y volvió a hundir las fuerzas de cualquier sector productivo. Nada es más rentable que especular en el país de la alianza Cambiemos.
 
Ante las altas expectativas de devaluación, el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, buscó en vano ganarle al mercado. Tratando de evitar que los bancos utilizaran los pesos provenientes del pago de vencimientos de Lebacs y se volcaran en manada a la compra de dólares, llevó la tasa de interés para el plazo más corto (27 días) del 40% al exorbitante 47%.
 
La decisión de Caputo de elevar la tasa de las Lebas de corto plazo -27 días- al 47% le generará a los tenedores de ese título una ganancia a julio de 7.106 millones de pesos. Sin embargo, apenas pudo renovar el 59,9% de los $514.779 millones que vencieron ayer. 
 
A la espera del préstamo del Fondo Monetario Internacional, que el Gobierno de Macri utilizará no para fomentar la producción, sino para contener la corrida cambiaria, la suba de tasas se complementará mañana con el incremento de los encajes bancarios, que implica inmovilizar unos $67.000 millones para evitar su traspaso a dólares. Además, se reduce del 10 al 5% la posición global neta en divisas, que funciona como un techo a la tenencia de dólares de bancos.
 
Pese a la batería de medidas, a los cambios de nombres, el rumbo de la economía y la desconfianza de los mercados en la Argentina no cambia: tal fue la demanda por el billete norteamericano ayer que cerró al alza, en $28,46. En el mercado de futuros, en tanto, se pactaron operaciones por US$595 millones, y para el cierre de diciembre, el plazo más largo negociado, el precio superó los $33. 
 
El cóctel es explosivo: las divisas genuinas no ingresan, los dólares se fugan y para contener la devaluación (con su consecuente efecto inflacionario) el Gobierno recurre a medidas recesivas que privilegian el dinero ocioso y desaniman la producción, verdadera fuente de riquezas en el país que tiene todo por hacer.
 
En tanto, el capital financiero sigue amasando grandes ganancias gracias a esta bicicleta financiera. Ahora necesita el Gobierno de los Ricos desarmar la bomba de las Lebac, que lo hará con nueva deuda, además de los fondos que recibirá del FMI. Un acuerdo neocolonial que viene con una profundización del ajuste para los trabajadores y demás sectores populares.
 
La Opinión Popular

19-06-2018 / 10:06
 Al filo de sus 60 años, el presidente Mauricio Macri parece la encarnación del extravío que el poder puede causar en algunos hombres.
 
Obnubilado quizá por expresiones de deseo sin asidero en la realidad, pensando más en el futuro electoral que en el pragmatismo de la coyuntura, ya no parece quedar en él nada de aquel joven con comprensión de los mercados, que desde muy chico se fogueó en el mundo empresarial y, junto a su padre, supo ser testigo del levantamiento del imperio Socma, que luego llegaría a gerenciar.
 
Herida la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que lo votaron, el Currículum Vitae del Presidente no alcanzó, siquiera, para que en sus más de dos años de Gobierno pudiera sacar al país del ostracismo de ser una economía de frontera y elevarlo a la categoría de emergente, en crecimiento, imán para los inversores del mundo.
 
De confirmarse lo que ya trascendió, tampoco lo logrará este año: mañana, Día de la Bandera, la Morgan Stanley Capital International (MSCI), sociedad encargada de tomar la decisión, anunciaría que la Argentina seguirá siendo un país de frontera.
 
La devaluación, la alta inflación, las tasas recesivas y el desplome de las acciones argentinas no son terreno fértil para la lluvia de inversiones ni el financiamiento externo.
 
Pudo el Presidente preparar el suelo para reactivar la producción, la generación de empleo y distribución de riquezas. Prefirió, en cambio, germinar la especulación y cuando los mercados no confiaron más, tuvo un rapto "brillante": acordar el salvataje de plomo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que quita más de lo que da.
 
Porque, como se trasluce en la carta de intención enviada al organismo por el Gobierno argentino, los millones de dólares recibidos se utilizarán para asistir a la corrida cambiaria, mientras se buscará achicar el gasto con más miseria, mellando conquistas sociales como jubilaciones y salarios dignos y los pobres, como toda limosna, recibirán el equivalente a unos pocos gramos de pan por día.
 

18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
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