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Sociedad e Interés General - 21-09-2017 / 18:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 1974 FALLECE EL INTELECTUAL PERONISTA

Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario

Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario
Juan José Hernández Arregui.
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antiimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García

La brutal masacre de Trelew anticipó el genocidio de 1976
Blas García

Nacionalismo de izquierda
 
Diferenciándose del nacionalismo reaccionario de las grandes potencias y sus ideólogos, inspirado por "el miedo y el odio", el nacionalismo revolucionario es la doctrina de la autonomía, de la plena autodeterminación y soberanía económica y política, de una colectividad que reivindica sus derechos, su integridad y sus valores culturales como fundamentos de una Revolución Nacional, dirigida a superar la dependencia económica, política y cultural del imperialismo.
 
La noción de izquierda, en sentido amplio, remite a un conjunto de ideas de cambio social que impugnan el statu quo; y en sentido más estricto se refiere a las de inspiración marxista. 
 
Juan José Hernández Arregui filósofo, político y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955 inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista. Es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario" y de lo que hoy se denomina la corriente Nacional y Popular.
 
Hernández Arregui fue un pensador nacional que adhirió al Movimiento Peronista sin renunciar al marxismo, en tanto método de interpretación de la realidad, creyó necesario la creación en la Argentina de una izquierda nacional, en contraposición a la izquierda cipaya del socialismo y el comunismo que enfrentó al pueblo, que había adherido al yrigoyenismo primero, y al peronismo luego.
 
 

Biografía de Hernández Arregui
 
Nació en Pergamino el 29 de septiembre de 1913 y falleció el 22 de septiembre de 1974. Cursa Derecho en la UBA. En 1931 se afilia a la UCR yrigoyenista y escribió en sus periódicos Debate, Doctrina radical y La libertad.
 
Durante la década de 1940, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Córdoba, en la que tuvo como principal maestro a Rodolfo Mondolfo. Se doctora con la tesis: "Las bases sociológicas de la cultura griega" en 1944 con Diploma de Honor y Medalla de Oro.
 
En 1947, durante el gobierno de Perón, entra a participar del gobierno bonaerense de la mano de don Arturo Jauretche como Director de Publicaciones y Prensa del Ministerio de Hacienda.
 
En 1948 es profesor adjunto en la Universidad de La Plata y en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, hasta el golpe de 1955.
 
En 1964 lanza el movimiento CONDOR junto con otros intelectuales como Carpani. El 19 de octubre de 1972 sufre un atentado político en su domicilio. En 1973 es distinguido como Profesor Emérito de la UBA y en 1974 dirige la revista "Peronismo y liberación".
 
Entre sus obras se cuentan: Imperialismo y cultura (1957),  La formación de la Conciencia Nacional (1960), ¿Qué es el ser nacional? (1963),Nacionalismo y liberación (1969), y Peronismo y socialismo (1972)
 
Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario 
 
Foto: Libros de Hernández Arregui

La izquierda nacional
 
En el año 1947, tras renunciar al Partido Radical, se produjo su acercamiento al Peronismo de la mano de Arturo Jauretche, quien junto con Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo, Luís Dellepiane y otros, creó en los años 30 la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA)
 
Su formación fue influenciada por los planteos nacionalistas y antiimperialistas de Raúl Scalabrini Ortiz y también, por los cuadernos de FORJA con su plataforma democrática y antiimperialista, denunciando la corrupción del coloniaje económico y reclamando el ejercicio de la soberanía popular.
 
Él reivindicaba haber ideado la denominación "Izquierda Nacional" para esta tendencia, que concebía ligada al peronismo revolucionario. 
 
La izquierda nacional no conformó una corriente ideológica compacta pero quienes la integraron provocaron un cambio mental en amplios sectores sociales, particularmente en aquella clase media que en la década del 60 y 70 comenzó un proceso de nacionalización que la alejó de su pasado familiar gorila.
 
En el nacionalismo de izquierda argentino confluyeron intelectuales y grupos de diversa procedencia, que se situaron dentro o "al lado" del movimiento peronista.
 
Los orígenes de la gente que conformó esa corriente de pensamiento provino de distintos lugares, Rodolfo Puigros lo hizo desde el Partido Comunista, pero la mayoría llegó desde grupos trotskistas, influenciados por los escritos León Trotsky desde México, quién desarrolló ideas muy interesantes sobre el anti-imperialismo en un país dependiente. Ricardo Carpani y el grupo Espartaco, Jorge Abelardo Ramos y Jorge Eneas Spilimbergo, confluyeron desde este sector.
 
Otros, mantuvieron su posición de izquierda desde el mismo peronismo, tal el caso del John William Cooke y el mismo Hernández Arregui. También Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luís Duhalde, Conrado Eggers Lan y, en un período más reciente, Norberto Galasso. 
 
 
¿Qué es el nacionalismo revolucionario?
 
El eje de esta línea ideológica era el carácter nacional de la Revolución, entendida como culminación de las luchas históricas contra la dominación colonial y semicolonial.
 
Frente a los socialistas y comunistas que predicaban una reforma o revolución democrático-burguesa para superar el atraso feudal, la izquierda nacionalista concebía una revolución antimperialista, dirigida ante todo a romper las dependencias externas.
 
En ella podían concurrir sectores burgueses y del ejército, pero debía basarse primordialmente en las masas trabajadoras, a las que era necesario infundir una perspectiva socialista. "El nacionalismo toma las únicas formas que puede tomar hoy en día: formas socialistas" escribía Cooke a Perón a propósito del caso de Argelia.
 
 
Principales tesis políticas
 
Sus tesis políticas más importantes fueron la caracterización del radicalismo yrigoyenista como continuador o heredero de las rebeldías históricas del federalismo y, no obstante sus limitaciones, precursor de la política nacionalista y las reformas sociales del peronismo.
      
Y la caracterización del peronismo como un movimiento nacional y popular de potencialidad revolucionaria, que expresaba los intereses de la clase obrera a pesar de las distorsiones de la capa burocrática dirigente.
 
 
La causa de la revolución
 
Juan Perón, en carta del 10 de diciembre de 1969 en que le agradece el envío del libro de ese año, formula un cálido elogio de toda su obra. En uno de sus párrafos le dice: "Por todo lo que ustedes hacen allí con la difusión de la verdad tantos años oculta, yo deseo como argentino hacerles llegar, junto con mi encomio más entusiasta, mi felicitación más sincera. La causa de la revolución necesita de algunos realizadores, pero no menos de muchos predicadores  que, empeñados en la tarea de persuadir, no cejen en el empeño de incendiarlo todo si es preciso. 
 
Escribe: Blas García

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18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 

17-09-2018 / 22:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 12 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular

17-09-2018 / 08:09
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 
Por Blas García

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