La Opinión Popular
                  18:19  |  Domingo 24 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Macri es una mezcla de superficialidad e ignorancia. Hay mucha gente enojada con el Gobierno por la situación económica que nunca termina de arrancar y puede darle un castigo en las elecciones de octubre”. Beatriz Sarlo
Recomendar Imprimir
Nacionales - 13-09-2017 / 10:09
AL RESPALDO DE HÉCTOR DAER, SE SUMÓ ANTONIO CALÓ QUE TAMBIÉN APOYABA A RANDAZZO

La CGT apoya a Cristina para frenar la precarización laboral

La CGT apoya a Cristina para frenar la precarización laboral
El triunviro Héctor Daer y el metalúrgico Antonio Caló, a favor de Unidad Ciudadana.
Los dirigentes de la CGT que respaldaron a Florencio Randazzo en las primarias empezaron a blanquear su apoyo a Cristina de cara a octubre, en una jugada que tiene como trasfondo la idea de fortalecer a la oposición en el Congreso, temerosos de la reforma electoral que planea el Gobierno de Mauricio Macri.
 
El fin de semana lo hizo el triunviro Héctor Daer, que era hasta hace poco uno de los más duros con el kirchnerismo, pero ahora afirmó que en octubre apoyará a la lista que más fuerza le pueda hacer a Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. "No tengas dudas", respondió ante la consulta de si se inclinará por el voto útil.
 
Este martes, el que anunció su viraje fue el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, otro de los pesos pesados que apoyaba al ex ministro del Interior. "Los compañeros peronistas tienen libertad de acción para elegir a quién más le guste, en el caso nuestro quién nos representó fue Randazzo. Ahora si los compañeros ven que el voto útil está en otro lado, lo pueden hacer", planteó el ex jefe de la CGT.

 
"Lo quiero mucho al Flaco Randazzo, pero quiero que (Jorge) Taiana sea senador, porque no sería un senador más...Yo quiero que sea Taiana", planteó Caló, sin dejar dudas. "No es lo mismo para mí que Taiana sea senador que haya otro senador que no sea del Partido Justicialista", añadió el metalúrgico.
 
El respaldo de Daer y Caló a la lista de Cristina implica nuevos golpes para Randazzo, pero sobre todo marca un giro importante de la cúpula de la CGT respecto a la ex presidenta, de quien no querían saber nada desde diciembre de 2015.
 
Pero en la central obrera ven que un triunfo del Gobierno en la elección clave de la provincia de Buenos Aires podría envalentonar a Mauricio Macri para avanzar con los proyectos más espinosos para la CGT, sobre todo con la reforma laboral aunque también con otros como la previsional, avances sobre las obras sociales o sobre las elecciones en sindicatos.
 
Es por eso que al mismo tiempo que firmaron la tregua con el Gobierno y descartaron la posibilidad de un paro general antes de las elecciones, en la CGT empezaron a apostar más decididamente a la candidatura de Cristina para tratar de fortalecer a la oposición en el Congreso después de diciembre.
 
Otro dato que surgió en las últimas horas es el posible acercamiento entre Hugo Moyano y Cristina Kirchner que estarían gestando en secreto algunos intermediarios. El que ya empezó a acercarse más concretamente es Pablo Moyano, que días atrás se mostró con dirigentes kirchneristas como Hugo Yasky, candidato a diputado nacional de Unidad Ciudadana, y Roberto Baradel (en un encuentro en el que también estuvo el triunviro Juan Carlos Schmid), al tiempo que se acerca al bancario Sergio Palazzo.
 
El secretario gremial de Camioneros no se expresó abiertamente a favor de Cristina, pero bastante elocuente: "Ojalá que sea el voto de los trabajadores y de la gente que se siente excluida de este modelo económico el que le ponga un freno a este Gobierno".
 
Fuente: La Política Online
 

Agreganos como amigo a Facebook
24-09-2017 / 11:09
Alrededor de treinta colegios tomados en la ciudad de Buenos Aires. Esto sólo ocurre en la Capital. Como se decía antes. La ciudad con más altos ingresos, con mayores niveles de consumo y más conectada con el mundo es la que promueve más alborotos juveniles. Previsible, según algunos sociólogos.
 
En los colegios de enseñanza media del interior, en escuelas donde la pobreza convive con la violencia y los más tortuosos dramas, esta rebeldía no se manifiesta. Tampoco allí se sabe que haya agrupaciones de izquierda, como que esa afición por la revolución o por lo que ellos creen que es la revolución, fuera un lujo de pibes porteños.
 
Es raro. Las rebeliones se expresan en los colegios de mayor excelencia. El Nacional y el Pellegrini, por ejemplo. En los lugares donde debería levantarse una voz de protesta por la pésima calidad de la enseñanza, el deterioro de los edificios escolares, las agresiones contra los profesores, la violencia latente y manifiesta en los claustros y en los patios, el silencio es absoluto.
 
No me preocupan los chicos, me preocupan los grandes. Políticos que sospechan que van a ser diputados o senadores alentando el jolgorio; padres que suponen que se reconciliarán con sus hijos o sus propios sueños juveniles, mostrándose comprensivos y "piolas"; profesores que recuperan la estatura de Peter Pan y la sensualidad de algún personaje de Nabokov, sumándose a la excitación y el alboroto.
 
¿Y los chicos? Los chicos nada. Se divierten, practican la deliciosa y cálida fraternidad de la rebeldía, juegan a la revolución, sabiendo o sospechando que se trata de eso, de jugar, de excitarse, de lastimar y ser lastimados. Supongo que si la decisión de las autoridades educativas de la ciudad de Buenos Aires hubiera sido la opuesta, habrían encontrado motivos para hacer lo mismo que están haciendo, porque lo que importa es contradecir, discutir lo establecido, impugnar a los mayores.
 
Si además, a ese ejercicio se le suman argumentos ideológicos, políticos y estéticos mucho mejor. Siempre es más elegante, más culto, más fino si se quiere, otorgarle al quilombo alguna trascendencia que lo justifique. El Che y Ceratti; Charlie García y Marx; Rimbaud y Trotsky, pueden llegar a ser una ensalada exquisita. Por lo menos, visualmente, el espectáculo es tentador.
24-09-2017 / 11:09
En la Casa Rosada, hasta las paredes lo repiten: "Mauricio Macri está más preocupado por el caso de la desaparición de Santiago Maldonado que por Cristina Fernández".
 
La afirmación se basa -y a la vez demuestra- en que el Presidente le atribuye una alta credibilidad a las encuestas que lee y a los informes reservados que recibe de sus asesores políticos.
 
Si bien sobre el caso Maldonado esos sondeos indican que no tendrá incidencia significativa en la intención de voto del electorado que irá a las urnas el 22 de octubre, Macri está inquieto por el ruido que esa desaparición hace sobre su imagen en el exterior.
 
Tuvo ya varias alertas y la última fue de la vicepresidente Gabriela Michetti, quien le transmitió lo que se habla en el mundo diplomático tras su paso por la reciente Asamblea de la ONU.
 
Un Macri irritado y molesto se pasó la semana instando a sus funcionarios a actuar con rapidez para revertir la pasividad e ineficiencia que el Gobierno ha mostrado hasta ahora. Esa actitud de firmeza tuvo resultados.
 
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien venía sumando un collar de declaraciones fallidas, desapareció de los medios y se llamó a silencio, como lo reclamaba buena parte del gabinete.
 
La otra consecuencia fue el apartamiento del juez de la causa, Guido Otranto, y la designación en su lugar del juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, quien tendrá dedicación exclusiva en el caso Maldonado.
 
Esa movida fue realizada por la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia luego de una serie de conversaciones y pedidos que involucraron desde el ministro de Justicia, Germán Garavano, hasta el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
 
El presidente Macri no quiere entregar trofeos a la oposición, pero tarde o temprano este caso costará sus uniformes a un par de jerárquicos de Gendarmería y, más diluido en el tiempo, Patricia Bullrich tendrá un nuevo destino. 

23-09-2017 / 17:09
23-09-2017 / 10:09
La tasa de empleo, que es aquella que mide el porcentaje de personas ocupadas sobre el total de la población, cayó en el segundo trimestre del año tanto a nivel país como en los principales distritos.
 
Para el agregado nacional, la baja fue de 41,7 a 41,5 por ciento respecto del mismo período de 2016, de acuerdo a los datos del Indec. En el conurbano bonaerense el descenso fue mayor, de 40,5 a 40,0 por ciento, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 51,4 a 51,3.
 
En la región Cuyo el empleo retrocedió de 40,4 a 40,1 por ciento; en el Noreste, de 38,5 a 38,1, y en la Patagonia, de 41,0 a 39,7. La ocupación se mantuvo estable en la región Pampeana, con 41,4 por ciento, y solo aumentó en el Noroeste, de 39,6 a 40,6 por ciento.
 
La información oficial evidencia que la recuperación económica que promociona el Gobierno como si se hubiera ingresado en una fase de fuerte expansión no alcanza siquiera a mantener la proporción de personas con trabajo en la sociedad.
 
Crecimiento del PIB con deterioro del empleo, aumento de la pobreza y agravamiento de la desigualdad social es un escenario que retrotrae a los argentinos a la experiencia de los 90. Finalmente va quedando claro que lo que estaba del otro lado del túnel que hizo célebre Gabriela Michetti era una vuelta a las pesadillas de aquellos años.
 
La posibilidad de que una aceleración del repunte económico revierta ese proceso de pérdidas materiales y simbólicas para las mayorías se desvanece al conocer los planes del Gobierno para 2018, anticipados en el proyecto de Presupuesto, y en las declaraciones públicas de los funcionarios.
 
Los aumentos de tarifas de luz, gas, colectivos y trenes, presumiblemente también del agua y los combustibles, le darán otra vuelta de rosca a la concentración de la riqueza y reducirán los ingresos disponibles para otros consumos. 

22-09-2017 / 17:09
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar