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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 12-09-2017 / 09:09

Más precios, menos consumo: En agosto repuntó la inflación y se agota el "relato" de Macri

Más precios, menos consumo: En agosto repuntó la inflación y se agota el
El índice inflacionario sigue siendo uno de los mayores dolores de cabeza para los trabajadores, que ven cómo uno de los problemas que azotan a sus salarios sigue sin contención por parte del Gobierno de Macri. En contra del discurso oficial, el alza de precios se ubica en 24,1 por ciento para los últimos doce meses, siete puntos por arriba de la pauta oficial. Los relevamientos de consumo masivo indican que la caída no se detuvo y ya suma veintiún meses seguidos.
El IPC Congreso, difundido por legisladores opositores, arrojó en agosto un incremento del 1,5% mensual y registran un aumento del 24,1% interanual. Durante los primeros ocho meses de 2017 la cifra, que se construye promediando mediciones privadas, acumuló un alza del 15,7%.
 
Las estimaciones oficiales del Indec se conocerán recién hoy. Los informes del gobierno de Mauricio Macri vienen arrojando variaciones por debajo de las publicadas por institutos estadísticos provinciales, universidades y consultoras. Pero, aun cuando se mantenga esa tendencia es improbable que el Banco Central cumpla con su meta de inflación del 12-17%.
 
Para que los aumentos de precios se ubiquen por debajo del 20% interanual las subas no deberían superar el 1,0% mensual entre septiembre y diciembre. El sostenido ritmo de aumento en los alimentos así como las subas previstas en las tarifas y los combustibles colisionan con la pretensión declarada del gobierno de Macri.
 
El consumo, principal variable dinamizadora de la encomia (y el principal componente de la demanda agregada), se encuentra rezagado. A pesar de la pequeña recuperación del gasto de las familias, las ventas de bienes de consumo masivo aún no repuntan. Sin embargo, los canales mayoristas y tradicionales aumentan las ventas en contraposición de la caída en supermercados e hipermercados.
 
En el primer semestre de 2017, la facturación de los hipermercados y supermercados acumula una caída superior al 10 %. Por el contrario, en la primera mitad del año, las familias aumentaron sus compras en torno al 25% en el canal mayorista y alrededor del 8% en almacenes. En lo que va del año los precios en los comercios mayoristas y tradicionales tuvieron un alza más moderada respecto a la registrada en los supermercados e hipermercados.
 
Mientras que en los dos primeros canales el aumento de la canasta acumuló un alza en torno al 14,5% en los primeros ocho meses del año (1,7% promedio mensual), en los supermercados el incremento de precios fue superior al 18% (2,1% promedio mensual).
 
Las mediciones del Instituto Estadístico de los Trabajadores de la UMET permiten estimar el impacto de los precios sobre los distintos segmentos de la población: cuando se contabiliza la inflación acumulada desde noviembre de 2015 se puede observar que el 10% de menores ingresos acumula subas del 81,5% mientras que el 10% más acomodado experimentó aumentos del 62,1% (19,4 puntos de diferencia a favor de los más ricos, gracias al Gobierno de los Ricos).
 
Las medidas anunciadas por el Gobierno de los CEOs, con incrementos en combustibles y electricidad, y su efecto en los costos para la producción y el comercio, se trasladarán a otros bienes y servicios, empujando hacia arriba la inflación. Y la inflación se come el salario de los trabajadores, que están congelados.
 
La Opinión Popular

 
En agosto la inflación interanual rompió con una racha de doce meses de caída y se aleja más de la meta
 
La inflación mensual que releva la oposición entre las consultoras privadas y que promedia bajo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Congreso marcó en agosto 1,5%, lo que se tradujo en una inflación interanual del 24,1%. Un mes atrás había sido del 22,9%, por lo que el nivel de agosto muestra el primer crecimiento interanual desde julio de 2016.
 
Esta suba se explica básicamente porque en agosto del año pasado, la Justicia había hecho dar marcha atrás con la suba de tarifas y la inflación por ende había sido de 0,8% (IPC-Congreso). Pero además se da en un contexto en el que cada vez la baja de la inflación es más tenue.
 
"En agosto del año pasado impactó la re incorporación de subsidios, eso no es fácil de igualar", describió el economista en jefe de la consultora Elypsis, Gabriel Zelpo, respecto de la actual suba de la marca interanual.
 
Esta reincorporación de subsidios también se vio en el 0,8% de inflación mensual de septiembre del año pasado, por lo que cuando se compute la inflación de este mes, el IPC Congreso anotará una segunda alza consecutiva en términos interanuales.
 
Si bien estos números son los del IPC-Congreso y no los del IPC Nacional de Indec, que recién se darán a conocer este martes, la tendencia es la misma: tanto en agosto como en septiembre la marca interanual, se va a alejar más de la meta del 17% y recién en los últimos tres meses del año -se presume- volverán a bajar y acercarse a los niveles de julio. De hecho, para la mayoría de los economistas, el Banco Central no cumplirá la meta de este año ni la del próximo.
 
Consultado sobre las razones de esta resistencia a la baja, Zelpo explicó que "a los datos mensuales de inflación les está costando bajar. Esto se explica por la inercia, expectativas de inflación que se fijan más por la inflación pasada que la que marca el Banco Central".
 
Sobre este punto coincidió Federico Furiase, economista director de Estudio Bein /Eco Go y profesor en la Maestría de Finanzas en UTDT: "Son tres las dificultades que le complican al Banco Central llevar la inflación de 1,5% a 1%: la inercia inflacionaria de partida, los efectos de segunda vuelta de la corrección de precios relativos (dólar y tarifas) en una economía donde la recuperación de la actividad empieza a dar margen a las empresas de ciertos sectores a recomponer precios y la expansión monetaria asociada al financiamiento monetario directo e indirecto del Banco Central al Tesoro".
 
"Sobre todo teniendo en cuenta que estamos frente a un Banco Central que recién empieza el largo camino de construcción de reputación, con lo cual, la tasa de interés real requerida en el arranque para anclar las expectativas de inflación hacia la meta, es más alta y choca contra los incentivos de aceitar la recuperación", agregó Furiase. Frente a estos desafíos, el Central se queda sin argumentos para sostener las metas de los próximos años.
 
Consultados respecto de la factibilidad de acompañar las altas tasas de interés con otras políticas, Zelpo explicó que "el Gobierno tiene varios objetivos a la vez: desarmar el déficit fiscal pero paulatinamente, mientras la economía crece para no tener sobresaltos económicos y sociales que son muy dañinos para los sectores de menores ingresos. Quizás se podría bajar la inflación llevando la emisión monetaria al mínimo -que es lo mismo que subir muy fuerte las tasas- pero podría desacelerar la economía de forma muy significativa. Otro tanto podría suceder si se apreciara el tipo de cambio, pero afectaría el crecimiento y la baja del déficit, por menor recaudación".
 
El mismo impacto sobre el crecimiento, previó Furiase: "A pesar de la señal de tasa la liquidez se sigue expandiendo por arriba del sendero consistente con las metas del Banco Central, en este contexto la tasa real requerida para anclar las expectativas y esterilizar el excedente de pesos en línea con las metas ambiciosas del BCRA es más alta, pero el intento de alcanzarla podría debilitar la recuperación en curso", advirtió.
 
Pese a que ambos economistas estiman que la inflación seguirá bajando, dan por descontado que no lo hará de manera tal que el Banco Central pueda cumplir con sus metas. "Estimamos una inflación en la zona de 16% anual para diciembre de 2018 consistente con paritarias que se ubicarán por debajo de la nominalidad de la de este año (24,5%) aunque por arriba de las metas de inflación, con un tipo de cambio que vuelve a funcionar como ancla frente a un Tesoro que seguirá colocando deuda en dólares para financiar la caja de pesos junto a un Banco Central que mantendrá una tasa real positiva frente la inflación esperada y con tarifas aportando entre 2 y 3 puntos porcentuales de inflación", concluyó Furiase.
 
Fuentes: La Política Online, Página12 y La Opinión Popular
 

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17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

16-06-2018 / 09:06
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