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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 09-09-2017 / 09:09
HAY UN CLIMA DE DESÁNIMO EN UNIDAD CIUDADANA Y NEGOCIAN ALTERNATIVAS PARA DESPUÉS DE OCTUBRE

Los intendentes bonaerenses creen que Cristina va a perder y ya trabajan un acuerdo que incluya a Massa

Los intendentes bonaerenses creen que Cristina va a perder y ya trabajan un acuerdo que incluya a Massa
El massista Zamora rodeado de los intendentes peronistas en el homenaje a Cafiero.
 
En el kirchnerismo reina un clima de derrota. Mientras temen que Cambiemos logre un envión que selle su victoria en octubre, los intendentes ya negocian cómo seguir después de la elección y abren el diálogo con Sergio Massa para que forme parte de un acuerdo amplio del peronismo bonaerense que los ponga competitivos para la pelea del 2019 por la gobernación.
 
El estado general en Unidad Ciudadana es de desánimo. Un intendente blanqueó que creen que la elección fue mala y que Cristina está ahora en una posición de desventaja contra Esteban Bullrich, porque -aún si la ex Presidenta ganara por un punto- creen que "ya no cambia nada".
 
Los intendentes creen que Cristina seguirá existiendo en la política, pero el kirchnerismo terminó. Tampoco los entusiasma la idea de la ex presidenta de mantener Unidad Ciudadana más allá de la elección.

 
El último corte de las encuestas que realiza Durán Barba, que manejaban este miércoles en la Rosada y a los que accedió en exclusiva LPO, daba a Bullrich ganador por 38.7 contra 35.2 de Cristina. En tanto, Massa bajaba a 9.7 y Randazzo a tres.
 
"Se cerró ayer e incluye el efecto Maldonado y los desmanes en Plaza de Mayo del viernes", dijeron a LPO, mientras que resaltaron que había un "gran número de indecisos" -unos 10 puntos-, un target ideal al que apuntan en el Gobierno.
 
Hay un reproche concreto de los intendentes hacia Cristina: se quejan de que no le gustan las recorridas y por eso casi no hizo campaña en el territorio. Le reconocen que, como un guiño a los intendentes, hace poco accedió a bajar a municipios de la Primera y la Tercera para reunirse con ellos, pero esperaban que accediera a tener más presencia en el interior bonaerense y que realizara más caminatas como hacen los candidatos de Cambiemos.
 
Es que, en este diagnóstico, los intendentes piensan que la única vía para crecer es el interior, ya que en el Conurbano podrían -con esfuerzo- sumar algunos votos, pero no marcar la diferencia porque allí las cartas ya están echadas.
 
"El Conurbano ya dio todo lo que podía dar", sentencian. El reclamo es que le acercaron a Cristina muchas ideas para crecer en el interior, incluso de la mano de propuestas culturales, pero si bien la ex presidenta escuchó atenta, nunca se avanzó.
 
"Cristina va a seguir existiendo después de octubre, pero el kirchnerismo no", fue la lectura de otro intendente en diálogo con LPO. En ese sentido, detalló que la ex Presidenta no dejará de ser una figura política importante, pero hizo un análisis distinto respecto a La Cámpora al considerar que esta fue "la última elección de la historia del peronismo" en la que la organización de Máximo Kirchner tuvo un rol tan gravitante.
 
Según esa fuente, Cristina reconoció una crítica al decir que en este proceso de la campaña y la candidatura hubo un problema con los "interlocutores" que ella eligió. "La fuimos a buscar, la necesitábamos. Nos dejó competitivos pero también queda claro que es un proceso que terminó", agregó otro de los intendentes consultados y admitió que el eje del debate ahora vuelve a ser la renovación del peronismo. Un intento frustrado de los intendentes tras la derrota del 2015, cuando terminaron divididos en distintos subgrupos.
 
Este miércoles, los jefes comunales dieron una muestra de sus negociaciones en marcha, con una foto de unidad. En un acto en memoria de Antonio Cafiero en San Isidro, volvieron a mostrarse juntos, como desde hace meses no sucede, con la frutilla de sumar al massista Julio Zamora, intendente de Tigre y muy querido por sus pares peronistas.
 
Al evento al que convocó el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, estaba previsto que asistan Martín Insaurralde y Gabriel Katopodis, que finalmente no estuvieron. Sin embargo, hasta esa mañana se especulaba con que iría el intendente de San Martín y desde su entorno confirmaron a LPO que sigue trabajando en "el colectivo de intendentes que buscan la renovación".
 
La invitación a Zamora también se explica por el diálogo de los intendentes con Massa. En este gran acuerdo se habla de cuatro posibles candidatos a gobernador: Massa, Insaurralde, la matancera Verónica Magario y comienza a surgir la propuesta de que sea Menéndez. En rigor, el intendente de Merlo es la figura con la que sus pares del ya viejo grupo Fénix buscan negociar el poder.
 
Los intendentes cuentan que en sus conversaciones con Massa tienen un punto de fricción. Le pidieron que corte con el monólogo de la corrupción y de meter presos a los que robaron, uno de sus ejes de campaña. "Cuando decís eso, hablas de nosotros los peronistas", le dijeron. El tigrense accedió a bajar el tono, pero tiene el límite de su aliada Margarita Stolbizer, cuyo discurso se basa en criticar a Cristina.
 
Ante este panorama, los intendentes describen que Cristina también está decaída. "No tiene una actitud triunfalista, hasta dice que no quiere ser candidata en 2019", dijeron a LPO.
 
Pero la idea que mantiene la ex presidenta de mantener y nacionalizar Unidad Ciudadana después de Octubre, plantea una diferencia importante con los planes de los intendentes. Esta iniciativa es incluso resistida por un sector del camporismo "racional", que es más proclive a un gran acuerdo del peronismo con Massa y que integra el intendente de Mercedes, Juan Ustarroz, cercano al diputado Wado de Pedro, uno de los que más festejó la foto de unidad en el homenaje a Cafiero.
 
La propia Cristina no rechaza la posibilidad de un acercamiento a Massa. No lanza críticas en las reuniones y desde hace tiempo hizo guiños de acercamiento, a su estilo. "Es un buen candidato, pero cuando lo raspas le falta consistencia", suele decir sobre su ex jefe de Gabinete.
 
Los intendentes le respetan a Massa que trató de construir su propio camino político y no se sometió a los planes del macrismo. Por eso, en lo que coinciden casi todos los intendentes es en su rechazo a Florencio Randazzo: le reprochan que quedó demasiado en evidencia que fue un "dispositivo del Gobierno" para frenar al peronismo y que ya no tiene vuelta atrás.
 
Fuente: La Política Online 
 

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20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
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