Bill Clinton.
 
No por casualidad, en el acto de La Plata, antes de pronunciar su "buenas tardes a todos y a todas", quiso que su primer mensaje fuera no verbal: en silencio, parada en el centro del escenario, mostró a la concurrencia un cartel con el rostro de Santiago Maldonado.
 
Si el encuentro hubiese terminado en ese mismo momento, ya habría sido suficiente para entender cuál es su diagnóstico y el viraje que decidió: basta del bajo perfil y de centrar la alocución en "gente de carne y hueso" que cuenta cómo los ajustes tarifarios les complicó la vida.
 
En esa dirección, cree que llegó la hora de que sus discursos estén más enfocados en temas políticos, desempolvando para ello el viejo perfil "setentista" con eje en los derechos humanos.
 
La estrategia de Cristina -que apunta a no centrarse exclusivamente en la agenda económica- deja en claro además que el país transita un nuevo sendero, lo que justifica el cambio de tono para su nueva "campaña ciudadana".
'/> Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos / La Opinión Popular
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                  18:18  |  Domingo 24 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Macri es una mezcla de superficialidad e ignorancia. Hay mucha gente enojada con el Gobierno por la situación económica que nunca termina de arrancar y puede darle un castigo en las elecciones de octubre”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 04-09-2017 / 09:09

Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos

Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos
Cristina se muestra convencida de que todo lo que no se haya logrado en las PASO con el discurso centrado en la economía, no podrá lograrse en las legislativas.
Cristina está dispuesta a dar un "volantazo" en su estrategia. No sólo lo desea, sino que lo considera una cuestión de supervivencia política. Este viraje quedó reflejado en su demorado discurso de festejo por su ajustada victoria en las PASO.
 
Concretamente, sabe que el discurso que apunta exclusivamente al costo social del ajuste macrista ya dio todo lo que podía dar. Si bien le alcanzó para ganarle por cinco décimas a Esteban Bullrich, ella sabe, mejor que nadie, que no será suficiente para imponerse en octubre. Mucho menos para volver a generar una corriente política que pueda desafiar al macrismo.
 
Acaso Cristina haya recordado sus propias palabras cuando, en su rol de Presidenta, solía burlarse de quienes creen que la economía determina a la política y no al revés. "Es la política, pavotes", había dicho en 2014, a modo de reformulación de la famosa frase que se había popularizado en la década de los '90 en la campaña presidencial de Bill Clinton.
 
No por casualidad, en el acto de La Plata, antes de pronunciar su "buenas tardes a todos y a todas", quiso que su primer mensaje fuera no verbal: en silencio, parada en el centro del escenario, mostró a la concurrencia un cartel con el rostro de Santiago Maldonado.
 
Si el encuentro hubiese terminado en ese mismo momento, ya habría sido suficiente para entender cuál es su diagnóstico y el viraje que decidió: basta del bajo perfil y de centrar la alocución en "gente de carne y hueso" que cuenta cómo los ajustes tarifarios les complicó la vida.
 
En esa dirección, cree que llegó la hora de que sus discursos estén más enfocados en temas políticos, desempolvando para ello el viejo perfil "setentista" con eje en los derechos humanos.
 
La estrategia de Cristina -que apunta a no centrarse exclusivamente en la agenda económica- deja en claro además que el país transita un nuevo sendero, lo que justifica el cambio de tono para su nueva "campaña ciudadana".
 
Hacer foco en la caída del nivel de actividad, en el empleo y consumo le alcanzó para ganar en las PASO. Pero ahora, con indicadores que comienzan a jugar a favor del Gobierno, machacar sobre estos temas no le garantiza la victoria en octubre.
 
Incluso le planteó a su militancia la advertencia sobre caer en exitismos. Es que las cinco décimas que la distanciaron de Esteban Bullrich están bien lejos de la diferencia de 10 puntos que le habían prometido los estrategas en su bunker de campaña.
 
La conclusión de CFK es clara: todo lo que no se haya logrado en las PASO con el discurso centrado en la economía, no podrá lograrse en las legislativas. Menos aún con estadísticas más auspiciosas para el Gobierno.
 
En simultáneo con sus alocuciones, se supo que la construcción ahora crece a un ritmo anualizado de 20% y que la castigada industria completó tres meses consecutivos de crecimiento, a una tasa en torno al 6%. También las cifras de recaudación, consumo y empleo -tres de los ejes preferidos del discurso kirchnerista- comenzaron a mostrar resultados alentadores para el macrismo.
 
Del análisis de politólogos sobre lo ocurrido en provincia de Buenos Aires se desprende que Cambiemos obtuvo mejores resultados de lo esperado en zonas de bajo nivel socioeconómico, en las que se suponía que el peronismo era inexpugnable.
 
"Ahora se habla incluso de rebelión antipopulista, de una nueva competencia electoral en los barrios más pobres del Conurbano", afirma Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones políticas. "Si Macri sigue defendiendo con buen tino la posición que conquistó en el centro político (hasta aquí su principal logro) y se impone la tesis de Vidal de que todos los votos están en disputa, esos cambios pueden avanzar", añade.
 
La gobernadora está convencida de que "no hay santuario ni núcleo duro que resistan las abundantes evidencias de que el peronismo, para los pobres, equivalió a resignación". En este sentido, los analistas empiezan a advertir un cambio de tendencia: en los bolsones de pobreza y marginación, no necesariamente el voto es peronista, sino que tiende a ser oficialista, sea quien fuere quien gobierne.
 
Es por eso que el macrismo cree que la clave para ganar en octubre pasa por convencer a quienes no votaron en las PASO, en su mayoría personas que les importa poco la política y se sienten marginadas de la sociedad. El oficialismo entiende que haciendo foco en ese segmento puede hacerse de varios puntos de cara a octubre, ya que la concurrencia fue de un 73% del padrón en la provincia, mientras que hace dos años había sido del 80%.
 
 
La apelación a la "clase media republicana"
 
Este nuevo escenario encuentra a Macri acompañando a Vidal en sus recorridas por el conurbano profundo, y a Cristina volviendo a mirar a la clase media, la misma con la que estuvo enfrentada durante aquellos años de "cacerolazos", cepo y discursos agresivos.
 
Por lo pronto, la defensa de los derechos humanos es la veta que encontró para dar esta batalla electoral. Más aun luego de haber constatado que Macri, con el 35% de votos que logró a nivel nacional, tuvo la habilidad de perforar el techo histórico del 20% que siempre tuvo la "derecha liberal" en la Argentina.
 
Mediante su alianza con Elisa Carrió y la UCR, el Presidente demostró que pudo captar a un electorado que se ve a sí mismo como socialdemócrata, respetuoso de los derechos humanos y heredero de los postulados históricos de Raúl Alfonsín.
 
Es a esa gente a quien apela la campaña política de Cristina por Santiago Maldonado. Es decir, su mensaje no pretende una defensa de lo que fue la gestión kirchnerista sino a plantar una duda: si es compatible admirar a Alfonsín y, al mismo tiempo, votar a Macri.
 
No por casualidad, en estos días se habla tanto sobre la dictadura militar, no por casualidad el diario Página 12 tituló "30.001" al día siguiente en que la causa Maldonado fuera caratulada como "desaparición forzada".
 
La estrategia de comparaciones K es clara: si Santiago Maldonado es igual a los desaparecidos de la dictadura entonces, por "propiedad transitiva", Macri es igual a Videla. De hecho, esa fue la comparación que hizo enojar Patricia Bullrich, quien se retiró de una reunión con dirigentes de organismos por los derechos humanos.
 
Por ahora, queda en el terreno de las incógnitas si la nueva estrategia será efectiva y si el electorado de Macri puede llegar a sufrir una erosión entre los votantes de centro. En principio, no parece que sea la situación: dentro de la dinámica de polarización, las opciones de un "Cambiemos progre", como el que lidera Martín Lousteau, no han logrado hacer pie.
 
Más bien, hasta ahora la confrontación respecto de la desaparición de Maldonado, de su uso proselitista y de todo el debate sobre los pueblos originarios parece solamente reforzar las posturas previas de las respectivas "minorías intensas".
 
No obstante, Cristina ha decidido profundizar esa línea en la esperanza de que -si no logra debilitar la base electoral macrista-, al menos pueda ser el centro gravitatorio del panperonismo que se muestra disperso. En ese esfuerzo, hasta tuvo la extrañeza de dejar un velado elogio para Hugo Moyano, su enemigo de todas las horas durante su segundo mandato.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuente: iProfesional
 
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24-09-2017 / 11:09
Alrededor de treinta colegios tomados en la ciudad de Buenos Aires. Esto sólo ocurre en la Capital. Como se decía antes. La ciudad con más altos ingresos, con mayores niveles de consumo y más conectada con el mundo es la que promueve más alborotos juveniles. Previsible, según algunos sociólogos.
 
En los colegios de enseñanza media del interior, en escuelas donde la pobreza convive con la violencia y los más tortuosos dramas, esta rebeldía no se manifiesta. Tampoco allí se sabe que haya agrupaciones de izquierda, como que esa afición por la revolución o por lo que ellos creen que es la revolución, fuera un lujo de pibes porteños.
 
Es raro. Las rebeliones se expresan en los colegios de mayor excelencia. El Nacional y el Pellegrini, por ejemplo. En los lugares donde debería levantarse una voz de protesta por la pésima calidad de la enseñanza, el deterioro de los edificios escolares, las agresiones contra los profesores, la violencia latente y manifiesta en los claustros y en los patios, el silencio es absoluto.
 
No me preocupan los chicos, me preocupan los grandes. Políticos que sospechan que van a ser diputados o senadores alentando el jolgorio; padres que suponen que se reconciliarán con sus hijos o sus propios sueños juveniles, mostrándose comprensivos y "piolas"; profesores que recuperan la estatura de Peter Pan y la sensualidad de algún personaje de Nabokov, sumándose a la excitación y el alboroto.
 
¿Y los chicos? Los chicos nada. Se divierten, practican la deliciosa y cálida fraternidad de la rebeldía, juegan a la revolución, sabiendo o sospechando que se trata de eso, de jugar, de excitarse, de lastimar y ser lastimados. Supongo que si la decisión de las autoridades educativas de la ciudad de Buenos Aires hubiera sido la opuesta, habrían encontrado motivos para hacer lo mismo que están haciendo, porque lo que importa es contradecir, discutir lo establecido, impugnar a los mayores.
 
Si además, a ese ejercicio se le suman argumentos ideológicos, políticos y estéticos mucho mejor. Siempre es más elegante, más culto, más fino si se quiere, otorgarle al quilombo alguna trascendencia que lo justifique. El Che y Ceratti; Charlie García y Marx; Rimbaud y Trotsky, pueden llegar a ser una ensalada exquisita. Por lo menos, visualmente, el espectáculo es tentador.
24-09-2017 / 11:09
En la Casa Rosada, hasta las paredes lo repiten: "Mauricio Macri está más preocupado por el caso de la desaparición de Santiago Maldonado que por Cristina Fernández".
 
La afirmación se basa -y a la vez demuestra- en que el Presidente le atribuye una alta credibilidad a las encuestas que lee y a los informes reservados que recibe de sus asesores políticos.
 
Si bien sobre el caso Maldonado esos sondeos indican que no tendrá incidencia significativa en la intención de voto del electorado que irá a las urnas el 22 de octubre, Macri está inquieto por el ruido que esa desaparición hace sobre su imagen en el exterior.
 
Tuvo ya varias alertas y la última fue de la vicepresidente Gabriela Michetti, quien le transmitió lo que se habla en el mundo diplomático tras su paso por la reciente Asamblea de la ONU.
 
Un Macri irritado y molesto se pasó la semana instando a sus funcionarios a actuar con rapidez para revertir la pasividad e ineficiencia que el Gobierno ha mostrado hasta ahora. Esa actitud de firmeza tuvo resultados.
 
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien venía sumando un collar de declaraciones fallidas, desapareció de los medios y se llamó a silencio, como lo reclamaba buena parte del gabinete.
 
La otra consecuencia fue el apartamiento del juez de la causa, Guido Otranto, y la designación en su lugar del juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, quien tendrá dedicación exclusiva en el caso Maldonado.
 
Esa movida fue realizada por la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia luego de una serie de conversaciones y pedidos que involucraron desde el ministro de Justicia, Germán Garavano, hasta el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
 
El presidente Macri no quiere entregar trofeos a la oposición, pero tarde o temprano este caso costará sus uniformes a un par de jerárquicos de Gendarmería y, más diluido en el tiempo, Patricia Bullrich tendrá un nuevo destino. 

23-09-2017 / 17:09
23-09-2017 / 10:09
La tasa de empleo, que es aquella que mide el porcentaje de personas ocupadas sobre el total de la población, cayó en el segundo trimestre del año tanto a nivel país como en los principales distritos.
 
Para el agregado nacional, la baja fue de 41,7 a 41,5 por ciento respecto del mismo período de 2016, de acuerdo a los datos del Indec. En el conurbano bonaerense el descenso fue mayor, de 40,5 a 40,0 por ciento, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 51,4 a 51,3.
 
En la región Cuyo el empleo retrocedió de 40,4 a 40,1 por ciento; en el Noreste, de 38,5 a 38,1, y en la Patagonia, de 41,0 a 39,7. La ocupación se mantuvo estable en la región Pampeana, con 41,4 por ciento, y solo aumentó en el Noroeste, de 39,6 a 40,6 por ciento.
 
La información oficial evidencia que la recuperación económica que promociona el Gobierno como si se hubiera ingresado en una fase de fuerte expansión no alcanza siquiera a mantener la proporción de personas con trabajo en la sociedad.
 
Crecimiento del PIB con deterioro del empleo, aumento de la pobreza y agravamiento de la desigualdad social es un escenario que retrotrae a los argentinos a la experiencia de los 90. Finalmente va quedando claro que lo que estaba del otro lado del túnel que hizo célebre Gabriela Michetti era una vuelta a las pesadillas de aquellos años.
 
La posibilidad de que una aceleración del repunte económico revierta ese proceso de pérdidas materiales y simbólicas para las mayorías se desvanece al conocer los planes del Gobierno para 2018, anticipados en el proyecto de Presupuesto, y en las declaraciones públicas de los funcionarios.
 
Los aumentos de tarifas de luz, gas, colectivos y trenes, presumiblemente también del agua y los combustibles, le darán otra vuelta de rosca a la concentración de la riqueza y reducirán los ingresos disponibles para otros consumos. 

22-09-2017 / 17:09
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