Bill Clinton.
 
No por casualidad, en el acto de La Plata, antes de pronunciar su "buenas tardes a todos y a todas", quiso que su primer mensaje fuera no verbal: en silencio, parada en el centro del escenario, mostró a la concurrencia un cartel con el rostro de Santiago Maldonado.
 
Si el encuentro hubiese terminado en ese mismo momento, ya habría sido suficiente para entender cuál es su diagnóstico y el viraje que decidió: basta del bajo perfil y de centrar la alocución en "gente de carne y hueso" que cuenta cómo los ajustes tarifarios les complicó la vida.
 
En esa dirección, cree que llegó la hora de que sus discursos estén más enfocados en temas políticos, desempolvando para ello el viejo perfil "setentista" con eje en los derechos humanos.
 
La estrategia de Cristina -que apunta a no centrarse exclusivamente en la agenda económica- deja en claro además que el país transita un nuevo sendero, lo que justifica el cambio de tono para su nueva "campaña ciudadana".
'/> Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  22:55  |  Viernes 20 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
Recomendar Imprimir
Nacionales - 04-09-2017 / 09:09

Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos

Giro discursivo de Cristina: menos foco en el ajuste económico de Macri, más en temas pro derechos humanos
Cristina se muestra convencida de que todo lo que no se haya logrado en las PASO con el discurso centrado en la economía, no podrá lograrse en las legislativas.
Cristina está dispuesta a dar un "volantazo" en su estrategia. No sólo lo desea, sino que lo considera una cuestión de supervivencia política. Este viraje quedó reflejado en su demorado discurso de festejo por su ajustada victoria en las PASO.
 
Concretamente, sabe que el discurso que apunta exclusivamente al costo social del ajuste macrista ya dio todo lo que podía dar. Si bien le alcanzó para ganarle por cinco décimas a Esteban Bullrich, ella sabe, mejor que nadie, que no será suficiente para imponerse en octubre. Mucho menos para volver a generar una corriente política que pueda desafiar al macrismo.
 
Acaso Cristina haya recordado sus propias palabras cuando, en su rol de Presidenta, solía burlarse de quienes creen que la economía determina a la política y no al revés. "Es la política, pavotes", había dicho en 2014, a modo de reformulación de la famosa frase que se había popularizado en la década de los '90 en la campaña presidencial de Bill Clinton.
 
No por casualidad, en el acto de La Plata, antes de pronunciar su "buenas tardes a todos y a todas", quiso que su primer mensaje fuera no verbal: en silencio, parada en el centro del escenario, mostró a la concurrencia un cartel con el rostro de Santiago Maldonado.
 
Si el encuentro hubiese terminado en ese mismo momento, ya habría sido suficiente para entender cuál es su diagnóstico y el viraje que decidió: basta del bajo perfil y de centrar la alocución en "gente de carne y hueso" que cuenta cómo los ajustes tarifarios les complicó la vida.
 
En esa dirección, cree que llegó la hora de que sus discursos estén más enfocados en temas políticos, desempolvando para ello el viejo perfil "setentista" con eje en los derechos humanos.
 
La estrategia de Cristina -que apunta a no centrarse exclusivamente en la agenda económica- deja en claro además que el país transita un nuevo sendero, lo que justifica el cambio de tono para su nueva "campaña ciudadana".
 
Hacer foco en la caída del nivel de actividad, en el empleo y consumo le alcanzó para ganar en las PASO. Pero ahora, con indicadores que comienzan a jugar a favor del Gobierno, machacar sobre estos temas no le garantiza la victoria en octubre.
 
Incluso le planteó a su militancia la advertencia sobre caer en exitismos. Es que las cinco décimas que la distanciaron de Esteban Bullrich están bien lejos de la diferencia de 10 puntos que le habían prometido los estrategas en su bunker de campaña.
 
La conclusión de CFK es clara: todo lo que no se haya logrado en las PASO con el discurso centrado en la economía, no podrá lograrse en las legislativas. Menos aún con estadísticas más auspiciosas para el Gobierno.
 
En simultáneo con sus alocuciones, se supo que la construcción ahora crece a un ritmo anualizado de 20% y que la castigada industria completó tres meses consecutivos de crecimiento, a una tasa en torno al 6%. También las cifras de recaudación, consumo y empleo -tres de los ejes preferidos del discurso kirchnerista- comenzaron a mostrar resultados alentadores para el macrismo.
 
Del análisis de politólogos sobre lo ocurrido en provincia de Buenos Aires se desprende que Cambiemos obtuvo mejores resultados de lo esperado en zonas de bajo nivel socioeconómico, en las que se suponía que el peronismo era inexpugnable.
 
"Ahora se habla incluso de rebelión antipopulista, de una nueva competencia electoral en los barrios más pobres del Conurbano", afirma Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones políticas. "Si Macri sigue defendiendo con buen tino la posición que conquistó en el centro político (hasta aquí su principal logro) y se impone la tesis de Vidal de que todos los votos están en disputa, esos cambios pueden avanzar", añade.
 
La gobernadora está convencida de que "no hay santuario ni núcleo duro que resistan las abundantes evidencias de que el peronismo, para los pobres, equivalió a resignación". En este sentido, los analistas empiezan a advertir un cambio de tendencia: en los bolsones de pobreza y marginación, no necesariamente el voto es peronista, sino que tiende a ser oficialista, sea quien fuere quien gobierne.
 
Es por eso que el macrismo cree que la clave para ganar en octubre pasa por convencer a quienes no votaron en las PASO, en su mayoría personas que les importa poco la política y se sienten marginadas de la sociedad. El oficialismo entiende que haciendo foco en ese segmento puede hacerse de varios puntos de cara a octubre, ya que la concurrencia fue de un 73% del padrón en la provincia, mientras que hace dos años había sido del 80%.
 
 
La apelación a la "clase media republicana"
 
Este nuevo escenario encuentra a Macri acompañando a Vidal en sus recorridas por el conurbano profundo, y a Cristina volviendo a mirar a la clase media, la misma con la que estuvo enfrentada durante aquellos años de "cacerolazos", cepo y discursos agresivos.
 
Por lo pronto, la defensa de los derechos humanos es la veta que encontró para dar esta batalla electoral. Más aun luego de haber constatado que Macri, con el 35% de votos que logró a nivel nacional, tuvo la habilidad de perforar el techo histórico del 20% que siempre tuvo la "derecha liberal" en la Argentina.
 
Mediante su alianza con Elisa Carrió y la UCR, el Presidente demostró que pudo captar a un electorado que se ve a sí mismo como socialdemócrata, respetuoso de los derechos humanos y heredero de los postulados históricos de Raúl Alfonsín.
 
Es a esa gente a quien apela la campaña política de Cristina por Santiago Maldonado. Es decir, su mensaje no pretende una defensa de lo que fue la gestión kirchnerista sino a plantar una duda: si es compatible admirar a Alfonsín y, al mismo tiempo, votar a Macri.
 
No por casualidad, en estos días se habla tanto sobre la dictadura militar, no por casualidad el diario Página 12 tituló "30.001" al día siguiente en que la causa Maldonado fuera caratulada como "desaparición forzada".
 
La estrategia de comparaciones K es clara: si Santiago Maldonado es igual a los desaparecidos de la dictadura entonces, por "propiedad transitiva", Macri es igual a Videla. De hecho, esa fue la comparación que hizo enojar Patricia Bullrich, quien se retiró de una reunión con dirigentes de organismos por los derechos humanos.
 
Por ahora, queda en el terreno de las incógnitas si la nueva estrategia será efectiva y si el electorado de Macri puede llegar a sufrir una erosión entre los votantes de centro. En principio, no parece que sea la situación: dentro de la dinámica de polarización, las opciones de un "Cambiemos progre", como el que lidera Martín Lousteau, no han logrado hacer pie.
 
Más bien, hasta ahora la confrontación respecto de la desaparición de Maldonado, de su uso proselitista y de todo el debate sobre los pueblos originarios parece solamente reforzar las posturas previas de las respectivas "minorías intensas".
 
No obstante, Cristina ha decidido profundizar esa línea en la esperanza de que -si no logra debilitar la base electoral macrista-, al menos pueda ser el centro gravitatorio del panperonismo que se muestra disperso. En ese esfuerzo, hasta tuvo la extrañeza de dejar un velado elogio para Hugo Moyano, su enemigo de todas las horas durante su segundo mandato.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuente: iProfesional
 
Agreganos como amigo a Facebook
20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar