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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 04-09-2017 / 08:09

El trabajo y la industria, en caída libre con Mauricio Macri

El trabajo y la industria, en caída libre con Mauricio Macri
Informes del Indec indican que 3.500.000 de ciudadanos sufren problemas de empleo en el país y el 12% de las familias argentinas padecen inconvenientes laborales, mientras que en los últimos 21 meses los trabajadores han padecido una merma del 10% en su salario real, perdiendo ampliamente la batalla contra la inflación. No se puede generar trabajo en un contexto de crisis, con disminución de la demanda agregada, del consumo, de las ventas en los centros comerciales y en supermercados. Lo único que está traccionando la economía es el sector público con la construcción.
El gobierno de Mauricio Macri dio a conocer datos oficiales que muestran una suba sustancial del empleo en el país, afirmando que en junio se registraron 31.300 ocupados formales más en relación con mayo. Sin embargo, solo 2.700 de esos puestos laborales fueron creados por privados en relación de dependencia, situación que evidencia la grave crisis que atraviesa la industria.
 
Si se toma en cuenta el período comprendido entre la llegada de Macri al poder, en diciembre de 2015, y la actualidad, se observa que solo dos de cada diez nuevos empleos que se han generado en nuestro país han sido concebidos en el sector privado, repartiéndose el resto entre el trabajo público, monotributistas y monotributistas sociales. Esta situación marca la grave crisis del sector industrial, que no ha podido aprovechar los famosos "brotes verdes" ideados por el macrismo.
 
A esto se le suma que el Estado en sus tres niveles (nacional, provincial y municipal) y los cuentapropistas son los sectores con estabilidad y condiciones laborales más precarias y con los salarios más bajos del mercado, lo que ocasiona más dudas que certezas de cara al futuro.
 
Desde que llegó al poder Cambiemos aumentó un 40% la precarización laboral, llevando a que en el sector industrial haya perdido más de 65.000 empleos, siendo el sector que más sufrió esta retracción el de la industria manufacturera, que vio relegada su planta laboral en más de 55.000 personas, con casi 3.000 despidos mensuales.
 
Un dato clave es la política de apertura de importaciones impuesta por el gobierno de Macri. Muchas fábricas y empresas han sentido el impacto de la caída en las ventas y el aumento de los costos, y tomaron la decisión de despedir trabajadores, ocasionando un grave problema social. La situación impacta con mayor fuerza en las pymes, las cuales otorgan el 80% del empleo registrado. Por cada fábrica que cierra se pierden decenas de puestos de trabajo.
 
¿Cómo se produce el "milagro" por el cual esto no se traduce en rechazo electoral al macrismo? El malestar que genera el ajuste de Cambiemos, está limitado por el gradualismo (es decir, un ajuste menor al que le gustaría practicar a Macri y al que desean los grandes empresarios) que avanza, por ahora, sin una catástrofe económico-social. En este contexto, hay sectores perjudicados que atienden el pedido de paciencia de Macri.
 
Además, el Gobierno logró una pequeña recuperación de la economía ¿Cómo lo consiguió? Gastando en obra pública, ampliando la Asignación Universal por Hijo, con préstamos personales de la banca pública y privada, préstamos a los beneficiarios de la Anses y descuentos en los súper con el Banco Provincia, entre otras iniciativas. Hacia octubre, el macrismo busca apuntalar artificialmente el consumo, no sustentado en una mejora del poder de compra del salario, sino en el endeudamiento de los consumidores. Es pan para hoy y hambre para después de los comicios.
 
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Cambios encubiertos
 
Tomando como base los datos de la cartera laboral que conduce Jorge Triaca, se han inscripto alrededor de 75.000 monotributistas generales y cerca de 40.000 monotributistas sociales. De este modo, se observa que de los casi 200.000 nuevos empleos que, según el Gobierno nacional, se han creado en la Argentina, el 55% corresponde a cuentapropistas.
 
De este modo, en suelo nacional ha crecido exponencialmente el cuentapropismo.
 
Un 24% de la población trabaja de manera independiente, mientras que en los países del primer mundo, el promedio es del 8%. Es decir, en la Argentina los monotributistas son tres veces más que en las naciones desarrolladas.
 
Esta transformación en la dinámica de empleo genera un cambio en la forma de contratación de las empresas. Por ejemplo, muchas firmas optan por contratos de servicios tercerizados, a fin de "diluir" la relación formal y "maquillar" una relación laboral entre las partes solo en apariencia. Este esquema de relación laboral encubierta, si bien no es nuevo, ha mostrado un notorio crecimiento en los últimos meses.
 
Hay que agregar, además, que el 25% de los puestos de trabajo generados provienen del sector público, todos ellos originados por el motor de la obra pública, principalmente en el ramo de la construcción. Esto ha llevado a que las autoridades nacionales puedan exhibir números positivos de cara a las elecciones legislativas del mes de octubre.
 
Como puede observarse, a pesar de la prédica oficial que se jacta de reducir y achicar el Estado, el número de empleados públicos ha crecido durante el gobierno de Cambiemos. Mientras tanto, las medidas para propiciar el trabajo privado y registrado, por el momento, parecen no tener injerencia en el mercado laboral, siendo los mayores perjudicados los trabajadores y los sectores de menores recursos.
 
 
El espejo de Brasil
 
Para tratar de salir de la crisis en la que se encuentra inmerso, el Gobierno de Mauricio Macri parece haber tomado como espejo el accionar que viene ejecutando Michel Temer en Brasil, de allí que se hable mucho en la Argentina sobre la posibilidad de una reforma laboral para "incrementar" los puestos de trabajo en suelo nacional.
 
A pesar de que las autoridades han salido a negar cualquier chance de llevar adelante una reforma al estilo brasilero, por los pasillos de los ministerios de Hacienda y de Trabajo circulan ya pequeños borradores de proyectos laborales que incluyen pérdida de derechos por parte de los trabajadores y alicientes para los empresarios a través de quita de impuestos y gravámenes, para así "fomentar" la industria nacional, lo que ha acarreado las críticas opositoras y de los sectores sindicales.
 
 
Un camino de actividad cargado de contrariedades y percances
 
A través de cifras que muestran una recuperación creciente en el nivel de empleo en la Argentina, el Gobierno nacional ha salido a refutar los informes de diversas consultoras que indican un estancamiento en la creación formal de trabajo.
 
Estas declaraciones del Ejecutivo, principalmente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, son rechazadas por los analistas, que afirman que la comparación se realiza contra el peor momento de la crisis de 2016 y, por el otro, que en el mediano plazo la evolución del empleo registrado apenas acompaña el crecimiento vegetativo de la población.
 
Los sectores industriales que más perdieron empleo asalariado formal son los ligados al consumo masivo, como alimentos, textiles y calzado, por la presencia de la importación y las restricciones en la propia demanda interna.
 
De acuerdo a los especialistas, el principal impulso a la creación de empleo en el sector privado ha estado en manos de un sector y empresas directamente ligadas a decisiones del Estado, tanto a través de la obra pública como del fomento al mercado inmobiliario.
 
Dentro de los asalariados registrados del sector privado, el crecimiento del empleo a partir de julio de 2016 fue liderado casi exclusivamente por la industria de la construcción (creció un 8,2% contra un promedio de apenas el 0,8%), dando cuenta de una realidad complicada en materia laboral en nuestro país.
 
A diferencia del sector de la construcción, la evolución del empleo en la industria manufacturera no ha mostrado crecimiento alguno durante los últimos meses. Por el contrario, en este sector se ha profundizado un retroceso que ha llevado a que el último registro correspondiente al mes de agosto de 2017 sea el mínimo desde agosto de 2010.
 
Fuente: diariohoy.net
 

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El trabajo y la industria, en caída libre con Mauricio Macri
El sector privado se cayó a pedazos y no puede contratar gente. Sobre todo las pymes, porque no solamente hubo desaceleración del consumo en la actividad, sino que hubo apertura de importaciones. Las pymes no son las que más valor agregado generan, pero sí son las que mayor empleo dan. Entonces, cuando se abre la economía le pega derecho a estas empresas. Es más, el sector más golpeado es el textil, a tal punto que no está, ni siquiera, a los niveles de 2016.
20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
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19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
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19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
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