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Sociedad e Interés General - 21-08-2017 / 19:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 22 DE AGOSTO DE 1951, EVA PERÓN RENUNCIA A LOS HONORES, NO A LA LUCHA

Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento

Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento
El 22 de agosto de 1951, en la Asamblea Popular que se constituyó en el Cabildo Abierto del Justicialismo, Evita abraza llorando a Perón, ante el Pueblo que proclama su candidatura a la vicepresidencia de la Nación impulsada por la Confederación General del Trabajo (CGT).
El 22 de agosto de 1951 se lleva a cabo el Cabildo Abierto del Justicialismo, una extraordinaria manifestación de más de 2 millones de personas, el acto más importante realizado hasta la fecha por el peronismo, organizada por la CGT con delegaciones de todo el país, a lo largo de la avenida 9 de julio, en la Capital Federal.
 
Allí se proclama la Fórmula Perón-Perón, referido al general y su esposa, para las elecciones presidenciales del 11 de noviembre de ese año y se produce un vibrante dialogo entre el pueblo presente y Evita.
 
A fines de agosto, Eva Perón anuncia por radio su "decisión irrevocable y definitivas e renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme". Ante esta renuncia, la candidatura justicialista vuelve a ser Perón-Quijano, como en 1946.
 
¿Qué pasó entre ambas fechas? ¿Quería Evita realmente la vicepresidencia? ¿Cuál fue el rol de Perón? ¿Y el Movimiento Obrero y las Fuerzas Armadas, que hicieron? ¿Hubo una conspiración político-militar antiperonista?
 
Escribe: Blas García

El 17 de octubre, Perón, el proletariado nacional y el quiebre del modelo dependiente
Blas García
 
Cabildo Abierto del Justicialismo

El 1º de mayo de 1951, la Confederación General del Trabajo (CGT) inició la campaña por la reelección de Juan Perón para las elecciones presidenciales del 11 de noviembre de ese año, por el periodo 1952-1958.

El 22 de agosto de ese año, la CGT convocó a un Cabildo Abierto en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires, frente al entonces Ministerio de Obras Públicas, donde se montó un inmenso palco, para pedirle a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la República, con la consiga: "Perón - Eva Perón, la fórmula de la Patria".

En esa impresionante manifestación -la más grande que se había visto en la Argentina con una concurrencia calculada en más de 2 millones de personas-, y con su grave enfermedad a cuestas, Eva Perón tuvo uno de los diálogos más profundos y emotivos con su Pueblo. Fue una verdadera asamblea popular que pasará a la historia como el Cabildo Abierto del Justicialismo y también como el Día del Renunciamiento, aunque este se produjo nueve días después.

Su candidatura había surgido el 26 de febrero de 1951, lanzada por los trabajadores organizados. Resistida por la oligarquía y los militares antiperonistas, fue creciendo hasta ser una poderosa realidad popular que la decisión de Evitaconvirtió en su histórico Renunciamiento.

En el Cabildo Abierto, Evita no acepta la candidatura a vicepresidente, pero las bases populares presionaban para arrancar dicha candidatura. En el acto se desarrolla uno de los diálogos más memorables entre Evita y el Pueblo, que le reclama la aceptación del cargo. 

Evita intenta disuadir de sus pretensiones a los compañeros allí reunidos, y al final, encuentra una salida proponiendo una tregua para su respuesta definitiva, ya que la situación en la concentración comenzaba a hacerse difícil por la intransigencia de los sindicatos que no estaban dispuestos a escuchar una respuesta negativa.


¿Evita quiere la vicepresidencia?

¿Evita quiere la vicepresidencia? Es indudable que ella quería la candidatura porque sin su asentimiento no es posible la campaña previa, la gran concentración del 22 de agosto y la presión para que acepte la candidatura.

Era una lógica ambición personal y política. Personal porque tal vez ella, que venia desde muy abajo, demandaba una legalidad instituida y respetada; y política porque sabe que con el ascenso de ella aumentará el poder los sectores que le son más fieles: los sindicalistas, los pobres, los más postergados. 

Pero también sabía que su tarea en la Fundación era más importante que la de un vicepresidente. La vicepresidencia la iba a encasillar en el Congreso. Era renunciar a su destino en la obra social por una tarea para la cual no estaba totalmente dispuesta.

Por otra parte, ya comenzaban a verse algunos síntomas de lo que seria su enfermedad terminal: la fatiga, el semblante demacrado y la pérdida de peso. ¿Una mujer que está en esas condiciones de salud, puede pelear para ser vicepresidenta?

Sostiene el historiador Norberto Galasso, en su monumental libro "Perón", que los hechos muestran que Evita no perseguía ningún objetivo personal sino que era una militante al servicio de una causa y acepta una candidatura que no va del todo con sus gustos y la rechaza cuando ve que esta pone en peligro la estabilidad de su gobierno. 


Movimiento Obrero y FFAA

Pero la historia "oficial" peronista no explica cual es el motivo principal de por qué Evita retiró su candidatura y nada dice sobre la oposición de las Fuerzas Armadas a la misma.

Sería ingenuo, creer que no hubo presiones militares. Era conocido el poder irritativo de la figura y la actividad de Evita en los cuadros militares oligárquicos. 

A partir de febrero de 1951 se desencadenó una lucha subterránea entre el Movimiento Obrero y la cúpula de las Fuerzas Armadas. La conducción de arrogantes hombres de armas identificaba claramente a sus enemigos. Evita era uno de los más poderosos: mujer, fanática y plebeya. Casi nada. 

Muchos eran los oficiales de alta graduación no percibieron con buenos ojos las nacientes relaciones de Evita con Perón porque, los militares como la oligarquía, no olvidaban su pasado.

Por eso, el principal obstáculo a su candidatura se originó en las cúpulas de las Fuerzas Armadas, cuya relación con Perón había entrado en un período de enfriamiento desde hacía por lo menos dos años. 

El contenido revolucionario del lenguaje de Evita, cuando se dirigía a los trabajadores, era considerado peligroso. Y la posibilidad de que ella llegara a la presidencia por la muerte de Perón o le sucediera en el gobierno y estuviera en condiciones de dar órdenes a las Fuerzas Armadas era inconcebible en aquel tiempo. 

Para los militares era imprescindible frenar a Evita. Se conocían sus actividades de adoctrinamiento sobre los suboficiales y cuadros inferiores del Ejército; se conocía su poder sobre el pueblo; se sospechaba que el proyecto de la creación de milicias populares estaba en marcha. ¿Permitirle la vicepresidencia? Jamás. 


¿Cuál fue el rol de Perón?

En principio, a Perón lo visitan varios gremialistas para que Eva Perón sea candidata a vicepresidente y él escucha la propuesta en silencio, halagado, pues significa un reconocimiento a la labor desarrollada por Evita. Perón reconoce que tiene a su lado una mujer excepcional. No un simple adorno como tuvieron muchos presidentes de este país. 

También le gusta la idea porque siempre ambicionó asegurarse un vicepresidente de confianza, que no pudiera ser tentado a alguna aventura por parte de algún posible militar descontento, y nadie mejor que Evita

Pero, también se le cruza, como una sombra amenazante, la reacción de los altos jefes de las tres fuerzas armadas. ¿Hasta donde aceptarían ellos una candidatura de ese tipo que, si a él le ocurriese algo, dejaría a Eva en condición de Comandante en Jefe? 

Perón opta por dejar hacer, para que los acontecimientos se precipiten y poder evaluar cuáles son las fuerzas en juego. Hasta dónde esa candidatura es digerible por los mandos militares solo es posible saberlo dejando desarrollar los acontecimientos.

Perón sabe que está frente a una jugada difícil en la cual su papel consiste en sopesar, en última instancia, la correlación de fuerzas entre los sectores populares y la oligarquía, entre la CGT y las Fuerzas Armadas para, una vez más, arbitrar el curso de la acción.


Conspiración político-militar antiperonista

Al avanzar con la candidatura de EvaPerón ve el malestar que se produce en las filas castrenses y percibe que la conspiración político-militar de los generales Menéndez, Lonardi y Osorio Arana, que está en marcha desde tiempo atrás, se amplía. Renunciando Evita a su candidatura se aliviaría la tensión en los medios castrenses y los haría menos proclives a sumarse a los partidos políticos opositores.

Un mes después, el 28 de septiembre de 1951, estalló una revuelta militar encabezada por el general Benjamín Menéndez para derrocar a Juan Perón e impedir su reelección presidencial. La asonada fue apoyada públicamente por la mayor parte de los dirigentes políticos de la oposición, pero, en pocas horas, el levantamiento fue derrotado.

Las posibilidades de triunfo hubieran sido mucho mayores si se hubiese continuado adelante con la candidatura de Evita. En cambio, su renunciamiento aquietó los ánimos de muchos jefes militares que prefirieron mantenerse leales.

El fallido levantamiento contrarrevolucionario del general Menéndez prueba que"el renunciamiento" llevó a varios altos jefes a desistir del complot.


Renunciamiento

Evita tuvo que renunciar a la candidatura porque se perdió la batalla, porque la medida que impulsó la CGT no tenía la fuerza necesaria para imponerse, pero también porque el Ejército estaba en su momento de mayor poder. 

La batalla se perdió por la oligarquía, la Iglesia, los militares gorilas y se perdió, también, por los dirigentes claudicantes del PJ que le tenían miedo, porque sabían que había una figura política capaz de controlarlos, de pelearle espacios de poder, de quitárselos, y esa era Evita.

El 31 de agosto, Eva se dirige a los trabajadores a través de la Red Argentina de Radiodifusión: "Compañeros: quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi Patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto."

Después de recordar su compromiso desde el 17 de octubre de 1945, agregó:"No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al Presidente las esperanzas del pueblo. Y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente "Evita"Eso es todo lo que quiero ser" y concluyó "Renuncio a los honores, no a la lucha. Mi puesto de batalla es el trabajo".

 

Conclusión 

El carácter revolucionario de Evita y su relación permanente con el pueblo trabajador le dio una dimensión complementaria a la de Perón, pero también autónoma y diferenciada. Ella expresó siempre una tendencia dispuesta a asumir y resolver con mayor intransigencia las contradicciones internas en la fuerza de carácter movimientista y policlasista que fue el peronismo en sus inicios.

Con el intento de llegar a la vicepresidencia, Evita quiso representar institucionalmente una presencia más determinante de la clase obrera peronista en el manejo del Estado cuando ya asomaban las contradicciones en el Proyecto Nacional y Popular con otros sectores del movimiento original, como el nuevo empresariado industrial y las Fuerzas Armadas.

Escribe: Blas García

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Cabildo Abierto del Justicialismo, impresionante manifestación, la más grande que se había visto en la Argentina con una concurrencia calculada en más de 2 millones de personas.
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El 31 de agosto, Eva se dirige a los trabajadores a través de la Red Argentina de Radiodifusión: "No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al Presidente las esperanzas del pueblo. Y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente "Evita". Eso es todo lo que quiero ser" y concluyó "Renuncio a los honores, no a la lucha. Mi puesto de batalla es el trabajo".
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