La Opinión Popular
                  10:33  |  Martes 19 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Macri es una mezcla de superficialidad e ignorancia. Hay mucha gente enojada con el Gobierno por la situación económica que nunca termina de arrancar y puede darle un castigo en las elecciones de octubre”. Beatriz Sarlo
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 21-08-2017 / 19:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 22 DE AGOSTO DE 1951, EVA PERÓN RENUNCIA A LOS HONORES, NO A LA LUCHA

Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento

Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento
El 22 de agosto de 1951, en la Asamblea Popular que se constituyó en el Cabildo Abierto del Justicialismo, Evita abraza llorando a Perón, ante el Pueblo que proclama su candidatura a la vicepresidencia de la Nación impulsada por la Confederación General del Trabajo (CGT).
El 22 de agosto de 1951 se lleva a cabo el Cabildo Abierto del Justicialismo, una extraordinaria manifestación de más de 2 millones de personas, el acto más importante realizado hasta la fecha por el peronismo, organizada por la CGT con delegaciones de todo el país, a lo largo de la avenida 9 de julio, en la Capital Federal.
 
Allí se proclama la Fórmula Perón-Perón, referido al general y su esposa, para las elecciones presidenciales del 11 de noviembre de ese año y se produce un vibrante dialogo entre el pueblo presente y Evita.
 
A fines de agosto, Eva Perón anuncia por radio su "decisión irrevocable y definitivas e renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme". Ante esta renuncia, la candidatura justicialista vuelve a ser Perón-Quijano, como en 1946.
 
¿Qué pasó entre ambas fechas? ¿Quería Evita realmente la vicepresidencia? ¿Cuál fue el rol de Perón? ¿Y el Movimiento Obrero y las Fuerzas Armadas, que hicieron? ¿Hubo una conspiración político-militar antiperonista?
 
Escribe: Blas García

El 17 de octubre, Perón, el proletariado nacional y el quiebre del modelo dependiente
Blas García
 
Cabildo Abierto del Justicialismo

El 1º de mayo de 1951, la Confederación General del Trabajo (CGT) inició la campaña por la reelección de Juan Perón para las elecciones presidenciales del 11 de noviembre de ese año, por el periodo 1952-1958.

El 22 de agosto de ese año, la CGT convocó a un Cabildo Abierto en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires, frente al entonces Ministerio de Obras Públicas, donde se montó un inmenso palco, para pedirle a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la República, con la consiga: "Perón - Eva Perón, la fórmula de la Patria".

En esa impresionante manifestación -la más grande que se había visto en la Argentina con una concurrencia calculada en más de 2 millones de personas-, y con su grave enfermedad a cuestas, Eva Perón tuvo uno de los diálogos más profundos y emotivos con su Pueblo. Fue una verdadera asamblea popular que pasará a la historia como el Cabildo Abierto del Justicialismo y también como el Día del Renunciamiento, aunque este se produjo nueve días después.

Su candidatura había surgido el 26 de febrero de 1951, lanzada por los trabajadores organizados. Resistida por la oligarquía y los militares antiperonistas, fue creciendo hasta ser una poderosa realidad popular que la decisión de Evitaconvirtió en su histórico Renunciamiento.

En el Cabildo Abierto, Evita no acepta la candidatura a vicepresidente, pero las bases populares presionaban para arrancar dicha candidatura. En el acto se desarrolla uno de los diálogos más memorables entre Evita y el Pueblo, que le reclama la aceptación del cargo. 

Evita intenta disuadir de sus pretensiones a los compañeros allí reunidos, y al final, encuentra una salida proponiendo una tregua para su respuesta definitiva, ya que la situación en la concentración comenzaba a hacerse difícil por la intransigencia de los sindicatos que no estaban dispuestos a escuchar una respuesta negativa.


¿Evita quiere la vicepresidencia?

¿Evita quiere la vicepresidencia? Es indudable que ella quería la candidatura porque sin su asentimiento no es posible la campaña previa, la gran concentración del 22 de agosto y la presión para que acepte la candidatura.

Era una lógica ambición personal y política. Personal porque tal vez ella, que venia desde muy abajo, demandaba una legalidad instituida y respetada; y política porque sabe que con el ascenso de ella aumentará el poder los sectores que le son más fieles: los sindicalistas, los pobres, los más postergados. 

Pero también sabía que su tarea en la Fundación era más importante que la de un vicepresidente. La vicepresidencia la iba a encasillar en el Congreso. Era renunciar a su destino en la obra social por una tarea para la cual no estaba totalmente dispuesta.

Por otra parte, ya comenzaban a verse algunos síntomas de lo que seria su enfermedad terminal: la fatiga, el semblante demacrado y la pérdida de peso. ¿Una mujer que está en esas condiciones de salud, puede pelear para ser vicepresidenta?

Sostiene el historiador Norberto Galasso, en su monumental libro "Perón", que los hechos muestran que Evita no perseguía ningún objetivo personal sino que era una militante al servicio de una causa y acepta una candidatura que no va del todo con sus gustos y la rechaza cuando ve que esta pone en peligro la estabilidad de su gobierno. 


Movimiento Obrero y FFAA

Pero la historia "oficial" peronista no explica cual es el motivo principal de por qué Evita retiró su candidatura y nada dice sobre la oposición de las Fuerzas Armadas a la misma.

Sería ingenuo, creer que no hubo presiones militares. Era conocido el poder irritativo de la figura y la actividad de Evita en los cuadros militares oligárquicos. 

A partir de febrero de 1951 se desencadenó una lucha subterránea entre el Movimiento Obrero y la cúpula de las Fuerzas Armadas. La conducción de arrogantes hombres de armas identificaba claramente a sus enemigos. Evita era uno de los más poderosos: mujer, fanática y plebeya. Casi nada. 

Muchos eran los oficiales de alta graduación no percibieron con buenos ojos las nacientes relaciones de Evita con Perón porque, los militares como la oligarquía, no olvidaban su pasado.

Por eso, el principal obstáculo a su candidatura se originó en las cúpulas de las Fuerzas Armadas, cuya relación con Perón había entrado en un período de enfriamiento desde hacía por lo menos dos años. 

El contenido revolucionario del lenguaje de Evita, cuando se dirigía a los trabajadores, era considerado peligroso. Y la posibilidad de que ella llegara a la presidencia por la muerte de Perón o le sucediera en el gobierno y estuviera en condiciones de dar órdenes a las Fuerzas Armadas era inconcebible en aquel tiempo. 

Para los militares era imprescindible frenar a Evita. Se conocían sus actividades de adoctrinamiento sobre los suboficiales y cuadros inferiores del Ejército; se conocía su poder sobre el pueblo; se sospechaba que el proyecto de la creación de milicias populares estaba en marcha. ¿Permitirle la vicepresidencia? Jamás. 


¿Cuál fue el rol de Perón?

En principio, a Perón lo visitan varios gremialistas para que Eva Perón sea candidata a vicepresidente y él escucha la propuesta en silencio, halagado, pues significa un reconocimiento a la labor desarrollada por Evita. Perón reconoce que tiene a su lado una mujer excepcional. No un simple adorno como tuvieron muchos presidentes de este país. 

También le gusta la idea porque siempre ambicionó asegurarse un vicepresidente de confianza, que no pudiera ser tentado a alguna aventura por parte de algún posible militar descontento, y nadie mejor que Evita

Pero, también se le cruza, como una sombra amenazante, la reacción de los altos jefes de las tres fuerzas armadas. ¿Hasta donde aceptarían ellos una candidatura de ese tipo que, si a él le ocurriese algo, dejaría a Eva en condición de Comandante en Jefe? 

Perón opta por dejar hacer, para que los acontecimientos se precipiten y poder evaluar cuáles son las fuerzas en juego. Hasta dónde esa candidatura es digerible por los mandos militares solo es posible saberlo dejando desarrollar los acontecimientos.

Perón sabe que está frente a una jugada difícil en la cual su papel consiste en sopesar, en última instancia, la correlación de fuerzas entre los sectores populares y la oligarquía, entre la CGT y las Fuerzas Armadas para, una vez más, arbitrar el curso de la acción.


Conspiración político-militar antiperonista

Al avanzar con la candidatura de EvaPerón ve el malestar que se produce en las filas castrenses y percibe que la conspiración político-militar de los generales Menéndez, Lonardi y Osorio Arana, que está en marcha desde tiempo atrás, se amplía. Renunciando Evita a su candidatura se aliviaría la tensión en los medios castrenses y los haría menos proclives a sumarse a los partidos políticos opositores.

Un mes después, el 28 de septiembre de 1951, estalló una revuelta militar encabezada por el general Benjamín Menéndez para derrocar a Juan Perón e impedir su reelección presidencial. La asonada fue apoyada públicamente por la mayor parte de los dirigentes políticos de la oposición, pero, en pocas horas, el levantamiento fue derrotado.

Las posibilidades de triunfo hubieran sido mucho mayores si se hubiese continuado adelante con la candidatura de Evita. En cambio, su renunciamiento aquietó los ánimos de muchos jefes militares que prefirieron mantenerse leales.

El fallido levantamiento contrarrevolucionario del general Menéndez prueba que"el renunciamiento" llevó a varios altos jefes a desistir del complot.


Renunciamiento

Evita tuvo que renunciar a la candidatura porque se perdió la batalla, porque la medida que impulsó la CGT no tenía la fuerza necesaria para imponerse, pero también porque el Ejército estaba en su momento de mayor poder. 

La batalla se perdió por la oligarquía, la Iglesia, los militares gorilas y se perdió, también, por los dirigentes claudicantes del PJ que le tenían miedo, porque sabían que había una figura política capaz de controlarlos, de pelearle espacios de poder, de quitárselos, y esa era Evita.

El 31 de agosto, Eva se dirige a los trabajadores a través de la Red Argentina de Radiodifusión: "Compañeros: quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi Patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto."

Después de recordar su compromiso desde el 17 de octubre de 1945, agregó:"No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al Presidente las esperanzas del pueblo. Y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente "Evita"Eso es todo lo que quiero ser" y concluyó "Renuncio a los honores, no a la lucha. Mi puesto de batalla es el trabajo".

 

Conclusión 

El carácter revolucionario de Evita y su relación permanente con el pueblo trabajador le dio una dimensión complementaria a la de Perón, pero también autónoma y diferenciada. Ella expresó siempre una tendencia dispuesta a asumir y resolver con mayor intransigencia las contradicciones internas en la fuerza de carácter movimientista y policlasista que fue el peronismo en sus inicios.

Con el intento de llegar a la vicepresidencia, Evita quiso representar institucionalmente una presencia más determinante de la clase obrera peronista en el manejo del Estado cuando ya asomaban las contradicciones en el Proyecto Nacional y Popular con otros sectores del movimiento original, como el nuevo empresariado industrial y las Fuerzas Armadas.

Escribe: Blas García

Agreganos como amigo a Facebook
Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento
Cabildo Abierto del Justicialismo, impresionante manifestación, la más grande que se había visto en la Argentina con una concurrencia calculada en más de 2 millones de personas.
Eva Perón y las causas de un histórico renunciamiento
El 31 de agosto, Eva se dirige a los trabajadores a través de la Red Argentina de Radiodifusión: "No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al Presidente las esperanzas del pueblo. Y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente "Evita". Eso es todo lo que quiero ser" y concluyó "Renuncio a los honores, no a la lucha. Mi puesto de batalla es el trabajo".
18-09-2017 / 20:09
18-09-2017 / 20:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 

17-09-2017 / 19:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 11 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular

16-09-2017 / 18:09
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 
Por Blas García

16-09-2017 / 18:09
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar