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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Internacionales - 13-08-2017 / 13:08
ESTADOS UNIDOS DE TRUMP

Tres muertos y decenas de heridos en Virginia por una ola de marchas ultraracistas

Tres muertos y decenas de heridos en Virginia por una ola de marchas ultraracistas
MASACRE DE ANTIRRACISTAS. Una marcha prohibida de la extrema derecha blanca derivó en tragedia cuando un automovilista embistió a un grupo de contramanifestantes, en medio de una refriega entre ambos grupos.
Es innegable la influencia que la alt-right (derecha alternativa) tuvo en la elección presidencial de 2016 en Estados Unidos. Richard Spencer, ideólogo del movimiento supremacista blanco que acuñó el término para modernizar a su grupo, apoyó la candidatura de Donald Trump desde el principio. También lo hizo David Duke, otro racista, quien fuera líder del Ku Klux Klan hace años y que lleva impulsando la agenda supremacista desde los años 80.
 
El viernes por la noche cientos de manifestantes del movimiento marcharon por el campus de la Universidad de Virginia, fundada en 1819 por Thomas Jefferson, protestando por la supuesta discriminación que existe contra los blancos en Estados Unidos. Los manifestantes portaban antorchas de jardín estilo tiki y gritaban consignas como "White lives matter" (las vidas blancas importan), "You will not replace us" (no nos van a reemplazar), y "Jews will not replace us" (los judíos no nos van a reemplazar).
 
Por la mañana se difundió un video en el que Duke aparece saludando a sus fans y asegurando que los supremacistas blancos buscan cumplir las promesas de Trump.
 
"Esto representa un parteaguas. Estamos determinados a recuperar nuestro país, vamos a cumplir las promesas de Donald Trump, en eso creemos y por eso votamos por Donald Trump, porque dijo que íbamos a recuperar nuestro país", dijo el racista.
 
La violencia estalló esta sábado, cuando lo supremacistas se dieron cita en un parque alrededor de la estatua del general Robert E. Lee, líder del ejército Confederado que en la guerra civil de Estados Unidos defendía el derecho a tener esclavos.
 
Los manifestantes se encontraron con un nutrido grupo de anti racistas que protestaron lo que consideraban una manifestación de odio. Ambos grupos chocaron y existen reportes de docenas de peleas con tubos y gas pimienta. En los alrededores aparecieron hombres con armas largas y uniformes tácticos que dijeron estar ahí para preservar la paz. Al parecer iban acompañando al grupo de supremacistas. 

 
"73% de los asesinatos masivos en EU desde 1983 han sido cometidos por hombres blancos. Estadísticamente, esta es la cara del terrorismo en EU", sostuvo en Twitter el teórico de conflictos raciales Khaled Beydoun.
 
El monumento de Lee, junto a cientos que siguen desperdigados por todo el territorio sureño de Estados Unidos, está programado para ser retirado por representar ideología de odio. La protesta de anoche y el mitin de hoy tenían la intención de detener la destrucción de la estatua. Hace un mes y medio tuvo lugar una protesta similar en la pequeña ciudad universitaria.
 
La tragedia llegó cuando un automóvil embistió a un grupo de los anti fascistas, hiriendo a veinte personas. Horas después se reportó la muerte de uno de los manifestantes. La policía local, sin embargo, informó que sospechaban que el conductor había actuado por miedo y que no creían que se tratara de un ataque planeado.
 
Más tarde los muertos escalaron a tres, cuando dos policías murieron al estrellarse el helicóptero en el que se trasladaban.
 
El gobernador del estado, Terry McAuliffe, declaró estado de emergencia por la violencia y denunció que los provocadores venían de fuera y no eran habitantes de Virginia. En su comunicado, McAuliffe se dijo asqueado "por el odio, fanatismo y violencia que estos manifestantes han traído a nuestro estado las últimas 24 horas".
 
La rectora de la universidad, Teresa Sullivan, condenó las manifestaciones de los radicales y rechazó "la ideología de intolerancia y odio", y dijo sentirse "profundamente triste y perturbada por el comportamiento de odio" que mostraron los manifestantes.
 
El alcalde de la ciudad Mike Signer también se pronunció contra el mitin de los ultranacionalista y la marcha que calificó como "un cobarde desfile de odio, fanatismo, racismo e intolerancia".
 
Cuando se confirmó la muerte de uno de los protestantes antiracistas, el alcalde tuiteó que tenía "el corazón roto porque una vida se haya perdido aquí", e instó a todos los participantes a retirarse.
 
Antes de que su esposo se pronunciara, la primera dama Melania Trump lanzó un tuit condenando la violencia en Virginia, aunque no se refirió directamente a ninguno de los dos grupos ni habló del racismo promulgado por los supremacistas.
 
"Nuestro país apoya la libertad de discurso, pero comuniquémonos sin odio en nuestros corazones. Nada bueno viene de la violencia. #Charlottesville".
 
Finalmente,  Donald Trump habló desde su club de golf privado en Nueva Jersey, donde afirmó: "Condenamos en los más fuertes términos posibles este flagrante despliegue de odio, fanatismo y violencia de muchos lados, de muchos lados".
 
"Esto lleva mucho tiempo sucediendo en nuestro país. No es Donald Trump, no es Barack Obama. Es algo que ha estado sucediendo de hace mucho tiempo", enfatizó Trump.
 
Increíblemente, Trump también encontró un espacio en su breve mensaje para hablar de lo bien que le está yendo a la economía norteamericana y mencionó los "niveles récord" de empleos creados en los últimos meses, y las muchas compañías que están regresando a Estados Unidos.
 
Las declaraciones del presidente despertaron una ola de repudio porque pareció que equiparaba la acción de los grupos supremasistas a aquellos que los resisten.
 
En particular se indignaron los líderes del Partido Demócrata que criticaron que el presidente no haya condenado explícitamente una manifestación racista donde se ondearon banderas nazis. Trump se limitó a lamentar lo ocurrido, pedir que se restaurara la paz, y a decir que condenaba el odio y la violencia "de muchos bandos", sugiriendo que también responsabilizaba a los anti fascistas por la violencia ocurrida, cuando los manifestantes de la alt-right llegaron con palos, escudos y algunos portando armas largas.
 
 
El primero en responder fue el evicepresidente Joe Biden, quien lanzó una elegante y sutil pedrada a Trump desde su cuenta de Twitter: "Sólo hay un bando. #charlottesville".
 
El senador Bernie Sanders, ex precandidato a presidente y líder del movimiento populista de la izquierda progresista, condenó en términos claros a los manifestantes de la ultra derecha que prácticamente sitiaron la pequeña ciudad estudiantil.
 
Sanders primero dijo que la demostración del movimiento blanco nacionalista era "un acto reprensible de racismo y odio" y llamó al incidente alarmante, "pero no sorprendente". Señaló que los crímenes de odio y la hostilidad contra las minorías estaban resurgiendo "recientemente", es decir, desde el triunfo de Donald Trump.
 
Horas después, cuando Trump finalmente publicó su tibio mensaje, Sanders lo corrigió: "No, señor presidente. Este es un esfuerzo de provocación por parte de neonazis para fomentar el racismo y el odio y crear violencia. Llámelo por su nombre", apuntó.
 
Tradicionalmente los líderes políticos y los medios de comunicación se han negado a llamar a los miembros del movimiento alt-right neonazis. Parece que este sábado todo cambió.
 
El gobernador de Virginia, el demócrata Terry McAuliffe, ofreció una conferencia de prensa donde fue más enfático que en el comunicado que publicó horas antes. Agradeció a los cuerpos policiacos y al equipo de la ciudad, y, en una clara señal sobre a qué bando pertenece, felicitó a "los valientes estudiantes que ayer defendieron la estatua de Thomas Jefferson", refiriéndose a la comunidad estudiantil que salió a rechazar la marcha racista.
 
"Debemos llamar la maldad por su nombre. Mi hermano no dio su vida peleando contra Hitler para que la ideología nazi no sea cuestionada aquí en casa", dijo el senador republicano Orrin Hatch.
 
"Tengo un mensaje para todos los supremacistas blancos y los nazis que estuvieron hoy en Charlottesville, nuestro mensaje es claro y simple: Váyanse a casa. No los queremos en este estado", dijo firme el mandatario estatal.
 
También del lado republicano hubo palabras firmes contra los racistas. El senador Orrin Hatch tampoco tuvo reservas: "Debemos llamar la maldad por su nombre", tuiteó el senador. "Mi hermano no dio su vida peleando contra Hitler para que la ideología nazi no sea cuestionada aquí en casa".
 
El senador por el estado de Florida, Marco Rubio, también lanzó un mensaje inusualmente agresivo para su estilo. Rubio, a pesar de los ataques que ha recibido de Donald Trump, rara vez se ha enfrentado al presidente, hoy, sin embargo, el senador de origen cubano dijo que era "muy importante que la nación escuche al presidente describir los eventos de Charlottesville por lo que son, un ataque terrorista por supremacistas blancos".
 
Por último, Barack Obama respondió a los trágicos eventos de manera más sutil. El ex mandatario citó una frase de Nelson Mandela, el activista y ex presidente sudafricano, acompañados de una fotografía donde Obama aparece conviviendo con cuatro niños de orígenes diversos.
 
"Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel o sus raíces o su religión. La gente debe aprender a odiar, y si pueden aprender a odiar, pueden también aprender a amar, porque el amor viene de forma más natural al ser humano que su opuesto", señaló en su mensaje.
 
Fuente: La Política Online
 

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Tres muertos y decenas de heridos en Virginia por una ola de marchas ultraracistas
Paramédicos atienden a los heridos después de que un auto embistiera contra la multitud.
20-11-2017 / 08:11
20-11-2017 / 07:11
20-11-2017 / 07:11
Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde murió el 20 de noviembre de 1975. Llamado «el Caudillo» y «el Generalísimo», fue un militar y dictador español, impulsor, junto a otros altos cargos de la cúpula militar, del golpe de Estado de julio de 1936 contra el gobierno democrático de la Segunda República, cuyo fracaso desembocó en la Guerra Civil Española.
 
Fue investido como jefe supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936, ejerciendo como jefe de Estado de España desde el término del conflicto hasta su fallecimiento en 1975, y como jefe de Gobierno entre 1938 y 1973.
 
Fue líder del partido único Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), en el que se apoyó para establecer un régimen fascista en sus comienzos, que más tarde derivaría en una dictadura, conocida como franquismo, de tipo conservador, católico y anticomunista.
 
Este cambio se debió a la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Aglutinó en torno al culto a su persona diferentes tendencias del conservadurismo, el nacionalismo y el catolicismo opuestas a la izquierda política y al desarrollo de formas democráticas de gobierno.
 
Fue un tiempo oscuro el de Franco; él mismo era un hombre oscuro, mediocre, rodeado de mediocres que se tomaron en serio la tarea de decidir por otros y de proclamar que la política era una de las malas artes y que la democracia era un invento del diablo.
 
Durante su mandato al frente del Ejército y de la jefatura del Estado, especialmente durante la Guerra Civil y los primeros años del régimen, tuvieron lugar múltiples violaciones de los derechos humanos. La cifra total de víctimas mortales suman miles de personas, que perecieron en su mayoría en campos de concentración, ejecuciones extrajudiciales o en prisión.
 
Esa larga noche de España, que duró cuarenta años a partir del final de la guerra entre hermanos, culminó el día en que por fin se murió Francisco Franco.
 
La Opinión Popular

19-11-2017 / 18:11
17-11-2017 / 10:11
Desde 1967, Grecia se encontraba bajo el control de un régimen militar dictatorial que había suprimido las libertades individuales, había disuelto los partidos políticos y había desterrado, encarcelado y torturado a políticos y civiles utilizando como criterio sus creencias políticas.
 
La Junta, en un intento de controlar todos los aspectos de la política, se había inmiscuido en el movimiento sindical estudiantil desde 1967, prohibiendo las elecciones estudiantiles en las universidades, reclutando obligatoriamente estudiantes e imponiendo líderes en la Unión Nacional de Estudiantes de Grecia. Estas medidas, lógicamente, hicieron aflorar sentimientos antidictatoriales en los estudiantes.
 
La Revuelta de la Politécnica de Atenas fue una manifestación masiva de oposición popular al régimen dictatorial de la Junta de los Coroneles. La revuelta que comenzó a mediados de noviembre de 1973, se convirtió en una revolución antijunta, y terminó con la masacre de la mañana del 17 de noviembre, tras de una serie de sucesos que comenzaron con la entrada de tanques en la Politécnica.
 
Soldados y policía abrieron fuego lo que dio como resultado una gran cantidad de muertos, 83 y tal vez más, no sólo en los alrededores de la Politécnica sino que también en toda Atenas. Muchos buscaron refugio en los edificios vecinos. Francotiradores de la policía abrieron fuego desde las terrazas cercanas, mientras que los hombres del Servicio Nacional de Información (ΚΥΠ) buscaban rebeldes. Se estima que miles de ciudadanos resultaron heridos.
 
La Opinión Popular

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