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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Nacionales - 13-08-2017 / 12:08

El Tercer Gobierno Radical y el maleficio del eterno retorno

El Tercer Gobierno Radical y el maleficio del eterno retorno
Raúl Alfonsín – Fernando de La Rúa - Mauricio Macri.
Comparar entre sí a los gobiernos radicales no peronistas que gestionaron la democracia renacida (o nacida) en 1983 puede ser un ejercicio útil para analizar si esta vez se repetirá la historia o si podremos dar el gran salto hacia adelante.
 
El Primer Gobierno Radical de Raúl Alfonsín logró, en su primera elección legislativa (1985) un triunfo colosal, tanto que casi todos pensaron que políticamente ya no habría marcha atrás en casi nada, que un país moría y nacía otro.
 
A partir de entonces se comenzó a hablar con palabras como "refundación" o incluso "tercer movimiento histórico", síntesis superadora del yrigoyenismo y el primer peronismo. El alfonsinismo se imaginó un gobierno de cien años o, por lo menos, cien años con gobiernos similares a él.
 
Sin embargo, salvo en ese aspecto, el gobierno de Alfonsín no fue fundacional, no sólo porque no pudo completar los seis años que constitucionalmente tenía.
 
El Segundo Gobierno Radical, de Fernando de La Rúa, en el polo opuesto del de Alfonsín, perdió estrepitosamente su primera elección legislativa, lo cual fue el prólogo inmediato de su caída. Por lo tanto es razonable caracterizar a ese gobierno como un "interregno".
 
El Tercer Gobierno Radical no peronista, de Mauricio Macri, por ahora no pretende mostrarse como refundacional. En realidad su principal característica política positiva es que pretende rescatar las bases republicanas de la democracia. ¿Podremos alguna vez terminar con el maleficio del eterno retorno?
 
La refundación de Alfonsín
 
El gobierno de Raúl Alfonsín logró, en su primera elección legislativa (1985) un triunfo colosal, tanto que casi todos pensaron que políticamente ya no habría marcha atrás en casi nada, que un país moría y nacía otro.
 
A partir de entonces se comenzó a hablar con palabras como "refundación" o incluso "tercer movimiento histórico", síntesis superadora del yrigoyenismo y el primer peronismo. El alfonsinismo se imaginó un gobierno de cien años o, por lo menos, cien años con gobiernos similares a él.
 
El balance fue agridulce. El triunfo legislativo de 1985 ayudó a fortalecer las bases aún frágiles de la naciente democracia a fin de que ésta persistiera, lo cual efectivamente ocurrió. Sin embargo, salvo en ese aspecto, el gobierno de Alfonsín no fue fundacional, no sólo porque no pudo completar los seis años que constitucionalmente tenía sino porque, con su ida, el pasado se impuso otra vez mucho más que el futuro y sentaría las bases para que en el siglo XXI ese pasado volviera aún con más furia.
 
 
El interregno de De la Rúa
 
El gobierno de Fernando de La Rúa, en el polo opuesto del de Alfonsín, perdió estrepitosamente su primera elección legislativa, lo cual fue el prólogo inmediato de su caída.
 
Por lo tanto es razonable caracterizar a ese gobierno como un "interregno", dando a esa palabra el siguiente significado: "En determinadas monarquías, entre la finalización del término de un monarca y la elevación del siguiente se produce de ordinario una vacancia en el puesto. Interregno es una interrupción en la normal sucesión de los monarcas, como los reyes, papas o emperadores".
 
Que eso exactamente fue De la Rúa, un interregno entre dos monarcas. Como en 1999, cuando ganó la Alianza, el peronismo aún no había consolidado la sucesión entre un monarca y otro; el no peronismo sirvió para ganar tiempo hasta que esa sucesión se produjera. Y cuando ya estaba madura, el nuevo monarca peronista sustituyó al anterior e hizo volar por los aires la etapa del interregno.
 
Luego vendría una pelea entre distintos reyes peronistas, pero ésa ya es otra historia.
 
 
La transición macrista
 
El tercer gobierno no peronista por ahora no pretende mostrarse como refundacional. En realidad su principal característica política positiva es que pretende rescatar las bases republicanas de la democracia que las diversas monarquías avasallaron.
 
Un objetivo más modesto que el de Alfonsín pero, por sobre todas las cosas, lo que no quiere ser es un interregno entre dos monarcas peronistas como De la Rúa o entre la misma monarca que se postula para reciclarse hacia un tercer reinado (Menem también lo intentó, fracasando).
 
Si no se trata de una refundación ni de un interregno, ¿de qué se tratará el gobierno de Macri? En el caso de resultar medianamente exitoso en sus objetivos básicos, la palabra que lo podría caracterizar es la de "transición" entendiendo a la misma como "estado intermedio entre uno más antiguo y otro a que se llega en un cambio".
 
No es que necesariamente Macri sea un mero presidente de transición (podrá serlo o no), sino que las tareas que hoy está cumpliendo su gobierno son de transición entre algo que no ha muerto del todo y algo que no ha nacido aún.
 
El mismo Macri puede ser el que nazca como lo nuevo más allá de la transición en una segunda etapa, o cualquier otro de cualquier otro signo. Pero lo importante es que nazca alguien nuevo para que el pasado no vuelva a ocupar el vacío que, de acuerdo a nuestra historia, puede en cualquier momento reiterarse.
 
 
Entre la monarquía y la república
 
El gobierno de Alfonsín así como en 1985 logró fortalecerse con su gran triunfo legislativo, en 1987 hasta pudo crear un peronismo a su imagen y semejanza, un peronismo en un todo de acuerdo con las coordenadas democráticas del momento, que intentaba dejar de lado todo lo que de su pasado fuera autoritario.
 
Pero en 1989 todo se vino abajo, por lo cual un nuevo rey peronista pudo diluir el nuevo peronismo dentro del viejo y la Argentina siguió cometiendo los mismos errores de siempre, disfrazada con las tendencias más modernas de la época pero conservando en lo profundo todos los vicios ancestrales.
 
Ni qué decir de lo que pasó con el interregno delarruista, que en algunas cosas retrocedimos incluso a la anarquía de 1820 y, en vez de refundar, refundimos al país todo. A partir de 2003, ya despejados casi todos los obstáculos, se pretendería construir una monarquía populista no republicana, paso a paso, pero yendo por todo.
 
 
¿Interregno o transición?
 
Lo que está en juego en el período electoral que comienza hoy y culminará en octubre es, sin más vueltas, si la Argentina está en medio de un interregno o de una transición. Si nos estamos preparando para otra vez volver atrás o si se están gestando las bases materiales para seguir hacia adelante.
 
En 2001, suponiendo -con la mayor de las buenas intenciones- que De la Rúa cayó solamente por sus inmensos errores, lo cierto es que la oposición triunfante, si no lo hizo caer, al menos preparó todas las condiciones para una eventual caída.
 
Prueba irrefutable es que apenas ganaron las elecciones legislativas, en vez de permitir al oficialismo aliancista que pusiera los presidentes de ambas Cámaras, el peronismo se apropió de las mismas, para asegurarse la sucesión que preveía inminente.
 
Ya las brevas estaban maduras para que la monarquía peronista nos hiciera retroceder otra vez al ayer como ella sólo sabe hacerlo. Esta vez incluso lograría algo hasta entonces impensable: luego del fallido intento duhaldista de volver al peronismo tradicional, se impondría una pareja que buscó y logró hacer desde el gobierno una mise en scene de la peor década del siglo XX, la de los años 70, a la cual reinterpretó como la mejor, la de la lucha de la épica, el idealismo y el heroísmo contra el mal. Una lucha de la que los nuevos reyes se reivindicaron como sus continuadores.
 
Hoy, sin embargo, existe -si el voto popular lo empuja y la clase dirigente lo asume- la posibilidad de reconstruir mejorado lo bueno que se intentó entre 1983 y 1987, para desde allí saltar al futuro: el de un oficialismo que en vez de buscar la pretenciosa refundación alfonsinista pero rescatando su gran voluntad democrática, se asuma como gestor de la transición entre lo viejo y lo nuevo, junto a una oposición que sea capaz de renovarse de un modo tal que corte definitivamente la cabeza al rey, a todo rey, y sea el otro soporte definitivo de la nueva república.
 
Porque sólo entre oficialismo y oposición acordando en los temas esenciales, se podrá acabar con los interregnos donde todo parece moverse pero hacia ningún lado para, en el fondo, repetir una y mil veces la misma historia.
 
¿Podremos alguna vez terminar con el maleficio del eterno retorno?
 
Por Carlos Salvador La Rosa
 
Fuente: losandes.com.ar
 
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13-12-2017 / 11:12
13-12-2017 / 11:12
La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria que les quita 100.000 millones a los jubilados y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción, en una sesión que estaba prevista para el miércoles 20 pero podrían adelantar para este jueves.
 
Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando de los peronistas. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.
 
En Cambiemos hay confianza de llegar a la mayoría pero si Rogelio Frigerio no logra ablandar a los mandatarios en estos días, a Mario Negri y Nicolás Massot no les será tan sencillo.  Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer. Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.
 
Según las cuentas que hicieron en Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma neoliberal y dicen tenerlos, pero algunos de los 'contabilizados' están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el macrismo parlamentario corre riesgos que a veces terminaron mal.
 
La Opinión Popular

13-12-2017 / 10:12
En un plenario de comisiones cargado de tensión, discusiones, trifulcas y discursos encendidos de macristas y opositores, Cambiemos logró en Diputados dictamen favorable a la reforma previsional que el Gobierno de Macri pactó con los gobernadores peronistas y que podará entre 75 mil y 100 mil millones de pesos anuales a jubilados, pensionados, discapacitados, asignaciones familiares, beneficiarios de las asignaciones universales por hijo y embarazo, para tapar agujeros financieros de la administración central y la provincia de Buenos Aires.
 
La oposición terminó por unificar un dictamen de rechazo entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal a los que se sumarían el Movimiento Evita, el FIT y Libres del Sur a los que el oficialismo excluyó de las comisiones de Presupuesto y Previsión Social.
 
Los diputados del interbloque Argentina Federal, que responden a los gobernadores peronistas, casi no participaron del plenario y se reunieron en la búsqueda infructuosa de unificar posiciones. La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción.
 
Los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, serían los únicos oradores en defensa del proyecto oficial. No habría otros, más allá de los diputados que intervinieron. Cambiemos apostó a un trámite súper exprés, aunque no logró esquivar las voces de protesta que había borrado del debate.
 
Triaca comenzó su disertación cuando un numeroso grupo de jubilados y trabajadores de distintos gremios comenzaron a abuchearlo. "Es lo que votó el pueblo argentino unos meses atrás". La respuesta enardeció a la gente que levantó el tono: "atorrante", "ladrón", "traidor", le gritaron. El jefe de los diputados PRO, Nicolás Massot, hizo un discurso provocador contra el kirchnerismo, pero no dedicó una sola palabra a la defensa del proyecto. 
Muy incendiarias sus frases pero no respondió al interrogante: ¿esto es para que los jubilados cobren más o para que cobren menos?

 
Triaca no pudo continuar y un grupo de trabajadores identificado con el Apops (el gremio de la Anses) que reclamaban participación en la discusión se cruzaron con la seguridad de la Cámara. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, en una demostración de buen estado físico, saltó una mesa para interponerse entre los dos grupos y frenar la pelea.
 
En Cambiemos evaluaban anoche si confirmaban que contarían con los votos suficientes, cambiarían la estrategia y convocarían a una sesión este jueves para tratar la reforma previsional. Quieren evitar que la sesión ómnibus del 19 y 20 de diciembre se tope con una masiva marcha que organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y jubilados preparan para esa fecha. En este marco, la perspectiva de un Paro Nacional y una movilización masiva el día que se trate la norma se hace urgente y más que necesaria.
 
La Opinión Popular

12-12-2017 / 16:12
12-12-2017 / 12:12
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