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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 12-08-2017 / 11:08
LA APUESTA A LA POLARIZACIÓN CONVIRTIÓ EN DRAMÁTICA UNA ELECCIÓN QUE NO LO ERA

El macrismo llega a las PASO con la lengua afuera

El macrismo llega a las PASO con la lengua afuera
Es tan sencillo de criticar como entender la obsesión del Gobierno con Massa. El peronismo unificado detrás de una variante racional con base en el territorio que concentra el 40 por ciento del electorado, alimenta el fantasma de jaque mate. Foto: Blas García para La Opinión Popular (Permitida su reproducción citando la fuente)
En los últimos cien metros el alma le volvió al cuerpo al Gobierno de Mauricio Macri. Esteban Bullrich acortó la distancia con Cristina según las últimas encuestas y no está descartado que gane. Tampoco que la ex presidenta agrande la diferencia y se vuelva inalcanzable. De esperanzas también se vive.
 
Pero olvidemos por un momento la pasión resultadista y analicemos la estrategia. Durán Barba diseñó una llave mágica: La polarización. Confrontando con Cristina los nuestros se ven más lindos, la gente se olvida de la economía y discute pasado o futuro, honestos o corruptos. Además, se divide al peronismo y así Massa no se lleva todo y termina ganando, no sólo ahora sino que queda como presidenciable fuerte.
 
Si Cristina termina ganando las elecciones el macrismo habrá logrado atenuar la amenaza de Massa a cambio de instalar una mucho más grave: el regreso de la ex presidenta al poder. ¿Quién puede creer que si triunfa no se tentará con intentarlo?
 
Si Cristina gana, el país, no ya Cambiemos, tendrá un problema que no tenía. Hasta hace apenas cuatro meses no quería saber nada con volver a competir por un cargo. Y si pierde por un par de puntos, el riesgo será apenas menor. Ese fue el gran aporte de la polarización que idearon en la Casa Rosada.

 
Es tan sencillo de criticar como de entender la obsesión del Gobierno con Sergio Massa. El peronismo unificándose detrás de una variante racional, con base en el territorio que concentra el 40 por ciento del electorado, es buen combustible para alimentar los fantasmas de un jaque mate.
 
Por ese lado, puede decirse que la estrategia tuvo un éxito moderado y habrá que esperar el resultado de la elección para terminar de dimensionarlo.
 
Si el líder de 1País, Sergio Massa, supera el 20 por ciento seguirá vivo, al menos como potencial amenaza. La hipótesis sobre la que se empieza a trabajar en el peronismo de una primaria con el salteño Juan Manuel Urtubey, es una opción abierta.
 
Urtubey mantiene con Massa una pulseada central en torno a Córdoba. José Manuel de la Sota está alineado con el hombre de Tigre, pero el ascendente vicegobernador Martín Llaryora tiene línea directa con el salteño, igual que la fueguina Roxana Bertone, hasta ahora la más comprometida con su candidatura. La apuesta de Urtubey es lograr que Juan Schiaretti sea el gran articulador de su proyecto presidencial, que logre encolumnar a la mayor cantidad de gobernadores. Se verá.
 
El lado B de la apuesta por la polarización es evidente, basta mirar la evolución del dólar en la última semana, que obligó al Banco Central a quemar 1800 millones de las reservas. El sensor más fino para detectar problemas en la Argentina es la moneda estadounidense. Si se escapa y centraliza la agenda es señal que el Gobierno está haciendo algo mal, por acción u omisión. Con culpa o sin ella. No tiene importancia discutirlo.
 
Si Cristina termina ganando las elecciones el macrismo habrá logrado atenuar la amenaza de Massa a cambio de instalar una mucho más grave: el regreso de la ex presidenta al poder. ¿Quién puede creer que si triunfa no se tentará con intentarlo?
 
Y es ahí donde la estrategia oficial revela su costado menos encantador. La Argentina necesita como el agua un acuerdo político que la estabilice, en un sendero de desarrollo posible. Eso implica trabajar para que las alternativas compartan un marco de valores o al menos el diagnóstico de los problemas.
 
Es acaso esa la tarea más importante de un gobierno de transición. Una categoría que Macri encarna por definición, al ser el hombre al que le tocó suceder a un régimen populista agotado.
 
Esto no significa que su rol en la política deba consumirse en un mandato, sino algo mucho más importante que los años que le toquen en la Casa Rosada: La certeza que su tarea desborda la política clásica de competencia por ganar y mantener el poder, para ser una pieza clave en la edificación de un nuevo sistema.
 
La pregunta más importante es si Macri está dispuesto a ser Adolfo Suárez, el hombre que sacó a España de las catacumbas del franquismo y la metió en un camino de democracia y modernidad económica, que se extendió por tres décadas. Si la respuesta es positiva, la política tiene que volver al centro de la escena y es tiempo que Durán Barba se tome unas merecidas vacaciones.
 
Es bastante obvio que el consultor ecuatoriano ya dio lo mejor de sí. Llegar con la lengua afuera a una elección de medio término que no representaba mayor desafío que ganar o perder un puñado de legisladores, que no van a cambiar nada en términos de mayorías, no parece un trabajo excepcional. En el camino, Macri logró enojar a los que estaban para acordar, como su amigo el gobernador de Córdoba.
 
Y así terminamos celebrando como el gran triunfo cultural de esta campaña, que la gobernadora de Buenos Aires haya apabullado a un panelista de televisión, que se supone representa al kirchnerismo.
 
Si Cristina gana, el país, no ya Cambiemos, tendrá un problema que no tenía. Hasta hace apenas cuatro meses no quería saber nada con volver a competir por un cargo. Y si pierde por un par de puntos, el riesgo será apenas menor. Ese fue el gran aporte de la polarización que idearon en la Casa Rosada.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online
 

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24-11-2017 / 10:11
En octubre, la evolución del comercio exterior volvió a dejar como resultado la profundización del creciente déficit comercial. Pese a que las exportaciones el mes pasado crecieron a un ritmo del 11%, el nivel más alto del año, esto no alcanzó frente a importaciones que lo hicieron a una tasa de casi 19%.
 
Así las cosas, el saldo de la balanza arrojó un resultado desfavorable de u$s955 millones. Para ponerlo en perspectiva, en octubre de 2016, la diferencia entre las ventas y las compras al mundo había arrojado un rojo de apenas u$s54 millones. 
 
Pero la preocupación no es sólo por la foto. Si se mira toda la película, entre enero y octubre de este año, el saldo negativo superó los u$s6.100 millones.
 
Esta cifra no sólo significó un cambio de tendencia abrupto respecto de la balanza positiva que se registraba durante los diez primeros meses de 2016 (u$s1.811 millones a favor), sino que implica la consolidación de un déficit histórico para la Argentina.
 
En efecto, la última mayor marca era de hace 23 años, cuando la balanza acusaba un saldo desfavorable de u$s4.782 millones entre enero y octubre. Así las cosas, cambiaron las perspectivas: al cierre del primer semestre, consultoras especializadas en comercio exterior preveían un rojo de entre u$s5.000 y u$s6.000 millones.
 
Pero ahora, la proyección es mucho más elevada: "El desacople persistente entre las dinámicas exportadora perfilan un cierre de año con un déficit comercial récord de u$s8.100 millones", advierten desde Abeceb. 
24-11-2017 / 09:11
Lo que realmente subyace en el argumento de la mayoría de los que señalan que la situación actual de las jubilaciones es insostenible, es la lógica según la cual un sistema previsional debe tener un equilibrio en el tiempo entre los ingresos por aportes personales y contribuciones patronales, y lo que se paga por jubilaciones y pensiones.
 
Aunque esa fuera la única manera de concebir la sustentabilidad, tampoco estaría exenta de política. Sencillo: ese equilibrio se puede alcanzar con infinitas combinaciones de niveles de aportes, contribuciones y de valores y escalas de jubilaciones y pensiones. La selección de una de esas alternativas, es tarea de la política.
 
Mucho más condimento político aún, si se acepta que el sistema previsional no necesariamente tiene que estar acotado a los aportes, contribuciones, jubilaciones y pensiones. No hay ninguna razón, que no sea política, para descartar otro tipo de recursos.
 
De hecho, lo que sucede desde siempre es que el sistema no se financia sólo con aportes y contribuciones. Cerca de un 40% de los gastos anuales de la Anses se cubren con fondos derivados de lo que la AFIP recauda por Ganancias, IVA, Combustibles y Cigarrillos. Eso es consecuencia de decisiones políticas adoptadas en su momento.
 
También fueron políticas las decisiones tomadas o impulsadas por el kirchnerismo de incorporar al sistema millones de personas que no estaban en condiciones de jubilarse, y de cargarle a la Anses el presupuesto de la Asignación Universal por Hijo y de los planes Progresar y Conectar Igualdad, que en conjunto representan una nada despreciable décima parte de todas las prestaciones de ese organismo.
 
Podrían haber cubierto esos programas con más impuesto a los grandes patrimonios, y así dotado a esas políticas de mayor progresividad. Pero no lo hicieron. Decisiones políticas. Asimismo, ¿qué fue, si no política, la iniciativa del actual gobierno de promover la ley de Reparación Histórica para cientos de miles de jubilados?
 
Por todo eso, hablar de sustentabilidad en el aire tiene muy poco sentido. Tan poco sentido como sería sostener que la educación pública es deficitaria o no es sustentable porque sólo supone gastos. Nuevamente, aunque sea extremadamente obvio, vale recordar que la educación pública gratuita es consecuencia de la política.
24-11-2017 / 09:11
El gobierno de Mauricio Macri continúa escondido detrás de un simple vocero de la Armada. Tras anunciar que habían detectado una anomalía compatible con una explosión en la zona del submarino ARA "San Juan", ni el ministro de Defensa, Oscar Aguad, ni ningún otro funcionario macrista salió a hablar.
 
En la Casa Rosada, el equipo de comunicación estaba preocupado con el impacto que la noticia puede tener en el Gobierno, especialmente por los testimonios de los familiares de los marinos y su repercusión en la prensa internacional. No obstante, es improbable que Macri desplace a Aguad, aún en el peor de los escenarios. De ser necesario algún fusible, está el jefe de la Armada, Marcelo Srur.
 
La estrategia continuó idéntica a los últimos días, pese al agravamiento notorio de la situación: el enviado por el Gobierno a poner la cara en las conferencias de prensa fue el vocero de la Armada, Enrique Balbi. Solo. Sin ninguna autoridad política ni siquiera que lo escoltara. Su insistencia en que la Armada "trabaja mancomunadamente" y tiene "colaboración recíproca" con el Ministerio de Defensa no hizo más que aumentar las sospechas de pases de facturas entre unos y otros.
 
Mientras arreciaban los cuestionamientos de los familiares de los marinos, ningún otro funcionario dijo nada. Curiosamente, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, tuiteó sobre el submarino: "Los familiares tienen razón. Los acompaño y acompañaré siempre". ¿Supone esto una crítica a Aguad? No lo aclaró todavía.
 
En el equipo de comunicación que conduce el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había una notoria preocupación por el cruce de dos coordenadas: la expansión a los medios de comunicación internacionales de la crisis del submarino y los testimonios de los familiares, que sienten que fueron engañados y cuestionan cómo se manejó la situación desde el primer momento.
 
Cualquier cambio en la Armada o en el ministerio, el Gobierno lo reserva para después de que se sepa qué pasó con el submarino. No obstante, Macri pretende conservar a Aguad con el objetivo de que avance sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el combate del terrorismo y el narcotráfico.
 
Tampoco el Gobierno terminó hasta ahora de esbozar una estrategia clara. Ayer las habituales cuentas de Twitter oficialistas comenzaron a responsabilizar al Gobierno anterior por el arreglo que tuvo el submarino y que culminó en 2014. Esa estrategia no fue sostenida por ningún funcionario y presenta problemas para los macristas.
 
Es que después de su puesta en funciones de nuevo en 2015, el submarino cumplió con viajes durante dos años, incluyendo en mayo de este año un ejercicio militar que incluyó el disparo de torpedos. Recurrir al argumento de la "pesada herencia" en cuentas fantasma y medios afines, podría ser un boomerang. Quizás por eso todavía no hubo una estrategia más definida en esa dirección.
 
La Opinión Popular

23-11-2017 / 16:11
23-11-2017 / 12:11
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