La Opinión Popular
                  03:00  |  Lunes 25 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Macri es una mezcla de superficialidad e ignorancia. Hay mucha gente enojada con el Gobierno por la situación económica que nunca termina de arrancar y puede darle un castigo en las elecciones de octubre”. Beatriz Sarlo
Recomendar Imprimir
Nacionales - 12-08-2017 / 11:08
LA APUESTA A LA POLARIZACIÓN CONVIRTIÓ EN DRAMÁTICA UNA ELECCIÓN QUE NO LO ERA

El macrismo llega a las PASO con la lengua afuera

El macrismo llega a las PASO con la lengua afuera
Es tan sencillo de criticar como entender la obsesión del Gobierno con Massa. El peronismo unificado detrás de una variante racional con base en el territorio que concentra el 40 por ciento del electorado, alimenta el fantasma de jaque mate. Foto: Blas García para La Opinión Popular (Permitida su reproducción citando la fuente)
En los últimos cien metros el alma le volvió al cuerpo al Gobierno de Mauricio Macri. Esteban Bullrich acortó la distancia con Cristina según las últimas encuestas y no está descartado que gane. Tampoco que la ex presidenta agrande la diferencia y se vuelva inalcanzable. De esperanzas también se vive.
 
Pero olvidemos por un momento la pasión resultadista y analicemos la estrategia. Durán Barba diseñó una llave mágica: La polarización. Confrontando con Cristina los nuestros se ven más lindos, la gente se olvida de la economía y discute pasado o futuro, honestos o corruptos. Además, se divide al peronismo y así Massa no se lleva todo y termina ganando, no sólo ahora sino que queda como presidenciable fuerte.
 
Si Cristina termina ganando las elecciones el macrismo habrá logrado atenuar la amenaza de Massa a cambio de instalar una mucho más grave: el regreso de la ex presidenta al poder. ¿Quién puede creer que si triunfa no se tentará con intentarlo?
 
Si Cristina gana, el país, no ya Cambiemos, tendrá un problema que no tenía. Hasta hace apenas cuatro meses no quería saber nada con volver a competir por un cargo. Y si pierde por un par de puntos, el riesgo será apenas menor. Ese fue el gran aporte de la polarización que idearon en la Casa Rosada.

 
Es tan sencillo de criticar como de entender la obsesión del Gobierno con Sergio Massa. El peronismo unificándose detrás de una variante racional, con base en el territorio que concentra el 40 por ciento del electorado, es buen combustible para alimentar los fantasmas de un jaque mate.
 
Por ese lado, puede decirse que la estrategia tuvo un éxito moderado y habrá que esperar el resultado de la elección para terminar de dimensionarlo.
 
Si el líder de 1País, Sergio Massa, supera el 20 por ciento seguirá vivo, al menos como potencial amenaza. La hipótesis sobre la que se empieza a trabajar en el peronismo de una primaria con el salteño Juan Manuel Urtubey, es una opción abierta.
 
Urtubey mantiene con Massa una pulseada central en torno a Córdoba. José Manuel de la Sota está alineado con el hombre de Tigre, pero el ascendente vicegobernador Martín Llaryora tiene línea directa con el salteño, igual que la fueguina Roxana Bertone, hasta ahora la más comprometida con su candidatura. La apuesta de Urtubey es lograr que Juan Schiaretti sea el gran articulador de su proyecto presidencial, que logre encolumnar a la mayor cantidad de gobernadores. Se verá.
 
El lado B de la apuesta por la polarización es evidente, basta mirar la evolución del dólar en la última semana, que obligó al Banco Central a quemar 1800 millones de las reservas. El sensor más fino para detectar problemas en la Argentina es la moneda estadounidense. Si se escapa y centraliza la agenda es señal que el Gobierno está haciendo algo mal, por acción u omisión. Con culpa o sin ella. No tiene importancia discutirlo.
 
Si Cristina termina ganando las elecciones el macrismo habrá logrado atenuar la amenaza de Massa a cambio de instalar una mucho más grave: el regreso de la ex presidenta al poder. ¿Quién puede creer que si triunfa no se tentará con intentarlo?
 
Y es ahí donde la estrategia oficial revela su costado menos encantador. La Argentina necesita como el agua un acuerdo político que la estabilice, en un sendero de desarrollo posible. Eso implica trabajar para que las alternativas compartan un marco de valores o al menos el diagnóstico de los problemas.
 
Es acaso esa la tarea más importante de un gobierno de transición. Una categoría que Macri encarna por definición, al ser el hombre al que le tocó suceder a un régimen populista agotado.
 
Esto no significa que su rol en la política deba consumirse en un mandato, sino algo mucho más importante que los años que le toquen en la Casa Rosada: La certeza que su tarea desborda la política clásica de competencia por ganar y mantener el poder, para ser una pieza clave en la edificación de un nuevo sistema.
 
La pregunta más importante es si Macri está dispuesto a ser Adolfo Suárez, el hombre que sacó a España de las catacumbas del franquismo y la metió en un camino de democracia y modernidad económica, que se extendió por tres décadas. Si la respuesta es positiva, la política tiene que volver al centro de la escena y es tiempo que Durán Barba se tome unas merecidas vacaciones.
 
Es bastante obvio que el consultor ecuatoriano ya dio lo mejor de sí. Llegar con la lengua afuera a una elección de medio término que no representaba mayor desafío que ganar o perder un puñado de legisladores, que no van a cambiar nada en términos de mayorías, no parece un trabajo excepcional. En el camino, Macri logró enojar a los que estaban para acordar, como su amigo el gobernador de Córdoba.
 
Y así terminamos celebrando como el gran triunfo cultural de esta campaña, que la gobernadora de Buenos Aires haya apabullado a un panelista de televisión, que se supone representa al kirchnerismo.
 
Si Cristina gana, el país, no ya Cambiemos, tendrá un problema que no tenía. Hasta hace apenas cuatro meses no quería saber nada con volver a competir por un cargo. Y si pierde por un par de puntos, el riesgo será apenas menor. Ese fue el gran aporte de la polarización que idearon en la Casa Rosada.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online
 

Agreganos como amigo a Facebook
24-09-2017 / 11:09
Alrededor de treinta colegios tomados en la ciudad de Buenos Aires. Esto sólo ocurre en la Capital. Como se decía antes. La ciudad con más altos ingresos, con mayores niveles de consumo y más conectada con el mundo es la que promueve más alborotos juveniles. Previsible, según algunos sociólogos.
 
En los colegios de enseñanza media del interior, en escuelas donde la pobreza convive con la violencia y los más tortuosos dramas, esta rebeldía no se manifiesta. Tampoco allí se sabe que haya agrupaciones de izquierda, como que esa afición por la revolución o por lo que ellos creen que es la revolución, fuera un lujo de pibes porteños.
 
Es raro. Las rebeliones se expresan en los colegios de mayor excelencia. El Nacional y el Pellegrini, por ejemplo. En los lugares donde debería levantarse una voz de protesta por la pésima calidad de la enseñanza, el deterioro de los edificios escolares, las agresiones contra los profesores, la violencia latente y manifiesta en los claustros y en los patios, el silencio es absoluto.
 
No me preocupan los chicos, me preocupan los grandes. Políticos que sospechan que van a ser diputados o senadores alentando el jolgorio; padres que suponen que se reconciliarán con sus hijos o sus propios sueños juveniles, mostrándose comprensivos y "piolas"; profesores que recuperan la estatura de Peter Pan y la sensualidad de algún personaje de Nabokov, sumándose a la excitación y el alboroto.
 
¿Y los chicos? Los chicos nada. Se divierten, practican la deliciosa y cálida fraternidad de la rebeldía, juegan a la revolución, sabiendo o sospechando que se trata de eso, de jugar, de excitarse, de lastimar y ser lastimados. Supongo que si la decisión de las autoridades educativas de la ciudad de Buenos Aires hubiera sido la opuesta, habrían encontrado motivos para hacer lo mismo que están haciendo, porque lo que importa es contradecir, discutir lo establecido, impugnar a los mayores.
 
Si además, a ese ejercicio se le suman argumentos ideológicos, políticos y estéticos mucho mejor. Siempre es más elegante, más culto, más fino si se quiere, otorgarle al quilombo alguna trascendencia que lo justifique. El Che y Ceratti; Charlie García y Marx; Rimbaud y Trotsky, pueden llegar a ser una ensalada exquisita. Por lo menos, visualmente, el espectáculo es tentador.
24-09-2017 / 11:09
En la Casa Rosada, hasta las paredes lo repiten: "Mauricio Macri está más preocupado por el caso de la desaparición de Santiago Maldonado que por Cristina Fernández".
 
La afirmación se basa -y a la vez demuestra- en que el Presidente le atribuye una alta credibilidad a las encuestas que lee y a los informes reservados que recibe de sus asesores políticos.
 
Si bien sobre el caso Maldonado esos sondeos indican que no tendrá incidencia significativa en la intención de voto del electorado que irá a las urnas el 22 de octubre, Macri está inquieto por el ruido que esa desaparición hace sobre su imagen en el exterior.
 
Tuvo ya varias alertas y la última fue de la vicepresidente Gabriela Michetti, quien le transmitió lo que se habla en el mundo diplomático tras su paso por la reciente Asamblea de la ONU.
 
Un Macri irritado y molesto se pasó la semana instando a sus funcionarios a actuar con rapidez para revertir la pasividad e ineficiencia que el Gobierno ha mostrado hasta ahora. Esa actitud de firmeza tuvo resultados.
 
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien venía sumando un collar de declaraciones fallidas, desapareció de los medios y se llamó a silencio, como lo reclamaba buena parte del gabinete.
 
La otra consecuencia fue el apartamiento del juez de la causa, Guido Otranto, y la designación en su lugar del juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, quien tendrá dedicación exclusiva en el caso Maldonado.
 
Esa movida fue realizada por la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia luego de una serie de conversaciones y pedidos que involucraron desde el ministro de Justicia, Germán Garavano, hasta el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
 
El presidente Macri no quiere entregar trofeos a la oposición, pero tarde o temprano este caso costará sus uniformes a un par de jerárquicos de Gendarmería y, más diluido en el tiempo, Patricia Bullrich tendrá un nuevo destino. 

23-09-2017 / 17:09
23-09-2017 / 10:09
La tasa de empleo, que es aquella que mide el porcentaje de personas ocupadas sobre el total de la población, cayó en el segundo trimestre del año tanto a nivel país como en los principales distritos.
 
Para el agregado nacional, la baja fue de 41,7 a 41,5 por ciento respecto del mismo período de 2016, de acuerdo a los datos del Indec. En el conurbano bonaerense el descenso fue mayor, de 40,5 a 40,0 por ciento, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 51,4 a 51,3.
 
En la región Cuyo el empleo retrocedió de 40,4 a 40,1 por ciento; en el Noreste, de 38,5 a 38,1, y en la Patagonia, de 41,0 a 39,7. La ocupación se mantuvo estable en la región Pampeana, con 41,4 por ciento, y solo aumentó en el Noroeste, de 39,6 a 40,6 por ciento.
 
La información oficial evidencia que la recuperación económica que promociona el Gobierno como si se hubiera ingresado en una fase de fuerte expansión no alcanza siquiera a mantener la proporción de personas con trabajo en la sociedad.
 
Crecimiento del PIB con deterioro del empleo, aumento de la pobreza y agravamiento de la desigualdad social es un escenario que retrotrae a los argentinos a la experiencia de los 90. Finalmente va quedando claro que lo que estaba del otro lado del túnel que hizo célebre Gabriela Michetti era una vuelta a las pesadillas de aquellos años.
 
La posibilidad de que una aceleración del repunte económico revierta ese proceso de pérdidas materiales y simbólicas para las mayorías se desvanece al conocer los planes del Gobierno para 2018, anticipados en el proyecto de Presupuesto, y en las declaraciones públicas de los funcionarios.
 
Los aumentos de tarifas de luz, gas, colectivos y trenes, presumiblemente también del agua y los combustibles, le darán otra vuelta de rosca a la concentración de la riqueza y reducirán los ingresos disponibles para otros consumos. 

22-09-2017 / 17:09
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar