Cristina cerró la campaña en La Matanza. Llamó a "ponerle un límite al Gobierno para reconstruir la dignidad de la ciudadanía". Sobre Esteban Bullrich, destacó que "decían que era el mejor ministro de Educación de la historia y ahora lo tienen que esconder y hacer callar la boca". "La gente no está nerviosa por las elecciones ni por el dólar, la gente está nerviosa porque no llega a fin de mes.", afirmó. Fue un discurso con mayor contenido político, con un llamado al electorado a "poner un límite (al Gobierno) para reconstruir la dignidad de la ciudadanía".
 
El cierre de la campaña del PRO en la provincia de Buenos Aires tuvo de todo menos al presidente Macri. Como las encuestas le dan muy mal en el Conurbano, el mandatario no volvió a pisar la zona y cerró en Córdoba. En su lugar, la principal referente en el acto fue María Eugenia Vidal, que ocupó el centro de la escena y escondió a los candidatos reales. Con gesto duro y fuerte tono anti K, Vidal dedicó su discurso a atacar a la adversaria de Cambiemos: Cristina.
 
En el cierre de 1País, Sergio Massa llamó a no votar "ni a Macri ni a Cristina". El líder renovador pidió el voto a partidarios e indecisos como una "oportunidad para que el Gobierno no nos siga empobreciendo y no permitir que vuelva la corrupción". Con críticas al macrismo y el cristinismo "con bolsos que volaban desde cada lado de la grieta", Massa pronosticó que "el domingo la gente le va a poner un límite al Gobierno" que "está tapando los problemas con show". Luego afirmó que "cada familia podrá recuperar entre dos mil y dos mil quinientos pesos mensuales con su proyecto de rebajar el IVA a los alimentos, remedios y tarifas".
 
Todos quieren anticipar el resultado porque estamos a ciegas respecto de la elección ya que las encuestas se volvieron muy dudosas. Un punto crucial es cuánto impacta la situación económica en la elección. Un alto porcentaje de votantes se muestra insatisfecho con su nivel de ingresos; otros sostienen que debieron hacer recortes en sus consumos. Existe una polarización en la percepción de la economía que es fenomenal: interesa la vida a fin de mes, allí está la pelea de la elección. El macrismo pide una nueva oportunidad en lo económico y la oposición apela al miedo o la amenaza sobre el futuro económico.
 
En la Madre de Todas las Batallas, la polarización busca instalarse entre el voto miedo por el regreso de Cristina y el voto bronca por el desencanto con los desastrosos resultados de las políticas neoliberales de Macri. Es un factor polarizante, que seguirá funcionando más allá de las PASO, hasta definir las elecciones (de verdad) de octubre.
 
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Nacionales - 11-08-2017 / 10:08
¿LA ECONOMÍA ES LO QUE IMPACTARÁ EN LA ELECCIÓN?

Cierres de campaña de las PASO: Voto Miedo vs. Voto Bronca

Cierres de campaña de las PASO: Voto Miedo vs. Voto Bronca
Cristina sigue encabezando la intención de voto en la provincia de Buenos Aires, superando en más de cuatro puntos a su principal oponente, Esteban Bullrich, de Cambiemos. La situación se ha mantenido estable en los últimos tiempos y CFK mantiene la preeminencia en base a los votos del Gran Buenos Aires, en especial de la Tercera Sección Electoral –La Matanza, Avellaneda, Berazategui, Lomas de Zamora, Lanús, Quilmes, entre otros distritos– y también con el respaldo de los más jóvenes y los más humildes. Cambiemos sigue manteniendo buenos porcentajes en la Primera Sección Electoral –San Isidro, Vicente López, San Fernando y el cordón norte del conurbano–, aunque en ese territorio pelea con 1País, la fuerza que lidera Sergio Massa. Más allá de los diagnósticos, el tigrense mantuvo en estos últimos tiempos su intención de voto, aunque no alcanza a competir por el primer lugar.
La elección del próximo domingo será la primera prueba electoral del gobierno de Mauricio Macri, que busca plebiscitar en la urnas el modelo neoliberal. Es inusual que esto ocurra en unas Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias y no en elecciones generales. En las PASO son todos precandidatos que compiten por quiénes serán los candidatos. Son comicios 'primerizos' que levantó un enorme remolino, en especial en Provincia de Buenos Aires.
 
Cristina cerró la campaña en La Matanza. Llamó a "ponerle un límite al Gobierno para reconstruir la dignidad de la ciudadanía". Sobre Esteban Bullrich, destacó que "decían que era el mejor ministro de Educación de la historia y ahora lo tienen que esconder y hacer callar la boca". "La gente no está nerviosa por las elecciones ni por el dólar, la gente está nerviosa porque no llega a fin de mes.", afirmó. Fue un discurso con mayor contenido político, con un llamado al electorado a "poner un límite (al Gobierno) para reconstruir la dignidad de la ciudadanía".
 
El cierre de la campaña del PRO en la provincia de Buenos Aires tuvo de todo menos al presidente Macri. Como las encuestas le dan muy mal en el Conurbano, el mandatario no volvió a pisar la zona y cerró en Córdoba. En su lugar, la principal referente en el acto fue María Eugenia Vidal, que ocupó el centro de la escena y escondió a los candidatos reales. Con gesto duro y fuerte tono anti K, Vidal dedicó su discurso a atacar a la adversaria de Cambiemos: Cristina.
 
En el cierre de 1País, Sergio Massa llamó a no votar "ni a Macri ni a Cristina". El líder renovador pidió el voto a partidarios e indecisos como una "oportunidad para que el Gobierno no nos siga empobreciendo y no permitir que vuelva la corrupción". Con críticas al macrismo y el cristinismo "con bolsos que volaban desde cada lado de la grieta", Massa pronosticó que "el domingo la gente le va a poner un límite al Gobierno" que "está tapando los problemas con show". Luego afirmó que "cada familia podrá recuperar entre dos mil y dos mil quinientos pesos mensuales con su proyecto de rebajar el IVA a los alimentos, remedios y tarifas".
 
Todos quieren anticipar el resultado porque estamos a ciegas respecto de la elección ya que las encuestas se volvieron muy dudosas. Un punto crucial es cuánto impacta la situación económica en la elección. Un alto porcentaje de votantes se muestra insatisfecho con su nivel de ingresos; otros sostienen que debieron hacer recortes en sus consumos. Existe una polarización en la percepción de la economía que es fenomenal: interesa la vida a fin de mes, allí está la pelea de la elección. El macrismo pide una nueva oportunidad en lo económico y la oposición apela al miedo o la amenaza sobre el futuro económico.
 
En la Madre de Todas las Batallas, la polarización busca instalarse entre el voto miedo por el regreso de Cristina y el voto bronca por el desencanto con los desastrosos resultados de las políticas neoliberales de Macri. Es un factor polarizante, que seguirá funcionando más allá de las PASO, hasta definir las elecciones (de verdad) de octubre.
 
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Las PASO del próximo domingo tienen una incógnita principal: el resultado en la provincia de Buenos Aires.
 
Allí, a pesar de que la gran mayoría de los votantes ya decidió a quién votar, el final sigue abierto; decidirán los márgenes, es decir, los pocos electores que permanecen indecisos y algunos de los que hoy apoyan a 1País, de Sergio Massa, que podrían mudar su preferencia, con mayor probabilidad a Cambiemos.
 
En la provincia más poblada del país, el factor distribuidor de estos votos -pocos pero decisivos- que buscan dónde recalar definitivamente, se basa en la dicotomía entre voto miedo (por el regreso de Cristina Kirchner) y el voto bronca (por el desencanto con los resultados de las políticas del gobierno entre algunos sectores). Es un factor polarizante, que seguirá funcionando más allá de las PASO, hasta definir las elecciones (de verdad) de octubre.
 
El presunto empate que anuncian algunas encuestas no permite enfocar en las recientes novedades en las campañas de los principales candidatos, que podrían ser clave para definir el resultado de las dos elecciones por venir. Veamos.
 
En primer lugar, Cristina Fernández de Kirchner no ha logrado hacer campaña o, mejor dicho, la redujo a los spots y a pocas apariciones fugaces y muy cuidadas entre algunos públicos que le son propicios. Por supuesto, este comportamiento respondió a una necesidad estratégica de no ponerla en situación de responder en los medios a los innumerables casos de corrupción en los que ella y otros miembros del régimen aparecen involucrados, que castigaría sus chances electorales.
 
Esta situación, anómala para una campaña electoral, crea dudas acerca de la capacidad de la ex Presidenta de sostener y acrecentar su voto de aquí a octubre, en un escenario signado por una candidatura de baja intensidad, o de escasa presencia. Es un problema que ella y sus estrategas deberán resolver.
 
El gobierno aprovechó muy bien la ausencia de Cristina Kirchner y desplegó un raid mediático apabullante y altamente efectivo, liderado por María Eugenia Vidal. En pocas semanas el primer candidato a senador de Cambiemos, Esteban Bullrich, multiplicó su nivel de conocimiento en más del 50%, de la mano de la gobernadora, que lo mostró a él y a los demás integrantes de la lista oficialista como parte de "su equipo".
 
El mensaje electoral del oficialismo incorporó contenidos nuevos, como la lucha a las mafias y al narcotráfico, con el propósito de penetrar el conurbano y buscar incorporar votos tradicionalmente peronistas. En el mismo sentido, los estrategas de Cambiemos instruyeron a sus candidatos que dejaran de golpear a la figura de Sergio Massa, con el fin de atraer a una parte de sus votantes, pocos pero potencialmente dispuestos a emigrar a las huestes del oficialismo, vitales para hacer la diferencia.
 
En términos muy generales, cuanto más Sergio Massa se acerque y supere el 20% de los votos, menores chances tendrá el gobierno de ganar la elección en la provincia. Por el contrario, si 1País obtiene, por ejemplo, cerca del 15% de las preferencias totales, determinará que Cambiemos ha tenido éxito en sacarle parte de sus votos y, con ello, es muy probable que supere a Cristina Kirchner.
 
El mensaje de todos los contendientes ya está definido; dirán: ¡GANAMOS! Sí, todos anunciarán que ganaron. El gobierno será la fuerza más votada a nivel nacional. Téngase en cuenta que es la única fuerza política que participa en todo el país, por lo que resulta obvio que será la ganadora. Además, el oficialismo sumará numerosos senadores y diputados nacionales, aunque no tendrá mayoría propia en ninguna de las dos Cámaras.
 
Cambiemos espera triunfar en nueve distritos electorales: Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Santa Cruz, Mendoza, Jujuy y Corrientes. Una meta ambiciosa. También espera ganar o hacer una gran elección en Salta. Habrá que esperar para ver.
 
Cristina Kirchner también dirá ¡Ganamos!, gane o pierda la elección del domingo. Se presentará como una opción al gobierno, a pesar de que, en realidad, su presencia dilatará la "normalización" del justicialismo a nivel nacional.
 
Sergio Massa y Florencio Randazzo dirán que ganaron porque son el futuro, la esperanza, la opción a la "grieta" que -repetirán una vez más- es dañina para el país e insostenible políticamente.
 
Lo interesante de las PASO es que habilitan a todos los candidatos a manifestarse ganadores, aunque pierdan. Son tomadas por ellos como una especie de primera vuelta, en la que todos mantienen la esperanza de salir victoriosos en las elecciones de vedad, es decir, las de octubre.
 
Esto es así porque -hay que recordar- en el turno electoral de octubre próximo no se aplicará el sistema mayoritario (como en la 2da. vuelta de las elecciones presidenciales de 2015), es decir, no participarán únicamente las dos propuestas más votadas ahora sino todos los partidos que superen en esta oportunidad el mínimo de sufragios que establece la ley (1,5%).
 
En otras palabras, si Cambiemos aspira a ganar en octubre en distritos en los que perdió o empató o ganó por poco en las PASO, deberá recurrir a votos de candidatos que seguirán vigentes, que se presentarán nuevamente, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, a una parte de los votos de Sergio Massa y de Florencio Randazzo, ya que los de Cristina Kirchner están muy fidelizados.
 
Por lo tanto, creemos que se profundizará la estrategia del gobierno y sus candidatos de apelar al voto útil y, consecuentemente, seguirá vigente la dicotomía entre voto miedo vs. voto bronca como factor distribuidor principal de las preferencias marginales, que son las que definirán la elección.
 
El desafío mayor es para la ex presidenta, cuyas preferencias se han mantenido estables y no ha logrado perforar su techo, que es bajo. Habrá que ver qué pasa en las PASO.
 
El gobierno tiene chances de ganar las elecciones en la provincia de Buenos Aires en las PASO, que se incrementarán para las elecciones de octubre. Adicionalmente, prevemos para el domingo una polarización entre las dos fuerzas más votadas, es decir, que juntas sumarán cerca del 70% sufragios.
 
Las PASO servirán también para dilucidar hasta qué punto existe o tiene peso el llamado voto "vergüenza", en especial en el principal distrito electoral, y el impacto real de la (por ahora) tenue recuperación económica, sobre todo en el conurbano peronista, donde pareciera dilatar su aparición.
 
En la Ciudad de Buenos Aires se sabe que ganará el oficialismo. La novedad es la capacidad del PRO de reinventarse en un distrito propio y que le es leal, a partir de la ampliación de su propuesta electoral con la incorporación activa de Lilita Carrió; una estrategia inteligente que denota reflexión y, sobre todo, liderazgo del jefe comunal, Horacio Rodríguez Larreta.
 
La combinación Larreta-Carrió permite amalgamar dos elementos o dimensiones que tradicionalmente estuvieron divorciados en la política argentina: la obra pública y la buena gestión, representada por el primero, y la lucha a la corrupción, encarnada por la segunda. Una combinación potente y ganadora.
 
Consideramos que este "matrimonio" político favorecerá a Larreta, Carrió y Macri. No imaginamos, como sostienen muchos analistas, que la esperada victoria holgada de Carrió vaya a generar cambios en los liderazgos y acelere la competencia interna que lleve a fracturas o alternancias inmediatas.
 
Sin embargo, esta nueva situación genera algunas notas de color, como la que protagoniza la mismísima Carrió, que mientras se suma y abraza una típica campaña de clara estética "duranbarbista" en el distrito capitalino, sostiene que rechaza las recetas del consultor ecuatoriano; una concesión del PRO para evitar exaltar a su potente aliada que, como se sabe, es (en estos temas) de paciencia corta y de palabra contundente y taquillera.
 
Por Matteo Goretti. Consultor.
 
Fuentes: Urgente24, Página12, La Nación y La Opinión Popular  
 

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21-11-2017 / 09:11
Por más que se busquen eufemismos para la división cada vez más fuerte que se da en la Argentina, un clima que se parece mucho al antiperonismo crece de forma agigantada con el show de presos que Cambiemos le ofrece a la platea en horario central.
 
Nada está librado al azar, y más que una estrategia de marketing, el oficialismo le apunta a la oposición con una política de destrucción total. Solo sobrevivirán aquellos que capitulen de forma incondicional.
 
"A los amigos, todo; al enemigo, ni justicia". Paradójicamente, aquellas palabras de Perón cuando le ponía sello propio a las citas de Mao, cobran total literalidad hoy en manos de quienes buscan desterrar al peronismo del menú de opciones de los votantes.
 
Ya no es necesario quemar los bustos ni prohibir el movimiento. Hoy alcanza con un celular que "casualmente" graba a los referentes opositores esposados, con chaleco y casco, o en las celdas donde han sido recluidos.
 
El mensaje es claro: Esto le espera a todos aquellos que están sospechados de corrupción. Hoy alcanza con "sospechados", porque para muchos de ellos todavía no hubo juicio ni sentencia. A esa te la debo.
 
Pero eso no es lo importante. Pocos pondrían las manos en el fuego por los "presos". El verdadero objetivo es mostrar que cualquier cosa que esté relacionada con el peronismo está sospechada de corrupción. Y ahí aparece un problema serio para la sociedad. En la Argentina hay peronistas.
 
Por más que las elecciones hayan sido contundentemente amarillas, hay peronistas que no tienen nada que ver con Boudou, De Vido, López o Baez. Y muchos de esos peronistas no claudicarán sus banderas por más desfile de chalecos antibala que le pongan en horario prime time de la televisión.

21-11-2017 / 09:11
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