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Nacionales - 07-08-2017 / 09:08

Los tres miedos de Cambiemos para las PASO

Los tres miedos de Cambiemos para las PASO
Mauricio Macri.
Los miedos del Gobierno de Mauricio Macri a una semana de las PASO se perciben tanto en los despachos oficiales  como en la Casa Rosada y en las oficinas de la Gobernación de la provincia de Buenos Aire. Sucede que, si bien se calcula un triunfo de Cambiemos a nivel nacional, en la provincia gobernada por María Eugenia Vidal no se especula con el mismo panorama. Tanto el presidente Macri, como la gobernadora dudan de una virtual victoria en territorio bonaerense.
 
los temores que acechan a los funcionarios pasan por tres cuestiones claves. En primera instancia, la cantidad de votantes que concurran a las urnas el próximo domingo. Si bien las primarias son obligatorias, la falta de interés por las elecciones ha sido un denominador común, según confiaron fuentes oficiales.
 
El segundo temor pasa por los indecisos, un 17%. De esta masa de votantes podría inclinarse la balanza. ¿Podrían ir a otras opciones como Sergio Massa y Florencio Randazzo? Pero, el principal temor es la distancia que pueda sacar Cristina con Unidad Ciudadana. Si sobrepasa el techo de 35% que tiene, según las encuestas de la Rosada, será un golpe duro.
 
"Estamos en un empate técnico", les soltó Macri el jueves pasado a los candidatos a concejales cuando los recibió en un almuerzo. Ellos están preocupados principalmente porque en sus distritos, donde gobierna el PJ, la situación económica no los alienta. "Vamos a ganar en octubre pero las PASO son una incógnita", le expresó Vidal al diario Perfil.
 
Según ese medio, los temores que acechan a los funcionarios pasan por tres cuestiones claves. En primera instancia, la cantidad de votantes que concurran a las urnas el próximo domingo. Según datos de 2015, el nivel de participación alcanzó el 74%.
 
En el macrismo razonan que, teniendo en cuenta que el voto duro de Cristina Kirchner es de nueve cada diez votantes, haya seguidores de Cambiemos que no vayan a votar. Si bien las primarias son obligatorias, la falta de interés por las elecciones ha sido un denominador común, según confiaron fuentes oficiales.
 
El segundo temor pasa por los indecisos. Una encuesta de Isonomía y una de Giaccobbe arrojaron un 17% y un 12% respectivamente. De esta masa de votantes podría inclinarse la balanza. ¿Podrían ir a otras opciones como Sergio Massa y Florencio Randazzo? Por allí pasa el eje que abre una incógnita.
 
Otros funcionarios que trabajan en Casa Rosada son poco optimistas, una condición que contrasta con los buenos augurios que suele imprimir el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
 
Afirman que una derrota bonaerense se presenta como la primera opción y que, en todo caso, el principal temor es la distancia que pueda sacar CFK con Unidad Ciudadana. Si sobrepasa el techo de 35% que tiene, según las encuestas de la Rosada, será un golpe duro.
 
En las últimas horas, Pepe Albistur, uno de los asesores de la ex presidenta, exhibía con orgullo un sondeo con Cristina en 39%. Un temor secundario a éste es que Massa crezca y alcance el 25%, con un margen estrecho con Cambiemos.
 
Por su lado, en el piso 19 de la sede porteña del Banco Provincia, el jefe de campaña y principal armador  de Vidal, Federico Salvai, luce esperanzado pero realista. Apuntó sus cañones a reforzar la primera y la tercera sección electoral.
 
Mientras degustaba un yogur light, les deslizó a sus asesores en estos días que en octubre se puede consolidar un escenario triunfalista pero que las primarias tienen un signo de pregunta para Cambiemos en la Provincia.
 
Otro de los hombres fuertes de la gobernadora, Federico Suárez (Comunicación), no pierde la esperanza: le expresó a la mesa de campaña que con un buen caudal de votantes participando y un Massa "desinflado" aumentan las chances de quedar mano a mano con Cristina, para ganarle en octubre.
 
Justamente, en este marco, tanto en el bloque de diputados como en varios despachos oficiales se escucharon críticas solapadas a la falta de política territorial. La misma crítica que arrancó Emilio Monzó el año pasado, fuera de micrófono, y lo llevó al aislamiento de los círculos del poder macrista.
 
Fuente: Perfil
 
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24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
La Opinión Popular

22-06-2018 / 10:06
La humillante goleada de 3 a 0 sobre la selección de Lionel Messi ha dejado a todos los argentinos entre la decepción y la bronca. Evidentemente, todo el país tiene los ojos puestos en la Copa del Mundo que se disputa en Rusia, y eso el gobierno de Mauricio Macri lo sabe, por ello, desde la Casa Rosada esperaban poder celebrar una victoria de la selección Argentina este jueves, y así bajar la tensión en un ambiente de fuerte malhumor social por la crisis económica que está atravesando Cambiemos y que afecta, principalmente, el bolsillo de la gente.
 
La derrota humillante con Croacia, que dejó a la Selección argentina con un pie afuera del Mundial, caló hondo en el Gobierno, en donde reconocen que el fracaso del equipo de Messi afectará negativamente el humor social. Admitieron además que la caída cayó "pésima"" entre los funcionarios. De todos modos, en el Poder Ejecutivo creen que todos estos efectos negativos se evaporarán si la Selección termina clasificando el martes a octavos de final.
 
Sin embargo, la caída de la Selección no contribuye para nada a recrear expectativas positivas en un momento que se intenta dejar atrás la crisis del dólar, pero se mantiene una situación delicada en la que por el ajuste neoliberal en curso empiezan a dar señales de un mayor costo social, como la fuerte suba del desempleo conocida este jueves.
 
Con un detalle particular: el presidente Macri es un dirigente que proviene del fútbol y estuvo directamente involucrado en la construcción de la nueva conducción de la AFA, en la que bloqueó el arribo de Marcelo Tinelli y terminó arribando a una solución de compromiso con el moyanista Claudio "Chiqui" Tapia, que incluyó la inclusión en la conducción a su sucesor en Boca y amigo personal, Daniel Angelici.
 
Este resultado sin duda es desfavorable para un Presidente que estuvo toda su carrera ligado al fútbol, sumado a que el pasado mes de febrero se reunió con el presidente de la AFA, "Chiqui" Tapia, en donde dialogaron sobre la "preparación de la selección" para el Mundial de Rusia 2018. Sin duda, la dirigencia de la AFA no encuentra el rumbo y ahora su crisis se traslada a un equipo que, teniendo incluso a uno de los mejores jugadores del mundo, no puede ganar un partido. Y al Gobierno de los CEOs que ha utilizado el Mundial para tratar de tapar los problemas y subir el ánimo de la gente.
 
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