La Opinión Popular
                  13:46  |  Miércoles 18 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 03-08-2017 / 19:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 04/08/1893 DERROTAN AL GOBIERNO PROVINCIAL Y ASUME MARIANO CANDIOTI

Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe

Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Ejército Revolucionario Radical, con sus boinas blancas (1893).
En 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre, organizó una insurrección armada, la "Revolución del 90", que terminó derrotada pero llevó a la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el vice Carlos Pellegrini.
 
La Unión Cívica se preparó para la elecciones presidenciales de 1891, proclamando candidato a Mitre. Inmediatamente Julio A. Roca, buscó dividir a la oposición ofreciéndole a Mitre encabezar una fórmula de unidad nacional. Leandro Alem rompió la Unión Cívica y fundó la Unión Cívica Radical, que proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente.
 
Ante la evidencia del apoyo popular que tenía la UCR, Pellegrini denunció falsamente un complot radical para tomar el poder y asesinar a los líderes oficialistas. Se decretó el estado de sitio y se detuvo a los jefes radicales, entre ellos Alem. En esas condiciones represivas y sin la participación de la UCR, las elecciones las ganó el candidato oficialista Luis Sáenz Peña.
 
Ante la evidencia de que el gobierno nacional impediría por todos los medios su acceso al poder mediante elecciones, la UCR comenzó a preparar un nuevo levantamiento armado. La Revolución se dispuso entre Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle, a espaldas de Alem.
 
El 30 de julio estalló la revolución en Santa Fe. Luego de varios días de luchas sangrientas, finalmente derrotan al gobierno provincial y el 04 de agosto de 1893 asume el gobierno el radical Mariano Candioti. Entre los líderes revolucionarios se encontraba Lisandro de la Torre.
 
Por su parte, la revolución en la provincia de Buenos Aires, dirigida por Hipólito Yrigoyen, fue la mejor organizada y la más poderosa. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados, y el día 08 de agosto tomó la capital e instaló como gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano.
 
A pesar que la revolución triunfó en varias provincias, una serie de errores la llevaron finalmente a la derrota. El 25 de agosto la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente.
 
La Opinión Popular

La Revolución de 1893 en Argentina fueron en realidad dos insurrecciones cívico-militares dirigida por la Unión Cívica Radical. La primera dirigida por Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle, comenzó el 28 de julio y fue derrotada el 25 de agosto. La segunda, dirigida por Leandro Alem, quien llegó a ser proclamado presidente de la Nación, comenzó el 7 de septiembre y fue derrotada el 1 de octubre.
 
En 1890, la recién creada Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre, organizó ese año una insurrección armada, la Revolución del 90, que terminó derrotada pero llevó a la renuncia del entonces presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el vice-presidente Carlos Pellegrini.
 
Entonces la Unión Cívica se preparó para la elecciones presidenciales de 1891, proclamando candidato a Bartolomé Mitre. Inmediatamente el todopoderoso y astuto jefe del oficialista Partido Autonomista Nacional, Julio A. Roca, buscó dividir a la oposición ofreciéndole en privado a Mitre encabezar una fórmula de unidad nacional. Ante la aceptación del acuerdo por parte de Mitre, Leandro Alem rompió la Unión Cívica y fundó la Unión Cívica Radical, que proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente.
 
Ante la evidencia del apoyo popular que tenía la Unión Cívica Radical, una semana antes de las elecciones, el 2 de abril de 1892, el presidente Carlos Pellegrini denunció falsamente un complot radical para tomar el poder y asesinar a los principales líderes oficialistas. Pellegrini decretó el estado de sitio y detuvo a los principales líderes radicales, entre ellos Leandro Alem. En esas condiciones represivas y sin la participación de la Unión Cívica Radical, se realizaron las elecciones del 10 de abril en las que resultó elegido presidente el candidato oficialista Luis Sáenz Peña por el Partido Autonomista Nacional.
 
Por entonces, las características del régimen electoral argentino fundado en el "voto cantado", y las amplias facultades represivas con las que contaba el Presidente de la Nación (intervención de provincias, estado de sitio, control de las fuerzas armadas y de seguridad), condicionaban severamente las posibilidades de acceso al poder mediante elecciones libres.
 
Una vez liberados los líderes radicales, y ante la evidencia de que el gobierno nacional volvería a impedir por todos los medios su acceso al poder mediante elecciones, la Unión Cívica Radical comenzó a reorganizarse y preparar un nuevo levantamiento armado.
 
También por entonces emergió con fuerza una fuerte oposición entre Alem y su sobrino, Hipólito Yrigoyen, quien ya controlaba las fuerzas radicales en la Provincia de Buenos Aires y desconfiaba de la capacidad de organización y negociación política que había mostrado su tío en los últimos años. La Unión Cívica Radical se dividió entonces entre los rojos que apoyaban a Alem, y los líricos que apoyaban a Yrigoyen.
 
Finalmente, en 1893 Aristóbulo del Valle, líder histórico de los cívicos y hermano de acción política de Alem, debido a la debilidad del anciano presidente Luis Sáenz Peña, se incorporó al gobierno nacional como Ministro de Guerra y las funciones estratégicas de un primer ministro, incluyendo el mando de las tropas, lo que ponía a la Unión Cívica Radical en inmejorables condiciones para acceder al poder.
 
 
La primera insurrección: Yrigoyen (julio-agosto) 
 
La Revolución se preparó entre Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle a espaldas de Alem. Yrigoyen y Del Valle compartían, en contra del resto de los radicales, el convencimiento de que la UCR no debía tomar el poder nacional por medio de un golpe de estado como el fallido de 1890 que interrumpiera la legalidad constitucional, sino mediante insurrecciones provinciales, que llevaran a la intervención de las provincias y la realización de elecciones libres.
 
El 28 de julio comenzó la revolución en San Luis dirigida por Teófilo Saa. Los revolucionarios tomaron rápidamente todas las reparticiones oficiales y obligaron al gobernador a renunciar instalándose Saa como gobernador provisorio.
 
El 30 de julio estalló la revolución en Santa Fe. Luego de varios días de luchas sangrientas, finalmente derrotan al gobierno provincial y el 4 de agosto asume el gobierno el radical Mariano Candioti. Entre los líderes revolucionarios se encontraba también Lisandro de la Torre.
 
La revolución en la provincia de Buenos Aires, dirigida por Hipólito Yrigoyen, fue la mejor organizada y la más poderosa. Se inició en la madrugada del 30 de julio simultáneamente en 82 ciudades. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados, bajo el mando directo de Marcelo T. de Alvear primero y de Martín Yrigoyen, después. El cuartel general en se había instalado en Temperley, en las proximidades de la ciudad de Buenos Aires. La revolución triunfó en todas partes en la provincia. El día 8 de agosto tomó la capital e instaló como gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano.
 
Cuando ya se celebraba el triunfo de la revolución, sus dirigentes cometen errores garrafales que la llevaron a la derrota. En primer lugar, Aristóbulo del Valle, el hombre fuerte del gobierno entonces, se negó a dar un golpe de estado y desplazar al presidente Sáenz Peña, como le reclamaba Leandro Alem y el grueso de los dirigentes radicales, aunque contaba con el apoyo de Yrigoyen quien también se oponía a tomar el poder nacional mediante un golpe de estado.
 
Del Valle se negaba a violar la Constitución y preparó un plan legal, por el cual intervenía las principales provincias y garantizaba elecciones libres. El Senado aprobó las intervenciones, pero la Cámara de Diputados no, y de ese modo hizo fracasar el plan de Aristóbulo del Valle.
 
El segundo error garrafal se produjo cuando Hipolíto Yrigoyen liberó a Carlos Pellegrini, uno de los líderes clave del autonomismo oficialista, que había sido apresado en Haedo por los revolucionarios. Una vez liberado, Pellegrini se dirigió a la capital y reorganizó las fuerzas del oficialismo.
 
Finalmente, el tercer error garrafal se produjo cuando, inexplicablemente, Aristóbulo del Valle decidió abandonar la Casa Rosada y dirigirse a Temperley donde estaba acampado el ejército radical revolucionario para estar presente en el momento de la entrega de las armas. Pero el 11 de agosto, con Aristóbulo del Valle ausente de la casa de gobierno, Pellegrini y Roca aprovechan astutamente los proyectos de intervención que aquel había mandado al Congreso, para hacer aprobar la intervención de las provincias de Buenos Aires, San Luis y Santa Fe, ahora en poder de gobiernos revolucionarios.
 
Cuando el radicalismo se enteró de la intervención, la única alternativa era que Aristóbulo del Valle diera un golpe de estado, desconociera la ley del Congreso y marchara a Buenos Aires con el ejército radical. Alem se lo pidió encarecidamente. Pero entonces predominaron los principios legales de Aristóbulo del Valle y presentó su renuncia al gabinete el 12 de agosto, siendo reemplazado por el roquista Manuel Quintana.
 
El 25 de agosto el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente.
 
Fuente: Wikipedia

Agreganos como amigo a Facebook
Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Milicianos durante la Revolución Radical de 1893 frente a las puertas de la Farmacia del Rosario. Entre los presentes se encuentran (de izq. a der.) Marcelo T. de Alvear, José Crotto, Enrique Pérez, Luis N. Basaíl, Tomás Valleé, Mariano de la Riestra y otros.
Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Revolución de Rosario de Santa Fe, 30 de julio de 1893.
17-10-2017 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
La Opinión Popular

17-10-2017 / 19:10
17-10-2017 / 19:10
"Esa gente me recuerda las murgas de carnaval, también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados.

¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre?  ¿O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco?".

María Rosa Oliver, escritora del grupo "Sur" y camarada de ruta del Partido Comunista, opina así sobre los trabajadores del 17 de octubre de 1945.
  
Escribe Blas García
 
Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relatamos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminaron en el histórico 17.


Relacionadas:


Crónicas de un día histórico para los trabajadores y el pueblo argentino
El 16 de octubre, la Central Obrera declara un Paro General en todo el país por la libertad de Juan Perón
Juan Perón prepara su retorno y comienza a crecer la agitación en la clase trabajadora
La situación del coronel Perón se torna incierta
El coronel Juan Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Comunistas y Socialistas: Ala Izquierda del Frente Oligárquico en Octubre de 1945
Perón: Del Poder a la Cárcel de Martín García
El 10 de octubre, el Coronel Juan Perón y los trabajadores contraatacan
El 9 de octubre de 1945, el Coronel Perón renuncia a todos sus cargos
Nacimiento de Juan Perón y de la Nueva Argentina

16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudodemocráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional, de Eva y Juan Perón, rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores populares. Una Nueva Argentina con el Pueblo de protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de Resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado que debemos realizarlo plenamente hoy cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, para aplicar sus políticas neoliberales de injusticia social.
 
Las medidas económicas del macrismo están inspiradas en el neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por las armas en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y por los votos en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias, que aumentan la injusticia quitando derechos sociales y agrandan la dependencia con el fuerte endeudamiento, siempre fracasaron, provocando resistencias populares y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico-social injusto y la necesidad de dar pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

Relacionadas:
 
El 16 de octubre, la Central Obrera declara un Paro General en todo el país por la libertad de Juan Perón
Juan Perón prepara su retorno y comienza a crecer la agitación en la clase trabajadora
La situación del coronel Perón se torna incierta
El coronel Juan Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Comunistas y Socialistas: Ala Izquierda del Frente Oligárquico en Octubre de 1945
Perón: Del Poder a la Cárcel de Martín García
El 10 de octubre, el Coronel Juan Perón y los trabajadores contraatacan
El 9 de octubre de 1945, el Coronel Perón renuncia a todos sus cargos
Nacimiento de Juan Perón y de la Nueva Argentina

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar