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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Sociedad e Interés General - 03-08-2017 / 19:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 04/08/1893 DERROTAN AL GOBIERNO PROVINCIAL Y ASUME MARIANO CANDIOTI

Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe

Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Ejército Revolucionario Radical, con sus boinas blancas (1893).
En 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre, organizó una insurrección armada, la "Revolución del 90", que terminó derrotada pero llevó a la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el vice Carlos Pellegrini.
 
La Unión Cívica se preparó para la elecciones presidenciales de 1891, proclamando candidato a Mitre. Inmediatamente Julio A. Roca, buscó dividir a la oposición ofreciéndole a Mitre encabezar una fórmula de unidad nacional. Leandro Alem rompió la Unión Cívica y fundó la Unión Cívica Radical, que proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente.
 
Ante la evidencia del apoyo popular que tenía la UCR, Pellegrini denunció falsamente un complot radical para tomar el poder y asesinar a los líderes oficialistas. Se decretó el estado de sitio y se detuvo a los jefes radicales, entre ellos Alem. En esas condiciones represivas y sin la participación de la UCR, las elecciones las ganó el candidato oficialista Luis Sáenz Peña.
 
Ante la evidencia de que el gobierno nacional impediría por todos los medios su acceso al poder mediante elecciones, la UCR comenzó a preparar un nuevo levantamiento armado. La Revolución se dispuso entre Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle, a espaldas de Alem.
 
El 30 de julio estalló la revolución en Santa Fe. Luego de varios días de luchas sangrientas, finalmente derrotan al gobierno provincial y el 04 de agosto de 1893 asume el gobierno el radical Mariano Candioti. Entre los líderes revolucionarios se encontraba Lisandro de la Torre.
 
Por su parte, la revolución en la provincia de Buenos Aires, dirigida por Hipólito Yrigoyen, fue la mejor organizada y la más poderosa. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados, y el día 08 de agosto tomó la capital e instaló como gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano.
 
A pesar que la revolución triunfó en varias provincias, una serie de errores la llevaron finalmente a la derrota. El 25 de agosto la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente.
 
La Opinión Popular

La Revolución de 1893 en Argentina fueron en realidad dos insurrecciones cívico-militares dirigida por la Unión Cívica Radical. La primera dirigida por Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle, comenzó el 28 de julio y fue derrotada el 25 de agosto. La segunda, dirigida por Leandro Alem, quien llegó a ser proclamado presidente de la Nación, comenzó el 7 de septiembre y fue derrotada el 1 de octubre.
 
En 1890, la recién creada Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre, organizó ese año una insurrección armada, la Revolución del 90, que terminó derrotada pero llevó a la renuncia del entonces presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el vice-presidente Carlos Pellegrini.
 
Entonces la Unión Cívica se preparó para la elecciones presidenciales de 1891, proclamando candidato a Bartolomé Mitre. Inmediatamente el todopoderoso y astuto jefe del oficialista Partido Autonomista Nacional, Julio A. Roca, buscó dividir a la oposición ofreciéndole en privado a Mitre encabezar una fórmula de unidad nacional. Ante la aceptación del acuerdo por parte de Mitre, Leandro Alem rompió la Unión Cívica y fundó la Unión Cívica Radical, que proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente.
 
Ante la evidencia del apoyo popular que tenía la Unión Cívica Radical, una semana antes de las elecciones, el 2 de abril de 1892, el presidente Carlos Pellegrini denunció falsamente un complot radical para tomar el poder y asesinar a los principales líderes oficialistas. Pellegrini decretó el estado de sitio y detuvo a los principales líderes radicales, entre ellos Leandro Alem. En esas condiciones represivas y sin la participación de la Unión Cívica Radical, se realizaron las elecciones del 10 de abril en las que resultó elegido presidente el candidato oficialista Luis Sáenz Peña por el Partido Autonomista Nacional.
 
Por entonces, las características del régimen electoral argentino fundado en el "voto cantado", y las amplias facultades represivas con las que contaba el Presidente de la Nación (intervención de provincias, estado de sitio, control de las fuerzas armadas y de seguridad), condicionaban severamente las posibilidades de acceso al poder mediante elecciones libres.
 
Una vez liberados los líderes radicales, y ante la evidencia de que el gobierno nacional volvería a impedir por todos los medios su acceso al poder mediante elecciones, la Unión Cívica Radical comenzó a reorganizarse y preparar un nuevo levantamiento armado.
 
También por entonces emergió con fuerza una fuerte oposición entre Alem y su sobrino, Hipólito Yrigoyen, quien ya controlaba las fuerzas radicales en la Provincia de Buenos Aires y desconfiaba de la capacidad de organización y negociación política que había mostrado su tío en los últimos años. La Unión Cívica Radical se dividió entonces entre los rojos que apoyaban a Alem, y los líricos que apoyaban a Yrigoyen.
 
Finalmente, en 1893 Aristóbulo del Valle, líder histórico de los cívicos y hermano de acción política de Alem, debido a la debilidad del anciano presidente Luis Sáenz Peña, se incorporó al gobierno nacional como Ministro de Guerra y las funciones estratégicas de un primer ministro, incluyendo el mando de las tropas, lo que ponía a la Unión Cívica Radical en inmejorables condiciones para acceder al poder.
 
 
La primera insurrección: Yrigoyen (julio-agosto) 
 
La Revolución se preparó entre Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle a espaldas de Alem. Yrigoyen y Del Valle compartían, en contra del resto de los radicales, el convencimiento de que la UCR no debía tomar el poder nacional por medio de un golpe de estado como el fallido de 1890 que interrumpiera la legalidad constitucional, sino mediante insurrecciones provinciales, que llevaran a la intervención de las provincias y la realización de elecciones libres.
 
El 28 de julio comenzó la revolución en San Luis dirigida por Teófilo Saa. Los revolucionarios tomaron rápidamente todas las reparticiones oficiales y obligaron al gobernador a renunciar instalándose Saa como gobernador provisorio.
 
El 30 de julio estalló la revolución en Santa Fe. Luego de varios días de luchas sangrientas, finalmente derrotan al gobierno provincial y el 4 de agosto asume el gobierno el radical Mariano Candioti. Entre los líderes revolucionarios se encontraba también Lisandro de la Torre.
 
La revolución en la provincia de Buenos Aires, dirigida por Hipólito Yrigoyen, fue la mejor organizada y la más poderosa. Se inició en la madrugada del 30 de julio simultáneamente en 82 ciudades. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados, bajo el mando directo de Marcelo T. de Alvear primero y de Martín Yrigoyen, después. El cuartel general en se había instalado en Temperley, en las proximidades de la ciudad de Buenos Aires. La revolución triunfó en todas partes en la provincia. El día 8 de agosto tomó la capital e instaló como gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano.
 
Cuando ya se celebraba el triunfo de la revolución, sus dirigentes cometen errores garrafales que la llevaron a la derrota. En primer lugar, Aristóbulo del Valle, el hombre fuerte del gobierno entonces, se negó a dar un golpe de estado y desplazar al presidente Sáenz Peña, como le reclamaba Leandro Alem y el grueso de los dirigentes radicales, aunque contaba con el apoyo de Yrigoyen quien también se oponía a tomar el poder nacional mediante un golpe de estado.
 
Del Valle se negaba a violar la Constitución y preparó un plan legal, por el cual intervenía las principales provincias y garantizaba elecciones libres. El Senado aprobó las intervenciones, pero la Cámara de Diputados no, y de ese modo hizo fracasar el plan de Aristóbulo del Valle.
 
El segundo error garrafal se produjo cuando Hipolíto Yrigoyen liberó a Carlos Pellegrini, uno de los líderes clave del autonomismo oficialista, que había sido apresado en Haedo por los revolucionarios. Una vez liberado, Pellegrini se dirigió a la capital y reorganizó las fuerzas del oficialismo.
 
Finalmente, el tercer error garrafal se produjo cuando, inexplicablemente, Aristóbulo del Valle decidió abandonar la Casa Rosada y dirigirse a Temperley donde estaba acampado el ejército radical revolucionario para estar presente en el momento de la entrega de las armas. Pero el 11 de agosto, con Aristóbulo del Valle ausente de la casa de gobierno, Pellegrini y Roca aprovechan astutamente los proyectos de intervención que aquel había mandado al Congreso, para hacer aprobar la intervención de las provincias de Buenos Aires, San Luis y Santa Fe, ahora en poder de gobiernos revolucionarios.
 
Cuando el radicalismo se enteró de la intervención, la única alternativa era que Aristóbulo del Valle diera un golpe de estado, desconociera la ley del Congreso y marchara a Buenos Aires con el ejército radical. Alem se lo pidió encarecidamente. Pero entonces predominaron los principios legales de Aristóbulo del Valle y presentó su renuncia al gabinete el 12 de agosto, siendo reemplazado por el roquista Manuel Quintana.
 
El 25 de agosto el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente.
 
Fuente: Wikipedia

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Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Milicianos durante la Revolución Radical de 1893 frente a las puertas de la Farmacia del Rosario. Entre los presentes se encuentran (de izq. a der.) Marcelo T. de Alvear, José Crotto, Enrique Pérez, Luis N. Basaíl, Tomás Valleé, Mariano de la Riestra y otros.
Triunfa la revolución radical de 1893 en Santa Fe
Revolución de Rosario de Santa Fe, 30 de julio de 1893.
13-12-2017 / 18:12
12-12-2017 / 19:12
La matanza fue perpetrada el 13 de diciembre de 1976 por una patrulla del Ejército contra 22 presos políticos secuestrados a los que previamente habían arrancado de la cárcel de Resistencia y centros clandestinos de detención, de los cuales hay varios que aún están desaparecidos.

El Ejército argumentó que los prisioneros intentaron fugarse en dos vehículos ayudados por un comando guerrillero que supuestamente atacó al convoy del Ejército que los transportaba en la ruta a Formosa.

Sin embargo, en el juicio quedó demostrado que las víctimas fueron recogidas semiconscientes después de ser torturadas en la prisión clandestina de la ex Dirección de Investigaciones de la Policía, de la Alcaidía Policial y de la Unidad Federal 7. Horas después, fueron llevados por la ruta 11 y a la altura de Margarita Belén -70 kilómetros al norte de Resistencia- los hicieron ingresar a dos autos en los cuales fueron acribillados.

La masacre de Margarita Belén es un uno de los crímenes más espantosos, planeado y decidido en los más altos niveles, que expresa rotundamente lo siniestro que fue la dictadura militar.

La gran mayoría de los masacrados pertenecían a la Juventud Peronista y a Montoneros. Eran militantes políticos, luchadores sociales o guerrilleros, que no merecían morir en esas condiciones. Los militares intentaron justificar esos crímenes diciendo que estaban en guerra. Pero, ni en la guerra se recurre a esos métodos. Y en todo caso, quienes los practican luego serán juzgados como lo que son: criminales de guerra.

La Opinión Popular

12-12-2017 / 19:12
Los integrantes del grupo unitario rivadaviano, primeros endeudadores del país, tras dejar a un Estado nacional en ruinas, con una situación internacional gravísima y una guerra ganada a Brasil en los campos de batalla pero perdida en los papeles, se retiraron del gobierno, pero no del poder. Le dejaron a Manuel Críspulo Bernabé Dorrego Salas una maldita herencia con mínimos márgenes para innovar o cambiar el rumbo de la economía y la política.
 
Republicano, federal y democrático, Dorrego, enfrentando poderosos intereses, tratará de torcer lo que muchos imaginaban como un destino manifiesto del fracaso nacional. Suspenderá el pago de la deuda, aplicará medidas de gobierno en defensa de los sectores populares e intentará una política de acercamiento con los gobernadores de provincia buscando evitar el naufragio y la disolución de la nación.
 
El principal objetivo de la política financiera de Dorrego fue terminar con la especulación que tenía como sede al Banco Nacional creado por los rivadavianos. Resultaba imposible seguir endeudando al país. En favor de las clases populares, fijó precios máximos sobre el pan y la carne para bajar la presión del costo de la vida y prohibió el monopolio de los productos de primera necesidad. Tuvo éxito y en febrero y marzo de 1828 el peso recuperó casi todo el valor que había perdido gracias a la política de Dorrego.
 
A mediados de 1828, la mayor parte de la clase terrateniente, afectada por la prolongación de la guerra, retiró a Dorrego el apoyo político y económico. Le negó, a través de la Legislatura, los recursos para continuar la guerra, llevándolo así a transigir e iniciar conversaciones de paz con el Imperio esclavista del Brasil.
 
El 1º de diciembre de 1828 el general unitario Juan Galo de Lavalle encabezó una sublevación contra el gobierno del coronel Manuel Dorrego a quien depuso. Pocos días más tarde Dorrego fue capturado y condenado a muerte, sin proceso ni juicio previo.
 
Dorrego fue fusilado, por orden de Lavalle, en un corral a espadas de la iglesia del pueblo de Navarro, el 13 de diciembre de 1828. Pero a los "salvajes unitarios" no les alcanzó con fusilarlo sino que, como consta en la autopsia, le cortaron la cabeza y se la destrozaron a culatazos.
 
Cuando Simón Bolívar se enteró del fusilamiento de Dorrego, dijo que "en Buenos Aires se ha visto la atrocidad más digna de unos bandidos". San Martín, que llegó hasta Montevideo poco después del golpe de Lavalle, no tenía duda alguna sobre quién era el principal responsable del crimen: "los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no solamente a este país, sino al resto de América, con su conducta infernal".
 
La Opinión Popular

11-12-2017 / 20:12
10-12-2017 / 20:12
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