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El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 29-07-2017 / 12:07
LA MARCHA SE REALIZARÁ EL 22 DE AGOSTO

El movimiento obrero se movilizará contra el ajuste y la flexibilización laboral de Macri

El movimiento obrero se movilizará contra el ajuste y la flexibilización laboral de Macri
Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, los triunviros de la CGT, encabezan el encuentro en Ferro. Durante el encuentro, se ratificó la movilización del 22 de agosto, se decidió convocar a una Confederal y se leyó un muy duro documento contra Mauricio Macri. El escrito titulado "Por la cultura del trabajo y el pleno empleo. Por el crecimiento productivo con inclusión social. Por la defensa de la industria nacional", asegura: "El sindicalismo argentino no puede aceptar que los trabajadores nuevamente seamos la variable de ajuste de un programa económico que desalienta la producción, agudiza la pobreza, ejecuta despidos y suspensiones, mientras que, sin inversiones genuinas y productivas, se toleran altas tasas de interés haciendo crecer la especulación financiera".
La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó ayer la movilización a Plaza de Mayo del 22 de agosto y convocó sin fecha al Comité Central Confederal, a tono con el reclamo de un paro nacional. Tras el plenario, se difundió un documento, avalado por todas las organizaciones gremiales, con fuertes cuestionamientos al intento de impulsar un proyecto de flexibilización laboral. Las críticas se hicieron extensivas a la política económica neoliberal de Macri.
 
En la introducción del documento se señala que "el sindicalismo argentino no puede aceptar que los trabajadores nuevamente seamos la variable de ajuste de un programa económico que desalienta la producción, agudiza la pobreza, ejecuta despidos y suspensiones, mientras que, sin inversiones genuinas y productivas, se toleran altas tasas de interés haciendo crecer la especulación financiera".
 
También sostiene: "No podemos permitir que los derechos laborales, los Convenios Colectivos de Trabajo, los sistemas de seguridad social y los fueros laborales, valores sociales que nos distinguen en el mundo entero, sean avasallados, identificados o denunciados como un obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país".
 
"No vamos a tolerar que desde el Poder Económico concentrado y especulativo se agiten nuevamente las banderas de una reforma laboral que avasalle los derechos laborales conquistados, y tampoco propuestas regresivas que afecten los sistemas de jubilaciones y pensiones y de obras sociales. Exigimos que los partidos políticos con representación parlamentaria se pronuncien en defensa de los derechos de los trabajadores y se comprometan a no sancionar ninguna ley que disminuya el nivel de protección social y laboral de los argentinos", destaca el documento.
 
La convocatoria a la marcha del 22 de agosto se realizó durante una asamblea multitudinaria realizada en el estadio de Ferro Carril Oeste de Capital Federal. En las deliberaciones participaron sectores que venían manifestando disidencias con el accionar del triunvirato que conduce la CGT, como es la Corriente Federal de Trabajadores (CFT).  
 
Después de que un orador del gremio docente reclamara que "el 23 de agosto vayamos a un paro", la secretaria general de la regional cegetista del Chaco, Graciela Aranda, puntualizó que "hay una necesidad de actuar en forma inmediata en defensa de los trabajadores y contra este modelo neoliberal que aplica un modus operandi que quiere generar miedo en la clase obrera". Y agregó: "En mi provincia proponemos medidas de fuerza con movilizaciones".
 
Otro de los oradores, Leonardo Fabré (Apops), tras denunciar que "están vaciando el sistema previsional y roban el Fondo de Garantía de los jubilados", añadió que "este gobierno tiene que aprender a respetar a los trabajadores". Y propuso: "Salgamos a discutirle el poder, porque son ellos o nosotros".
 
La Opinión Popular

 
LA CGT RATIFICÓ LA MOVILIZACIÓN DEL 22 DE AGOSTO Y ANUNCIÓ UNA CONVOCATORIA AL COMITÉ CONFEDERAL
 
Un plenario para continuar con la lucha
 
El triunvirato de la CGT confirmó ayer la movilización del 22 de agosto e incorporó una convocatoria, con fecha a definir, al Comité Central Confederal, el único órgano que tiene la autoridad para decidir, por ejemplo a un paro general. De esta forma, Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid lograron contener los planteos de algunos sectores que presionaban para profundizar el plan de lucha contra el gobierno nacional.
 
El texto del documento que se aprobó ayer fue tal como lo había anticipado Página12. Sufrió un solo agregado, que llegó sobre el final del encuentro y fue fruto de la presión de los delegados. Si bien el triunvirato consiguió subsanarlo y hasta puede ser leído como una triquiñuela el hecho de no ponerle fecha al confederal, lo cierto es que entre los delegados que ayer hicieron uso de la palabra ninguno dejó pasar la necesidad de convocar a este órgano con poder de decisión de la CGT y es bastante poco probable que se olviden de acá al 22 de agosto.
 
El encuentro, que surgió como respuesta al momento crítico que significó la represión a los trabajadores de PepsiCo, también fue anunciado como una nueva expresión del camino a una mayor unificación de la central obrera.
 
En ese sentido, el actual consejo directivo de la CGT se congratuló por el retorno de la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT) y del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Pero la unidad no es solo una declamación y en el encuentro de ayer eso se notó.
 
Por caso, al consejo directivo, con el triunvirato incluido, le costó una larga discusión el acordar la realización de este encuentro como paso previo a la movilización de agosto porque había sectores, como la UOM, que pugnaron por la realización de un confederal que rápidamente convoque a un paro general.
 
La asamblea no ocultó esas diferencias y las ausencias aportaron lo suyo. El MASA, que responde al taxista Omar Viviani y al ferroviario Sergio Sassia, no se presentó en el microestadio de Ferro. Justificaron el faltazo recordando las viejas cuitas que mantienen con camioneros y con la UOCRA y que, por lo tanto, era mejor esperar un tiempo más para mostrarse juntos. Eso sí, en el MASA juran que participarán de la marcha del 22 de agosto.
 
El perfil conservador y, tal vez exageradamente precavido, del triunvirato quedó expresado en el discurso de Acuña cuando dijo que "después de casi 20 meses de gestión este gobierno aplica sólo una política a favor de los ricos y en contra de los pobres" para luego afirmar que la "CGT ha sido demasiado prudente". Una frase que ya predispuso a los que quieren una actitud más firme y fuerte contra el gobierno.
 
Por ejemplo, la Corriente Federal se expresó a través del bancario Sergio Palazzo, quien estuvo acompañado por Héctor Amichetti (gráficos); Pablo Biró (pilotos); Carlos Minucci (jerárquicos de Luz y Fuerza); Víctor Carricarte (farmacia) y Walter Correa (curtidores), entre otros. La voz de Palazzo fue una de las que adhirió a la movilización de agosto pero también reclamó la convocatoria del Comité Central Confederal desde donde convocar a un paro "si el gobierno no ofrece respuestas concretas y positivas a los trabajadores".
 
El discurso del canillita Omar Plaini se desarrolló en el mismo sentido aunque fue un poco más allá al sostener "la unidad de la CGT se tiene que expresar por arriba y por abajo porque si un juez penal puede intervenir un gremio, estamos todos en peligro", bramó el dirigente que tiene intervenido su sindicato. Luego propuso que tras la movilización del 22 se realice al día siguiente un paro general y el clima comenzó a caldearse más allá de lo que deseaba el triunvirato.
 
La expresión de desagrado de los tres triunviros era indisimulable y lo fue mucho más cuando un representante del gremio docente, que no se identificó, pidió la palabra para reclamar que "el 23 de agosto vayamos a un paro". En las barras comenzó a escucharse el "huevo, huevo, huevo, paro, paro, paro", pero no fue generalizado.
 
La presencia de delegaciones del interior dio cuenta de cómo se vive el plan económico y que las bases están reclamando respuestas que al parecer suenan lejanas entre los que habitan la sede de Azopardo. La secretaria general de la regional cegetista del Chaco, Graciela Aranda, fue directa al sostener que "hay una necesidad de actuar en forma inmediata en defensa de los trabajadores y contra este modelo neoliberal ortodoxo que aplica un modus operandi para generar el miedo en la clase obrera".
 
Es más, agregó que en su provincia "proponemos medidas de fuerza con movilizaciones". Luego llegó el turno de Leonardo Fabré (Anses), quien luego de denunciar el vaciamiento del sistema previsional le reclamó a la conducción de la CGT que "salgamos a discutirle el poder, porque son ellos o nosotros".
 
Schmid no aguantó más y tomó el micrófono. Primero les recordó a los presentes que "este es un encuentro para escuchar y no para resolver". Luego dijo que sabía que hay muchas críticas a la conducción pero se permitió recordarles que se decidió unificar las CGT a través de un triunvirato porque "no había suficiente unidad" como para una conducción unificada. Por último aseguró que "los problemas de la Argentina no se van a solucionar con una movilización o un paro" y defendió la propuesta de convocar al Comité Central Confederal.
 
La voz firme de Schmid no calmó los ánimos. El secretario general de la regional Córdoba, Gabriel Suárez, reclamó unidad porque "así seremos indestructibles" para enfrentar al modelo económico y los ataques del gobierno a través de lo que se conoce como "las carpetas". El cordobés pidió terminar con ese temor a los carpetazos y comenzar a "resistir con movilizaciones, paros y un verdadero plan de lucha", dijo acompañado de bombos y aplausos.
 
La primera fila del escenario estuvo ocupada por Sergio Romero (UDA), Omar Maturano (La Fraternidad), Abel Frutos (panaderos), Pablo Moyano (camioneros), Schmid, Daer, Acuña y Andrés Rodríguez (UPCN). Solo Moyano aplaudió las propuestas de los representantes del interior. El resto fueron un conglomerado de rostros adustos. En la segunda fila estuvieron los metalúrgicos Antonio Caló y Francisco "Barba" Gutiérrez, Víctor Santa María de Encargados de Edificio, Plaini, Amadeo Genta, entre otros.
 
Sobre el final Daer tomó el micrófono para asegurar que los trabajadores están viviendo un momento delicado pero advirtió que "no buscamos estar cerca del poder". La frase sonó a respuesta a los discursos más críticos y, entre silbidos, advirtió que "no queremos aventureros sino organizarnos, por eso la marcha del 22 y luego el confederal", dijo entre gritos que pedían paro general y que provenían tanto del sector ocupado por los bancarios como el de los camioneros.
 
Schmid leyó el documento con el agregado de la convocatoria al confederal. Entre la multitud se generalizó una expresión de sabor amargo que ni la marcha peronista consiguió desplazar. Las barras y los congresales se retiraron casi sin entonarla.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuentes: Página12, Hoy en la Noticia, El Intransigente y La Opinión Popular
 

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24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
La Opinión Popular

22-06-2018 / 10:06
La humillante goleada de 3 a 0 sobre la selección de Lionel Messi ha dejado a todos los argentinos entre la decepción y la bronca. Evidentemente, todo el país tiene los ojos puestos en la Copa del Mundo que se disputa en Rusia, y eso el gobierno de Mauricio Macri lo sabe, por ello, desde la Casa Rosada esperaban poder celebrar una victoria de la selección Argentina este jueves, y así bajar la tensión en un ambiente de fuerte malhumor social por la crisis económica que está atravesando Cambiemos y que afecta, principalmente, el bolsillo de la gente.
 
La derrota humillante con Croacia, que dejó a la Selección argentina con un pie afuera del Mundial, caló hondo en el Gobierno, en donde reconocen que el fracaso del equipo de Messi afectará negativamente el humor social. Admitieron además que la caída cayó "pésima"" entre los funcionarios. De todos modos, en el Poder Ejecutivo creen que todos estos efectos negativos se evaporarán si la Selección termina clasificando el martes a octavos de final.
 
Sin embargo, la caída de la Selección no contribuye para nada a recrear expectativas positivas en un momento que se intenta dejar atrás la crisis del dólar, pero se mantiene una situación delicada en la que por el ajuste neoliberal en curso empiezan a dar señales de un mayor costo social, como la fuerte suba del desempleo conocida este jueves.
 
Con un detalle particular: el presidente Macri es un dirigente que proviene del fútbol y estuvo directamente involucrado en la construcción de la nueva conducción de la AFA, en la que bloqueó el arribo de Marcelo Tinelli y terminó arribando a una solución de compromiso con el moyanista Claudio "Chiqui" Tapia, que incluyó la inclusión en la conducción a su sucesor en Boca y amigo personal, Daniel Angelici.
 
Este resultado sin duda es desfavorable para un Presidente que estuvo toda su carrera ligado al fútbol, sumado a que el pasado mes de febrero se reunió con el presidente de la AFA, "Chiqui" Tapia, en donde dialogaron sobre la "preparación de la selección" para el Mundial de Rusia 2018. Sin duda, la dirigencia de la AFA no encuentra el rumbo y ahora su crisis se traslada a un equipo que, teniendo incluso a uno de los mejores jugadores del mundo, no puede ganar un partido. Y al Gobierno de los CEOs que ha utilizado el Mundial para tratar de tapar los problemas y subir el ánimo de la gente.
 
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