La Opinión Popular
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El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 29-07-2017 / 12:07
LA MARCHA SE REALIZARÁ EL 22 DE AGOSTO

El movimiento obrero se movilizará contra el ajuste y la flexibilización laboral de Macri

El movimiento obrero se movilizará contra el ajuste y la flexibilización laboral de Macri
Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, los triunviros de la CGT, encabezan el encuentro en Ferro. Durante el encuentro, se ratificó la movilización del 22 de agosto, se decidió convocar a una Confederal y se leyó un muy duro documento contra Mauricio Macri. El escrito titulado "Por la cultura del trabajo y el pleno empleo. Por el crecimiento productivo con inclusión social. Por la defensa de la industria nacional", asegura: "El sindicalismo argentino no puede aceptar que los trabajadores nuevamente seamos la variable de ajuste de un programa económico que desalienta la producción, agudiza la pobreza, ejecuta despidos y suspensiones, mientras que, sin inversiones genuinas y productivas, se toleran altas tasas de interés haciendo crecer la especulación financiera".
La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó ayer la movilización a Plaza de Mayo del 22 de agosto y convocó sin fecha al Comité Central Confederal, a tono con el reclamo de un paro nacional. Tras el plenario, se difundió un documento, avalado por todas las organizaciones gremiales, con fuertes cuestionamientos al intento de impulsar un proyecto de flexibilización laboral. Las críticas se hicieron extensivas a la política económica neoliberal de Macri.
 
En la introducción del documento se señala que "el sindicalismo argentino no puede aceptar que los trabajadores nuevamente seamos la variable de ajuste de un programa económico que desalienta la producción, agudiza la pobreza, ejecuta despidos y suspensiones, mientras que, sin inversiones genuinas y productivas, se toleran altas tasas de interés haciendo crecer la especulación financiera".
 
También sostiene: "No podemos permitir que los derechos laborales, los Convenios Colectivos de Trabajo, los sistemas de seguridad social y los fueros laborales, valores sociales que nos distinguen en el mundo entero, sean avasallados, identificados o denunciados como un obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país".
 
"No vamos a tolerar que desde el Poder Económico concentrado y especulativo se agiten nuevamente las banderas de una reforma laboral que avasalle los derechos laborales conquistados, y tampoco propuestas regresivas que afecten los sistemas de jubilaciones y pensiones y de obras sociales. Exigimos que los partidos políticos con representación parlamentaria se pronuncien en defensa de los derechos de los trabajadores y se comprometan a no sancionar ninguna ley que disminuya el nivel de protección social y laboral de los argentinos", destaca el documento.
 
La convocatoria a la marcha del 22 de agosto se realizó durante una asamblea multitudinaria realizada en el estadio de Ferro Carril Oeste de Capital Federal. En las deliberaciones participaron sectores que venían manifestando disidencias con el accionar del triunvirato que conduce la CGT, como es la Corriente Federal de Trabajadores (CFT).  
 
Después de que un orador del gremio docente reclamara que "el 23 de agosto vayamos a un paro", la secretaria general de la regional cegetista del Chaco, Graciela Aranda, puntualizó que "hay una necesidad de actuar en forma inmediata en defensa de los trabajadores y contra este modelo neoliberal que aplica un modus operandi que quiere generar miedo en la clase obrera". Y agregó: "En mi provincia proponemos medidas de fuerza con movilizaciones".
 
Otro de los oradores, Leonardo Fabré (Apops), tras denunciar que "están vaciando el sistema previsional y roban el Fondo de Garantía de los jubilados", añadió que "este gobierno tiene que aprender a respetar a los trabajadores". Y propuso: "Salgamos a discutirle el poder, porque son ellos o nosotros".
 
La Opinión Popular

 
LA CGT RATIFICÓ LA MOVILIZACIÓN DEL 22 DE AGOSTO Y ANUNCIÓ UNA CONVOCATORIA AL COMITÉ CONFEDERAL
 
Un plenario para continuar con la lucha
 
El triunvirato de la CGT confirmó ayer la movilización del 22 de agosto e incorporó una convocatoria, con fecha a definir, al Comité Central Confederal, el único órgano que tiene la autoridad para decidir, por ejemplo a un paro general. De esta forma, Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid lograron contener los planteos de algunos sectores que presionaban para profundizar el plan de lucha contra el gobierno nacional.
 
El texto del documento que se aprobó ayer fue tal como lo había anticipado Página12. Sufrió un solo agregado, que llegó sobre el final del encuentro y fue fruto de la presión de los delegados. Si bien el triunvirato consiguió subsanarlo y hasta puede ser leído como una triquiñuela el hecho de no ponerle fecha al confederal, lo cierto es que entre los delegados que ayer hicieron uso de la palabra ninguno dejó pasar la necesidad de convocar a este órgano con poder de decisión de la CGT y es bastante poco probable que se olviden de acá al 22 de agosto.
 
El encuentro, que surgió como respuesta al momento crítico que significó la represión a los trabajadores de PepsiCo, también fue anunciado como una nueva expresión del camino a una mayor unificación de la central obrera.
 
En ese sentido, el actual consejo directivo de la CGT se congratuló por el retorno de la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT) y del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Pero la unidad no es solo una declamación y en el encuentro de ayer eso se notó.
 
Por caso, al consejo directivo, con el triunvirato incluido, le costó una larga discusión el acordar la realización de este encuentro como paso previo a la movilización de agosto porque había sectores, como la UOM, que pugnaron por la realización de un confederal que rápidamente convoque a un paro general.
 
La asamblea no ocultó esas diferencias y las ausencias aportaron lo suyo. El MASA, que responde al taxista Omar Viviani y al ferroviario Sergio Sassia, no se presentó en el microestadio de Ferro. Justificaron el faltazo recordando las viejas cuitas que mantienen con camioneros y con la UOCRA y que, por lo tanto, era mejor esperar un tiempo más para mostrarse juntos. Eso sí, en el MASA juran que participarán de la marcha del 22 de agosto.
 
El perfil conservador y, tal vez exageradamente precavido, del triunvirato quedó expresado en el discurso de Acuña cuando dijo que "después de casi 20 meses de gestión este gobierno aplica sólo una política a favor de los ricos y en contra de los pobres" para luego afirmar que la "CGT ha sido demasiado prudente". Una frase que ya predispuso a los que quieren una actitud más firme y fuerte contra el gobierno.
 
Por ejemplo, la Corriente Federal se expresó a través del bancario Sergio Palazzo, quien estuvo acompañado por Héctor Amichetti (gráficos); Pablo Biró (pilotos); Carlos Minucci (jerárquicos de Luz y Fuerza); Víctor Carricarte (farmacia) y Walter Correa (curtidores), entre otros. La voz de Palazzo fue una de las que adhirió a la movilización de agosto pero también reclamó la convocatoria del Comité Central Confederal desde donde convocar a un paro "si el gobierno no ofrece respuestas concretas y positivas a los trabajadores".
 
El discurso del canillita Omar Plaini se desarrolló en el mismo sentido aunque fue un poco más allá al sostener "la unidad de la CGT se tiene que expresar por arriba y por abajo porque si un juez penal puede intervenir un gremio, estamos todos en peligro", bramó el dirigente que tiene intervenido su sindicato. Luego propuso que tras la movilización del 22 se realice al día siguiente un paro general y el clima comenzó a caldearse más allá de lo que deseaba el triunvirato.
 
La expresión de desagrado de los tres triunviros era indisimulable y lo fue mucho más cuando un representante del gremio docente, que no se identificó, pidió la palabra para reclamar que "el 23 de agosto vayamos a un paro". En las barras comenzó a escucharse el "huevo, huevo, huevo, paro, paro, paro", pero no fue generalizado.
 
La presencia de delegaciones del interior dio cuenta de cómo se vive el plan económico y que las bases están reclamando respuestas que al parecer suenan lejanas entre los que habitan la sede de Azopardo. La secretaria general de la regional cegetista del Chaco, Graciela Aranda, fue directa al sostener que "hay una necesidad de actuar en forma inmediata en defensa de los trabajadores y contra este modelo neoliberal ortodoxo que aplica un modus operandi para generar el miedo en la clase obrera".
 
Es más, agregó que en su provincia "proponemos medidas de fuerza con movilizaciones". Luego llegó el turno de Leonardo Fabré (Anses), quien luego de denunciar el vaciamiento del sistema previsional le reclamó a la conducción de la CGT que "salgamos a discutirle el poder, porque son ellos o nosotros".
 
Schmid no aguantó más y tomó el micrófono. Primero les recordó a los presentes que "este es un encuentro para escuchar y no para resolver". Luego dijo que sabía que hay muchas críticas a la conducción pero se permitió recordarles que se decidió unificar las CGT a través de un triunvirato porque "no había suficiente unidad" como para una conducción unificada. Por último aseguró que "los problemas de la Argentina no se van a solucionar con una movilización o un paro" y defendió la propuesta de convocar al Comité Central Confederal.
 
La voz firme de Schmid no calmó los ánimos. El secretario general de la regional Córdoba, Gabriel Suárez, reclamó unidad porque "así seremos indestructibles" para enfrentar al modelo económico y los ataques del gobierno a través de lo que se conoce como "las carpetas". El cordobés pidió terminar con ese temor a los carpetazos y comenzar a "resistir con movilizaciones, paros y un verdadero plan de lucha", dijo acompañado de bombos y aplausos.
 
La primera fila del escenario estuvo ocupada por Sergio Romero (UDA), Omar Maturano (La Fraternidad), Abel Frutos (panaderos), Pablo Moyano (camioneros), Schmid, Daer, Acuña y Andrés Rodríguez (UPCN). Solo Moyano aplaudió las propuestas de los representantes del interior. El resto fueron un conglomerado de rostros adustos. En la segunda fila estuvieron los metalúrgicos Antonio Caló y Francisco "Barba" Gutiérrez, Víctor Santa María de Encargados de Edificio, Plaini, Amadeo Genta, entre otros.
 
Sobre el final Daer tomó el micrófono para asegurar que los trabajadores están viviendo un momento delicado pero advirtió que "no buscamos estar cerca del poder". La frase sonó a respuesta a los discursos más críticos y, entre silbidos, advirtió que "no queremos aventureros sino organizarnos, por eso la marcha del 22 y luego el confederal", dijo entre gritos que pedían paro general y que provenían tanto del sector ocupado por los bancarios como el de los camioneros.
 
Schmid leyó el documento con el agregado de la convocatoria al confederal. Entre la multitud se generalizó una expresión de sabor amargo que ni la marcha peronista consiguió desplazar. Las barras y los congresales se retiraron casi sin entonarla.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuentes: Página12, Hoy en la Noticia, El Intransigente y La Opinión Popular
 

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El gobierno de Cambiemos redondeó ayer un gran triunfo electoral nacional que incluyó a los cinco principales distritos del país, lo que le permite ampliar su representación en el Congreso aunque sin conseguir mayoría propia en ninguna de las dos cámaras.
 
Es histórico: las primeras elecciones de medio término son favorables a los oficialismos. Hace menos de dos años, que ese electorado llevó al gobierno a los representantes de Cambiemos y sería muy extraño y hasta poco razonable, que cambiara de sentido en tan poco tiempo.
 
Desde la recuperación de la democracia, hace 33 años, el único que perdió las elecciones de medio término fue el radical Fernando de la Rúa. Es difícil que un mandato se cambie a los dos años de haberlo otorgado y en general el electorado lo entiende de esa manera, más allá de los odios y grietas con que se presentan estas elecciones.
 
Contra todas las evidencias de un modelo económico neoliberal que no tiene sustentabilidad posible de largo y hasta mediano plazo; con un fuerte endeudamiento; con un déficit de cuenta corriente pavoroso; con una caída de las exportaciones que remiten al ingreso especulativo de divisas como única posibilidad de financiamiento...
 
Con la inminencia de los aumentos anunciados en todas las tarifas de servicios públicos; con el sector agropecuario ya sentado en la retención de sus liquidaciones de granos a la espera de que se corrija el dólar, la falsedad de los "brotes verdes" y de la "primavera económica" impulsada por índices espurios de recuperación se reveló, entonces, más fuerte que todo otro factor.
 
Frente a los indicios potenciados de que tarde o temprano se chocará de nuevo contra las condiciones objetivas de 2000/2001, volvió a mostrarse que muy difícilmente la población se distancie de lo que eligió hace poco tiempo. Al revés: dobla la apuesta.
 
Cambiemos contó con el respaldo invalorable de los grandes medios de comunicación que actuaron con eficiencia para cubrir el malestar que fueron despertando con el aumento de la inflación y de las tarifas. La idea de que "estamos dispuestos a hacer este sacrificio para después favorecernos" prevaleció en gran parte de los electores que consideran estos dos años como un sacrificio necesario para recoger los frutos después de ese plazo de gracia.
 
El electorado mostró que tiene disposición al sacrificio, pero también una expectativa que se ve aumentada por el esfuerzo que se le exige. Pero las primeras medidas del Gobierno, que ha salido fortalecido de estas elecciones, serán otra vez de sacrificio para el ciudadano común, incluyendo a quienes los respaldaron con sus votos, sin que se avisten por ningún lado los beneficios que se esperan. La pregunta es entonces, hasta cuándo se mantendrá esa disposición al sacrificio por parte del electorado de Cambiemos, que está votando a una fuerza cuyas políticas le han empeorado su calidad de vida.
 
La Opinión Popular

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