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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Sociedad e Interés General - 29-07-2017 / 08:07
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 29 DE JULIO DE 1966, FEROZ REPRESIÓN EN LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS DE LA UBA

La noche de los bastones largos

La noche de los bastones largos
La irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires fue muy violenta. Salen detenidos estudiantes y profesores a punta de pistola.
El 29 de julio de 1966, la Policía Federal entró, de noche y por la fuerza, a distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, apaleando a los científicos, profesores y estudiantes, con el fin de implementar la intervención decretada por la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía a las ocho universidades, lo que  provocó una fuga de cerebros e inició la decadencia académica de la Argentina.
 
Un mes antes, las fuerzas armadas habían derrocado al gobierno del radical Arturo Illia. El autócrata Onganía puso por encima de la Constitución al Estatuto de la Revolución Argentina, luego disolvió el Congreso Nacional, destituyó a la Corte Suprema de Justicia, intervino las provincias y prohibió toda forma de actividad política. La Universidad quedó como una "isla democrática" en medio de un mar de fascismo.
 
El 29 de julio la dictadura militar dictó un decreto que ponía fin a la autonomía universitaria y se proponía "eliminar las causas de acción subversiva" en los claustros. En algunas facultades se realizaron asambleas como manifestaciones de oposición. Profesores y estudiantes fueron forzados a abandonar los edificios a golpes. Muchos fueron detenidos.
 
En la "noche de los bastones largos", así llamada por los largos bastones que utilizó la Policía Federal, la irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos de Aires fue particularmente violenta: la policía golpeó a cuanto profesor, graduado o estudiante estaba en la Facultad y, después de insultos y agresiones que incluyeron un simulacro de fusilamiento, detuvo a los profesores por varias horas, y a los estudiantes y graduados por casi dos días.
 
Fue una jornada trágica por la violencia ejercida sobre profesores, alumnos, no docentes y autoridades universitarias que ocupaban los edificios de cinco facultades en defensa de los postulados de la Reforma Universitaria. La represión dejó 400 estudiantes y profesores heridos y detenidos. Inmediatamente, todos los decanos de UBA renunciaron a sus cargos.
 
La "noche de los bastones largos" significó la expulsión de las casas de altos estudios de cientos de profesores y científicos del máximo nivel por cuestiones ideológicas. Y 1.378 profesores, que no fueron expulsados, decidieron renunciar en solidaridad y como forma de repudio al gobierno militar y a la intervención universitaria, continuando sus carreras en el ámbito privado local o en el exterior.
  
Escribe: Blas García, ex dirigente universitario en la década del 60

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Blas García
 
Dictadura militar
 
El golpe militar del General Juan Carlos Onganía, el 28 de junio de 1966, se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba indefinidamente la acción social.
 
La Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, CARBAP, la Asociación de Bancos y ACIEL (Instituciones Empresarias Libres) apoyaban la dictadura: ese régimen "apolítico" les garantizaba que sólo los militares y las grandes empresas operarían el poder.
 
Los estudiantes universitarios fueron uno de los sectores que más se opuso a la nueva dictadura militar.
 
 
Intervención represiva
 
El 29 de julio de 1966 la dictadura dictó un decreto que ponía fin a la autonomía universitaria y se proponía "eliminar las causas de acción subversiva" en los claustros. En algunas facultades se realizaron asambleas como manifestaciones de oposición. Profesores y estudiantes fueron forzados a abandonar los edificios a golpes. Muchos fueron detenidos.
 
En la "noche de los bastones largos", así llamada por los largos bastones que utilizó la Policía Federal, la irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos de Aires fue particularmente violenta: la policía apaleó a cuanto profesor, graduado o estudiante estaba en la Facultad y, después de insultos y agresiones que incluyeron un simulacro de fusilamiento, detuvo a los profesores por varias horas, y a los estudiantes y graduados por casi dos días.
 
La represión dejó 400 estudiantes y profesores heridos y detenidos; todos los decanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y 1400 docentes renunciaron a sus cargos.
 
En los meses siguientes a la noche de los bastonazos, renunciaron 1.378 docentes de la UBA, cientos fueron despedidos y otros tantos abandonaron el país. En total emigraron 301 profesores universitarios, de los que 215 eran científicos.
 
 
Contra la Reforma Universitaria
 
La dictadura militar implementó cambios en sentido retrógrado para terminar con los pilares básicos de la Reforma Universitaria de 1918, entre ellos.
 
a) la autonomía de las universidades del poder político;
b) El gobierno de las mismas por órganos integrados por representantes de docentes, graduados y estudiantes;
c) La provisión periódica de los cargos docentes mediante concursos públicos;
d) La libertad de cátedra, con distintas orientaciones ideológicas o académicas;
e) La asignación por parte del Estado de presupuestos que permitieran el adecuado funcionamiento universitario.
 
 
Resistencia estudiantil 
 
Las movilizaciones de protestas de los estudiantes comienzan a desarrollarse en todos el país. En todas las universidades del país la intervención -y el vaciamiento académico que la acompañó- posteriormente generó un inmediato repudio.
 
El movimiento estudiantil universitario reagrupa sus fuerzas y pelea contra la intervención, haciéndose fuerte en Córdoba a través de la huelga general por tiempo indeterminado y las movilizaciones con actos relámpagos encabezados por el Integralismo, movimiento que integraba a cristianos y peronistas.
 
La policía recibe órdenes de impedir los actos y reprimir a los estudiantes y se producen batallas campales que abarcan el centro de la ciudad.
 
 
Asesinato de Santiago Pampillón
 
En uno de estos actos, el 7 de septiembre de 1966, Santiago Pampillón, estudiante de ingenieria de 24 años, simpatizante del movimiento integralista, recibe tres tiros en la cabeza disparados a quemarropa por un policía uniformado, en la avenida Colón y Tucumán, frente a la galería Cinerama. Llevado al Hospital de Urgencias muere el 12 de septiembre de 1966.
 
Santiago Pampillón fue el primer muerto de la larga serie de asesinatos que se producirán durante el curso del régimen militar (1966-1973), y que también incluirá los nombres de otros militantes como Juan José Cabral, Adolfo Bello y Luis Norberto Blanco. Su muerte anticipa la escalada de violencia que desembocará en la llamada "guerra sucia en Argentina".
 
El movimiento estudiantil cordobés resistió prolongada y tenazmente la política universitaria del onganiato, aprendiendo las nuevas formas de acción directa y vinculándose con los obreros fabriles en un proceso que desembocará en el Cordobazo (1969)
 
Los efectos de la intervención fueron contraproducentes para los intereses del gobierno militar, porque la juventud inserta en este clima represivo contribuyó a la rebeldía general y encontró su lugar en la fuerza política del peronismo y la izquierda. En 1955 había muy pocos peronistas en la Universidad. Hacia 1970, en cambio, miles de estudiantes militaban en las filas peronistas.
 
Escribe: Blas García, ex dirigente universitario de la década del 60

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La noche de los bastones largos
La Noche de los Bastones Largos, 29 de julio de 1966.
La noche de los bastones largos
Manos en alto sales los docentes que habían ocupado 5 facultades en rechazo a la dictadura de Onganía.
17-10-2017 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
La Opinión Popular

17-10-2017 / 19:10
17-10-2017 / 19:10
"Esa gente me recuerda las murgas de carnaval, también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados.

¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre?  ¿O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco?".

María Rosa Oliver, escritora del grupo "Sur" y camarada de ruta del Partido Comunista, opina así sobre los trabajadores del 17 de octubre de 1945.
  
Escribe Blas García
 
Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relatamos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminaron en el histórico 17.


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16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudodemocráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional, de Eva y Juan Perón, rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores populares. Una Nueva Argentina con el Pueblo de protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de Resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado que debemos realizarlo plenamente hoy cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, para aplicar sus políticas neoliberales de injusticia social.
 
Las medidas económicas del macrismo están inspiradas en el neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por las armas en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y por los votos en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias, que aumentan la injusticia quitando derechos sociales y agrandan la dependencia con el fuerte endeudamiento, siempre fracasaron, provocando resistencias populares y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico-social injusto y la necesidad de dar pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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