La lucha por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y juntarse con otros militantes peronistas: sus propios hermanos Alberto y Miguel RearteCarlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, Héctor Spina, y muchos otros.
 
En enero de 1959 integró la dirigencia combativa que organizó la legendaria toma revolucionaria del frigorífico Lisandro de la Torre, para evitar su privatización. El posterior desalojo, por fuerzas militares y policiales, desencadenó un estallido insurreccional en la zona y el principio de una huelga general nacional que puso en jaque al gobierno de Frondizi. Tras la represión, Rearte fue preso.
 
Por esas épocas, en el peronismo combativo fue creciendo la idea de que las formas legales de lucha política, para conseguir el regreso de Juan Perón de su exilio, estaban cerradas, por lo menos para el justicialismo, y solamente quedaba la lucha violenta como opción, así surgen las experiencias guerrilleras de Uturunco, en Santiago del Estero, y luego de Taco Ralo, en Tucumán.
 
Por Blas García
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Sociedad e Interés General - 24-07-2017 / 18:07
EFEMÉRIDES POPULARES. 25/07/1932: NACIMIENTO DE REARTE, FUNDADOR Y PRIMER JEFE DE LA JUVENTUD PERONISTA

Gustavo Rearte: Primer Jefe de la JP y símbolo del Peronismo Revolucionario

Gustavo Rearte: Primer Jefe de la JP y símbolo del Peronismo Revolucionario
Arriba: Típico local de una agrupación de militantes en los ‘70 y foto de Gustavo Rearte, Jefe de la JP durante la Resistencia Peronista y ejemplo de militancia. Abajo: El despliegue de tropas castrenses y la represión impidieron a muchos peronistas llegar hasta Ezeiza para recibir al Líder en 1972.
Gustavo Rearte, dirigente político y sindical, nació en Buenos Aires, el 25 de julio de 1931. Desde que su uso de razón se lo permitió, adhirió a los preceptos sociales del Peronismo. Fue una de las figuras más destacadas del ala izquierda de ese Movimiento, inclusive fue el fundador de la Juventud Peronista en 1957, rama que no existía hasta ese momento. 
 
Rearte empezó como obrero en la fábrica SIAM, después en Jabón Federal y llegó a ser secretario general del Sindicato de Jaboneros y Perfumeros. Además de fundar la JP,Gustavo fue integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Cuando La Fusiladora, con sus esbirros: Lonardi, Aramburu y Rojas derrocan a Perón en el '55, fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integran los numerosos Comandos de la Resistencia, formando parte del reconocido "Comando Juan José Valle".
 
La lucha por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y juntarse con otros militantes peronistas: sus propios hermanos Alberto y Miguel RearteCarlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, Héctor Spina, y muchos otros.
 
En enero de 1959 integró la dirigencia combativa que organizó la legendaria toma revolucionaria del frigorífico Lisandro de la Torre, para evitar su privatización. El posterior desalojo, por fuerzas militares y policiales, desencadenó un estallido insurreccional en la zona y el principio de una huelga general nacional que puso en jaque al gobierno de Frondizi. Tras la represión, Rearte fue preso.
 
Por esas épocas, en el peronismo combativo fue creciendo la idea de que las formas legales de lucha política, para conseguir el regreso de Juan Perón de su exilio, estaban cerradas, por lo menos para el justicialismo, y solamente quedaba la lucha violenta como opción, así surgen las experiencias guerrilleras de Uturunco, en Santiago del Estero, y luego de Taco Ralo, en Tucumán.
 
Por Blas García

En 1960, Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Jorge Rulli y Felipe Vallese, entre otros, participan de la primera acción de resistencia armada urbana, que concretaron bajo la sigla Ejército Peronista de Liberación Nacional (EPLN): el operativo llevado adelante fue el ataque a una guardia de la Aeronáutica en Ciudad Evita. Rearte fue el jefe del operativo, que resultó todo un éxito y les permitió apropiarse de dos subametralladoras PAM, uniformes y municiones.
 
Luego, la conducción de la JP envió a Rearte a Montevideo a establecer contacto con los exiliados peronistas. Allí se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista y -por aquellos años- delegado personal de Perón.
 
Fueron ellos, en aquel momento trascendente para la Historia de América Latina, quienes establecieron los puentes del peronismo con la Revolución Cubana, con Fidel Castro y el Che Guevara.
 
Rearte, inclusive, fue el enlace para preparar dos viajes de Perón a Cuba, que finalmente no se realizaron.
 
En 1962 y estando en formación la combativa CGT de los Argentinos, escribió el documento de Huerta Grande que marcó un hito en la historia del movimiento obrero. Cuando regresa, es baleado por una comisión policial en la esquina de Rodríguez Peña y Sarmiento, en el centro de la Capital Federal y encarcelado. Sucesivamente, pasa por las cárceles de Devoto, Caseros y Olmos.
 
Por esos días, Gustavo Rearte fue deambulando por muchos presidios de nuestra Patria.
 
En julio de 1963, el gobierno radical de Arturo Illia promulga una amnistía para todos los presos políticos.
 
Son liberados, entre otros, los iniciales fundadores de la Juventud Peronista: Rearte, Rulli, Spina y El Kadri, quienes se abocan a reorganizar a la JotaPé, que había sufrido duros golpes por la represión implementada por el Plan CONINTES (Plan de Conmoción Interna del Estado - Decreto 2.628/13 de marzo de 1960 - Gobierno de la UCRI de Arturo Frondizi).
 
Gustavo Rearte, posteriormente, se integrará al Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) formando parte de su conducción.
 
Fue en la época en que Rearte mantenía un vínculo muy fuerte con Perón, quien le había pedido que formara una organización político-militar para su regreso.
 
Es cuando Gustavo se decide a fundar, como se dijo, el Movimiento Revolucionario Peronista y envió a numerosos cuadros a entrenarse a Cuba.
 
El contacto entre Rearte y Perón era fluído, a veces por visitas de Rearte y a veces por carta.
 
En razón de la experiencia del apoyo a la lucha armada, Rearte fue muy cauto y muy buen diagnosticador de coyunturas apropiadas e inapropiadas para golpear con la guerrilla.
 
Esas discusiones eran duras incluso entre compañeros.
 
Su hija Eva, cuenta en un reportaje -bastantes años después- que cuando le pusieron el nombre de su padre a una calle, Cacho El Kadri se le acercó para pedirle disculpas porque en medio de aquellas discusiones lo había calificado de traidor.
 
La posición de Rearte con las últimas organizaciones armadas del peronismo, FAP y Montoneros, también fue la misma.
 
Creía que no estaban dadas las condiciones y que un proceso de ese tipo terminaría en una masacre.
 
Hace relativamente poco tiempo (2006), la compañera licenciada Eva Rearte hablaba de este modo con motivo de ser su padre el sujeto de un merecido homenaje en la Legislatura porteña: -Yo nací con un padre militante y siempre me explicó que luchaba contra las injusticias y por los derechos de la gente, era un tipo muy estudioso, muy pensante, muy reflexivo [...]
 
María Eva Rearte: -Papá estaba en Plaza de Mayo con mi madre cuando fueron los bombardeos -cuenta Eva Rearte-, siempre nos contaba que se habían tenido que refugiar de las bombas bajo la recova. Ese fue un punto de inflexión para las decisiones que tomaría después en su vida [...]
Consecuencia de los bombardeos del 16 de junio de 1955 contra la indefensa población civil.
 
-El viejo estuvo con el Che cuando pasó hacia Bolivia. Discutió para convencerlo que no estaban dadas las condiciones, que el PC lo iba a traicionar y que lo iban a matar, señala Eva.
 
Hubo encuentros entre Gustavo Rearte y el Che.
 
-Perón lo trató muchas veces como a un hijo -afirma Eva - su hija-, yo creo que vio en él una veta pese a que muchas veces no estaba de acuerdo y le discutía. Perón le ofreció sentarse en la mesa del Partido Justicialista, ser su enviado, le ofreció viajar en el avión de su retorno. Pero mi viejo le decía que él no veía ningún revolucionario donde le ofrecía que estuviera y que no se sentaba con cualquiera. Era peronista y amaba a Perón, pero se había formado en otro momento, tenía otra formación [...]
 
 
Eva Rearte: -Es la contradicción que se vive con alguien a quien se admira, pero se crece distinto -continúa-, yo soy ahijada de Perón. Me bautizaron a los siete años con los Contursi como representantes de Perón. Se escribían, Perón lo recibía. Mi papá le llevaba sus análisis sobre la situación en el país. Hasta que llegó un momento en que no lo recibió. No vivió ese corte con bronca, sino más bien con tristeza. Fue muy doloroso para él[...]
 
-Muchos de los que se preparaban para esas experiencias eran compañeros suyos -recuerda-, discutió con ellos, les dijo que los iban a aniquilar y la discusión vuelve a repetirse unos años más tarde con Taco Ralo. También creía en la lucha armada, pero pensaba que la lucha principal era política, porque la lucha armada tenía que ser apoyada por la gente [...]
 
-Papá había estado en la Plaza durante los bombardeos, entre los fusilados de aquellos años tenía conocidos, todo eso lo llevó a pensar que la única opción era la lucha armada, pero al mismo tiempo llegó a la conclusión de que la capacidad de odio y de saña de los militares podía desembocar en una masacre tal como pasó después[...]
 
Eva Rearte:-Siempre nos explicó todo lo que hacía y por qué y además nos hacía partícipes, a su manera, un poco como era la lucha de esos primeros años de la Resistencia, en plena prohibición del peronismo y sus símbolos. 
 
Me acuerdo cuando yo era chiquita, él me decía -Eva salí corriendo y cuando yo me alejaba, empezaba a gritar a todo pulmón -¡Evita! ¡Evita! 
 
La gente se horrorizaba y él lo gozaba porque estaba llamando a su hija. 
Continúa contando Eva que: otra vez en pleno San Justo, iban en un colectivo.
 
Rearte le pedía a Eva que cantara la Marcha Peronista y cuando se armaba el revuelo, la sacaba por la ventanilla porque afuera ya había otro compañero para recibirla.
 
Evita Rearte: -Papá había escrito el programa revolucionario de Huerta Grande, era obrero, no había terminado el secundario. A fines de los '70, cuando empecé el colegio, se puso a estudiar conmigo. Hizo el secundario libre y hacíamos juntos los trabajos prácticos. Con sus manazas tenía que bordar unas batitas con punto vainilla. Quería recibirse para estudiar abogacía, pero no pudo por la enfermedad [...]
 
Programas revolucionarios de La Falda y Huerta, según la particular visión de Ricardo Carpani.
 
-Era un convencido de la necesidad de concientizar y concientizarse, se pasaba hasta altas horas de la noche leyendo, le gustaba la historia de las revoluciones, discutía mucho sobre la revolución argelina y la cubana, por supuesto.
 
El compañero Gustavo era un gran lector de Historia de las Revoluciones.
 
Eva lo recuerda también la cárcel: -La primera imagen que tengo de mi padre es su brazo saliendo por una ventana de la cárcel de Caseros y hablándonos a los gritos. 
 
Y recuerda cuando regresaron a su casa y había un túmulo con una cruz que decía: -Rearte te queda poco tiempo, a pesar de que su padre intentó taparlo con los brazos para que no lo vieran.
 
-Ya estaba enfermo en su último viaje a Cuba, en el '72. 
 
Participó en la campaña presidencial de Héctor Cámpora pese a que no estaba de acuerdo porque pensaba que Perón tenía que ser el candidato.
 
En marzo lo internaron y murió en julio, -tras ver con tristeza la masacre de Ezeiza puntualiza Eva.
 
-Yo creo que el homenaje que le van a hacer en la Legislatura es también un homenaje a la gente que luchó con él y que entregó todo en forma desinteresada por esa lucha dentro del movimiento peronista. Y también es una forma de recuperación de la memoria porque de alguna manera, los hechos de los años '70 relegaron las figuras de muchos luchadores populares de los años anteriores. Recordarlos es una forma de hacerles justicia.
 
Escrito por Daniel Alberto Chiarenza
 
Fuente: Nac & Pop

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17-08-2017 / 19:08
Oscar Alfredo Gálvez nació en Caballito el 17 de agosto de 1913. Fue Campeón en Turismo de Carretera y en Pista (en 1947 y 1948); y en TC en 1953, 1954 y 1961. Adhirio fervorosamente al peronismo.
 
Escribió parte de la historia del automovilismo argentino, junto con su hermano Juan, y el menor Roberto, aunque éste último sólo asomó a este deporte. Hijos de una familia porteña, en que el padre era mecánico, desde chicos sintieron su pasión por los fierros, lo que hizo que Oscar se sintiera "mecánico", y dejara la escuela primaria, después de intentar tres veces cursar el 4º grado.
 
Los hermanos Gálvez fabricaban sus propios autos, rígidos, duros, cuadrados, pesados, prepararon el auto para que Oscar corriera en 1937 las Mil Millas Argentinas, y Juan logró acompañarlo, modificando su documento, pues era todavía menor de edad, y el anecdotario señala que perdieron el segundo puesto por perder tiempo en cambiar la correa que ataba el capot (que se cortaba por ser un cinturón común de pantalones).
 
En 1939 participaron en el Gran Premio Getulio Vargas, en que los Gálvez rompieron el diferencial, lo ataron con alambre y continuaron, pero sobre el final volcaron, se reacomodaron y llegaron segundos, atrás de Juan Manuel Fangio.
 
En 1940 tuvieron un tremendo vuelco al caer a un precipicio, y decidieron comenzar a usar casco. Oscar -lo que son las épocas- consiguió uno de paracaidista y Juan otro de los que usan en los tanques de guerra.  Esos eran los tiempos con anécdotas pintorescas de los pioneros de esta actividad.
 
La Opinión Popular

16-08-2017 / 21:08
16-08-2017 / 21:08
16-08-2017 / 21:08

El 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer (Francia), moría José Francisco de San Martín, un revolucionario americano, que fue un convencido impulsor de la liberación de la Patria Grande. Sus campañas militares fueron un aporte importante a la insurrección contra la colonización hispánica y decisivas para conseguir la Independencia Americana.

En 1816, año en que se concretó nuestra Independencia Nacional, San Martín era el patriota más esclarecido, desde el punto de vista político tanto como del militar, en el Río de la Plata, y conducía los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América. 
 
En su proyecto para declarar la Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, una nueva dependencia para la Argentina. Esto no se lo perdonaron nunca los unitarios porteños y el Libertador se tiene que ir de nuestra Patria en 1824, perseguido por Rivadavia, y amenazado de muerte.

Desde su Cuartel General de Mendoza, el 4 de septiembre de 1816, nos dejaba una enseñanza siempre vigente: "La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los criminales. La Patria no es abrigadora de crímenes". 

Hoy como ayer, la alternativa histórica es entre independencia económica o subdesarrollo y miseria, lo que implica optar entre un país dependiente o luchar por una nación justa, libre y soberana. Por eso, nuestra historia es la conjunción de triunfos y derrotas, de avances y de retrocesos en el camino hacia la liberación nacional. Y por eso, nuestra tradición política es hija de la lucha por la emancipación nacional, que se origina en las más antiguas raíces de la Patria.
 
José de San Martín, el ejemplo más claro a seguir, nos señaló: "Seamos Libres, lo demás no importa nada. Juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas, como hombres de coraje". 

Escribe: Blas García

13-08-2017 / 18:08
El Juicio a las Juntas fue el proceso judicial realizado por la justicia civil (por oposición a la justicia militar) en la Argentina en 1985 por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsíncontra las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) debido a las graves y masivas violaciones de derechos humanos cometidas en ese período.
 
En diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó el decreto 158 por el cual ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.
 
El juicio tuvo una gran trascendencia internacional y sobre todo para la región, en donde en los países limítrofes como Chile, Uruguay o Brasil, que sufrieron crímenes similares, llevar a los represores ante la justicia fue imposible y nunca condenaron a sus criminales. Jorge Rafael Videla Emilio Eduardo Massera fueron condenados a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución. Los demás acusados fueron destituidos de sus cargos.
 
Este juicio, muy importante en la historia mundial, tuvo un alto impacto, tanto político como psicológico, y una trascendencia que puso al presidente Raúl Alfonsín a la vanguardia de su época en derechos humanos.
 
El 14 de agosto de 1998, bajo el Gobierno de Carlos Saúl Menem, los jueces de las más altas instancias deciden "dar carpetazo" (clausurar) a las investigaciones sobre los desaparecidos durante la dictadura. Volverán a abrirse recién durante el Gobierno de Néstor Kirchner.
 
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