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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 17-07-2017 / 09:07

Macri: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar con neoliberalismo en serio

Macri: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar con neoliberalismo en serio
¿HACIENDO LO QUE HAY QUE HACER? Las portadas de los principales medios pro oficialistas muestran un panorama preocupante para Mauricio Macri. El Gobierno constató que la polarización se les empezó a ir de las manos y apura medidas al mas puro estilo “kirchnerista” para evitar un triunfo de Cristina. Por supuesto que habrá mucha controversia si se confirmara las medidas, por 5 motivos principales: a) El momento indicado para el anuncio (ha comenzado el período electoral hacia las PASO), b) Es populismo, tal como el que practicaba el kirchnerismo para horror (supuesto) del PRO, c) Confirmaría que los números no le son muy favorables a Cambiemos en el Gran Buenos Aires, d) Confirmaría que la economía tiene problemas evidentes, y e) Confirmaría que la baja de la inflación no es un logro que provoque mucha adhesión en el voto que debe conseguir Cambiemos.
El consumo es el tema en las PASO 2017. Se vota con el bolsillo, siempre. O casi siempre. No es habitual que la corrupción defina el sufragio tal como sí es frecuente que la decisión pase por el bolsillo. El tema de la corrupción es una construcción de conveniencia cuando no se tienen éxitos económicos. Es la conclusión dominical a la que han llegado varios de los matutinos más importantes de la Argentina.
 
Agustina López concluyó en el diario La Nación: "(...) La agenda pública del primer tramo de la campaña quedó casi totalmente dominado por los casos de presunta corrupción. Sin embargo, en las encuestas la corrupción no siempre se ubica entre los principales temas de preocupación de la sociedad, donde se destacan la inseguridad, la inflación y el desempleo, y por eso parece no tener un correlato directo al momento de decidir el voto. Es decir, mucha atención social y mediática, pero acotada incidencia electoral".
 
Los grandes diarios se enteraron que la agenda de corrupción no suma demasiados votos, o mejor dicho no alcanza para atenuar las penurias económicas. Buenos días, buenas noches. Y el otro efecto es tan previsible que casi aburre comentarlo: Cristina en la polarización puede ganar y de hecho por ahora encabeza las encuestas.
 
Ante este panorama, al gobierno de Macri se le soltaron las trenzas y sacó del cajón un plan de emergencia: Inyectar dinero como sea en los bolsillos, bombear la demanda para que aumente el consumo y se genere sensación de mejora que permita ganar las elecciones. Es populismo al palo y cualquier similitud con el kirchnerismo no es casual.
 
La afirmación encuentra su confirmación en la portada del diario Clarín, desde donde Ignacio Miri anticipa un Decreto de Necesidad y Urgencia del Presidente: "Mauricio Macri promulgará esta semana un Decreto de Necesidad y Urgencia para poner en práctica una medida que volcará hasta 50.000 millones de pesos entre las familias más pobres de la Argentina". (...) "La decisión está destinada a proveer fondos a los hogares donde viven los receptores de las casi cuatro millones de AUH con un doble objetivo: aliviar la situación económica de los sectores más postergados y revitalizar el consumo en medio de la campaña electoral".
 
El mensaje es tan transparente que lastima los ojos: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar en serio. Elizabeth Peger, del diario El Cronista, dice hoy lunes: "El Gobierno analiza impulsar después de octubre un nuevo marco laboral como en Brasil". "La denuncia presidencial contra la mafia de los juicios laborales, la multiplicación de intervenciones a los sindicatos, la retórica en pos de modernizar los convenios colectivos en nombre de una mayor competitividad y productividad, y el embate directo contra las protestas callejeras de organizaciones sociales o conflictos laborales como el desalojo de la planta de Pepsico, se inscriben en esa línea". No hay lugar a dudas de que Brasil es el modelo neoliberal a seguir por el Gobierno de Macri si gana las elecciones.
 
La Opinión Popular

 
Populismo de emergencia
  
Apretado por las encuestas el gobierno de Mauricio Macri está haciendo casi todo lo que criticaba. Pero como no son kirchneristas lo mezclan con anuncios de ajuste, responsabilidad fiscal y suba de tarifas...para después de las elecciones.
 
El mensaje es tan transparente que lastima los ojos. Ahora vamos a hacer dos meses de populismo: 50 mil millones de pesos en préstamos blandos con plata de la Anses, descuentos del 50 por ciento en supermercados a clientes del Bapro, obra pública a fondo y sigue la lista. Después de octubre volvemos a gobernar en serio.
 
No es una administración bipolar. Es una fuerza en minoría tratando de sobrevivir. Nada para criticar por ese lado. "Si perdemos las elecciones no se puede hacer nada, la prioridad es la fortaleza política", explica un ministro de los importantes.
 
Al gobierno de Macri lo corren por izquierda por ajustador y por derecha por populista. El infierno previsible del gradualismo. Pero una vez embarcados, a semanas del desafío electoral, complicado bajarse. "Yo entiendo lo que me decís, pero ustedes con esa receta duraron quince días en el Gobierno", lo despachó de buena manera Nicolás Dujovne a su amigo Daniel Artana, economista de FIEL y obsesivo del equilibrio fiscal.
 
El Gobierno tiene un plan que puede no gustar pero es bastante pragmático, lo que no significa que vaya a resultar. El modelo teórico es Israel: Una economía que corrige y normaliza por "acumulación". Es un plan de ocho años piso y treinta de meta. En cuatro años está todo por la mitad y es la mitad mala.
 
Inflación, crecimiento, equilibrio fiscal, reconversión productiva, modernización laboral, reforma impositiva. La agenda es desmesurada, pero se eligió ese camino largo y según el Gobierno más sostenible que el shock que ensayó el menemismo.
 
El problema es cómo ganar elecciones en el tramo áspero, cuando te crecen los decepcionados hasta en los entornos más amigables. Y ahora sí estamos hablando.
 
 
El Sinaí de Macri
 
Para cruzar esas arenas ardientes, el gobierno trazó dos estrategias: Polarización con Cristina y agenda ética y de seguridad, de lucha contra las mafias y los corruptos. Por eso Lilita, Ocaña y Gladys. Dos banderas que se suponía, se retroalimentaban en un círculo virtuoso al estilo Ciudad Gótica: Allá los malos, acá los buenos.
 
Ese modelo tenía riesgos altísimos y era la contracara ventajera de un plan más maduro: Acuerdo de gobernabilidad con el peronismo racional -incluido Massa- y despliegue de una agenda de reformas que trascienda la coyuntura electoral inmediata. El costo era que exigía compartir el poder, algo que a Macri le gusta tan poco como a Cristina. Mejor polarizar y acumular en casa.
 
Hoy los diarios se enteraron que la agenda de corrupción no suma demasiados votos, o mejor dicho no alcanza para atenuar las penurias económicas. Buenos días, buenas noches. Y el otro efecto era tan previsible que casi aburre comentarlo: Cristina en la polarización puede ganar y de hecho por ahora encabeza las encuestas.
 
Entonces, el gobierno rompió el vidrio de emergencia y apuró un plan populista. Lo que más allá de su efectividad -que no hay que descartar-, implica una enorme derrota simbólica.
 
¿No era que habíamos pasado de una atrasada visión de economía cerrada y bombeo de la demanda, a una abierta e integrada, basada en la inversión, la ampliación de la oferta y la exportación de bienes con valor agregado? Puede ser, pero después de las elecciones ¿Pero en dos años no hay elecciones de nuevo? ¿Cómo sería, nos modernizamos en los años pares y nos volvemos populistas en los impares?
 
Si suena inconsistente es porque acaso lo sea. Pero esto es política, un mundo donde la consistencia no es necesariamente un valor, ni mucho menos garantiza el éxito. Macri está tratando de encontrarle su cuadratura al círculo y oscila entre la frustración por las reformas que no terminan de arrancan y las urgencias electorales, mientras le prende una vela al cambio por "acumulación".
 
Es un plan posibilista y poco creativo que pone como eje la supervivencia, una tarea siempre difícil en la voluble Argentina.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuentes: La Política Online, Urgente24, La Nación, El Clarín, El Cronista y La Opinión Popular
 

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21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
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