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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 17-07-2017 / 09:07

Macri: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar con neoliberalismo en serio

Macri: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar con neoliberalismo en serio
¿HACIENDO LO QUE HAY QUE HACER? Las portadas de los principales medios pro oficialistas muestran un panorama preocupante para Mauricio Macri. El Gobierno constató que la polarización se les empezó a ir de las manos y apura medidas al mas puro estilo “kirchnerista” para evitar un triunfo de Cristina. Por supuesto que habrá mucha controversia si se confirmara las medidas, por 5 motivos principales: a) El momento indicado para el anuncio (ha comenzado el período electoral hacia las PASO), b) Es populismo, tal como el que practicaba el kirchnerismo para horror (supuesto) del PRO, c) Confirmaría que los números no le son muy favorables a Cambiemos en el Gran Buenos Aires, d) Confirmaría que la economía tiene problemas evidentes, y e) Confirmaría que la baja de la inflación no es un logro que provoque mucha adhesión en el voto que debe conseguir Cambiemos.
El consumo es el tema en las PASO 2017. Se vota con el bolsillo, siempre. O casi siempre. No es habitual que la corrupción defina el sufragio tal como sí es frecuente que la decisión pase por el bolsillo. El tema de la corrupción es una construcción de conveniencia cuando no se tienen éxitos económicos. Es la conclusión dominical a la que han llegado varios de los matutinos más importantes de la Argentina.
 
Agustina López concluyó en el diario La Nación: "(...) La agenda pública del primer tramo de la campaña quedó casi totalmente dominado por los casos de presunta corrupción. Sin embargo, en las encuestas la corrupción no siempre se ubica entre los principales temas de preocupación de la sociedad, donde se destacan la inseguridad, la inflación y el desempleo, y por eso parece no tener un correlato directo al momento de decidir el voto. Es decir, mucha atención social y mediática, pero acotada incidencia electoral".
 
Los grandes diarios se enteraron que la agenda de corrupción no suma demasiados votos, o mejor dicho no alcanza para atenuar las penurias económicas. Buenos días, buenas noches. Y el otro efecto es tan previsible que casi aburre comentarlo: Cristina en la polarización puede ganar y de hecho por ahora encabeza las encuestas.
 
Ante este panorama, al gobierno de Macri se le soltaron las trenzas y sacó del cajón un plan de emergencia: Inyectar dinero como sea en los bolsillos, bombear la demanda para que aumente el consumo y se genere sensación de mejora que permita ganar las elecciones. Es populismo al palo y cualquier similitud con el kirchnerismo no es casual.
 
La afirmación encuentra su confirmación en la portada del diario Clarín, desde donde Ignacio Miri anticipa un Decreto de Necesidad y Urgencia del Presidente: "Mauricio Macri promulgará esta semana un Decreto de Necesidad y Urgencia para poner en práctica una medida que volcará hasta 50.000 millones de pesos entre las familias más pobres de la Argentina". (...) "La decisión está destinada a proveer fondos a los hogares donde viven los receptores de las casi cuatro millones de AUH con un doble objetivo: aliviar la situación económica de los sectores más postergados y revitalizar el consumo en medio de la campaña electoral".
 
El mensaje es tan transparente que lastima los ojos: Ahora vamos a hacer dos meses de populismo y después de octubre volvemos a gobernar en serio. Elizabeth Peger, del diario El Cronista, dice hoy lunes: "El Gobierno analiza impulsar después de octubre un nuevo marco laboral como en Brasil". "La denuncia presidencial contra la mafia de los juicios laborales, la multiplicación de intervenciones a los sindicatos, la retórica en pos de modernizar los convenios colectivos en nombre de una mayor competitividad y productividad, y el embate directo contra las protestas callejeras de organizaciones sociales o conflictos laborales como el desalojo de la planta de Pepsico, se inscriben en esa línea". No hay lugar a dudas de que Brasil es el modelo neoliberal a seguir por el Gobierno de Macri si gana las elecciones.
 
La Opinión Popular

 
Populismo de emergencia
  
Apretado por las encuestas el gobierno de Mauricio Macri está haciendo casi todo lo que criticaba. Pero como no son kirchneristas lo mezclan con anuncios de ajuste, responsabilidad fiscal y suba de tarifas...para después de las elecciones.
 
El mensaje es tan transparente que lastima los ojos. Ahora vamos a hacer dos meses de populismo: 50 mil millones de pesos en préstamos blandos con plata de la Anses, descuentos del 50 por ciento en supermercados a clientes del Bapro, obra pública a fondo y sigue la lista. Después de octubre volvemos a gobernar en serio.
 
No es una administración bipolar. Es una fuerza en minoría tratando de sobrevivir. Nada para criticar por ese lado. "Si perdemos las elecciones no se puede hacer nada, la prioridad es la fortaleza política", explica un ministro de los importantes.
 
Al gobierno de Macri lo corren por izquierda por ajustador y por derecha por populista. El infierno previsible del gradualismo. Pero una vez embarcados, a semanas del desafío electoral, complicado bajarse. "Yo entiendo lo que me decís, pero ustedes con esa receta duraron quince días en el Gobierno", lo despachó de buena manera Nicolás Dujovne a su amigo Daniel Artana, economista de FIEL y obsesivo del equilibrio fiscal.
 
El Gobierno tiene un plan que puede no gustar pero es bastante pragmático, lo que no significa que vaya a resultar. El modelo teórico es Israel: Una economía que corrige y normaliza por "acumulación". Es un plan de ocho años piso y treinta de meta. En cuatro años está todo por la mitad y es la mitad mala.
 
Inflación, crecimiento, equilibrio fiscal, reconversión productiva, modernización laboral, reforma impositiva. La agenda es desmesurada, pero se eligió ese camino largo y según el Gobierno más sostenible que el shock que ensayó el menemismo.
 
El problema es cómo ganar elecciones en el tramo áspero, cuando te crecen los decepcionados hasta en los entornos más amigables. Y ahora sí estamos hablando.
 
 
El Sinaí de Macri
 
Para cruzar esas arenas ardientes, el gobierno trazó dos estrategias: Polarización con Cristina y agenda ética y de seguridad, de lucha contra las mafias y los corruptos. Por eso Lilita, Ocaña y Gladys. Dos banderas que se suponía, se retroalimentaban en un círculo virtuoso al estilo Ciudad Gótica: Allá los malos, acá los buenos.
 
Ese modelo tenía riesgos altísimos y era la contracara ventajera de un plan más maduro: Acuerdo de gobernabilidad con el peronismo racional -incluido Massa- y despliegue de una agenda de reformas que trascienda la coyuntura electoral inmediata. El costo era que exigía compartir el poder, algo que a Macri le gusta tan poco como a Cristina. Mejor polarizar y acumular en casa.
 
Hoy los diarios se enteraron que la agenda de corrupción no suma demasiados votos, o mejor dicho no alcanza para atenuar las penurias económicas. Buenos días, buenas noches. Y el otro efecto era tan previsible que casi aburre comentarlo: Cristina en la polarización puede ganar y de hecho por ahora encabeza las encuestas.
 
Entonces, el gobierno rompió el vidrio de emergencia y apuró un plan populista. Lo que más allá de su efectividad -que no hay que descartar-, implica una enorme derrota simbólica.
 
¿No era que habíamos pasado de una atrasada visión de economía cerrada y bombeo de la demanda, a una abierta e integrada, basada en la inversión, la ampliación de la oferta y la exportación de bienes con valor agregado? Puede ser, pero después de las elecciones ¿Pero en dos años no hay elecciones de nuevo? ¿Cómo sería, nos modernizamos en los años pares y nos volvemos populistas en los impares?
 
Si suena inconsistente es porque acaso lo sea. Pero esto es política, un mundo donde la consistencia no es necesariamente un valor, ni mucho menos garantiza el éxito. Macri está tratando de encontrarle su cuadratura al círculo y oscila entre la frustración por las reformas que no terminan de arrancan y las urgencias electorales, mientras le prende una vela al cambio por "acumulación".
 
Es un plan posibilista y poco creativo que pone como eje la supervivencia, una tarea siempre difícil en la voluble Argentina.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuentes: La Política Online, Urgente24, La Nación, El Clarín, El Cronista y La Opinión Popular
 

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22-11-2017 / 08:11
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21-11-2017 / 09:11
Por más que se busquen eufemismos para la división cada vez más fuerte que se da en la Argentina, un clima que se parece mucho al antiperonismo crece de forma agigantada con el show de presos que Cambiemos le ofrece a la platea en horario central.
 
Nada está librado al azar, y más que una estrategia de marketing, el oficialismo le apunta a la oposición con una política de destrucción total. Solo sobrevivirán aquellos que capitulen de forma incondicional.
 
"A los amigos, todo; al enemigo, ni justicia". Paradójicamente, aquellas palabras de Perón cuando le ponía sello propio a las citas de Mao, cobran total literalidad hoy en manos de quienes buscan desterrar al peronismo del menú de opciones de los votantes.
 
Ya no es necesario quemar los bustos ni prohibir el movimiento. Hoy alcanza con un celular que "casualmente" graba a los referentes opositores esposados, con chaleco y casco, o en las celdas donde han sido recluidos.
 
El mensaje es claro: Esto le espera a todos aquellos que están sospechados de corrupción. Hoy alcanza con "sospechados", porque para muchos de ellos todavía no hubo juicio ni sentencia. A esa te la debo.
 
Pero eso no es lo importante. Pocos pondrían las manos en el fuego por los "presos". El verdadero objetivo es mostrar que cualquier cosa que esté relacionada con el peronismo está sospechada de corrupción. Y ahí aparece un problema serio para la sociedad. En la Argentina hay peronistas.
 
Por más que las elecciones hayan sido contundentemente amarillas, hay peronistas que no tienen nada que ver con Boudou, De Vido, López o Baez. Y muchos de esos peronistas no claudicarán sus banderas por más desfile de chalecos antibala que le pongan en horario prime time de la televisión.

21-11-2017 / 09:11
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