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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 16-07-2017 / 10:07
CAMBIEMOS VA A LA ELECCIÓN EN PROVINCIA DE BUENOS AIRES ENTRE PROBLEMAS ECONÓMICOS Y SOCIALES

María Eugenia Vidal hace campaña al borde del abismo

María Eugenia Vidal hace campaña al borde del abismo
María Eugenia Vidal.
La economía no arranca y la corrupción todavía no fue castigada. La inseguridad no afloja y la inflación está bajando pero los precios quedaron allá arriba. Cristina es candidata y Massa también. Ese es el panorama de salida para la elección de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Si querés llorar, llorá.
 
María Eugenia Vidal no llora pero se preocupa. Y se ocupa. Ya se puso al frente de la campaña. Baja línea y pone el cuerpo. Es la carta ganadora del oficialismo, pero hoy nadie le puede asegurar que con eso alcance. Juega ella, juegan otros y juegan además sobre los votantes factores materiales y emocionales que no dependen de su voluntad. La moneda está en el aire.
 
Las encuestas hasta ahora dieron una foto provisoria del escenario electoral. Las que son confiables para el Gobierno lo muestran en paridad con Cristina, dentro del margen de error. Cualquiera puede estar dos puntos arriba o dos puntos abajo. Parece lo mismo pero no es.
 
Para los que juegan a ganador, perder siempre es perder. No existen las derrotas convenientes. Salvo en el discurso de los que hoy están en problemas y necesitan creer en una eventual reorientación del voto entre las PASO de agosto y la elección de octubre, frente al fantasma del regreso de Cristina.
 
Lo cierto es que la campaña todavía no empezó. Sólo hubo lanzamiento de candidaturas y los primeros actos. Lo que emerge en los sondeos es el estado de ánimo de la sociedad. Ahí es donde el Gobierno hace bien en preocuparse, pasada la insolvente euforia inicial por la partición en tres del voto peronista en la Provincia.
 
Vidal y su jefe de Gabinete Federico Salvai trabajan sobre la idea de una campaña muy corta hasta las PASO. Faltan apenas cuatro semanas para esa gran encuesta nacional. El secretario de Comunicación Federico Suárez, que timonea el equipo de estrategia, explica que va a ser más corta todavía. Recién el lunes 24 los spots de propaganda electoral van a inundar la televisión. Ese día la elección empezará a meterse en la cabeza de la gente, que ahora tiene su energía puesta en problemas más terrenales.
 
Dos semanas: la última de julio y la primera de agosto. Ahí se va a configurar la imagen de opinión pública más cercana a lo que suceda el día de la votación, una semana después. Habrá que mirar las encuestas de ese momento.
 
Lo que está claro hoy es que Cambiemos y Cristina tienen piso y techo definidos: un núcleo duro de adherentes y una zona de la sociedad que no los votaría ni a cañón. Los sondeos muestran que más del 90% de quienes votan a Cristina no cambiarían jamás de opinión: eso es tener núcleo duro. A la vez, como marca electoral Cambiemos supera el 35% de apoyo, con ventaja clara sobre cualquier otra. Son datos parciales, piezas de un rompecabezas que está por armarse.
 
Massa fluctúa más que sus dos grandes oponentes. Arranca desde atrás y es el que más puede ganar o perder apoyos. Va a castigar a unos y a otros. Su sueño es colarse en el segundo puesto de las PASO mandando al Gobierno al tercer, desastroso, casillero. ¿Podrá hacerlo? Mejor no decir que no sin pensarlo. Por eso Cristina necesita que Massa crezca para quitarle votos a Cambiemos y Cambiemos busca confrontarlo con dureza para evitar esa fuga.
 
Vidal puso en práctica este capítulo táctico. Con Cristina, en cambio, se propusieron no chocar de frente. Semanas atrás pronosticaban una campaña sucia y agresiva. Hoy dicen esperar otra cosa. Por lo que harán ellos mismos y porque Cristina pone cara de buena, Según dicen, es una cuestión de economía de esfuerzo.
 
La gente sabe quién es Cristina y cuánto tiene que ver con la corrupción, pero un 30% la vota igual, explica Federico Suárez. No tienen que sobreactuar la diferencia: somos su contracara, por eso la gente nos eligió y estamos gobernando.
 
Un dato que no se dice: tanta polarización con Cristina, incentivada desde la Casa Rosada, terminó mejorando la instalación de la ex Presidenta. Según algunos estudios, a este ritmo no le sería imposible romper el encapsulamiento en un tercio del electorado.
 
Si Cristina se arrima al 35%, agarrate. Cambiemos debería conseguir una identificación absoluta de sus candidatos, Esteban Bullrich y Gladys González, con la marca partidaria y sobre todo con Vidal, para ganar la elección. Y hay muy poco tiempo, lo dicen ellos mismos.
 
En el equipo de Vidal creen que Cristina va a jugar a la ausencia, con apariciones dosificadas para cuidar su porción electoral monolítica y quizás inelástica. Peleándonos con ella no vamos a convencer a nadie y el riesgo es que al final nos vean a todos iguales, señalan.
 
Si se discute todo el tiempo con Cristina se discute sobre el pasado, y en el pasado la que gana es ella. Nosotros tenemos que darle contenido a la esperanza, apuntan los macristas bonaerenses.
 
Para que la decisión de no confrontar con Cristina se cumpla hace falta una disciplina perfecta de los candidatos y referentes. La tentación está a la mano y la avalancha de causas judiciales por la corrupción kirchnerista dan pasto todos los días.
 
Vidal ya caminó ese borde tan angosto, en reportajes televisivos recientes, y consiguió esquivar el precipicio tentador. Habrá que ver si Mauricio Macri y Elisa Carrió mantienen esa conducta. Son las otras dos referencias potentes en una campaña con trascendencia, presupuesto y consecuencias de orden nacional.
 
Macri tiene una inquina macerada por años con Cristina, que ella retribuye con todo entusiasmo e igual intensidad. Muchas veces en privado y algunas también el público, al Presidente se le trasluce la bronca calabresa. Si es buen alumno en campaña tendrá que contenerse hasta después de octubre.
 
Carrió, que es tan ingobernable como sensata, maneja con maestría el azote de su verbo. Cristina y Massa van a estar en su campo de tiro. Siempre atiende primero la necesidad estratégica del colectivo al que pertenece, pero de ella no puede esperarse un proselitismo pasteurizado. No sería Lilita.
 
El fortalecimiento político y una imagen positiva superior a la de Macri le permiten a la Gobernadora consolidar y ampliar su espacio respecto de la Casa Rosada. Eso se trasluce, por ejemplo, en el diseño de la propaganda oficial.
 
La idea fuerza "haciendo lo que hay que hacer", que nutre la difusión nacional de las obras públicas, es considerada en el gobierno bonaerense como un tanto fría y distante. Argumentan: también te podrían decir que haciendo lo que hay que hacer aumentamos las tarifas. Eso no estaría bueno.
 
El equipo de Vidal adoptó una línea propia que pone el eje en la cercanía, la contención y el trabajo en equipo, que hace una semana está muy visible en las pantallas. Hay allí ideas de Jaime Durán Barba y la realización es del publicista Juan "Papón" Ricciarelli. Son audacias posibles: si hay disenso, Macri respalda a Vidal en todo.
 
La estrategia macrista divide el voto en cinco categorías: duro, blando, posible, difícil e imposible. El voto duro necesita ser confortado y confirmado y el voto blando puede asegurarse con un mensaje adecuado y referentes que establezcan proximidad con el votante. Ahí está la masa principal del apoyo electoral.
 
Al voto imposible -el de Cristina, el de la izquierda- no tiene sentido tratar de conquistarlo y el difícil requiere de demasiado costo en tiempo y recursos para buscarlo a esta altura. El centro de la estrategia apunta entonces al voto posible. El que hoy no está, pero que podría alcanzarse o recuperarse.
 
Aquí es donde la tecnología electoral del macrismo pone en juego sus mejores insumos. Para detectar el voto posible aplican una técnica que ya usaron en la elección ganadora de 2015. Cruzan datos del censo de población, los resultados de cada mesa de votación en las últimas dos elecciones y otros estudios propios, incluyendo encuestas presenciales sistemáticas.
 
Ese trabajo, donde confluyen sociólogos y especialistas en estadística y datos, les permite tener "individualizado" al votante posible. No con nombre y apellido sino geo-referenciado. De tal modo, pueden saturar con su mensaje electoral a distritos y barrios muy puntuales en ciudades del interior y el Gran Buenos Aires.
 
El cálculo que hacen es sencillo. Para salir victoriosos en octubre necesitan volver a ganar en los 69 municipios bonaerenses que gobierna Cambiemos y perder por menos que hace dos años en los 66 que gobiernan otras fuerzas, empezando por el kirchnerismo.
 
Mirado desde el formato clásico de la acción política, es fácil el escepticismo o la ironía ante esta tecnología. Pero habría que recordar que a esta gente le hacían burlas por sus timbreos. Y hoy gobiernan el país. Por eso están sentados sobre el poder del Estado, el gran constructor de la política.
 
Por Julio Blanck
 
Fuente: Clarín
 
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22-05-2018 / 20:05
El paro total del servicio en las líneas E y H había sido convocado hasta las 12 del mediodía en el marco de un plan de medidas iniciado hace varias semanas, en repudio al aumento paritario del 15% pautado por Metrovías y la UTA. Sin embargo, el Gobierno macrista porteño intentó sabotear el derecho de huelga y envió a la policía a los andenes. Hubo empujones, golpes, balas de goma y 20 trabajadores del subte detenidos, entre ellos el líder de Metrodelegados, Néstor Segovia.
 
Tras las detenciones, los trabajadores de subterráneos declararon un paro por tiempo indeterminado en reclamo de la libertad de los arrestados, en rechazo a la represión y por la reapertura de la paritaria que el Gobierno porteño firmó con la UTA. Antes de la anunciada conferencia de Horacio Rodríguez Larreta, prevista para las 16,45, la policía local reprimió a quienes reclamaban la libertad de los detenidos.
 
"A partir del mediodía paran todos los subtes", afirmó a los gritos Roberto Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro, luego de que la Policía de la Ciudad desocupara a la fuerza los andenes de la Línea H donde los trabajadores mantenían una protesta y detuviera a 16 trabajadores. Los detenidos fueron llevados a la fiscalía contravencional de Combate de los Pozos al 100 y a la comisaría 30, donde la policía reprimió a quienes fueron a reclamar su liberación.
 
"Nos tiraron balas de goma", avisó otro de los metrodelegados, cuando la medida de fuerza recién había comenzado en las líneas E y H. "Estamos rodeados por la policía. Hubo incidentes, empujones y balazos de goma. Lo que están tratando de hacer es aberrante, porque están intentado impedir que usemos nuestro derecho constitucional a protestar y hacer huelga. Nos están queriendo sacar de nuestros puestos de trabajo a la fuerza", sostuvo Claudio Dellacarbonara desde la Línea H.
 
La tensión entre la policía y los metrodelegados fue escalando y terminó con los efectivos avanzando a la fuerza sobre los trabajadores. En los videos que grabaron los propios delegados del subte se escuchan los tiros y se ve a los uniformados ocupar las vías y empujar a los operarios para llevarlos fuera del andén. 
 
La empresa Metrovías, concesionaria del servicio, aclaró que "los telegramas de suspensión ya ascienden a 114" y están originados en lo que califica como "acciones ilegales tales como la ocupación de instalaciones, apertura de puertas de emergencia y/o la liberación de molinetes". En el texto advirtió que "en caso de reiterar esta inconductas laborales, las mismas darán lugar a sanciones más severas".
 
La Opinión Popular

22-05-2018 / 09:05
La convocatoria de Mauricio Macri a los gobernadores del PJ para opinar sobre el proyecto tarifario fracasó en su intento de convocar a alguno de ellos y el peronismo, liderado en el Senado por Miguel Pichetto, promoverá la firma del dictamen contra el tarifazo, ante la ausencia de una "propuesta superadora" por parte del Gobierno.
 
De esta manera se convertiría en ley la media sanción de Diputados que declara la emergencia tarifaria, retrotrae las tarifas de luz, gas y agua a noviembre de 2017, propone estabilizarlas por un año y ata los futuros aumentos al índice de variación salarial para los hogares y al índice de precios mayoristas para pymes, cooperativas y empresas recuperadas.
 
Pichetto anticipó que en el plenario de comisiones se firmará la iniciativa opositora tal como llegó desde Diputados. El Ejecutivo tiene tiempo hasta esta tarde para presentar un proyecto superador al opositor, pero hasta anoche la intransigencia del Gobierno no claudicaba y esa iniciativa no aparecía.
 
Esto sucede en circunstancias en las que los gobernadores le darían la espalda al Gobierno de Macri. Fracasó así el apriete sobre los mandatarios provinciales del PJ. Es un portazo al Gobierno, que esperaba contar con el apoyo de los gobernadores del PJ para evitar que la iniciativa sea tratada, aprobada en el Senado y luego tener que vetarla.
 
Los mandatarios provinciales no quieren quedar pegados a ese alto costo político. "Que lo pague el Gobierno de Macri", dicen, conscientes de que en poco tiempo más comienza la cuenta regresiva de cara a las elecciones 2019.
 
Un hartazgo similar subyace entre quienes padecen los desatinos de Cambiemos que hoy se enfrenta a una encrucijada difícil de sortear. Cumplir con los condicionamientos del FMI: bajar el déficit a fuerza de ajuste y tarifazos desmedidos, entre otras medidas. Aceptar una reducción en el valor de las tarifas, aunque ello demore la baja del gasto público que demanda el Fondo. O vetarla y enfrentar las consecuencias. 
 
"El tarifazo no se toca", es el mensaje que el macrismo quiera ratificar en el marco de las negociaciones con el FMI. Semanas atrás, en el entorno presidencial daban por descontado que, de sancionarse la iniciativa opositora, el Presidente la vetaría.
 
Pero el escenario de enorme descontento social contra el brutal tarifazo, tras la devaluación y la creciente inflación, se ha empeorado y ahora el Gobierno parece entrampado en su propia telaraña, esquivando balas que le pican muy cerca.
 
La Opinión Popular

21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

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