La Opinión Popular
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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 15-07-2017 / 10:07
PANORAMA POLÍTICO

Tortugas ninja

Tortugas ninja
Tortugas ninja.
María Emilia colgó en el Facebook una foto del jueves donde un tortuga ninja de la policía le tira gas pimienta en la cara a una señora. Es una mujer desarmada que ha perdido su trabajo agredida por un tipo acorazado y armado hasta los dientes. Son dos personas, pero la imagen irradia violencia. Es la represión a los trabajadores de PepsiCo.
 
El ex juez Carlos Rozanski comenta en el Facebook que la señora atacada en la foto lleva un bolso de compras al hombro y otro señala que tiene un celular abierto en la mano. La imagen dice muchas cosas. Dice por ejemplo que el ninja atacó a la mujer para evitar que le sacara una foto, el poder de las redes.
 
Pero había otra persona, evidente, sacándole otra en el momento que trataba de impedirlo. A veces la tecnología da una mano. La imagen de la mujer reprimida por ese robocop recuerda que la mayoría de los despedidos de PepsiCo, de los trabajadores sin trabajo, de los nuevos parias del universo Cambiemos, son mujeres.
 
Esa especie de blindado con patas, atiborrado de armamento específico como el rociador de gas revela también la inversión del Gobierno de Macri en equipo y entrenamiento de las fuerzas represivas.
 
El retrato brutal de la represión a los despedidos que ocuparon la planta cerrada donde solían trabajar muestra que esa inversión es equivalente a la que antes se destinaba a los subsidios para el empleo en situaciones de crisis.
 
Son dos formas de encarar un problema. La represión del jueves ratifica que el gobierno es insensible al cierre de empresas provocado por sus políticas y que su estrategia para afrontarlos será el despliegue de violencia masiva.
 
Es el plan de Cambiemos. Para hacer eso tiene que echar a los trabajadores y reprimir con dureza a los que resistan.
Fue la más fuerte del jueves, pero no la única señal de la devastación que se extiende como la peste bubónica. Ese mismo día, marchaban por la ciudad los médicos bonaerenses, los empleados públicos liderados por ATE y los trabajadores del subte.
 
En Zárate, desde hace una semana más de mil trabajadores despedidos de distintas empresas mantienen una protesta con cortes intermitentes de tránsito. Desde el primero de julio cesaron 637 contratos de trabajadores de la construcción y mantenimiento en el complejo nuclear de Atucha porque el Gobierno pospuso las obras del proyecto Carem-25 y de la cuarta central nuclear.
 
A este conflicto se suman el cierre de la química Atanor, los despidos en Ingredion y en Quipro y Carboclor, ambas en Campana, y los recortes en Germaiz, Dontos y BRF, de Baradero. Por otro lado, unos 170 trabajadores de la empresa Lanxess (ex Bayer) están en alerta porque ya les anunciaron que perderán sus puestos a fin de año.
 
En la localidad de San Martín cerró la fábrica Envamap y la fábrica de Tulipán, que trabajaba 24 horas, pasó a hacerlo sólo dos turnos. Decenas de talleres de tres o cuatro operarios han debido cerrar sus puertas.
 
Las imágenes de la represión fueron impactantes, las declaraciones de las familias de los despedidos conmovedoras, algunos de ellos trabajan hace 30 años en la empresa, el despliegue de violencia hizo que los chicos de un jardín de infantes cercano tuvieran que refugiarse bajo los pupitres por los escopetazos y fueron afectados por el gas.
 
La indignación que provocaban estas escenas tuvo un efecto catarata en las redes, llovieron condenas a la gobernadora María Eugenia Vidal que estuvo detrás de la represión, al sindicato de la alimentación y también a la CGT, que finalmente convocó a una movilización contra el gobierno para el próximo 22 de agosto.
 
Y un efecto irracional: desbordados por esa indignación, algunos muros de izquierda se llenaron de ataques al kirchnerismo y muros kirchneristas hicieron lo mismo contra el trotskismo en una discusión inútil porque militantes gremiales y trabajadores de uno y otro lado son agredidos por igual por las políticas del gobierno. En ese aspecto, la derecha no hace diferencias y resulta una estupidez que sí las hagan los afectados.
 
El miércoles, el día anterior a la represión en PepsiCo, se había producido otro hecho que conmovió profundamente el mundo del trabajo, con la condena a Lula en Brasil.
 
En una semana fatídica para los trabajadores, el día anterior a esa condena, el martes, el Congreso golpista de ese país había aprobado una ley de flexibilización laboral que lleva de 8 a 12 las horas diarias de trabajo, permite dividir en tres períodos a las vacaciones, facilita los despidos sin causa y contiene otra cantidad de exigencias planteadas por las cámaras empresarias.
 
No solamente existe una relación cronológica. También hay una relación causal. Y lo mismo sucede en la Argentina, donde el bloque hegemónico que expresa el gobierno reprime a los trabajadores y cierra fuentes de trabajo y al mismo tiempo desencadena una campaña de persecución judicial y desprestigio contra Cristina Kirchner.
 
Seguramente muchas de las medidas que tomaron en sus gobiernos Cristina Kirchner o Lula fueron insuficientes e incluso erróneas. El kirchnerismo y el PT se pueden equivocar. Pero los que nunca se equivocan son la derecha ni los grandes capitales que visualizan esas dos fuerzas como obstáculos concretos para sus intereses. 
 
Con todas las críticas que se les puedan hacer al PT y al kirchnerismo, desde el otro lado es la misma reacción de la derecha la que está diciendo que es imposible disociar una cosa de la otra, o sea: pensar que los gobiernos de derecha son buenos cuando persiguen a líderes o ex presidentes populares, pero son malos cuando reprimen a los trabajadores.
 
Sobre esa disociación irracional también trabaja el sentido común de la derecha. En los gobiernos del PT y en los del kirchnerismo seguramente hubo chorros, pero aunque la gran mayoría de sus políticos y militantes fueran honestos, la derecha necesita convencer de que el único objetivo de estos gobiernos era la corrupción.
 
Por eso acusan a Cristina Kirchner de jefa de una asociación ilícita, porque esa figura legal tiene un mensaje simbólico donde decir eso es lo mismo que decir jefa de un gobierno popular, peronista, izquierdista, o populista o reformista o bonapartista o como se le quiera decir, pero es ese gobierno, con el nombre que se le quiera poner, al que odia la derecha. 
 
La reacción restauradora necesita minimizar todas las medidas transformadoras de los gobiernos populares y presentarlas bajo las formas de fraudes y latrocinios, desde las nacionalizaciones de YPF y Aerolíneas, hasta la reestatización de las jubilaciones y el fin de las AFJP o el plan Qunita y Fútbol para Todos más la Asignación Universal por Hijo.
 
Por eso tienen que forzar los números para decir que cuando se fue el gobierno kirchnerista había más pobres que antes. El arsenal mediático y la complicidad de periodistas, jueces y fiscales tiene un rol estratégico en esa función.
 
Tienen que presentar todo como un sistema de corrupción porque su objetivo no es solamente ganarle al kirchnerismo, sino desarraigar para siempre cualquier reclamo de ese tipo. Tienen que matarlo en el corazón de la sociedad, hacer que los mismos que se favorecieron con esas medidas, las aborrezcan y abjuren de ellas.
 
Hay personas que en la actualidad estarían pidiendo limosna en la puerta de las iglesias y que se jubilaron gracias a las moratorias, que fueron ganadas por esa campaña de confusión. Hay trabajadores que ahora están siendo despedidos, que votaron a Macri o saludaron su llegada al gobierno.
 
El mensaje de los medios oficialistas busca asimilar la idea de gobierno progresista o popular, etc., a la de una asociación ilícita. Y lo mismo ocurre con las medidas de transformación, de nacionalización, de justicia social o de inclusión, a las que se reemplazan con la idea del atraco y la rapiña.
 
Que vayan presos o no Lula o Cristina Kirchner, dependerá de la situación política. Pero desde el punto de vista ideológico necesitan una construcción donde la sociedad escuche la palabra justicia social y le suene a corrupción.
 
Todo el que realice medidas de inclusión o distribución de la riqueza pasa así a la categoría de corrupto. Esa agenda fue creada por la derecha, porque no tienen nada que ofrecer en lo económico, en lo social, en salud, en educación o en lo cultural.
 
Los centenares de trabajadores en lucha en Zárate y Campana, el ninja acorazado que atacó a una trabajadora despedida por PepsiCo y la condena a Lula en Brasil que rebotó sobre Argentina, todo viene en el mismo paquete neoliberal de Cambiemos.
 
El mismo paquete económico del gobierno por el cual a PepsiCo le resulta más fácil y rentable cerrar su fábrica en Argentina, comprar la materia prima en Argentina, pero elaborar sus productos en una fábrica en Chile para después importarlos y venderlos en Argentina.
 
Es el plan económico de Cambiemos. Para hacer eso tiene que echar a los trabajadores y reprimir con dureza a los que resistan. Nada desentona, solamente los que caen en el engaño.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
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18-07-2018 / 08:07
La afirmación de Mauricio Macri, previo a las PASO, de "llevar la inflación a menos del 10 % en sólo dos años" fue otra falsa promesa. El Indec dio a conocer ayer la inflación de junio, que marcó un 3,7%, el peor registro desde mayo de 2016. El alza de precios minoristas llegó así al 29,5% interanual, y el de los mayoristas, al 44,1%.
 
De este modo, la devaluación mostró su cara visible, impactando, sobre todo, en el precio del transporte y los alimentos, pero también en combustibles y tarifas. Por caso, de acuerdo a los números oficiales, el último mes los alimentos aumentaron 5,2% y, entre ellos, los que más subieron fueron los de la canasta básica, aquellos que consumen los sectores populares más vulnerables: harina, pastas secas y polentas.
 
En el rubro verduras, en tanto, el kilo de lechuga se colocó al top, pasando de los $38,70 de fines del año pasado a los $63,17 de junio, aumento un 67% en los primeros seis meses de 2018. La docena de huevos, por su parte, avanzó un 53% en el mismo lapso.
 
También, entre aquellos alimentos que subieron por encima de la inflación están la naranja, la cebolla, el tomate y la batata, cuyos precios crecieron hasta un 50% en la primera mitad del año; y los fideos secos (31%). Otros alimentos como el arroz y el pollo también crecieron por encima de la media del semestre: 18% y 17%, respectivamente.
 
También tuvieron una escalada fuerte los rubros Transportes, con el 5,9% por el aumento del boleto mínimo; Salud, con 4,3% por los incrementos en las prepagas; y Equipamiento y Mantenimiento del Hogar, con un 4%.
 
Del dato de ayer se desprende que la inflación acumulada del primer semestre llega al 16%, por encima de la irrisoria meta fijada inicialmente por el Gobierno de Macri, del 15%. De continuar el actual ritmo inflacionario durante lo que resta de 2018, la suba de precios habrá alcanzado a fin de año el 32%: la cifra supera la banda inferior del 27% fijada por el FMI y está en el límite de la banda superior.
 
En caso de que la inflación supere el 32% el Gobierno deberá rendir cuentas al Fondo, que podrá optar entre exigir un ajuste mayor  al que ya se implementa o anular el acuerdo alcanzado.
 
Mientras los precios se disparan, los salarios se derrumban. Ante las proyecciones de inflación mayor al 30% anual, y con los aumentos salariales del 15% implicarían como mínimo una pérdida de poder adquisitivo del 12% a fin de 2018. Varios sindicatos cerraron los acuerdos paritarios en un mísero 15 %. El Gobierno de los Ricos, tras el fuerte Paro General prometió establecer un techo alrededor del 25 % y en cuotas. Un aumento insuficiente cuando la inflación tendrá un piso del 30 % este año.
 
La Opinión Popular

18-07-2018 / 07:07
En el mercado ya se está hablando de un tema que se perfila como firme candidato a ir ocupando un espacio cada vez más protagónico en los medios de comunicación. En realidad, este tema viene bajo la forma de una pregunta: ¿el desarme de la "bola de nieve" de Lebac dará lugar a otra "bola de nieve", pero de Letes?
 
Ya son varios los que tienen esta sospecha. Y todo parte de la base de una premisa que un conocido consultor de la City sintetiza de esta manera: "El esquema financiero del Gobierno está atado con alambres". Esta endeblez es lo que lleva a pensar a muchos que para desactivar una bomba se estaría incubando otra no menos peligrosa.
 
Mientras, en Casa Rosada razonan de una forma más pragmática: no todo puede ser resuelto al mismo tiempo, y ahora la prioridad es la de resolver lo más urgente, para luego ir pensando en otras cuestiones. Por lo pronto, una de esas urgencias ha sido lograr un poco de calma con el dólar, luego de semanas muy turbulentas. Claro que solucionar este tipo de cuestiones no es gratis. Tiene sus costos que, por cierto, son elevados.
 
El nuevo brote de preocupación en la City tiene que ver con lo que se está gestando con las Letras del Tesoro en dólares (Letes), un pasivo de corto plazo emitido por Hacienda. Este tipo de "pagaré" empezó ser utilizado para darles a los inversores una alternativa para que puedan dolarizarse sin que necesariamente deban recurrir al mercado de divisas.
 
Responde a esta lógica: quienes tienen sus mentes dolarizadas, en vez de comprar billetes físicos, pueden adquirir deuda de corto plazo que paga tasas de entre 4 y 5,5 por ciento. Esta opción, a todas luces de emergencia, surgió para reducir la fuerte presión cambiaria.
 
Actualmente, el stock de Letes ronda los u$s15.000 millones. Más allá de que el Gobierno tenga que asumir un interés cada vez mayor, el problema es que no logra renovar todo lo que vence.
 
"El aumento de la incertidumbre, tanto en la economía real como en el mercado financiero local, supone serios riesgos respecto de la estructura de repago de la deuda vigente", afirman desde Delphos Investment. Además, la consultora señala que la capacidad para refinanciar los vencimientos de las Letes en el corto plazo es un tema "vital".
 
Esto es así ya que la línea de crédito del FMI se encuentra plenamente asignada al pago de intereses y capital. En este marco, "el excedente de cancelaciones tendrá que ser financiado íntegramente en los mercados", añaden desde Delphos. En otras palabras: si el Gobierno sigue sin poder renovar la totalidad, no le quedará otra que salir a endeudarse en la plaza para conseguir ese incremental de dólares que necesita.
 
¿Y por qué sucede esto? Porque no le alcanzará el dinero que reciba del FMI para pagar todo, en vistas a una tasa de refinanciación de las Letras bastante más elevada.

17-07-2018 / 10:07
En una carta dirigida a la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, un amplio conglomerado opositor le advierte al Fondo Monetario Internacional (FMI) que la deuda pactada entre el organismo y el gobierno de Mauricio Macri es considerada "odiosa o execrable" en términos jurídicos y que agotará todos los mecanismos parlamentarios y judiciales para desconocerla.
 
En la misma semana en que Lagarde visitará la Argentina para reunirse con el Presidente, Mauricio Macri, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el organismo difundió un nuevo informe en el que vaticina una baja en el crecimiento de América Latina, impulsado, entre otros motivos, por la crisis que atraviesa la Argentina. 
 
Los números fríos del FMI recortaron las previsiones de crecimiento económico de la región al 1,6% en 2018 y al 2,6% en 2019, cuatro y dos décimas menos, respectivamente, que lo calculado en abril. En lo que respecta al caso argentino, el FMI puntualizó que "las menores estimaciones reflejan perspectivas más difíciles para economías clave, debido a la constricción de las condiciones financieras y el ajuste necesario de las políticas".
 
El argumento, cínico, perverso, es similar al utilizado por el presidente Macri: "Sufrir hoy, para estar mejor mañana", mientras vemos cómo ese "mañana" nunca llega y la promesa de ese futuro paradisíaco se aleja un poco más, hasta esfumarse. Como si estuviéramos condenados a vivir de prestado, entre la miseria y la dependencia, de rodillas ante el "verdugo" que propone más ajuste y lo disfraza de "necesario".
 
Más bien, habría que decir que nacimos bendecidos en una tierra rica en reservas de agua dulce, con gente dedicada y dispuesta al trabajo, tierra fértil en la que crece lo que tiremos. Y en cambio, desde el gobierno de Macri prefieren sembrar corrupción, miseria, entregar nuestros recursos al mejor postor, poniéndonos de rodillas ante el FMI, que promociona como "necesarias" paritarias del 8%, que promueve despidos y tarifazos.
 
El conglomerado opositor sostiene que, de acuerdo a la Constitución Nacional, le corresponde al Congreso "contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación" y "arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación".
 
Pero nadie podría acusar de traidor al diablo. La traición, si cabe, viene de aquellos representantes que la mayoría de los argentinos eligió para defender sus intereses y hoy nos ponen de rodillas bajo el yugo de un diablo que nadie votó.
 
La Opinión Popular

16-07-2018 / 16:07
16-07-2018 / 09:07
La industria sufrió un fuerte retroceso en mayo según las estadísticas que reveló la Unión Industrial Argentina (UIA) y que difundirá en las próximas horas. El nivel de actividad fabril cayó por debajo del -2% en la comparación interanual, situación que se verá agravada ante un escenario de crisis generalizada que se observará desde junio en adelante, con sectores clave en pleno descenso, lo que provocará que la producción manufacturera termine el año con un promedio de cero crecimiento.
 
A contramano de esa realidad y sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea con más recesión, devaluación e inflación, el presidente Mauricio Macri, desde la nube de gas en que vive, se empeña en afirmar que "vamos por el camino correcto" hacia "un país pujante e inclusivo".
 
"De eso se trata el cambio que vine a proponerles desde el primer día: de construir una Argentina más justa, transparente, donde se dice la verdad y se trabaja con las manos limpias", dijo ayer Macri aferrándose a la letanía de ese inasequible país virtual, tan distinto de la realidad con la que se convive a diario.
 
Hablan por él y sus "manos limpias", el millonario escándalo por la millonaria deuda (que se niega a pagar) del Correo Argentino, una de sus tantas empresas; o la cantidad de funcionarios (él incluido) con empresas fantasmas en paraísos fiscales para facilitar el lavado de dinero; o las denuncias que salpican a su alfil bonaerense, la gobernadora Mariu Vidal, por solo citar algunos casos.
 
Sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea a cinco de cada diez chicos que viven en la pobreza, que no comen como corresponde y vastos sectores de la clase media que son empujados a la miseria. Mientras se acepta el brutal ajuste que impone el FMI, sin proponer un plan económico que cambie el rumbo neoliberal, con empleo y producción capaz de reactivar la economía.
 
En la misma línea se pronunció el jefe de Gabinete, el inútil Marcos Peña, al postular que, pese a la "economía más fría" y "recesiva" de los próximos meses, lo que se viene tras la "tormenta" es un camino de "crecimiento y desarrollo". Son metáforas de un país virtual. La pregunta sobreviene: ¿En qué mano esconderá Macri la varita mágica que no la vemos?
 
La Opinión Popular

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