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Internacionales - 13-07-2017 / 19:07
EFEMÉRIDES POPULARES

Toma de la Bastilla, fin del Antiguo Régimen y comienzo de la Revolución francesa

Toma de la Bastilla, fin del Antiguo Régimen y comienzo de la Revolución francesa
Toma de la Bastilla, 14 de julio de 1789.
En las postrimerías de la Edad Media, una nueva clase social, la burguesía de comerciantes y productores de artículos manufacturados para el comercio, surge del seno de la sociedad feudal de señores propietarios de la tierra y siervos de la gleba.
 
Las nuevas fuerzas productivas que se desarrollaban en el seno de la sociedad feudal chocaban cada vez más con las relaciones de servidumbre propias del feudalismo, sus leyes, sus instituciones, su filosofía, su moral, su arte y su ideología política.
 
Nuevas ideas filosóficas y políticas, nuevos conceptos del derecho y del Estado fueron proclamados por los representantes intelectuales de la clase burguesa, los que por responder a las nuevas necesidades de la vida social, poco a poco se hicieron conciencia en las masas explotadas.
 
La naciente burguesía alentaba a los campesinos a librarse de la servidumbre feudal, incitaba a los artesanos contra las relaciones gremiales corporativas y reclamaba el derecho al poder político. Los monarcas absolutos, la nobleza y el alto clero defendían tenazmente sus privilegios de clase, proclamando el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.
 
Eran entonces ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la sociedad feudal. Los campesinos, los artesanos y los obreros de las manufacturas, encabezados por la burguesía, echaron por tierra el orden feudal, su filosofía, sus ideas, sus instituciones, sus leyes y los privilegios de la clase dominante, es decir, la nobleza hereditaria.
 
El 14 de julio de 1789, la Revolución francesa socavó las bases del sistema monárquico y feudal como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo, proclamando las ideas de Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Montesquie, portavoces revolucionarios de la filosofía burguesa, como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado.

La Revolución francesa sentó las bases de la democracia moderna y abrío nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular.

Escribe: Carlos Morales

En las postrimerías de la Edad Media, una nueva clase social, la burguesía de comerciantes y productores de artículos manufacturados para el comercio, surge del seno de la sociedad feudal de señores y siervos.
 
Las nuevas fuerzas productivas que se desarrollaban en el seno de la sociedad feudal chocaban cada vez más con las relaciones de servidumbre propias del feudalismo, sus leyes, sus instituciones, su filosofía, su moral, su arte y su ideología política.
 
Nuevas ideas filosóficas y políticas, nuevos conceptos del derecho y del Estado fueron proclamados por los representantes intelectuales de la clase burguesa, los que por responder a las nuevas necesidades de la vida social, poco a poco se hicieron conciencia en las masas explotadas.
 
La naciente burguesía alentaba a los campesinos a librarse de la servidumbre feudal, incitaba a los artesanos contra las relaciones gremiales corporativas y reclamaba el derecho al poder político. Los monarcas absolutos, la nobleza y el alto clero defendían tenazmente sus privilegios de clase, proclamando el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.

Eran entonces ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la sociedad feudal. Los campesinos, los artesanos y los obreros de las manufacturas, encabezados por la burguesía, echaron por tierra el orden feudal, su filosofía, sus ideas, sus instituciones, sus leyes y los privilegios de la clase dominante, es decir, la nobleza hereditaria.

La Toma de la Bastilla, que se produjo en París el martes 14 de julio de 1789, fue el punto inicial de la Revolución francesa. A pesar de que la fortaleza medieval sólo custodiaba a siete prisioneros, su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen.
 
La rendición de la prisión, símbolo del despotismo de la monarquía francesa, provocó un auténtico terremoto social tanto en Francia como en el resto de Europa, llegando sus ecos hasta la lejana Rusia.
 
El Antiguo Régimen que se derrumbó era una formación económico social, combinación de modos de producción y relaciones sociales. En el sistema económico: la transición del feudalismo al capitalismo; en las relaciones sociales: oposición entre la sociedad estamental y una burguesía que no podía acceder al papel de clase dominante; en el sistema político: monarquía absoluta o autoritaria.
 
La Revolución francesa marcó el final del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país.
 
La revolución socavó las bases del sistema monárquico y feudal como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo, proclamando las ideas de Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Montesquieu portavoces revolucionarios de la filosofía burguesa, como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado.
 
La Revolución francesa sienta las bases de la democracia moderna y abre nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular.

Escribe: Carlos Morales
 
Fuente: Wikipedia 

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20-07-2018 / 21:07
El 20 de julio de 1923, en Hidalgo del Parral, Chihuahua, México; es asesinado en una emboscada José Doroteo Arango Arámbula,​ más conocido por su seudónimo Pancho Villa. Fue uno de los jefes de la Revolución mexicana,​ cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen del presidente Victoriano Huerta.
 
Durante la Revolución Mexicana fue conocido como El Centauro del Norte.​ Comandante de la División del Norte,​ fue caudillo del estado norteño de Chihuahua, el cual, dado su tamaño, riqueza mineral y también la proximidad a los Estados Unidos de América, le proporcionó cuantiosos recursos. Villa fue gobernador provisional de Chihuahua en 1913 y 1914.
 
Villa y sus seguidores confiscaron las tierras de los hacendados ricos para distribuirlas a los campesinos y soldados. Se apoderó de trenes y, como varios generales revolucionarios, usó dinero fiduciario impreso para pagar por su causa.
 
El dominio de Villa al norte de México se rompió en 1915,​ a través de una serie de derrotas que sufrió en Celaya y Agua Prieta a manos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Después del ataque de Villa a Columbus (EE.UU.), en 1916, el general John J. Pershing trató infructuosamente de capturarlo durante un año.
 
Villa se retiró en 1920 y se le dio una gran propiedad que él convirtió en una colonia militar para sus exsoldados. En 1923 decidió volver a involucrarse en la política mexicana y como resultado fue asesinado el 20 de julio de ese año, por órdenes del general Plutarco Elías Calles y del general Álvaro Obregón.
 
La Opinión Popular

20-07-2018 / 20:07
El 21 de julio de 1938, en la Argentina, se firmaba el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Bolivia y Paraguay que da fin a la Guerra del Chaco. Un conflicto promovido por el imperialismo por la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño que la yanqui Standard Oil ya extraía en los bordes serranos bolivianos y la anglo-holandesa Shell quería entrar del lado paraguayo.
 
La guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, se libró desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935, por el control del Chaco Boreal. Fue la guerra más importante en Sudamérica durante el siglo XX. En los 3 años de duración, Bolivia movilizó 250 000 soldados y Paraguay 120 000, que se enfrentaron en combates en los que hubo gran cantidad de bajas (60 000 bolivianos y 30 000 paraguayos), y gran cantidad de heridos, mutilados y desaparecidos.
 
Los distintos tipos de enfermedades tanto físicas como psicológicas, la característica hostil del teatro de operaciones y la falta de agua y mala alimentación produjeron el mayor porcentaje de bajas y afectaron la salud de los soldados sobrevivientes, a muchos de por vida. El enfrentamiento consumió recursos económicos de ambos países, de por sí muy pobres.
 
El cese de las hostilidades se acordó el 12 de junio de 1935 y por un tratado secreto firmado el 9 de julio de 1938, Paraguay renunció a 110.000 km² ocupados por su ejército al cese de las hostilidades.​ Después de largas negociaciones, el tratado para terminar la guerra fue firmado en Buenos Aires el 21 de julio de 1938.
 
El canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, que había convocado la Conferencia de Paz en Buenos Aires obtuvo más tarde el premio Nobel de la Paz en 1936.
 
La Opinión Popular

20-07-2018 / 20:07
20-07-2018 / 20:07
19-07-2018 / 19:07
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