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Sociedad e Interés General - 11-07-2017 / 19:07
EFEMÉRIDES POPULARES

Juana Azurduy, flor revolucionaria independentista del Alto Perú

Juana Azurduy, flor revolucionaria independentista del Alto Perú
Juana Azurduy, flor del Alto Perú. No hay otro capitán mas valiente que tu. Truena el cañón, préstame tu fusil, que la revolución viene oliendo a jazmín.
El 12 de julio de 1780 en La Plata -hoy Sucre, departamento de Chuquisaca-, nace Juana Azurduy Bermúdez. Educada en Chuquisaca, parlante del castilla y el quechua, idioma de los andes, Juana combatió durante toda su vida contra la ocupación extranjera.
 
Fue una patriota de la Revolución de Mayo en el Alto Perú que acompañó a su esposo Manuel Ascencio Padilla en las luchas por la emancipación en el Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España y que a la muerte de éste asumió la comandancia de las guerrillas que conformaron la luego denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que es honrada su memoria en la Argentina y en Bolivia.
 
Participante de la Revolución de Chuquisaca de 1809; vinculada, junto a su esposo al Ejercito Auxiliar del Norte que condujo González Balcarce; refugiada en las montañas de Tarabuco, Sucre, luego de haber sido liberada de los realistas por su esposo, cuyas propiedades habían sido confiscadas por la corona de España.
 
Combatiente en el nuevo Ejército Auxiliar del Norte, que condujo el general Manuel Belgrano en 1812, al que sumaron, junto a su marido, a 10 mil milicianos; participante en el Éxodo Jujeño, en el Batallón Leales, en la batalla de Ayohuma, en la toma del cerro de Potosí en 1816, que le mereció el nombramiento de Teniente Coronel por Juan Martín de Pueyrredón.
 
De un gran coraje combativo, Juana Azurduy fue compañera de guerra de su esposo, caso excepcional en aquellos tiempos, y siguió el derrotero libertario de Bartolina Sisa, heroína aymara que fue descuartizada junto a su esposo, Tupak Katari, en el siglo XVI, y de otras amazonas de la libertad americana.
 
Replegada, luego de la muerte de su marido, en Salta, donde sirvió a las órdenes del general Martín Miguel de GüemesJuana vivió, luego de la muerte del caudillo salteño en 1821, en la pobreza. En 1825, luego de visitarla, el general Simón Bolívar la ascendió al grado de coronel. Murió en Sucre a los 81 años de edad.
 
Juana fue la tierra en armas que se hizo mujer.
 
La Opinión Popular

La lucha de las mujeres fue fundamental en la guerra gaucha. No solamente eran excelentes espías sino que algunas de ellas, como doña Juana Azurduy de Padilla, comandaban tropas en las vanguardias de las fuerzas patriotas.
 
Esta maravillosa mujer había nacido en Chuquisaca el 8 de marzo de 1781, mientras estallaba y se expandía la rebelión de Túpac Amaru. El amor la llevó a unir su vida a la del comandante Manuel Asencio Padilla.
 
La pareja de guerrilleros defendió a sangre y fuego del avance español la zona comprendida entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra. El sistema de combate y gobierno conocido como el de las "republiquetas" consistía en la formación, en las zonas liberadas, de centros autónomos a cargo de un jefe político-militar.
 
Hubo ciento dos caudillos que comandaron igual número de republiquetas. La crueldad de la lucha fue tal que sólo sobrevivieron nueve. Quedaron en el camino jefes notables, de un coraje proverbial. Entre ellos hay que nombrar a Ignacio Warnes, Vicente Camargo, al cura Idelfonso Muñecas y al propio Padilla.
 
Los Padilla lo perdieron todo, su casa, su tierra y sus hijos en medio de la lucha. No tenían nada más que su dignidad, su coraje y la firme voluntad revolucionaria. Por eso, cuando estaban en la más absoluta miseria y un jefe español intentó sobornar a su marido, Juana le contestó enfurecida: "La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, más no a los que defendían su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego".
 
Juana fue una estrecha colaboradora de Güemes y por su coraje fue investida del grado de teniente coronel con el uso de uniforme, según un decreto firmado por el director supremo Pueyrredón el 13 de agosto de 1816 y que hizo efectivo el general Belgrano al entregarle el sable correspondiente.
 
Tres meses después, en la batalla de Villar fue herida por los realistas. Su marido acudió en su rescate y logró liberarla, pero a costa de ser herido de muerte. Era el 14 de septiembre de 1816. Juana se quedaba sin su compañero y el Alto Perú sin uno de sus jefes más valientes y brillantes.
 
Autor: Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 2, Buenos Aires, Planeta. 2005.
 
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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La Batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad de San Miguel de Tucumán, durante el curso de la Guerra de Independencia.
 
La orden del Triunvirato era que el Ejército del Norte se retirara y se hiciese fuerte en Córdoba. Sin embargo, el general Manuel Belgrano concibió la idea de detenerse en Tucumán, donde la población está dispuesta a sumarse al ejército.
 
Los rumores de que la tropa se retiraba hasta Córdoba, causó alarma en la ciudad de Tucumán. Tañeron las campanas del Cabildo y el cuerpo, en sesión pública, dispuso enviar representantes ante Belgrano, para pedirle que diera batalla a los españoles en Tucumán.
 
Belgrano no buscaba más que ese pretexto para desobedecer la orden de retirada. Les dijo que se quedaría si su fuerza era engrosada con 1.500 hombres de caballería, y si el vecindario le aportaba 20.000 pesos plata para la tropa, cantidades que la comisión ofreció duplicar. Decidió ignorar por lo tanto las intimaciones del Triunvirato y hacerse fuerte allí.
 
El Ejército del Norte, al mando de Belgrano derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino y salvando la naciente Patria.
 
Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control para construir una Patria.
 
Por Carlos Morales

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