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“A los que les guste mucho la plata hay que correrlos de la política. Hay que buscar gente que viva con sencillez, con sobriedad, como la inmensa mayoría de la sociedad”. Pepe Mujica
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Nacionales - 09-07-2017 / 09:07
DESMESURAS INCURABLES DE UNA ARGENTINA EN TRANSICIÓN HACIA ALGUNA PARTE

Los políticos ahora se golpean el pecho

Los políticos ahora se golpean el pecho
El diputado ultra kirchnerista Julio De Vido en el recinto parlamentario.
 
Como un capítulo más de las desmesuras que caracterizan a la Argentina, la excitación de los políticos ante la inminencia de un acto electoral produce escenas poco creíbles y muchas veces hasta desopilantes. Intentan así convencer a la sociedad de que ellos son lo más parecido a cándidas monjitas, sorprendidas y escandalizadas por la corrupción o la falsedad de sus colegas.
 
Sin distinción de ideologías o posiciones políticas, se reservan sólo para sí mismos el podio de los justos. El pedido del fiscal Carlos Stornelli al juez Luis Rodríguez para que solicite el desafuero como diputado nacional y detenga al ex ministro de Planificación kirchnerista Julio De Vido por presunto desvío de fondos millonarios en la mina de Río Turbio, logró instalar  en el foco de la campaña el tema de la corrupción.
 
El Gobierno macrista aduce que la cuestión atañe a un poder independiente como la Justicia, pero en principio aparece como el más beneficiado, porque la acción contra De Vido significa un duro golpe a la estrategia electoral de la ex presidenta Cristina Fernández.
 
En paralelo, y antes de que el juez rechazara el pedido, la Cámara de Diputados se agitó con el debate sobre quiénes votarían a favor de retirarle las inmunidades constitucionales a De Vido para que pueda someterse a cualquier decisión de la Justicia, incluida la de meterlo preso.
 
Por las dudas el juez fallara como lo hizo el viernes, comenzó a circular la idea de expulsar de la Cámara al exministro y luego, ya en abierta competencia para diferenciarse y disputar con inocultable oportunismo quiénes eran los más indignados, el bloque de Sergio Massa y sus candidatos renunciaron a sus fueros.
 
También lo hizo el presidente de la bancada del Pro, Nicolás Massot, a la vez que otros se disponían a seguir el mismo camino creyendo que De Vido tomaría sus ejemplos.
 
 
 
Un cambio
 
Desde el kirchnerismo se intentó defender al ex ministro pero lo hicieron con tibieza porque esperaban instrucciones de la jefa Cristina sobre cómo sería ahora la nueva estrategia de campaña. Ella guardó silencio sobre el tema durante toda la semana, lo que  reveló el grado de impacto y preocupación que le provocó este nuevo escenario.
 
Hasta ahora, Cristina venía interpretando dos libretos: el de producir discursos menos radicalizados para captar sectores que no están dentro del núcleo duro del kirchnerismo, y el de atacar la gestión económica del Gobierno.
 
Hace tiempo que el tema de la corrupción sobrevuela cualquier debate político, pero en campaña electoral los focos comenzaban a apuntar para el lado de la plata que escasea en los bolsillos de mucha gente. Por eso el oficialismo celebró con tanto énfasis el pedido del fiscal Stornelli.
 
Más allá de los roles de seducción que asuman los candidatos, las demoras interminables de la Justicia para castigar la corrupción, o la falta de soluciones para poner en marcha la economía, serán los votantes los que decidan en libertad la dirección que le darán a cada sufragio.
 
Ese ejercicio será sin dudas una muestra de madurez política de la sociedad, que contraste con las sobreactuaciones a las que estamos asistiendo.
 
La batalla de estos días de los diputados para tomar distancia, recuerda aquel pasaje bíblico en el que dos hombres subieron al Templo a orar. Uno rezó "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres que son ladrones, injustos y adúlteros". El otro, ni se animaba a levantar los ojos al cielo y se golpeaba el pecho diciendo: "Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador".
 
¿Se premia la conducta arrogante del primero, o la debilidad y humildad del segundo?
 
 
Ellos eligen
 
Al estar la Justicia en el centro de la escena política, debe reconocerse que hoy el mayor poder no está en la Corte Suprema ni en el Consejo de la Magistratura, que tiene entre sus funciones designar o remover a los jueces.
 
"Hoy los más poderosos son los 12 jueces federales de la Ciudad de Buenos Aires", admite un alto funcionario de Tribunales. "Sus decisiones tienen una fuerte influencia electoral porque están rodeados de expedientes con pruebas contundentes para mandar a la cárcel a muchos políticos", agrega.
 
¿Por qué no lo hacen? Porque dicen no sentirse respaldados y mientras la ruleta está girando temen por la continuidad de sus carreras.
 
Para un gran sector de la sociedad, la estrategia de Cambiemos de polarizar la elección con Cristina haciéndola crecer en la oposición, ha sido un error político. Así lo señalan las encuestas privadas que lee el Gobierno y que jamás se publicarán. Los jueces que tienen las causas más pesadas contra ella argumentan que hay que cumplir los procedimientos y los tiempos, pero también reconocen que ya podría estar presa. El escenario político sería otro.
 
La otra novedad que presentó la semana que pasó fue la suba de la cotización del dólar, atribuida por los economistas a múltiples razones. Pero lo ocurrido encendió luces de alerta y en la oposición tuvieron argumentos para decir que se venía abajo el esquema del Gobierno para contener la inflación. Después del pico del miércoles, el dólar bajó jueves y viernes junto a las voces tranquilizadoras del oficialismo.
 
Siempre, pero en especial en la previa electoral, cada uno de estos temas adquiere una sensibilidad singular y dimensiones exageradas, cualquiera sea el beneficiado o quien se perjudique.
 
Eso integra el catálogo de aquellas desmesuras incurables de una  Argentina en transición hacia alguna parte.
 
Por Carlos Sacchetto
 
Fuente: La Voz del Interior
 
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24-04-2018 / 12:04
El gobierno de Mauricio Macri, una alianza política de conservadores y radicales, acaba de pisar, probablemente, la línea que lo separaba de su decadencia política.
 
La pérdida de sintonía fina con el impiadoso e inconmovible aumento de las tarifas, en un contexto de inflación por encima de las metas oficiales, falta de ingreso de inversiones genuinas y sequía que afecta al principal sector, el agroindustrial, que trae dólares para que la economía funcione, encamina la experiencia de Cambiemos al colapso, semejante en proporciones pero muy diferente al que en 2012 marcó el comienzo del final del malabarismo K, apenas un año después de conseguir la reelección de CFK con el 54% de los votos.
 
Y es distinta porque hace seis años la clase media salió a la calle, inéditamente, para decir "basta" a la intolerancia seudo izquierdista del kirchnerismo pero ahora el límite se está gestando sin manifestaciones, lo que, al ser menos visible, es tanto peor para una administración que ha comenzado a despeñarse en la necedad o, peor aún, en practicar la contumacia en el error.
 
Todo lo que hace el Gobierno conspira en contra de la reactivación económica, sin poder domar la inflación. De hecho, una encuesta de la consultora Opinaia encontró que el 45% de la población consideró que este año perderá poder adquisitivo y, como en economía las expectativas juegan un rol relevante, esa constatación puede tener coletazos perversos.
 
Lo cierto es que el manejo gubernamental del macrismo es una proyección del viejo y anticuado management verticalista de las grandes empresas, en cuya armadura no figuran las percepciones sociales ni comunicacionales ni políticas.
 
De ese modo, el gobierno de Cambiemos está encerrado en su lógica y desestima cualquier crítica porque, postula, proviene de la "vieja política", es decir, los viejos trucos de los necrosados partidos, como el peronismo o el radicalismo, o las izquierdas de todo pelaje.
 
Por esas razones, se acumulan los indicios, significativos y contundentes, de que la experiencia Cambiemos de Macri ha iniciado el proceso de pérdida de apoyo de la clase media, lo que comienza a poner en duda la reelección en 2019 y, en cambio, abrir un período de cambios inesperados en el recambio político, ya que la clase media en la Argentina ha demostrado que sus apoyos son solo temporales.

23-04-2018 / 10:04
"Este es el último aumento de tarifas que hay." La frase del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, un dirigente calmo y centrado que suele ser una voz racional en momentos de turbulencia, sonó extemporánea cuando todavía no se acallaron las protestas y los sinsabores del incremento de tarifas que colocaron en tensión al macrismo hacia fines de la semana pasada.
 
Se trata, sin embargo, de un planteo contradictorio con lo anunciado por el propio ministro de Energía, el polémico Juan José Aranguren, quien ya blanqueó que el cronograma de la quita de subsidios terminará recién en octubre de 2019, por lo que hasta entonces continuarán las subas. Además, en mayo está previsto un nuevo incremento del servicio de agua que brinda AySA; y hacia finales de año, entre octubre y noviembre, debería aplicarse el segundo reajuste semestral en las tarifas de gas y de electricidad.
 
Las declaraciones de Pinedo fueron reproducidas por los medios masivos ultra macristas, como Clarín, Las Nación e Infobae, sin ningún cotejo con los anuncios oficiales hechos por el mismo Gobierno.
 
Está claro que lo que Pinedo salió a plantear es parte del libreto duranbarbista del optimismo permanente macrista: que la inflación se va a reducir en el segundo semestre y, por lo tanto, los próximos incrementos van a ir acompasados a ese número sin saltos ornamentales de alturas siderales. Dicho en estas horas, parece más una frase destinada a los anales de la mentira.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
En línea con el traspié que sufrió el miércoles la oposición en la Cámara de Diputados nacional, tampoco logró prosperar una sesión especial en la Cámara baja bonaerense, impulsada por bloques del justicialismo y del Frente Renovador (FR), para tratar una veintena de proyectos que buscan reducir la carga impositiva en las facturas de gas y luz de los usuarios locales.
 
Pero la polémica por la suba de tarifas no sólo tuvo su correlato legislativo en Buenos Aires. En Santa Fe, la Legislatura provincial se convirtió hace tiempo en una caja de resonancia por este tema. Y hay ejemplos diversos de proyectos que proponen congelar las tarifas. Y en La Pampa, los diputados Espartaco Marín y Lucrecia Barruti, junto a otros legisladores del PJ, presentaron en la Legislatura provincial un proyecto.
 
La Administración Provincial de Energía de La Pampa aseguró que la Provincia tiene que "cubrir los baches que deja Nación" en relación al sistema energético.
 
Sin embargo, quienes viven en la ciudad de Buenos Aires tienen todavía las tarifas más bajas del país. Un usuario promedio de Edenor o de Edesur con un consumo mensual de 150 KWh pagó en diciembre pasado 8,84 milésimos de dólar por KWh (antes de la última tanda de aumentos), según el último informe de la consultora Montamat & Asociados. Al mismo tiempo, un santafesino debía desembolsar por la misma cantidad de electricidad US$141,6 milésimos y un cordobés, US$148,7 milésimos.
 
Así están las cosas con el gobierno centralista de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

23-04-2018 / 09:04
Marcos Marcelo Mindlin, amigo íntimo del presidente Mauricio Macri, es uno de los que hará punta desde el martes con las Participaciones Público-privadas (PPP), la nueva alquimia a la que apuesta el Gobierno de los Ricos para llegar a las elecciones del año que viene con la obra pública a toda velocidad y, supuestamente, sin gastar un peso del Tesoro.
 
Mindlin, el dueño del mayor conglomerado energético del país, cuyo patrimonio se agrandó al calor del tarifazo de su amigo Macri, que concentró las críticas de opositores y oficialistas, moverá para eso la última pieza que sumó a su tablero: la constructora SACDE. Es el nuevo nombre que él y sus socios le pusieron a IECSA, la histórica constructora de Franco Macri que condujo, en los papeles y para cuidar las apariencias, Ángelo Calcaterra, desde que su primo Mauricio se lanzó a la política.
 
Los contactos fluidos de Mindlin con Macri le da una ventaja difícil de descontar a la hora de quedarse con contratos donde el dinero lo adelanta el contratista y el riesgo ante los prestamistas lo asume el propio Estado, aunque sin que se compute como deuda externa.
 
El mecanismo funciona parecido al de los ferrocarriles construidos por los ingleses a principios de siglo XX: el privado adelanta los fondos para una obra y se asegura el repago a varios años con la garantía de la propia obra. Si es un tren, lo opera directamente o retiene los pasajes como garantía de cobro. Si es una ruta, cobra el peaje o se asegura que se lo giren. Si no tiene ganancias suficientes, el Estado le garantiza el recupero emitiendo pagarés a su nombre.
 
El puntapié inicial de las PPP argentinas iba a ser hoy, mientras tanto, el Gobierno negocia ventajas de último momento para tentar a los inversores. Ya les condonó el impuesto a las Ganancias y el IVA, aumentó un 50% los peajes en cuatro de los corredores que se licitarán y los habilitó a realizar "importaciones temporarias" de equipos y materiales.
 
Pero lo principal que reclamaban (y obtuvieron) los potenciales inversores es el derecho a litigar en tribunales extranjeros contra el Estado argentino, como hicieron los bonistas buitre que no aceptaron la quita de los canjes de deuda de 2005 y 2010. 
 
Las PPP fueron evaluadas negativamente por el Comité de Auditores de la Unión Europea, que acaba de advertir "demoras y sobrecostos en casi todos los casos" y "deficiencias extendidas" en el mecanismo que se apresta a abrazar el país. Su informe, de 79 páginas, puntualiza que "por el tamaño de los proyectos, pocas empresas pueden hacerlos" y que "el sistema incentiva proyectos más grandes de lo necesario". También calcula que se termina pagando más de lo presupuestado.
 
La Opinión Popular

22-04-2018 / 19:04
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