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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Octubre será fundamental porque Macri quiere legitimar su mandato para seguir endeudando el país, privatizar la Anses y aplicar una flexibilización laboral brutal, que va a generar aún mayor desigualdad”. Jorge Taiana
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Sociedad e Interés General - 08-07-2017 / 19:07

En el Día de la Independencia ratificamos nuestra consigna de siempre: ¡Patria Si, Colonia No!

En el Día de la Independencia ratificamos nuestra consigna de siempre: ¡Patria Si, Colonia No!
El verdadero promotor de la independencia fue José de San Martín, que en 1816 era el patriota más preclaro, tanto desde el punto de vista político como militar, en el Río de la Plata. Y conduciría los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América. Con la declaración de la independencia se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y con toda otra dominación extranjera.
Como cada 9 de Julio reivindicamos la lucha de las masas populares contra la permanente agresión política, económica y cultural neocolonial e imperialista, que busca disolver la identidad nacional y condenar a nuestra Patria a la condición de factoría de las metrópolis imperiales, como mera proveedora de materias primas y alimentos baratos.

El 09 de julio de 1816, el histórico Congreso de Tucumán proclamó la existencia de una nueva nación, libre e independiente: las Provincias Unidas de Sud América. Lo hacía cuando la Santa Alianza, de Austria, Rusia y Prusia, promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos.

Se realizó en Tucumán por el creciente malestar de los pueblos del interior contra Buenos Aires. Desde la supresión de la Junta Grande por el Primer Triunvirato en 1811 y hasta el Directorio de Carlos María de Alvear, la elite porteña había impuesto sus criterios centralistas, desconociendo el sentimiento federal de la mayoría del interior.

Las masas populares, con sus lanzas y su fuerte sentimiento libertario, construyeron la Patria independiente con José de San Martín, las montoneras bravías del interior que nos legaron el federalismo, los ciudadanos revolucionarios de don Hipólito Irigoyen que cimentaron la democracia del Pueblo y las multitudes obreras movilizadas por Juan Perón que combatieron por la Justicia Social.

Invariablemente, la alternativa histórica fue siempre: independencia económica o subdesarrollo y miseria, e implica optar entre aceptar resignadamente la dependencia del país o luchar por la Liberación, por una Nación Justa, Libre y Soberana.

Tomamos el valiente ejemplo de San Martín que, para la Declaración de la Independencia, se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite porteña que ya estaban negociando, tanto con el Imperio español como con el Reino Unido de Gran Bretaña, una nueva dependencia.

La nuestra es una historia de caudillos y masas populares. Los líderes pesaron mucho en los procesos. En 1816, San Martín, Belgrano, Güemes, Pueyrredón, Artigas, Juana Azurduy... Y la participación de las masas populares es una herencia del período independentista revolucionario, por la importancia que tempranamente tuvo la movilización popular, política y militar, en nuestra historia, desde la formación de las milicias urbanas para derrotar a los invasores británicos, y la voluntad del Pueblo que jugó un papel sin precedentes en la destitución de un virrey y el nombramiento de su sucesor.

Como decía don Arturo Jauretche"La historia es la política del pasado y la política es la historia del presente". Hoy, como siempre, peleamos por nuestra única, verdadera e irrenunciable independencia, denunciando el aparato de colonización mental montada por los países centrales y sus operadores internos para perpetuar la dependencia.

Finalmente, la idea independentista actual tiene mucho que ver con la firmeza de los Estados Nacionales respecto de las grandes corporaciones y del mercado. Y es algo que supera a la Argentina y a cualquier nación en forma individual. Hoy, cualquier independencia en serio es solo posible en bloque, en el marco de la Unidad Latinoaméricana.

Escribe: Blas García

El Cordobazo, crónica de una insurrección popular
Blas García


Las líneas políticas de la revolución de Mayo
 
Desde 1810, luchan dos argentinas que no pueden entenderse, que necesariamente son antagónicas, que chocaron desde los comienzos de nuestra historia.
 
Y como no hay nación sin organización política que la sustente, unos y otros dieron origen a las dos corrientes políticas que, prolongadas a través de distintos nombres: provincianos y porteños, federales y unitarios, yrigoyenistas y conservadores, peronistas y antiperonistas, han llegado hasta nuestros días.
 
Para un sector que participó en la Revolución de Mayo de 1810 esta significaba la salida de la órbita española para entrar en la órbita inglesa. Ello implicaba reconocer la apertura de la economía y  el libre comercio inaugurado por los ingleses en 1806-7, durante las invasiones, en contra del monopolio español.
 
Para ellos, la argentinidad nació consubstanciada con el régimen liberal y su objetivo consistía en abrirse, económica y culturalmente, a la llamada "civilización europea", al enciclopedismo francés y al libre cambio inglés.
 
Esto beneficiaba a la clase de los comerciantes porteños, que lucraban con las exportaciones agro-ganaderas y con las importaciones de manufacturas inglesas, lo que hacía que los grupos con intención independentista del interior del país no se vinculasen a ellos, por cuanto su política perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
 
José de San Martín, el Libertador
 
El primer choque político importante se produjo con el ingreso de los Diputados del interior a la Primera Junta. Moreno sostuvo que no convenía que ingresaran los diputados del interior, porque si no la Revolución iba a perder su eficacia por falta de ejecutividad del gobierno. Saavedra, en cambio, quería que los diputados del interior se incorporasen a la Primer Junta,  para transformar la Revolución Porteña en Revolución Nacional.
 
Un acontecimiento de suma importancia en el proceso revolucionario, fue la llegada de San Martín, Alvear y un grupo de oficiales españoles de origen americano, que habían luchado, en España, contra Napoleón. Tenían una gran preparación militar, encontrándose al tanto de los adelantos materiales, estratégicos y las tácticas más modernas.
 
En la América española eran escasos los militares de carrera, y aún en la Revolución Norteamericana no se notó la presencia de un grupo tan preparado como el recién llegado al Río de la Plata.
 
Estos oficiales organizaron la Logia Lautaro, logia republicana, que cumplía las funciones de un aparato político, cuya finalidad era conseguir la independencia y llevar fuera de las fronteras la revolución producida en el Río de la Plata.
 
Las actividades en el gobierno porteño del nefasto Bernardino Rivadavia produjeron reacciones en los sectores políticos con vocación independentista. Todos unificaron sus esfuerzos para derrocar al nuevo despotismo que quería restaurar la monarquía en el Río de la Plata. San Martín con las fuerzas militares, participando políticamente, exige la renuncia del triunvirato rivadaviano.
 
 
Perspectiva independentista americana
 
En el año de 1816, San Martín era el patriota más esclarecido política y militarmente en el Río de la Plata, y conducía la marcha de los acontecimientos en función de su estrategia para derrotar al colonialismo español en América.
 
Su primer paso fue garantizar la Independencia en el Río de la Plata, y así lo hizo. Si bien no participó personalmente en el "Congreso de Tucumán" de 1816, en el cual se proclamó la Independencia, fue el principal responsable político de este hecho.
 
Quienes intervinieron en dicho Congreso se hallaban divididos en cuanto a la conveniencia de declarar la Independencia, y fueron justamente los hombres enviados por el Libertador quienes impusieron la decisión de romper el vínculo con España.
 
El Congreso se pudo llevar a cabo en el marco de una mínima seguridad en las provincias, provista por la victoria de San Martín en la batalla de San Lorenzo y por la presencia de las tropas del Norte y de Cuyo reorganizadas por él.
 
Para la Declaración de Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, la dependencia argentina.
 
Sólo desacatándose del gobierno porteño, pudo San Martín realizar la Campaña de Chile y Perú y lograr la definitiva independencia.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, le pagó dejándolo abandonado y solo, a su propia suerte, en suelo peruano, del cual pasó al exilio definitivo.
 
 
Lucha por la emancipación nacional
 
Nuestra historia es la conjunción de acontecimientos, de triunfos y derrotas, de avances y de retrocesos en el tránsito hacia la liberación nacional. Nuestra historia es hija de la lucha por la emancipación nacional.
 
Un país semicolonial y dependiente, oprimido por el colonialismo y el imperialismo, no puede aplicar, con autonomía,  los instrumentos necesarios para transformarse y crecer.
 
La historia de nuestra Patria está caracterizada por la lucha constante de las masas populares para conformar una Argentina independiente de ataduras e imposiciones externas, con plena autodeterminación y soberanía.
 
Escribe: Blas García

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En el Día de la Independencia ratificamos nuestra consigna de siempre: ¡Patria Si, Colonia No!
La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816.
26-07-2017 / 17:07
25-07-2017 / 19:07
El 26 de julio es un día de recordación para todos los sectores populares, porque ese día murió de cáncer y a los 33 años, Eva Duarte de Perón, esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita.
 
Querida por el Pueblo hasta el misticismo y odiada por la oligarquía hasta la profanación de su cadáver, legó a su Patria una extraordinaria obra de justicia social, los derechos de los trabajadores y de la mujer, y el ejemplo de su fuerte compromiso militante por el bienestar de los más humildes.
 
De orígenes humildes, migró a la ciudad de Buenos Aires a los 15 años donde se dedicó a la actuación, alcanzando renombre en el teatro, el radioteatro y el cine. En 1943 fue una de las fundadoras del sindicato de la Asociación Radial Argentina (ARA), siendo elegida presidenta. En 1944 conoció a Juan Perón, entonces secretario de Estado.
 
Participó activamente en la generación de la histórica movilización revolucionaria del proletariado argentino el 17 de octubre de 1945 y en la campaña electoral de 1946 que permitió el triunfo popular. Con el Pueblo en el Gobierno, impulsó y logró la sanción en 1947 de la ley de sufragio femenino. Tras lograr la igualdad política entre los hombres y las mujeres, buscó luego la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida con el artículo 39 de la Constitución de 1949.
 
En 1949 fundó el Partido Peronista Femenino, el que presidió hasta su muerte. Desarrolló una amplia acción social a través de la Fundación Eva Perón, dirigida a los sectores más pobres. La Fundación construyó hospitales, asilos, escuelas, impulsó el turismo social creando colonias de vacaciones, difundió el deporte entre los niños, otorgó becas para estudiantes, ayudas para la vivienda y promocionó a la mujer en diversas facetas. Adoptó una posición activa en las luchas por los derechos sociales y laborales y se constituyó en vínculo directo entre Perón y los sindicatos.
 
Su voz, sus discursos, su joven belleza y su rebeldía quedaron para siempre en el corazón de todo un pueblo. Inmortal, intocada por la muerte, agigantada en su martirio, un mito que el tiempo se encarga de tener siempre vigente, aquí en su Patria y en el mundo.
 
Como a todos los grandes líderes populares de la historia, el odio la envolvió y la siguió más allá de la muerte. Sus enemigos, la antipatria y la oligarquía, ejecutaron la macabra y enfermiza venganza de profanar y secuestrar su cadáver.
 
Ni siquiera así, y prohibiendo nombrarla, sus enemigos pudieron arrancarla de la memoria y el cariño popular. El odio de la oligarquía y el amor del pueblo son parte del mismo fenómeno, escindido en dos efectos antagónicos; uno y otro se alimentan recíprocamente.
 
Evita sigue viva, mas revolucionara, más mujer, más combativa que nunca. Ya volvió, en los albores de los años ´70, como símbolo y bandera revolucionaria, en un periodo de grandes transformaciones políticas y sociales, en Argentina y en toda Latinoamérica, para sumar a vastos sectores juveniles a la militancia por el retorno de Juan Perón.
 
Evita reaparece siempre, para que pongamos en práctica los valores que nos legó, como bien lo recordara el poeta José María Castiñeira de Dios en "Volveré y seré millones".
 
Escribe: Blas García 

24-07-2017 / 18:07
24-07-2017 / 18:07
Gustavo Rearte, dirigente político y sindical, nació en Buenos Aires, el 25 de julio de 1931. Desde que su uso de razón se lo permitió, adhirió a los preceptos sociales del Peronismo. Fue una de las figuras más destacadas del ala izquierda de ese Movimiento, inclusive fue el fundador de la Juventud Peronista en 1957, rama que no existía hasta ese momento. 
 
Rearte empezó como obrero en la fábrica SIAM, después en Jabón Federal y llegó a ser secretario general del Sindicato de Jaboneros y Perfumeros. Además de fundar la JP,Gustavo fue integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Cuando La Fusiladora, con sus esbirros: Lonardi, Aramburu y Rojas derrocan a Perón en el '55, fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integran los numerosos Comandos de la Resistencia, formando parte del reconocido "Comando Juan José Valle".
 
La lucha por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y juntarse con otros militantes peronistas: sus propios hermanos Alberto y Miguel RearteCarlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, Héctor Spina, y muchos otros.
 
En enero de 1959 integró la dirigencia combativa que organizó la legendaria toma revolucionaria del frigorífico Lisandro de la Torre, para evitar su privatización. El posterior desalojo, por fuerzas militares y policiales, desencadenó un estallido insurreccional en la zona y el principio de una huelga general nacional que puso en jaque al gobierno de Frondizi. Tras la represión, Rearte fue preso.
 
Por esas épocas, en el peronismo combativo fue creciendo la idea de que las formas legales de lucha política, para conseguir el regreso de Juan Perón de su exilio, estaban cerradas, por lo menos para el justicialismo, y solamente quedaba la lucha violenta como opción, así surgen las experiencias guerrilleras de Uturunco, en Santiago del Estero, y luego de Taco Ralo, en Tucumán.
 
Por Blas García

24-07-2017 / 18:07
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