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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 05-07-2017 / 09:07

El cóctel explosivo: la suba de combustibles y el alza del dólar empujan la inflación en el rubro alimentos

El cóctel explosivo: la suba de combustibles y el alza del dólar empujan la inflación en el rubro alimentos
A pesar de la firmeza de la política monetaria y del escenario de retracción en el consumo, los comestibles y bebidas lideran las subas de precios. En las empresas se critica la persistencia en medidas ortodoxas y hasta no faltan quienes se preguntan si se necesita "un poco de morenismo".
Federico Sturzenegger miró fijo a su interlocutor y remató un extenso diálogo sobre los causantes de la inflación: "¿Sabés por qué el jabón en polvo aumentó 50% en el último año en el negocio que está en la esquina de mi casa? Porque los consumidores convalidaron el precio. Y lo hacen porque en la economía hay demasiados pesos dando vueltas". Para el presidente del Banco Central, no hay lugar a dudas sobre qué hacer ante una situación así: "Hay que mantener la mano dura".
 
La anécdota, traducida a medidas de política monetaria, significa que hay un pleno convencimiento en cuanto a sostener un régimen que tenga bajo control al dinero circulante, por la vía de las altas tasas de interés. Para la mayoría de sus colegas -muchos de la City, ortodoxos como él-, el funcionario actúa como un "fundamentalista del mercado".
 
A esos economistas no les convence la estrategia del BCRA para combatir la inflación. Al contrario, cada vez se muestran más distantes de "Sturze", como lo nombran en confianza. La rigidez del banquero central es, desde hace tiempo, controversial porque tiene "lado B": si la forma de combatir la inflación es el desincentivo al consumo, eso va en contra del demorado objetivo de reanimar la economía. Pero ahora se agrega algo peor: aun con la "mano dura", la inflación amaga volver a dispararse, y con los alimentos como uno de los rubros de mayor aumento.
 
Son demasiadas malas noticias para un Gobierno que se ilusiona con anunciar, justo antes de las elecciones, una caída en el índice de la pobreza. Por ahora, el presidente Macri le da la derecha. El jefe de Estado desistió de aplicar otras fórmulas para enfriar las remarcaciones en los precios, sobre todo de los alimentos.
 
A tal punto, que el titular de un reconocido banco le preguntó a uno de los directores del BCRA, medio en chiste y medio en serio, si no haría falta "un poco de morenismo" para evitar abusos de parte de los formadores de precios.
 
Los alimentos, a la cabeza
 
La reciente actualización de los precios en los combustibles amenaza con agravar el escenario. Ni bien trascendió el incremento del 7,2% en las naftas y del 6% en el gasoil, desde la casilla de mail de una de las principales compañías alimenticias remarcaron entre 5% y 7% los valores de los fideos de las líneas más económicas y de la yerba.
 
El dato hubiese pasado desapercibido para los supermercados que recibieron ese correo, si no fuera por un hecho: fue enviado un domingo, con tal de no perder un solo día de facturación con el nuevo esquema de precios.
 
La línea de puntos que une el ajuste en el gasoil con los valores de los alimentos es bien visible, por lo que, en definitiva, profundizará un fenómeno que ya era evidente antes de este último reajuste.
 
Según la consultora Elypsis, una de las más seguidas por los economistas ya que mide la evolución online de más de 300.000 productos, el rubro de alimentos y bebidas se encareció 1,8% durante junio. Y se volvió a colocar entre los de mayor suba. El mes anterior se había disparado 2%.
 
Los productos lácteos encabezan el ranking del mes pasado, con un incremento del 3,3%. La leche fluida (3,6%) y los quesos (3,9%), a su vez, son los que empujaron los incrementos. Los panificados y el azúcar subieron 2,9%. Las verduras, en tanto, lo hicieron en un 2,3% promedio.
 
Siempre según Elypsis, las carnes avanzaron 1%, luego de haberlo hecho en un 2,5% durante mayo. De esta forma, el rubro de los alimentos sigue encabezando los movimientos de los precios. Según el INDEC, son mayoría los productos alimenticios que se encarecieron bien por encima del índice de la inflación general.
 
Los aceites están al tope de ese ranking preocupante: los precios subieron 67,9% entre mayo del año pasado y mayo último. Los lácteos lo hicieron en un 36,2%. Las bebidas, con los vinos que en promedio aumentaron 41%, corren en tercer lugar.
 
¿Qué está ocurriendo? ¿Habrá que quemar los libros de economía que aseguran que, ante una actividad pinchada, los precios deberían estar tranquilos? Lo primero que salta a la vista son los incrementos en los costos de las compañías, que indefectiblemente deben aplicarse al valor final de los productos. A comienzos de año se dieron ajustes en las tarifas de electricidad y gas, que las empresas fueron trasladando a medida que les llegaron las facturas.
 
Pero no fue lo único, claro está. Fernando Marengo, director de la consultora Arriazu & Asociados, tiene algunas explicaciones adicionales:
 
-Aceites: el impacto, según el especialista, se vincula con la decisión oficial de liberar un mercado que estuvo durante 12 años regulado por la administración anterior. "Un sinceramiento del mercado", refiere Marengo, en diálogo con iProfesional.
 
-Bebidas: hubo un notable incremento en el rubro "Vinos" debido al fracaso de la última vendimia. La caída en la producción presionó sobre los precios. Este año fue de 19 millones de quintales cuando entre 2010 y 2015, en promedio, alcanzó los 26,5 millones de quintales. Esta campaña, junto a la del año pasado, se anotan entre las peores en 50 años, lo que obligó a las autoridades a importar volúmenes récord desde Chile.
 
-Lácteos: con un 36,2% de suba interanual, este rubro le pone presión a la canasta básica. Hubo dos variables que confluyeron: primero, la crisis terminal en SanCor, que disminuyó la producción en niveles que el resto de las compañías no alcanzaron a compensar. Luego, el impacto de las inundaciones, que azotaron la mayoría de las cuencas lecheras.
 
 
El efecto dólar
 
El economista Emmanuel Alvarez Agis, viceministro de Axel Kicillof, viene estudiando el comportamiento de los precios de los alimentos en relación al tipo de cambio. Es una foto que vale la pena observar habida cuenta del último movimiento alcista del billete verde, que lo llevó por encima de los $17.
 
Agis toma como ejemplos dos hechos recientes: el Brexit, de julio de 2016, y la elección de Donald Trump, en noviembre último. El punto común a ambos casos fue la suba del tipo de cambio en la Argentina.
 
-Brexit: luego de la suba del dólar del 5,7% en aquel julio de 2016, la inflación de alimentos y bebidas pasó de un promedio mensual de 2,1% entre febrero y julio 2016 a un 3,1% en agosto, tras el salto del tipo de cambio.
 
- "En el mismo sentido, luego de una devaluación mensual de +3,3% en diciembre de 2016 por el "Efecto Trump", la inflación mensual de alimentos y bebidas pasó de un promedio de +1,6% en septiembre-diciembre 2016, a +2,9% en enero de este año", escribió Agis en el último reporte de su consultora, "PxQ".
 
En diálogo con iProfesional, el ex viceministro habla de una paradoja: "Pese a la menor demanda, los precios suben", afirma. "Una de las explicaciones es que a las empresas les siguen incrementando los costos fijos: la luz, el alquiler, el agua y ahora los combustibles", agrega.
 
Desde una de las fábricas de alimentos más grandes del país aseguran que, en los últimos meses, se han resignado márgenes de rentabilidad para evitar una caída superior en las ventas. Pero que esa baja fue largamente compensada por el crecimiento de los costos, con lo cual los consumidores siguen abonando los productos cada vez más caros.
 
"Tenemos las manos atadas. Subimos los precios sólo para hacer frente a las tarifas más altas y también para comprar gasoil más costoso. Los márgenes están retraídos, y en la industria nadie está pensando en recomponerlos. No, por lo menos, hasta que el consumo levante", le cuenta una fuente confiable de la industria alimenticia a iProfesional.
 
Entre los mayores costos que se sumaron en junio figura la segunda cuota de la paritaria de los empleados de comercio, que cerraron con un aumento salarial del 27% anual.
 
En una de las principales fábricas de productos farináceos del país advierten a iProfesional que, tras un incipiente repunte de las ventas durante abril, la situación volvió a terreno negativo. "Lo peor es que con los continuos aumentos de los costos, nosotros no prevemos una mejora significativa en el corto plazo. Ojalá nos equivoquemos, pero estamos trabajando con nuestros stocks bajo esos presupuestos".
 
Desde los supermercados también le corren el cuerpo. Contra lo que muchos piensan, el sector comercial asegura que también han achicado al máximo los márgenes. Y adelantan un dato: la caída de ventas en las grandes superficies habría alcanzado al 5%, en términos reales, durante junio. Los números definitivos los informará el INDEC, recién dentro de dos semanas.
 
Lo que sorprende, admiten en uno de los grandes supermercados, es que estos signos negativos suceden a otros, también en rojo, del año pasado. "No sabemos qué hacer para levantar la cabeza", grafican en una de las empresas referentes del mercado.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 
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23-11-2017 / 12:11
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El gobierno de Mauricio Macri se tropieza con obstáculos en el camino para aprobar a toda velocidad el paquete de reformas antiobreras que envió al Senado, a pedido del FMI. El titular de la comisión de Trabajo, el pampeano Daniel Lovera, les avisó a varios senadores que no avalará un "tratamiento exprés" de la reforma laboral, por lo que quedó descartado que el macrismo logre sacar dictamen de comisión el martes próximo luego de una sola audiencia.
 
Por su parte, el senador peronista Miguel Ángel Pichetto condicionó el tratamiento del proyecto de reforma a favor de los empresarios hasta que la CGT no explicite su aval en la comisión de Asuntos Laborales. Pichetto, que mantuvo varias reuniones secretas tanto con funcionarios macristas como con los sindicalistas, no está hoy en condiciones de garantizar el apoyo gremial en la reunión del martes, cuando la cúpula de la central obrera exponga ante los legisladores.
 
Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, dos de los tres integrantes del triunvirato de mando de la CGT, están en Roma y no definieron aún la postura que adoptarán en el Congreso. Carlos Acuña, el tercer cacique sindical, lo resolverá el lunes de manera corporativa tras un debate de mesa chica que ya anticipa diferencias. Uno de los tres jefes, sin embargo, dio una pista sobre el rol que adoptarán: "No vamos a salir con la bandera a defender esto".
 
Esta sentencia mina de incertidumbre el curso del proyecto laboral macrista proempresario. El pronóstico es reservado en al menos tres frentes. Siembra dudas sobre el eventual respaldo que Pichetto y el peronismo no-K le puedan dar ahora a la iniciativa. Sin el PJ, a Cambiemos se le complicaría el camino en el recinto, pero también en la comisión laboral, que preside Lovera, que es, además, referente gremial de los empleados de comercio de General Pico.
 
La otra complicación serían los plazos que la Casa Rosada se había impuesto para consagrar la ley. El deseo oficial es que se concrete antes del recambio de legisladores; es decir, antes de la llegada de Cristina al recinto. No hay certezas aún de que pueda darse en esos tiempos. El tercer coletazo de esta inesperada rebelión del triunvirato sería que podría hacer caer el acuerdo político sellado con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. El funcionario accedió a dar marcha atrás con los artículos que modificaban el corazón de la ley de Contrato de Trabajo y consensuar un proyecto menos jodido a cambio del aval de los gremios. Pero, Triaca quiere que den la cara en el Congreso.
 
En Roma, el docente Horacio Ghilini les planteó a Daer y Schmid su rechazo y el de la Corriente Federal, el bastión rebelde de la CGT. En Buenos Aires, lo espera un sector interno dispuesto a patear la unidad de la central obrera tras el acuerdo con el Gobierno. Lidera esa cruzada Pablo Moyano, el virtual número tres de la CGT, impulsor de la movilización para rechazar el proyecto macrista. El pacto también es resistido por Pablo Micheli y José Rigane, de la CTA Autónoma, y por Ricardo Peidró y Hugo Godoy, miembros de la otra CTA.
 
La Opinión Popular

22-11-2017 / 08:11
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