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"El 90% de los que nacen pobres, mueren pobres por inteligentes y trabajadores que sean. Y el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, por idiotas y haraganes que sean". Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía
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Nacionales - 03-07-2017 / 08:07

Alarmante crecimiento de la desigualdad y la pobreza

Alarmante crecimiento de la desigualdad y la pobreza
"Hemos comenzado un camino que no se detiene, y que va a terminar en la pobreza 0", alardeó hace unos meses atrás el presidente Mauricio Macri, derrochando optimismo de cara al futuro. Ese slogan de campaña fue un verdadero "cuento del tío" porque la realidad va por otro lado, ya que, a pesar de los datos favorables que muestran algunos números de la macroeconomía, la escasez evidencia la verdadera situación social en el país.
 
Desde que la alianza Cambiemos llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2015, un millón y medio de argentinos se sumergieron en la pobreza, lo que representa un promedio de dos ciudadanos por minuto que caen por debajo del mínimo indispensable para subsistir, algo que no sucedía desde la crisis de 2001 que terminó con la salida del radical Fernando de la Rúa del poder.
 
Con el agravamiento de la crisis económica, una inflación sin control y medidas neoliberales que no dan con la solución a los problemas reales, la pobreza no hace más que aumentar, alcanzando por estas horas a más de 13 millones de ciudadanos, a los que se suman 2,7 millones de indigentes. El camino hacia la "pobreza cero" en la Argentina, que prometió Macri, nunca existió.
 
Esto último empeora si se tiene en cuenta el hecho de que, con el macrismo, 600.000 habitantes cayeron en la indigencia, es decir, un argentino cada 73 segundos, un dato crudo que sirve para graficar el fuerte deterioro social que afecta a más de un tercio de la población. Es el resultado de un Estado que está en manos de una dirigencia que representa la codicia de los grandes grupos económicos concentrados.
 
Tan angustiante es la imagen que asola hoy a la sociedad que los números fríos de la actualidad marcan que en nuestro país, un lugar donde se producen alimentos para más de 400 millones de personas, alrededor de 6 millones de ciudadanos pasan hambre, según un estudio realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), con el agravante de que el 20% de los chicos sufren desnutrición crónica.
 
La pobreza extrema en los sectores más carenciados creció en grandes proporciones, y ya ni siquiera pueden adquirir productos de terceras marcas o sueltos, y para el suministro de alimentos necesitan sí o sí de una asistencia oficial. La desoladora imagen del tejido social advierte que uno de cada diez hogares argentinos carece de los recursos necesarios para alimentar a todos sus integrantes.
 
A esta situación se llega por un modelo que descarta trabajadores, al mismo tiempo que facilita la ganancia de los grandes empresarios, el aumento de la desigualdad y la concentración de la riqueza. Cambiemos están agravando esta situación, al implantar con mayor dogmatismo las recetas neoliberales que han hecho del desempleo y la pobreza un flagelo estructural. Y el gobierno de Macri, de los ricos y para los ricos, no explica los motivos por los cuáles, un modelo neoliberal que históricamente ha generado desigualdad, empleo precario, menores salarios, pobreza y exclusión, ahora debería producir el efecto contrario.
 
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Destrucción total
 
Uno de los sectores más perjudicados por las medidas económicas del gobierno de Macri ha sido la clase media, que vio disminuir considerablemente su número para caer en la miseria. Un dato clave marca que la asistencia a comedores escolares y comunitarios se acrecentó en casi un 400% en los últimos 18 meses, y en los barrios marginales la escasez y la vulnerabilidad se han vuelto moneda corriente.
 
Ante una consulta de este medio, el director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), Isaac Rudnik, señaló que "el sostenimiento de niveles de pobreza durante más de una década en torno al 30% de la población es expresión de una estructura productiva consolidada que no contempla generar trabajo para todos los argentinos. Para estos modelos son varios millones los que sobran".
 
En ese sentido, el economista, que trabaja y efectúa acciones sociales en los barrios del Conurbano, aseveró que "la consecuencia es que para los que sobran no solo no hay ingresos mínimos para satisfacer sus necesidades básicas, sino que solo hay educación y salud de segunda, no hay viviendas dignas, no hay infraestructura de base que les garantice servicios adecuados".
 
"La malnutrición y las carencias educativas agravan los problemas de las personas que viven en esas condiciones, y limitan seriamente las posibilidades para que puedan encontrar caminos que les permitan salir de esa situación. El último estudio que estamos terminando indica que la malnutrición en todo el país está por encima del 40% en el sector más bajo de la población, un dato que sirve para mostrar el estado real de la situación en territorio nacional", resaltó Rudnik.
 
La promesa de Mauricio Macri de lograr "pobreza 0" en su mandato parece estar más lejana que nunca, ya que las acciones oficiales no sirven para paliar un flagelo que con el correr de los meses ha crecido a un ritmo vertiginoso, casi a tanta velocidad como la caída social del país.
 
 
Ingresos por el piso
 
La mitad de la población en la Argentina tiene ingresos mensuales inferiores a los 10.000 pesos, según cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), conducido por Jorge Todesca. Por su parte, poco más del 5% de la población activa que pertenece a los sectores con menos ingresos se debe manejar con hasta $3.000 mensuales, cayendo de este modo en la indigencia.
 
Si se comparan ambos extremos de los deciles de población, el 10% del estrato más alto logra ingresos 15 veces superiores al inferior. A esto se le suma que el 66% de los argentinos gana menos que lo necesario para costear la Canasta Básica Total (CBT), que el mes pasado llegó a los $14.665.
 
 
La desigualdad, como marca imperante en la sociedad
 
A pesar de los discursos políticos que hablan de igualar la relación entre los que más y los que menos tienen, la Argentina es un país dividido por las enormes y crecientes diferencias sociales, que cada día son más marcadas. De este modo, los que no tienen nada están totalmente marginados del sistema, sin posibilidad alguna de crecimiento.
 
Históricamente, la Argentina es un país signado por la desigualdad. Lo que se ha dado en los últimos meses es una caída de la participación de los asalariados en el ingreso de aproximadamente 3 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Esto implica que durante 2016 se transfirieron aproximadamente unos 16.000 millones de dólares a los sectores más concentrados de la economía desde la realidad de quienes trabajan.
 
En diálogo con este medio, el economista y exdiputado nacional Claudio Lozano destacó que "la desigualdad nos acompaña hace rato, y las políticas puestas en marcha por Macri terminan ampliando estas diferencias. Por ende, desde diciembre de 2015 para acá, el cuadro de desigualdad que ya existía se ha profundizado significativamente".
 
En ese sentido, el exlegislador dijo que "esto crece como resultado de la devaluación, quita de retenciones, permisividad en el aumento de los precios, tasas de interés elevadas que comprometen el nivel de actividad y como consecuencia del cuadro de recesión que se vivió durante el año pasado. Además, hay un hecho objetivo que es que la recuperación de la actividad económica sigue de manera irregular y muy lentamente".
 
"Ensanche de la desigualdad y aumento de la pobreza son las características que tiene el impacto de la política económica puesta en marcha por Macri. En nuestro país la pobreza y el hambre se podrían resolver con invertir apenas el 6% del PBI, y no tendríamos ningún pobre. Con invertir apenas el 1% no habría indigencia. Esto indica que en la Argentina las razones por las cuales tenemos pobres y tenemos hambre es porque hay desigualdad, no porque no se pueda resolver", recalcó Lozano.
 
 
"Hay que reorientar el modelo productivo nacional"
 
La recesión que acecha al país desde hace largo tiempo ha puesto sobre el tapete la discusión de un modelo productivo que sirva para reindustrializar la Argentina y acabar con la imagen que asola a buena parte del país, con fábricas de chimeneas apagadas y persianas bajas.
 
Buscando disminuir el impacto social de sus políticas, el Gobierno nacional viene ejecutando acciones que no han ayudado a recuperar la confianza en nuevas inversiones, y los anunciados brotes verdes a los que apeló para despertar en la sociedad la esperanza de recuperación económica todavía brillan por su ausencia.
 
Julio Gambina, profesor en la Universidad Nacional de Rosario y la UBA, le dijo a este medio que, "pese a la recesión y desaceleración productiva, las ganancias de los sectores más concentrados de la economía han sido muy elevadas. En consecuencia, lo que hay que reorientar es el modelo productivo nacional, para que la política económica tenga como beneficiarios a la mayoría que hoy está en situación empobrecida y que ha perdido su capacidad de ingreso".
 
Para el economista y doctor en Ciencias Sociales, "la solución real al problema de la pobreza pasa por modificar la orientación de la política económica y los beneficiarios. Hay una situación de inequidad del impacto que generan las medidas económicas, por lo que hay que cambiarlas para modificar la situación de pobreza".
 
De acuerdo al profesional, "hay que modificar las medidas para generar una política industrial que no sea una como la que existe ahora, que no favorezca el modelo primario exportador. Por lo tanto, hay muchas decisiones que hay que llevar adelante si se quiere cambiar la política económica".
 
"Con el panorama actual, no da para ser optimistas entre los sectores más vulnerables de la sociedad. Para que la mayoría de los trabajadores, jubilados y los pequeños y medianos productores del agro puedan ser optimistas, hay que cambiar los ejes de orientación de la política económica", resaltó Gambina.
 
 
Propuestas ante el crecimiento de la brecha social
 
Una de las claves para entender el crecimiento sin parangón de la pobreza en la Argentina es la enorme brecha que existe entre los que más y los que menos tienen, que se agranda con el correr de los meses.
 
Expertos en la temática le han ofrecido al Gobierno propuestas concretas para acabar con esta situación. Para ello, señalan que en nuestro país hay 114.000 personas que tienen un patrimonio neto de más de un millón de dólares.
 
A su vez, hay 11 personas que tienen fortunas de más de 1.000 millones de dólares de patrimonio neto. Por su parte, 1.040 argentinos tienen fortunas de más 30 millones de dólares, lo cual equivale a un promedio por persona de 135 millones de dólares de patrimonio neto por cada uno de ellos.
 
Si a esos 114.000 argentinos que tienen un patrimonio neto superior al millón de dólares se les aplicara lo que corresponde para cobrarles el impuesto a los bienes personales, que es el 0,75%, se recaudarían 12.750 millones de dólares o, lo que es lo mismo, 199.000 millones de pesos.
 
De ese modo, se estaría en condiciones de garantizar un ingreso a cada persona en situación de pobreza de 15.200 pesos por año, 1.200 pesos por persona por mes, o 5.000 por familia. Al hacer esto habrían desaparecido el hambre y la pobreza en la Argentina, y se daría solución a uno de los reclamos más urgentes de la sociedad.
 
 
Alteraciones en los sectores más vulnerables
 
Con una realidad que acecha y acorrala a la sociedad en su conjunto, hay cifras que sirven claramente para evidenciar cómo la situación estructural de pobreza ha calado hasta lo más hondo del ser nacional.
 
De acuerdo a datos oficiales, en nuestro país existen algo más de 22 millones de personas que no tienen cobertura de salud. Es decir, la mitad de los argentinos no tiene ninguna clase de revestimiento para hacer frente a una enfermedad, algo que lo compara con las peores naciones del mundo.
 
A eso se le suma que algo más del 50% de las maternidades públicas no son seguras, ya sea por falta de personal calificado o de insumos. A esto hay que agregarle que alrededor del 35% de los nacimientos actuales corresponden a hogares pobres.
 
Además, la inflación genera más pobreza y desigualdad. La evolución de la inflación no ha sido equitativa al interior de la estructura social. Los más perjudicados en lo que respecta a las capacidades de subsistencia fueron los hogares de estratos muy bajos y de espacios segregados.
 
Otro dato preocupante es que cerca de la mitad de los chicos de hasta 14 años son pobres. Entre 2015 y 2016 se sumaron 580.000 que apenas tienen lo mínimo para comer y hacer frente a sus necesidades.
 
Fuente: Diario HOY
 

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25-02-2018 / 12:02
El caso Correo Argentino vuelve a exponer una posible situación de conflicto de intereses (como los macristas llaman delicadamente a la corrupción) que roza a la empresa de la familia del presidente Mauricio Macri. De acuerdo al expediente que tramita en la Justicia Comercial, la mayoría de los abogados que deben velar por los intereses de los acreedores tienen nexos con la deudora, es decir, con Correo.
 
El Estado es uno de los acreedores de Correo, pero hay al menos otros 354 representados en el expediente a través de apoderados. Se trata de empresas e individuos. Desde aerolíneas hasta proveedores de la época en que estaba en manos del Grupo Macri. También figura la Asociación Civil Club Atlético Boca Juniors.
 
Los apoderados de estos acreedores particulares son 14 abogados, de los cuales solo dos no están vinculados a quienes administran Correo, según surge del expediente. Por ejemplo, Ignacio A. Buceta, del estudio Tonelli, aparece representando los intereses de 15 acreedores que deben cobrar sus deudas de Correo. Pero al mismo tiempo figura como director suplente de Correo en 2007 y 2010.
 
Claudio G. Lehmann figura en el expediente como abogado de 33 acreedores y fue director titular y suplente de Correo entre 2007 y 2011. Germán G. Carnevale representa a 19 acreedores y cobró honorarios de Correo entre noviembre de 2010 y 2012. Susana Piantelli es abogada del estudio Kleidermacher, que a su vez es apoderado de Correo, pero la letrada representa a 44 acreedores.
 
En total, siete abogados de acreedores están relacionados con Lehmann (fijaron el mismo domicilio, en Tucumán 1650 2º F). Otros dos están vinculados al estudio Kleidermacher y otros tres, al estudio Tonelli.
 
El estudio Tonelli, dirigido por el hermano del diputado de Cambiemos Pablo Tonelli, representa a Correo desde hace años. Pablo E. Sarín, otro miembro de ese estudio, es vicepresidente de Correo desde 2011. Antes era director titular. Mercedes Tonelli, abogada del estudio e hija del diputado, también cobró honorarios de Correo, según consta en la causa.
 
Sencillamente, están de los dos lados del mostrador.

25-02-2018 / 12:02
25-02-2018 / 11:02
El gobierno de Mauricio Macri hizo todo que estaba a su alcance para limitar la cantidad de dirigentes sindicales que adhirieron al acto del miércoles 21. Festejó cada ausencia como un gol de media cancha, las preanunció con fruición, insinuó que los oradores hablarían ante un páramo.
 
También prodigó presiones o favores para inducir el ausentismo, tan detestado en otras facetas de la realidad. Más tarde, minimizó el número de participantes. En el primer intento se le fue la mano porque las imágenes de los drones tornaban ridículas sus estimaciones, la aumentó en cuestión de horas.
 
En todo momento, identificó al acto con sus convocantes. Las fotos del palco "punteando" a los dirigentes son válidas e ilustrativas, pero es falaz deducir que más de doscientas mil, tal vez un cuarto de millón de personas, sean clones o títeres de Hugo Moyano, de Cristina Fernández o de cualquier protagonista. No participó una masa informe ni un conjunto de Wallys o zombis sin personalidad, motivaciones, valores e intereses.
 
Eran trabajadores, formales o no, con o sin empleo. Provenían de todo el país, con la lógica preeminencia del área metropolitana. No cualquier persona puede costearse un viaje de larga distancia... para muchos hasta los vuelos lowcost de Flybondi son prohibitivos, sin contar que no suelen llegar a destino.
 
Una representación viva de la clase trabajadora se dio cita para cuestionar al Gobierno en general y practicar la nueva costumbre de insultar a Mauricio Macri, con todas las letras.
 
El macrismo echó mano al rebusque clásico de todos los gobiernos: comparar a los que ponen el cuerpo, se movilizan, caminan, se cansan y ejercen la acción colectiva versus los que "se quedaron en sus casas". Se da por hecho que todos y todas objetan la movida. Se sobre interpreta que la "mayoría silenciosa" obra con unanimidad, una falacia.
 
El Gobierno puede obstinarse en creer (o proclamar) que la muchedumbre congregada el miércoles está compuesta por "militantes" sin seso o pobres irracionales que son llevados de la nariz o a cambio de unos pesos. O atribuir la epidemia de insultos a Macri a un mero fenómeno futbolero. El relato macrista rechaza las conexiones causales.
 
La inflación galopa, el valor adquisitivo de sueldos y jubilaciones baja, los servicios públicos se encarecen y se corta el suministro de electricidad, los despidos cunden. La malaria se expande, la bronca ciudadana crece, se hace costumbre insultar a Macri.
 
La victoria en las elecciones se equiparó a un cheque en blanco. La imagen la pifia de movida. El cheque en blanco nunca existe en democracia: es ilusorio esperar una autorización absoluta y vitalicia para girar en descubierto.

24-02-2018 / 12:02
El interbloque Cambiemos no se reunió este año. Nicolás Massot juntó al PRO el martes y les sugirió que el aborto podía tratarse. Los radicales se enteraron por los diarios que el Gobierno estaba interesado en el tema y estallaron en los grupos de  whatsapp.
 
"¿Qué es eso que el Gobierno habilita el debate del aborto?", escribieron, temprano, varios diputados radicales en los grupos de whatsapp del interbloque Cambiemos, tras leer en los diarios que Marcos Peña había instruido a Massot y a Mario Negri a empujar el tratamiento de la ley que habilita la interrupción del embarazo antes de las 14 semanas.
 
Se trata de una iniciativa que se presenta cada dos años y, tarde o temprano, llega a alguna comisión. Claro que siempre hace falta quórum y que el Gobierno de Macri instruya a no vaciar las bancas es un dato clave, inesperado para los propios oficialistas.
 
De hecho ya cambió los planes: los 11 oficialistas que firmaron la solicitada a favor intentaban esta tarde convencer a Victoria Donda (Libres del Sur) para no llamar a una sesión especial el 8 de marzo y esperar el giro a comisiones.
 
Con la garantía de quórum, a las abortistas les conviene ese esquema, porque si se trata un proyecto sin paso por comisión se requiere dos tercios para aprobarlo. Con dictamen, alcanza con los 129 votos de la mayoría simple.
 
Ahora el sumo pontífice es un enemigo declarado del Gobierno de Macri y el aborto un tema ideal para dejarlo mal parado y, de paso, revitalizar al Congreso tras el violento tratamiento de la reforma previsional de diciembre. Para muchos diputados de Cambiemos, se trata sólo de eso. Ni más ni menos. 

24-02-2018 / 10:02
El gobierno neoliberal conservador de Mauricio Macri da explicaciones sobre la economía a los empresarios y a nadie más. En otros frentes batalla los malos resultados de sus medidas los responde con un arsenal de posverdades y descalificaciones y su capacidad demostrada para manipular miedos y fantasmas, corrupción, autoritarismo y mano dura y ahora el rechazo a la despenalización del aborto.
 
Respaldado por los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación, Infobae y otros, en la previa de la convocatoria denunció que el acto era para defender a un Moyano acusado de corrupción. Después del acto, el jefe de gabinete se encargó de profundizar esa línea, pero asignando la responsabilidad por la convocatoria a Cristina.
 
"La única que faltaba en el escenario", dijo Marcos Peña. Demasiado esfuerzo para ocultar que el centro de la convocatoria fue la situación económica que ha generado quebrantos, pobreza y desempleo.
 
Ninguno de los centenares de miles que estaban en la 9 de Julio escuchó ni una consigna que aludiera a Moyano o a la ex presidenta. Cada columna cantaba sus cantitos y todos relacionados con la situación económica, la inflación, los bajos salarios, los tarifazos, el saqueo a los jubilados.
 
Cada quien tenía el suyo, pero en un momento, poco antes de que empezaran los oradores, todos confluyeron en uno solo: Mauricio Macri, la puta que te parió!". Ese fue el eje de coincidencia y la causa de la masividad.
 
Si algún mérito cosecha el líder camionero es su olfato para medir el clima social y generar una convocatoria a pesar de la renuencia de  la mayoría de los grandes sindicatos.
 
Este acto fue más grande que los que se realizaron antes con la participación de todos los gremios. Y seguramente la decisión de convocarlo, junto con los que se sumaron, lo coloca en el lugar de capitalización del descontento cada vez más amplio y más agudo.  
 
No ha habido ninguna respuesta oficial a los reclamos planteados en el imponente acto del miércoles. No significa que no sintiera el impacto. Ya no se trata de un gobierno con imagen en ascenso como en 2016 y 2017. Ahora está en bajada.
 
En ese contexto tan estrecho, donde los únicos que ganan son los ricos, el margen de la política también se achica porque no tiene nada que ofrecer a la mayoría, solo seguir echándole la culpa de todo a Cristina.
 
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