La Opinión Popular
                  17:54  |  Miércoles 20 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
Recomendar Imprimir
Nacionales - 03-07-2017 / 08:07

Alarmante crecimiento de la desigualdad y la pobreza

Alarmante crecimiento de la desigualdad y la pobreza
"Hemos comenzado un camino que no se detiene, y que va a terminar en la pobreza 0", alardeó hace unos meses atrás el presidente Mauricio Macri, derrochando optimismo de cara al futuro. Ese slogan de campaña fue un verdadero "cuento del tío" porque la realidad va por otro lado, ya que, a pesar de los datos favorables que muestran algunos números de la macroeconomía, la escasez evidencia la verdadera situación social en el país.
 
Desde que la alianza Cambiemos llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2015, un millón y medio de argentinos se sumergieron en la pobreza, lo que representa un promedio de dos ciudadanos por minuto que caen por debajo del mínimo indispensable para subsistir, algo que no sucedía desde la crisis de 2001 que terminó con la salida del radical Fernando de la Rúa del poder.
 
Con el agravamiento de la crisis económica, una inflación sin control y medidas neoliberales que no dan con la solución a los problemas reales, la pobreza no hace más que aumentar, alcanzando por estas horas a más de 13 millones de ciudadanos, a los que se suman 2,7 millones de indigentes. El camino hacia la "pobreza cero" en la Argentina, que prometió Macri, nunca existió.
 
Esto último empeora si se tiene en cuenta el hecho de que, con el macrismo, 600.000 habitantes cayeron en la indigencia, es decir, un argentino cada 73 segundos, un dato crudo que sirve para graficar el fuerte deterioro social que afecta a más de un tercio de la población. Es el resultado de un Estado que está en manos de una dirigencia que representa la codicia de los grandes grupos económicos concentrados.
 
Tan angustiante es la imagen que asola hoy a la sociedad que los números fríos de la actualidad marcan que en nuestro país, un lugar donde se producen alimentos para más de 400 millones de personas, alrededor de 6 millones de ciudadanos pasan hambre, según un estudio realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), con el agravante de que el 20% de los chicos sufren desnutrición crónica.
 
La pobreza extrema en los sectores más carenciados creció en grandes proporciones, y ya ni siquiera pueden adquirir productos de terceras marcas o sueltos, y para el suministro de alimentos necesitan sí o sí de una asistencia oficial. La desoladora imagen del tejido social advierte que uno de cada diez hogares argentinos carece de los recursos necesarios para alimentar a todos sus integrantes.
 
A esta situación se llega por un modelo que descarta trabajadores, al mismo tiempo que facilita la ganancia de los grandes empresarios, el aumento de la desigualdad y la concentración de la riqueza. Cambiemos están agravando esta situación, al implantar con mayor dogmatismo las recetas neoliberales que han hecho del desempleo y la pobreza un flagelo estructural. Y el gobierno de Macri, de los ricos y para los ricos, no explica los motivos por los cuáles, un modelo neoliberal que históricamente ha generado desigualdad, empleo precario, menores salarios, pobreza y exclusión, ahora debería producir el efecto contrario.
 
La Opinión Popular

 
Destrucción total
 
Uno de los sectores más perjudicados por las medidas económicas del gobierno de Macri ha sido la clase media, que vio disminuir considerablemente su número para caer en la miseria. Un dato clave marca que la asistencia a comedores escolares y comunitarios se acrecentó en casi un 400% en los últimos 18 meses, y en los barrios marginales la escasez y la vulnerabilidad se han vuelto moneda corriente.
 
Ante una consulta de este medio, el director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), Isaac Rudnik, señaló que "el sostenimiento de niveles de pobreza durante más de una década en torno al 30% de la población es expresión de una estructura productiva consolidada que no contempla generar trabajo para todos los argentinos. Para estos modelos son varios millones los que sobran".
 
En ese sentido, el economista, que trabaja y efectúa acciones sociales en los barrios del Conurbano, aseveró que "la consecuencia es que para los que sobran no solo no hay ingresos mínimos para satisfacer sus necesidades básicas, sino que solo hay educación y salud de segunda, no hay viviendas dignas, no hay infraestructura de base que les garantice servicios adecuados".
 
"La malnutrición y las carencias educativas agravan los problemas de las personas que viven en esas condiciones, y limitan seriamente las posibilidades para que puedan encontrar caminos que les permitan salir de esa situación. El último estudio que estamos terminando indica que la malnutrición en todo el país está por encima del 40% en el sector más bajo de la población, un dato que sirve para mostrar el estado real de la situación en territorio nacional", resaltó Rudnik.
 
La promesa de Mauricio Macri de lograr "pobreza 0" en su mandato parece estar más lejana que nunca, ya que las acciones oficiales no sirven para paliar un flagelo que con el correr de los meses ha crecido a un ritmo vertiginoso, casi a tanta velocidad como la caída social del país.
 
 
Ingresos por el piso
 
La mitad de la población en la Argentina tiene ingresos mensuales inferiores a los 10.000 pesos, según cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), conducido por Jorge Todesca. Por su parte, poco más del 5% de la población activa que pertenece a los sectores con menos ingresos se debe manejar con hasta $3.000 mensuales, cayendo de este modo en la indigencia.
 
Si se comparan ambos extremos de los deciles de población, el 10% del estrato más alto logra ingresos 15 veces superiores al inferior. A esto se le suma que el 66% de los argentinos gana menos que lo necesario para costear la Canasta Básica Total (CBT), que el mes pasado llegó a los $14.665.
 
 
La desigualdad, como marca imperante en la sociedad
 
A pesar de los discursos políticos que hablan de igualar la relación entre los que más y los que menos tienen, la Argentina es un país dividido por las enormes y crecientes diferencias sociales, que cada día son más marcadas. De este modo, los que no tienen nada están totalmente marginados del sistema, sin posibilidad alguna de crecimiento.
 
Históricamente, la Argentina es un país signado por la desigualdad. Lo que se ha dado en los últimos meses es una caída de la participación de los asalariados en el ingreso de aproximadamente 3 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Esto implica que durante 2016 se transfirieron aproximadamente unos 16.000 millones de dólares a los sectores más concentrados de la economía desde la realidad de quienes trabajan.
 
En diálogo con este medio, el economista y exdiputado nacional Claudio Lozano destacó que "la desigualdad nos acompaña hace rato, y las políticas puestas en marcha por Macri terminan ampliando estas diferencias. Por ende, desde diciembre de 2015 para acá, el cuadro de desigualdad que ya existía se ha profundizado significativamente".
 
En ese sentido, el exlegislador dijo que "esto crece como resultado de la devaluación, quita de retenciones, permisividad en el aumento de los precios, tasas de interés elevadas que comprometen el nivel de actividad y como consecuencia del cuadro de recesión que se vivió durante el año pasado. Además, hay un hecho objetivo que es que la recuperación de la actividad económica sigue de manera irregular y muy lentamente".
 
"Ensanche de la desigualdad y aumento de la pobreza son las características que tiene el impacto de la política económica puesta en marcha por Macri. En nuestro país la pobreza y el hambre se podrían resolver con invertir apenas el 6% del PBI, y no tendríamos ningún pobre. Con invertir apenas el 1% no habría indigencia. Esto indica que en la Argentina las razones por las cuales tenemos pobres y tenemos hambre es porque hay desigualdad, no porque no se pueda resolver", recalcó Lozano.
 
 
"Hay que reorientar el modelo productivo nacional"
 
La recesión que acecha al país desde hace largo tiempo ha puesto sobre el tapete la discusión de un modelo productivo que sirva para reindustrializar la Argentina y acabar con la imagen que asola a buena parte del país, con fábricas de chimeneas apagadas y persianas bajas.
 
Buscando disminuir el impacto social de sus políticas, el Gobierno nacional viene ejecutando acciones que no han ayudado a recuperar la confianza en nuevas inversiones, y los anunciados brotes verdes a los que apeló para despertar en la sociedad la esperanza de recuperación económica todavía brillan por su ausencia.
 
Julio Gambina, profesor en la Universidad Nacional de Rosario y la UBA, le dijo a este medio que, "pese a la recesión y desaceleración productiva, las ganancias de los sectores más concentrados de la economía han sido muy elevadas. En consecuencia, lo que hay que reorientar es el modelo productivo nacional, para que la política económica tenga como beneficiarios a la mayoría que hoy está en situación empobrecida y que ha perdido su capacidad de ingreso".
 
Para el economista y doctor en Ciencias Sociales, "la solución real al problema de la pobreza pasa por modificar la orientación de la política económica y los beneficiarios. Hay una situación de inequidad del impacto que generan las medidas económicas, por lo que hay que cambiarlas para modificar la situación de pobreza".
 
De acuerdo al profesional, "hay que modificar las medidas para generar una política industrial que no sea una como la que existe ahora, que no favorezca el modelo primario exportador. Por lo tanto, hay muchas decisiones que hay que llevar adelante si se quiere cambiar la política económica".
 
"Con el panorama actual, no da para ser optimistas entre los sectores más vulnerables de la sociedad. Para que la mayoría de los trabajadores, jubilados y los pequeños y medianos productores del agro puedan ser optimistas, hay que cambiar los ejes de orientación de la política económica", resaltó Gambina.
 
 
Propuestas ante el crecimiento de la brecha social
 
Una de las claves para entender el crecimiento sin parangón de la pobreza en la Argentina es la enorme brecha que existe entre los que más y los que menos tienen, que se agranda con el correr de los meses.
 
Expertos en la temática le han ofrecido al Gobierno propuestas concretas para acabar con esta situación. Para ello, señalan que en nuestro país hay 114.000 personas que tienen un patrimonio neto de más de un millón de dólares.
 
A su vez, hay 11 personas que tienen fortunas de más de 1.000 millones de dólares de patrimonio neto. Por su parte, 1.040 argentinos tienen fortunas de más 30 millones de dólares, lo cual equivale a un promedio por persona de 135 millones de dólares de patrimonio neto por cada uno de ellos.
 
Si a esos 114.000 argentinos que tienen un patrimonio neto superior al millón de dólares se les aplicara lo que corresponde para cobrarles el impuesto a los bienes personales, que es el 0,75%, se recaudarían 12.750 millones de dólares o, lo que es lo mismo, 199.000 millones de pesos.
 
De ese modo, se estaría en condiciones de garantizar un ingreso a cada persona en situación de pobreza de 15.200 pesos por año, 1.200 pesos por persona por mes, o 5.000 por familia. Al hacer esto habrían desaparecido el hambre y la pobreza en la Argentina, y se daría solución a uno de los reclamos más urgentes de la sociedad.
 
 
Alteraciones en los sectores más vulnerables
 
Con una realidad que acecha y acorrala a la sociedad en su conjunto, hay cifras que sirven claramente para evidenciar cómo la situación estructural de pobreza ha calado hasta lo más hondo del ser nacional.
 
De acuerdo a datos oficiales, en nuestro país existen algo más de 22 millones de personas que no tienen cobertura de salud. Es decir, la mitad de los argentinos no tiene ninguna clase de revestimiento para hacer frente a una enfermedad, algo que lo compara con las peores naciones del mundo.
 
A eso se le suma que algo más del 50% de las maternidades públicas no son seguras, ya sea por falta de personal calificado o de insumos. A esto hay que agregarle que alrededor del 35% de los nacimientos actuales corresponden a hogares pobres.
 
Además, la inflación genera más pobreza y desigualdad. La evolución de la inflación no ha sido equitativa al interior de la estructura social. Los más perjudicados en lo que respecta a las capacidades de subsistencia fueron los hogares de estratos muy bajos y de espacios segregados.
 
Otro dato preocupante es que cerca de la mitad de los chicos de hasta 14 años son pobres. Entre 2015 y 2016 se sumaron 580.000 que apenas tienen lo mínimo para comer y hacer frente a sus necesidades.
 
Fuente: Diario HOY
 

Agreganos como amigo a Facebook
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

20-06-2018 / 09:06
Ni sostener una pyme o industria; ni financiarse con tarjeta de crédito; ni acceder a un crédito hipotecario. Nada de lo que implique producción, reactivación de la economía o sueños de futuro será posible en esta Argentina de Mauricio Macri condenada por sus gobernantes a ser un país de frontera.
 
Así lo ha vuelto a decretar el Gobierno de los CEOs, que ayer, para contener el dólar, convalidó el triunfo de la bicicleta financiera y volvió a hundir las fuerzas de cualquier sector productivo. Nada es más rentable que especular en el país de la alianza Cambiemos.
 
Ante las altas expectativas de devaluación, el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, buscó en vano ganarle al mercado. Tratando de evitar que los bancos utilizaran los pesos provenientes del pago de vencimientos de Lebacs y se volcaran en manada a la compra de dólares, llevó la tasa de interés para el plazo más corto (27 días) del 40% al exorbitante 47%.
 
La decisión de Caputo de elevar la tasa de las Lebas de corto plazo -27 días- al 47% le generará a los tenedores de ese título una ganancia a julio de 7.106 millones de pesos. Sin embargo, apenas pudo renovar el 59,9% de los $514.779 millones que vencieron ayer. 
 
A la espera del préstamo del Fondo Monetario Internacional, que el Gobierno de Macri utilizará no para fomentar la producción, sino para contener la corrida cambiaria, la suba de tasas se complementará mañana con el incremento de los encajes bancarios, que implica inmovilizar unos $67.000 millones para evitar su traspaso a dólares. Además, se reduce del 10 al 5% la posición global neta en divisas, que funciona como un techo a la tenencia de dólares de bancos.
 
Pese a la batería de medidas, a los cambios de nombres, el rumbo de la economía y la desconfianza de los mercados en la Argentina no cambia: tal fue la demanda por el billete norteamericano ayer que cerró al alza, en $28,46. En el mercado de futuros, en tanto, se pactaron operaciones por US$595 millones, y para el cierre de diciembre, el plazo más largo negociado, el precio superó los $33. 
 
El cóctel es explosivo: las divisas genuinas no ingresan, los dólares se fugan y para contener la devaluación (con su consecuente efecto inflacionario) el Gobierno recurre a medidas recesivas que privilegian el dinero ocioso y desaniman la producción, verdadera fuente de riquezas en el país que tiene todo por hacer.
 
En tanto, el capital financiero sigue amasando grandes ganancias gracias a esta bicicleta financiera. Ahora necesita el Gobierno de los Ricos desarmar la bomba de las Lebac, que lo hará con nueva deuda, además de los fondos que recibirá del FMI. Un acuerdo neocolonial que viene con una profundización del ajuste para los trabajadores y demás sectores populares.
 
La Opinión Popular

19-06-2018 / 10:06
 Al filo de sus 60 años, el presidente Mauricio Macri parece la encarnación del extravío que el poder puede causar en algunos hombres.
 
Obnubilado quizá por expresiones de deseo sin asidero en la realidad, pensando más en el futuro electoral que en el pragmatismo de la coyuntura, ya no parece quedar en él nada de aquel joven con comprensión de los mercados, que desde muy chico se fogueó en el mundo empresarial y, junto a su padre, supo ser testigo del levantamiento del imperio Socma, que luego llegaría a gerenciar.
 
Herida la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que lo votaron, el Currículum Vitae del Presidente no alcanzó, siquiera, para que en sus más de dos años de Gobierno pudiera sacar al país del ostracismo de ser una economía de frontera y elevarlo a la categoría de emergente, en crecimiento, imán para los inversores del mundo.
 
De confirmarse lo que ya trascendió, tampoco lo logrará este año: mañana, Día de la Bandera, la Morgan Stanley Capital International (MSCI), sociedad encargada de tomar la decisión, anunciaría que la Argentina seguirá siendo un país de frontera.
 
La devaluación, la alta inflación, las tasas recesivas y el desplome de las acciones argentinas no son terreno fértil para la lluvia de inversiones ni el financiamiento externo.
 
Pudo el Presidente preparar el suelo para reactivar la producción, la generación de empleo y distribución de riquezas. Prefirió, en cambio, germinar la especulación y cuando los mercados no confiaron más, tuvo un rapto "brillante": acordar el salvataje de plomo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que quita más de lo que da.
 
Porque, como se trasluce en la carta de intención enviada al organismo por el Gobierno argentino, los millones de dólares recibidos se utilizarán para asistir a la corrida cambiaria, mientras se buscará achicar el gasto con más miseria, mellando conquistas sociales como jubilaciones y salarios dignos y los pobres, como toda limosna, recibirán el equivalente a unos pocos gramos de pan por día.
 

18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar