La Opinión Popular
                  09:33  |  Lunes 24 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Octubre será fundamental porque Macri quiere legitimar su mandato para seguir endeudando el país, privatizar la Anses y aplicar una flexibilización laboral brutal, que va a generar aún mayor desigualdad”. Jorge Taiana
Recomendar Imprimir
Nacionales - 01-07-2017 / 12:07
BUSCA UN ATAJO PARA DESPEGAR DESPUÉS DE OCTUBRE

Macri está molesto: Quiere acelerar el ajuste, pero lo traban las restricciones políticas y electorales

Macri está molesto: Quiere acelerar el ajuste, pero lo traban las restricciones políticas y electorales
Macri, Marcos Peña y Durán Barba.
Las elecciones de Octubre tienen sobre la administración de Mauricio Macri un efecto anestésico que contra lo que proclama el kirchnerismo, está moderando hasta la exasperación -de Macri- las reformas que el presidente entiende hay que implementar para que la Argentina pase de la fase de promesa a realidad.
 
Lo que se macera en esa molestia contenida del Presidente es otra frustración: La certeza de cierto agotamiento del gradualismo tal y como se administró hasta aquí. Macri está fastidioso por la dicotomía de Presidente y Candidato, que le impide avanzar con las reformas que tiene en mente hasta después de octubre. Planea un acuerdo con al menos cinco gobernadores, para concretarlas.
 
La reforma previsional es el famoso ajuste que reclama la ortodoxia. El grueso del gasto del Estado se ubica en esa franja. Para avanzar en esa hoja de ruta construyó el artilugio de la polarización y ahora sólo le queda ganar las elecciones. Nada menos. El riesgo es altísimo: La polarización es un juego muy volátil que puede volcar los dados del lado menos esperado.
 
Si Cristina llega a ganar la provincia de Buenos Aires, Macri, Marcos Peña y Durán Barba, no sólo sufrirían una severa pérdida de autoridad política, sino que habrían sido los autores de una crisis política que vuele por el aire la posibilidad de la recuperación.
 
"Macri está fastidioso y protesta en las reuniones: 'Yo quiero gobernar, vamos a meterle'", reconoció a LPO una fuente con acceso a las infinitas rondas de coordinación que la actual administración instrumentó para empujar el Gobierno y que también empiezan a estar en revisión. "Son unas 20 horas semanales, las que se pasa un ministro en reuniones de coordinación", reconocieron a LPO.
 
"Macri participa en gran parte de ellas y el cuerpo ya le está pasando la factura, no podemos seguir con 23 ministerios", agregó la fuente. Otro funcionario aborda el debate desde otro lugar: "El problema de gobernar no es tanto la cantidad de ministerios, si no como logras que la línea política perfore la burocracia, nosotros en muchas áreas todavía no lo conseguimos".
 
Esa es la micro gestión que -es verdad- también puede incidir y mucho en el éxito o fracaso de un gobierno. Pero lo que se macera en esa molestia contenida del Presidente es otra frustración: La certeza de cierto agotamiento del gradualismo tal y como se administró hasta aquí.
 
Macri está fastidioso por la dicotomía de Presidente y Candidato, que le impide avanzar con las reformas que tiene en mente hasta después de octubre. Planea un acuerdo con al menos cinco gobernadores, para concretarlas.
 
"Después de octubre se vienen las grandes reformas, no queda margen para seguir demorándolas", reconoció a LPO una fuente al tanto de las discusiones. ¿Cuáles son esas reformas? Básicamente dos: Impositiva y Previsional.
 
En la primera está la clave para devolverle competitividad al sector privado, entiende el gobierno. Hay que bajar la carga impositiva y por ahora se apunta fuerte a ingresos brutos. Para ello habrá que compensar a las provincias, acaso dándoles una participación mayor en el IVA.
 
No es un tema sencillo, por ejemplo en la Ciudad ese tributo representa más del 70 por ciento de los ingresos del Gobierno. "Es la Ciudad Autónoma de los Ingresos Brutos", se burlan los peronistas del interior.
 
El tema hace varias semanas que se trata cada quince días en el Congreso, en reuniones con poco rating mediático, pero que concentran la atención de los gobernadores, como pocas cosas.
 
La reforma previsional es el famoso ajuste que reclama la ortodoxia. El grueso del gasto del Estado se ubica en esa franja. Con esas dos reformas el Gobierno buscará además bajar el costo laboral. Por eso, no hay previsto ni habrá una gran reforma laboral al estilo Ley Mucci o la reforma de De la Rúa, que meta al Gobierno en una pelea frontal con los sindicatos, de final incierto.
 
El Gobierno sigue en este último punto una estrategia de aproximación indirecta al estilo de Liddell Hart, uno de los autores favoritos del Papa Francisco. ¿Quién lo hubiera imaginado?
 
 
Cinco gobernadores
 
Como es obvio, ni estas ni otras reformas de corte "institucional" como la reforma política, se podrán concretar sin acuerdos con la oposición. "Son cinco gobernadores", explicó a LPO una de las fuentes consultadas. Con esa masa crítica, más los votos propios y de aliados, en la Casa Rosada estiman que después de octubre alcanzaría para construir mayorías en las cámaras que pasen las leyes necesarias.
 
El subtexto de este diseño es que Macri ya decidió prescindir -o acotar al máximo- los acuerdos con Sergio Massa y descuenta la oposición cerril del kirchnerismo.
 
Se trata en el fondo de una readaptación del reclamado Pacto de la Moncloa que saque al país de la pausa actual, pero que el Gobierno decidió abordar de una manera casi kirchnerista: Primero ganar las elecciones y después prácticamente imponerlo.
 
Para avanzar en esa hoja de ruta construyó el artilugio de la polarización y ahora sólo le queda ganar las elecciones. Nada menos. El riesgo es altísimo: La polarización es un juego muy volátil que puede volcar los dados del lado menos esperado.
 
Si Cristina Kirchner llega a ganar la provincia de Buenos Aires, Macri, Marcos Peña y Durán Barba, no sólo sufrirían una severa pérdida de autoridad política, sino que habrían sido los autores de una crisis política que vuele por el aire la posibilidad de la recuperación.
 
Se podría haber acotado ese riesgo con un pacto previo con el peronismo más racional -incluido Massa- para se eligió prevalecer para después acordar desde la fuerza, entendiendo que acaso la Argentina no respeta otras formas.
 
"No se confundan, nosotros no somos radicales, a nuestra manera ejercemos el poder", agregó la fuente consultada y se despidió con una frase con gusto a revancha: "Si llegamos a ganar habría que discutir alguna vez como es esto que los que no sabemos de política estamos en el Gobierno y los que saben, en el llano".
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online 
 
Agreganos como amigo a Facebook
24-07-2017 / 09:07
24-07-2017 / 08:07
Como antesala de lo que serán las próximas elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) a nivel nacional, la insensibilidad social del presidente Mauricio Macri, rico desde la cuna, y que solo gobierna para los de su clase, sufrió una dura derrota, por 10 puntos de diferencia, en la provincia de Chaco. El peronismo se quedó con 63 de las 69 localidades chaqueñas.
 
Faltan tres meses para las elecciones legislativas de octubre, pero este domingo se celebraron los primeros comicios del año en Chaco, y los resultados no fueron los mejores para la alianza Cambiemos. El Frente Chaco Merece Más (FCHMM), liderado por el PJ, se imponía con el 44,6 por ciento de los votos, mientras que Cambiemos alcanzaba el 35,5% y el Partido Obrero llegaba a seis puntos, según el diario Norte.
 
El gobernador, Domingo Peppo, estimó que en la elección "habría votado poco más del 60 por ciento del electorado" de 908.073 ciudadanos. El mandatario expresó que la jornada cívica se desarrolló "con normalidad", en relación a las 641 mesas voto electrónico incorporado al sistema de cómputos provisorios y una porción del voto en papel.
 
Desde Cambiemos reconocieron la contundente derrota en la mayoría de la provincia, aunque destacaron la labor en Resistencia. "Los miramos a los ojos y nos comprometimos con los vecinos de esta ciudad. Agradecemos a los que han puesto alma, corazón y vida para que Resistencia tenga la posibilidad de cambiar, crecer, soñar y no resignarnos", dijo Leandro Zdero, candidato de Cambiemos en la provincia. En tanto que el intendente Capitanich (PJ) dijo que en Cambiemos "hay una enorme propensión a festejar todo, hasta las elecciones que pierde".
 
En estas elecciones, el Partido Obrero hizo historia, el troskismo hizo pie en Chaco y rompió la polarización de las bancas entre los partidos tradicionales. El PO consiguió colar un diputado, Aurelio Díaz, algo que no ocurría desde 2005 cuando Alicia Terada ingresó a la Legislatura con el ARI.
 
La baja participación de los chaqueños en los comicios (factor desaliento, mala imagen de la clase dirigencial, etc.) fue menos gravitante que en junio, pero Cambiemos hizo una elección tan mala como en las PASO.
 
En la tirria cotidiana con el peronismo, que ensancha la grieta día a día, Cambiemos sufrió las consecuencias de estar demasiado pegado al  gobierno neoliberal de Macri que no hace pie, que no paró la inflación ni los despidos, entre otras variables que golpean el bolsillo de los argentinos. Son los problemas de ser Macri-dependientes, y que a veces no alcanza solo con las redes sociales y los decálogos de Durán Barba.
 
La Opinión Popular

23-07-2017 / 12:07
23-07-2017 / 11:07
23-07-2017 / 11:07
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar