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Nacionales - 01-07-2017 / 12:07
BUSCA UN ATAJO PARA DESPEGAR DESPUÉS DE OCTUBRE

Macri está molesto: Quiere acelerar el ajuste, pero lo traban las restricciones políticas y electorales

Macri está molesto: Quiere acelerar el ajuste, pero lo traban las restricciones políticas y electorales
Macri, Marcos Peña y Durán Barba.
Las elecciones de Octubre tienen sobre la administración de Mauricio Macri un efecto anestésico que contra lo que proclama el kirchnerismo, está moderando hasta la exasperación -de Macri- las reformas que el presidente entiende hay que implementar para que la Argentina pase de la fase de promesa a realidad.
 
Lo que se macera en esa molestia contenida del Presidente es otra frustración: La certeza de cierto agotamiento del gradualismo tal y como se administró hasta aquí. Macri está fastidioso por la dicotomía de Presidente y Candidato, que le impide avanzar con las reformas que tiene en mente hasta después de octubre. Planea un acuerdo con al menos cinco gobernadores, para concretarlas.
 
La reforma previsional es el famoso ajuste que reclama la ortodoxia. El grueso del gasto del Estado se ubica en esa franja. Para avanzar en esa hoja de ruta construyó el artilugio de la polarización y ahora sólo le queda ganar las elecciones. Nada menos. El riesgo es altísimo: La polarización es un juego muy volátil que puede volcar los dados del lado menos esperado.
 
Si Cristina llega a ganar la provincia de Buenos Aires, Macri, Marcos Peña y Durán Barba, no sólo sufrirían una severa pérdida de autoridad política, sino que habrían sido los autores de una crisis política que vuele por el aire la posibilidad de la recuperación.
 
"Macri está fastidioso y protesta en las reuniones: 'Yo quiero gobernar, vamos a meterle'", reconoció a LPO una fuente con acceso a las infinitas rondas de coordinación que la actual administración instrumentó para empujar el Gobierno y que también empiezan a estar en revisión. "Son unas 20 horas semanales, las que se pasa un ministro en reuniones de coordinación", reconocieron a LPO.
 
"Macri participa en gran parte de ellas y el cuerpo ya le está pasando la factura, no podemos seguir con 23 ministerios", agregó la fuente. Otro funcionario aborda el debate desde otro lugar: "El problema de gobernar no es tanto la cantidad de ministerios, si no como logras que la línea política perfore la burocracia, nosotros en muchas áreas todavía no lo conseguimos".
 
Esa es la micro gestión que -es verdad- también puede incidir y mucho en el éxito o fracaso de un gobierno. Pero lo que se macera en esa molestia contenida del Presidente es otra frustración: La certeza de cierto agotamiento del gradualismo tal y como se administró hasta aquí.
 
Macri está fastidioso por la dicotomía de Presidente y Candidato, que le impide avanzar con las reformas que tiene en mente hasta después de octubre. Planea un acuerdo con al menos cinco gobernadores, para concretarlas.
 
"Después de octubre se vienen las grandes reformas, no queda margen para seguir demorándolas", reconoció a LPO una fuente al tanto de las discusiones. ¿Cuáles son esas reformas? Básicamente dos: Impositiva y Previsional.
 
En la primera está la clave para devolverle competitividad al sector privado, entiende el gobierno. Hay que bajar la carga impositiva y por ahora se apunta fuerte a ingresos brutos. Para ello habrá que compensar a las provincias, acaso dándoles una participación mayor en el IVA.
 
No es un tema sencillo, por ejemplo en la Ciudad ese tributo representa más del 70 por ciento de los ingresos del Gobierno. "Es la Ciudad Autónoma de los Ingresos Brutos", se burlan los peronistas del interior.
 
El tema hace varias semanas que se trata cada quince días en el Congreso, en reuniones con poco rating mediático, pero que concentran la atención de los gobernadores, como pocas cosas.
 
La reforma previsional es el famoso ajuste que reclama la ortodoxia. El grueso del gasto del Estado se ubica en esa franja. Con esas dos reformas el Gobierno buscará además bajar el costo laboral. Por eso, no hay previsto ni habrá una gran reforma laboral al estilo Ley Mucci o la reforma de De la Rúa, que meta al Gobierno en una pelea frontal con los sindicatos, de final incierto.
 
El Gobierno sigue en este último punto una estrategia de aproximación indirecta al estilo de Liddell Hart, uno de los autores favoritos del Papa Francisco. ¿Quién lo hubiera imaginado?
 
 
Cinco gobernadores
 
Como es obvio, ni estas ni otras reformas de corte "institucional" como la reforma política, se podrán concretar sin acuerdos con la oposición. "Son cinco gobernadores", explicó a LPO una de las fuentes consultadas. Con esa masa crítica, más los votos propios y de aliados, en la Casa Rosada estiman que después de octubre alcanzaría para construir mayorías en las cámaras que pasen las leyes necesarias.
 
El subtexto de este diseño es que Macri ya decidió prescindir -o acotar al máximo- los acuerdos con Sergio Massa y descuenta la oposición cerril del kirchnerismo.
 
Se trata en el fondo de una readaptación del reclamado Pacto de la Moncloa que saque al país de la pausa actual, pero que el Gobierno decidió abordar de una manera casi kirchnerista: Primero ganar las elecciones y después prácticamente imponerlo.
 
Para avanzar en esa hoja de ruta construyó el artilugio de la polarización y ahora sólo le queda ganar las elecciones. Nada menos. El riesgo es altísimo: La polarización es un juego muy volátil que puede volcar los dados del lado menos esperado.
 
Si Cristina Kirchner llega a ganar la provincia de Buenos Aires, Macri, Marcos Peña y Durán Barba, no sólo sufrirían una severa pérdida de autoridad política, sino que habrían sido los autores de una crisis política que vuele por el aire la posibilidad de la recuperación.
 
Se podría haber acotado ese riesgo con un pacto previo con el peronismo más racional -incluido Massa- para se eligió prevalecer para después acordar desde la fuerza, entendiendo que acaso la Argentina no respeta otras formas.
 
"No se confundan, nosotros no somos radicales, a nuestra manera ejercemos el poder", agregó la fuente consultada y se despidió con una frase con gusto a revancha: "Si llegamos a ganar habría que discutir alguna vez como es esto que los que no sabemos de política estamos en el Gobierno y los que saben, en el llano".
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online 
 
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25-04-2018 / 11:04
25-04-2018 / 11:04
25-04-2018 / 10:04
Los gobernadores salieron a responderle al presidente Mauricio Macri, quien eligió poner en foco en los impuestos provinciales sobre los servicios para correr la discusión del desmedido aumento que dispuso el Gobierno y que la oposición quiere comenzar a revertir hoy en una sesión especial en Diputados.
 
Los gobernadores de las principales provincias, como Córdoba o Santa Fe, cuestionaron el planteo del presidente y lo invitaron a ofrecer una rebaja del IVA sobre los servicios. Otros gobernadores eligieron aclarar que su provincia no cobra ningún impuesto adicional. Y un tercer grupo, de oficialistas y afines, se sumó a la iniciativa presidencial.
 
María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, anunciaron que eliminarán el impuestos en las facturas de agua y gas. Ambos distritos son gobernados por Cambiemos y buscan dar el "ejemplo" al resto de los gobernadores. Pero no sólo es una cuestión de pertenecer al mismo equipo, sino también que los distritos de CABA y la provincia de Buenos Aires cuentan con recursos para afrontar la medida del macrismo.
 
Frente a la reacción adversa de los gobernadores, Macri decidió redoblar la apuesta y envió un proyecto que eliminaría por ley los impuestos en las tarifas, que sólo deberán contener los cargos por el consumo realizado. Rápidamente, desde la oposición tildaron la iniciativa como inconstitucional y detallaron que los esquemas tarifarios son diferentes en las distintas zonas del país.
 
Durante la gestión de Cambiemos, las empresas de gas y luz incrementaron groseramente su patrimonio, a raíz de los tarifazos. El  dueño de Pampa Energía, Marcos Marcelo Mindlin, amigo íntimo de Macri, fue uno de los más beneficiados por los tarifazos. 
El otro es "Nicky" Caputo, dueño de Central Puerto S.A. principal generadora eléctrica privada del país.


A principios de 2017, Mindlin le compró al constructora que era de  Mauricio Macri, IECSA, al primo del presidente, Ángelo Calcaterra, investigado por maniobras relacionadas con la obra pública, y citado a indagatoria en la causa Odebrecht.
 
En 2015, Pampa Energía ocupaba el puesto 103 en el ranking de las empresas que más facturan en la Argentina, un año después del Gobierno de Cambiemos, se posicionó en el puesto 13. La compañía produce el 10% de la electricidad y el 8% del gas del país. Mindlin también es el dueño de la empresa Edenor, y de la mayor transportadora eléctrica del país, Transener, y de una de gas, TGS.
 
Lo que debería entrar en debate son las ganancias de las grandes empresas de servicio y el modelo basado en las privatizaciones. Ese sistema, que permitió enormes negociados a costa del hundimiento de los servicios, no parece estar en discusión. Porque así beneficia Macri a los ricos a costa del bolsillo de los trabajadores y el pueblo.
 
La Opinión Popular

24-04-2018 / 12:04
El gobierno de Mauricio Macri, una alianza política de conservadores y radicales, acaba de pisar, probablemente, la línea que lo separaba de su decadencia política.
 
La pérdida de sintonía fina con el impiadoso e inconmovible aumento de las tarifas, en un contexto de inflación por encima de las metas oficiales, falta de ingreso de inversiones genuinas y sequía que afecta al principal sector, el agroindustrial, que trae dólares para que la economía funcione, encamina la experiencia de Cambiemos al colapso, semejante en proporciones pero muy diferente al que en 2012 marcó el comienzo del final del malabarismo K, apenas un año después de conseguir la reelección de CFK con el 54% de los votos.
 
Y es distinta porque hace seis años la clase media salió a la calle, inéditamente, para decir "basta" a la intolerancia seudo izquierdista del kirchnerismo pero ahora el límite se está gestando sin manifestaciones, lo que, al ser menos visible, es tanto peor para una administración que ha comenzado a despeñarse en la necedad o, peor aún, en practicar la contumacia en el error.
 
Todo lo que hace el Gobierno conspira en contra de la reactivación económica, sin poder domar la inflación. De hecho, una encuesta de la consultora Opinaia encontró que el 45% de la población consideró que este año perderá poder adquisitivo y, como en economía las expectativas juegan un rol relevante, esa constatación puede tener coletazos perversos.
 
Lo cierto es que el manejo gubernamental del macrismo es una proyección del viejo y anticuado management verticalista de las grandes empresas, en cuya armadura no figuran las percepciones sociales ni comunicacionales ni políticas.
 
De ese modo, el gobierno de Cambiemos está encerrado en su lógica y desestima cualquier crítica porque, postula, proviene de la "vieja política", es decir, los viejos trucos de los necrosados partidos, como el peronismo o el radicalismo, o las izquierdas de todo pelaje.
 
Por esas razones, se acumulan los indicios, significativos y contundentes, de que la experiencia Cambiemos de Macri ha iniciado el proceso de pérdida de apoyo de la clase media, lo que comienza a poner en duda la reelección en 2019 y, en cambio, abrir un período de cambios inesperados en el recambio político, ya que la clase media en la Argentina ha demostrado que sus apoyos son solo temporales.

23-04-2018 / 10:04
"Este es el último aumento de tarifas que hay." La frase del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, un dirigente calmo y centrado que suele ser una voz racional en momentos de turbulencia, sonó extemporánea cuando todavía no se acallaron las protestas y los sinsabores del incremento de tarifas que colocaron en tensión al macrismo hacia fines de la semana pasada.
 
Se trata, sin embargo, de un planteo contradictorio con lo anunciado por el propio ministro de Energía, el polémico Juan José Aranguren, quien ya blanqueó que el cronograma de la quita de subsidios terminará recién en octubre de 2019, por lo que hasta entonces continuarán las subas. Además, en mayo está previsto un nuevo incremento del servicio de agua que brinda AySA; y hacia finales de año, entre octubre y noviembre, debería aplicarse el segundo reajuste semestral en las tarifas de gas y de electricidad.
 
Las declaraciones de Pinedo fueron reproducidas por los medios masivos ultra macristas, como Clarín, Las Nación e Infobae, sin ningún cotejo con los anuncios oficiales hechos por el mismo Gobierno.
 
Está claro que lo que Pinedo salió a plantear es parte del libreto duranbarbista del optimismo permanente macrista: que la inflación se va a reducir en el segundo semestre y, por lo tanto, los próximos incrementos van a ir acompasados a ese número sin saltos ornamentales de alturas siderales. Dicho en estas horas, parece más una frase destinada a los anales de la mentira.
 
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