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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 18-06-2017 / 20:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 19 DE JUNIO DE 1764 NACE EL FUNDADOR DEL FEDERALISMO Y EL PRIMER GRAN CAUDILLO ARGENTINO

José Gervasio Artigas, el montonero de la Revolución de Mayo

José Gervasio Artigas, el montonero de la Revolución de Mayo
Nacionalista, popular, republicano, democrático y federal, Artigas, el montonero de la Revolución de Mayo, luchó contra los liberales, extranjerizantes, monárquicos y unitarios. Combatió al Imperio Español y el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbe y contra los unitarios instalados en Buenos Aires y Montevideo.
El 19 de junio de 1768 nace en el pueblo de Sauce, cerca de Montevideo, José Gervasio Artigas, el más grande caudillo de ambas márgenes del Río de la Plata, el revolucionario montonero que organizó las Fuerzas Libertadoras en la Banda Oriental y la "Liga de los pueblos libres" contra el centralismo unitario porteño que subordinaba el naciente país a la política de Buenos Aires.
 
Artigas debe ser considerado como el Primer Gran Caudillo Argentino porque fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata y el fundador del federalismo en nuestra Patria. Es también el generador de todo aquello que llamamos espíritu argentino, independencia absoluta, republicanismo y gobiernos populares.

Luchó contra los realistas en la Batalla de las Piedras y contra la invasión portuguesa en las Batalla de Carumbé, Arapey, Queguay Chico y Santa María. Su lucha por la independencia contra el avance portugués en el Río de la Plata es paralela a la llevada a cabo por José de San Martín contra los españoles.

Nacionalista, popular, republicano, democrático y federal, su férrea defensa de la autonomía de las provincias hizo que fuera perseguido por el centralismo unitario porteño y en 1820 se vio obligado a pedir hospitalidad en Paraguay, donde falleció muchos años después.

Con José Gervasio Artigas reivindicamos una línea histórica que se inicia en el federalismo, continua con el irigoyenismo y culmina en el peronismo, que integra a los mejores hombres e ideas del viejo movimiento en el nuevo y que trasmite las tradiciones nacionalistas, populares y democráticas, originadas en las antiguas raíces de la Patria.
 
Escribe: Blas García

El Cordobazo, crónica de una insurrección popular
Blas García 


Desde 1810, los intereses foráneos que apostaban al divisionismo tenían su aliado natural en la burguesía comercial de Buenos Aires, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires. 

Contra el centralismo unitario que subordinaba el país a la política porteña, se levantó el montonero oriental José Gervasio Artigas, que debe ser considerado como el primer gran caudillo argentino, y su lucha por la independencia contra el avance portugués en el Río de la Plata es paralela a la llevada a cabo por San Martín contra los españoles.

Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unen a los orientales, formando la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó, junto con los jefes litoraleños, contra el centralismo porteño del Directorio. 

Artigas concebía una nación federal, una federación de provincias, dentro de la cual la Banda Oriental estaría incluida, en pie de igualdad con respecto a Buenos Aires, pero con una inequívoca finalidad: el surgimiento de una nueva y poderosa nación que respetase las economías y autonomías regionales. En materia económica luchó contra el imperialismo inglés con los medios que tuvo a su alcance, por eso fue odiado por el sector mercantil pro-británico.

Las clases altas porteña temía que la influencia del caudillo oriental y su enorme popularidad se extendieran al resto de las provincias. Veía en la acción de Artigas un peligroso ejemplo que propugnaba un cambio social.

El reparto de tierras y ganado entre los sectores desposeídos concretado por Artigas en la Banda Oriental, bien podía trasladarse a la otra margen del plata y poner en juego la base de su poder económico.

Diferenciándose del liberalismo económico desenfrenado, Artigas promulgó el 9 de septiembre de 1815 un Reglamento de Comercio que establecía: "Que todos los impuestos que se impongan a las introducciones extranjeras, serán iguales en todas las Provincias Unidas, debiendo ser recargadas todas aquellas que perjudiquen nuestras artes o fábricas, a fin de dar fomento a la industria de nuestro territorio".
 
 
El Padre de los pobres
 
A fines de 1819, Artigas estaba entre dos fuegos; por un lado los directoriales porteños y por el otro los portugueses. Artigas ataca el campamento portugués y es derrotado, en Tacuarembó primero y luego por Ramírez en Las Huachas. Debió marchar hacia el exilio en el Paraguay.
 
Allí vivió humildemente, bajo la protección de los sucesivos gobernantes paraguayos, Gaspar Rodríguez de Francia y Carlos Antonio López. Habitó en una modesta chacra donde vivió en el ostracismo por 30 años. Murió el 23 de septiembre de 1850, rodeado de indios y campesinos que lo llamaban en guaraní Caraí Marangatú, ni más ni menos que el Padre de los pobres.
 

Unitarismo de la burguesía mercantil porteña

Contra los disparates monárquicos de los grupos unitarios fue que los gauchos federales de Pancho Ramírez y Estanislao López impusieron el principio republicano en el año 1820; fue contra la Constitución aristocratizante de Rivadavia que se alzaron seis años después los caudillos de las provincias.

El liberalismo unitario fue el que concedió a Inglaterra la franquicia para que sus barcos navegasen nuestros ríos, ¿A cambio de qué?, a cambio del derecho de que los barcos que no teníamos navegasen por el río Támesis en Inglaterra; el mismo unitarismo que dio toda la tierra pública como garantía al contraer el empréstito con Baring Brother's; el que entregó las minas de Famatina a un consorcio europeo del cual Rivadavia estaba a sueldo; el que creó el Banco de Descuentos, dando el control a los comerciantes ingleses, etc.

Este sector buscó siempre imponer un gobierno al resto del país para convalidar una política que arruinaba a las provincias mediterráneas con la apertura de la economía nacional a las importaciones, con el libre cambio, y perjudicaba a las provincias litorales con el embotellamiento del comercio por el puerto de Buenos Aires.


Buenos Aires crece a costa del país

La Revolución de Mayo trasladó el centro económico del interior a Buenos Aires, que ya se venía perfilando con la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 y con el Reglamento de Comercio Libre de 1778. Situación que se ve confirmada en 1809 con la apertura del puerto de Buenos Aires a los ingleses, a instancias de éstos y de los grupos comerciales, y que no será alterada fundamentalmente por la Primera Junta. 

Buenos Aires, con escasa población y una economía más atrasada que el interior, tenía exigua capacidad importadora, pues a su vez tenía reducida capacidad de exportación. Pero la demanda por parte de Gran Bretaña de productos agropecuarios correspondientes a zonas de clima templado, que aumenta con la pérdida de su colonia norteamericana, hace que coincida su interés económico con el de los comerciantes y ganaderos bonaerenses. 

La ciudad puerto debía aumentar su capacidad de exportación, apropiándose de tierras que se encontraban en manos de los indios, incrementando la disponibilidad de las mismas para la formación de unidades económicas de producción. Eso contribuyó a formar un poderoso sector comercial instalado en el puerto de Buenos Aires, encargado del intercambio de la producción bonaerense con la extranjera. 

Pero paradójicamente se importaba del extranjero lo que nuestro interior producía, compitiendo las mercaderías industrializadas inglesas con la producción regional, que en ese momento era autosuficiente.

El control de la aduana de Buenos Aires por la burguesía mercantil porteña, hizo que las provincias fueran obligadamente tributarias de la aduana, y que ésta beneficiase solamente a los sectores mercantil y ganadero bonaerense y producían la ruina de la industria artesanal del interior del país, que no se veía beneficiada, sino combatida. 

Eso explica el levantamiento de los caudillos contra Buenos Aires, que había monopolizado la Revolución de Mayo y habían convertido una revolución en un modelo económico a medidas de sus intereses en desmedro de la mayoria. Desde el interior se inicio la lucha contra el poder porteño, la lucha por organizar el país respetando las realidades regionales, económicas e institucionales, por la participación del interior en los beneficios de la aduana y con la necesaria protección de las industrias internas, de las cuales vivían las poblaciones provincianas.


Luchas entre federales y unitarios

En el Río de la Plata se enfrentaron por el poder dos partidos: el de la minoría vernácula aliada al capitalismo europeo y el de la gran mayoría de criollos y gauchos apegados a la tierra. El partido unitario era liberal y se organizó en base a la hegemonía de Inglaterra y Francia como metrópolis extranjeras; el Partido federal era nacionalista y se organizó en base al liderazgo de caudillos provinciales que, por orgullo nacional y por conciencia patriótica, resistieron la penetración foránea. 

Existía entre ambos partidos una diferencia de clase y de ideología que era lo esencial. En el Partido Unitario se agrupaban las minorías anti-nacionales vinculadas al capitalismo extranjero; en el Partido Federal se encuadraban las mayorías nacionales que impulsaban un proyecto de país independiente, soberano y desarrollado.

Los diez años (1810-1820) de la lucha heroica de Artigas contra españoles, portugueses y porteños permitieron fundar el federalismo en el Río de la Plata. Continuador de la política de Artigas, el Partido Federal se estructuró a través de cuatro caudillos que constituyeron sus más sólidas columnas: Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Pancho Ramírez y Estanislao López.
 
Escribe: Blas García

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16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Son tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores obreros y populares. Una Nueva Argentina donde el Pueblo fue protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas, del Chacho, de Varela y López Jordán, y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado, inconcluso, que debemos realizarlo plenamente hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase obrera, para aplicar sus eternas políticas neoliberales de injusticia social.

 
Las políticas económicas del macrismo están inspiradas en ese neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias siempre fracasaron, provocando enorme resistencia popular y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico - social injusto y la pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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16-10-2017 / 17:10
15-10-2017 / 18:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2017 / 18:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

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