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Sociedad e Interés General - 29-05-2017 / 20:05
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 30 DE MAYO DE 1959, MUERE SCALABRINI ORTIZ. SUS IDEAS SON LAS DEFENSAS PERMANENTES DE LA NACIÓN Y SU PUEBLO CONTRA LOS PROYECTOS DE DOMINACIÓN EXTRANJERA

Scalabrini Ortiz Contra la Dominación Británica en la Argentina

Scalabrini Ortiz Contra la Dominación Británica en la Argentina
Raúl Scalabrini Ortiz. Dibujo de Caras y Caretas
Lúcido intelectual y luchador por la formación de la Conciencia Nacional, Popular y Antimperialista del Pueblo Argentino, comprometido con su tiempo, Raúl Scalabrini Ortiz desempeñó un papel clave en el descubrimiento de la dominación ejercida por el neocolonialismo sobre la Argentina, así como sus mecanismos de sojuzgamiento. Fue el maestro, el que permitió pasar del antiimperialismo abstracto al antiimperialismo concreto, descubriendo la verdadera realidad argentina.
 
Scalabrini desentrañó las causas económicas de nuestra dependencia, explicó lo que estaba frente a la vista de todos los argentinos pero que nadie quería o podía ver: el encadenamiento argentino a los dictados ingleses. Con los jóvenes de FORJA denunció el carácter colonial de la política británica en el Río de la Plata, y fue el autor de una obra ya clásica que develaba los oscuros manejos de la construcción de los ferrocarriles argentinos como red de dominación.
 
Escribe Blas García para La Opinión Popular

El Día de los Trabajadores y una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular
Por Blas García 
 
Raúl Ángel Toribio Scalabrini Ortiz (Corrientes, 14 de febrero de 1898 - Buenos Aires, 30 de mayo de 1959), fue un pensador, historiador, filósofo, periodista, escritor, ensayista y poeta argentino, agrimensor de profesión. Perteneció a una generación que hizo propias las consignas del desarrollo de la industria nacional y la lucha contra el neocolonialismo y la dependencia.
 
Fue amigo de Arturo Jauretche y Homero Manzi, con quienes formó parte de FORJA ("Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina") desde donde surgieron los elementos básicos de la conciencia nacional y cuyas ideas constituyeron un aporte substancial para la conformación del pensamiento del primer peronismo. Además, adhirió a la corriente revisionista de la historiografía argentina.
 
Fue hijo del naturalista Pedro Scalabrini quién dirigió el museo de la ciudad de Paraná, Entre Ríos. Llegó a Buenos Aires para estudiar Ingeniería en la Facultad de Ciencias Exactas y temprano se acerca al círculo de intelectuales y escritores que se reunían en torno a la figura de Macedonio Fernández.
 
Su primera publicación fue una colección de cuentos breves reunidos en el libro La Manga en 1923. En 1931, publicó El hombre que está solo y espera, con el que obtuvo reconocimiento de los círculos intelectuales y el premio Municipal. Luego de este reconocimiento, se dedicó de lleno a la investigación socioeconómica e histórica nacional. Toda su obra estará relacionada con estas investigaciones.
 
 
El radicalismo 
 
Scalabrini es apresado en Buenos Aires en enero de 1934 por haber apoyado la insurrección armada radical de Paso de los Libres el 28 de diciembre de 1933, donde se jugaban la patriada sus amigos Arturo Jauretche y Luis Dellepiane en contra del régimen conservador y entreguista de Agustín P. Justo.
 
Luego se exilió en Alemania, donde comenzó a escribir sobre su visión sobre la Cuestión Nacional. Esos artículos formarán la base de lo que posteriormente será su libro "Política Británica en el Río de la Plata".
 
En 1935, regresó a la Argentina y se aproximó a la Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina, de Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane, Homero Manzi, Julio Darío Alessandro y otros, aunque mantuvo su independencia (se afiliará recién en 1940, cuando la agrupación se separó del partido Radical). Como parte de su acción dentro del movimiento escribirá y publicará numerosos estudios en los Cuadernos de FORJA.
 
Dará numerosas conferencias sobre temas relacionados con la dependencia Argentina y sobre cómo se mueven los hilos del poder económico del país. Su tema principal serán los ferrocarriles ingleses, los que considera claves para el funcionamiento colonial. Dirá que los rieles del ferrocarril... "'son una inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República".
 
Más tarde, defenderá desde un punto de vista nacional, la neutralidad en la Segunda Guerra Mundial ante la lucha interimperialista que se lleva a cabo en Europa para que el capitalismo se reparta el mundo.
 
 
Scalabrini y el "granero del mundo"
 
El historiador Norberto Galasso, en honor a Sacalabrini, concibió dos libros, uno lleva simplemente su apellido y el otro se tituló: "Raúl Scalabrini Ortiz y la lucha contra dominación inglesa". Allí relata que Scalabrini descubre que la Argentina estaba convertida en semicolonia británica: los ferrocarriles ingleses, trazados en abanico hacia el puerto de Buenos Aires, sellaban la dependencia.
 
Toros ingleses, frigoríficos anglo-yanquis, comercio de exportación e importación copado por el imperialismo, bancos y servicios públicos de propiedad extranjera, seguros y fletes para "su majestad" e incluso grandes casas de comercio, inglesas, en Buenos Aires, configuraban el panorama de ese vasallaje que la oligarquía pretendió disimular bajo el nombre ostentoso de "granero del mundo".
 
La división internacional del trabajo se había impuesto entre la potencia industrializada y poderosa, por un lado y el país semicolonial, subyugado y succionado, por el otro. "Argentina, la granja; Inglaterra, el taller" habían dicho los hombres del imperio y ahora, ya estructurada la economía complementaria, de acuerdo con la oligarquía vacuna, crearon una superestructura cultural para colonizar ideológicamente a los argentinos.
 
A falta de ejército de ocupación, el imperio ocupó las mentalidades nativas con libros europeos que impedían la formación de una auténtica conciencia nacional. 
 
Varios factores se conjugan para que Raúl Scalabrini rompa la trama del pensamiento colonial. Por un lado, su militancia juvenil en un grupo llamado "Insurrexit", de ideología marxista, le permite descubrir la importancia de los factores económicos y sociales en el desarrollo histórico.
 
Por otro, su permanente deambular por el país (por razones de trabajo viaja a La Pampa, Entre Ríos y Catamarca) lo salvan de encerrarse en una visión porteña y le enseñan cómo viven y cómo sueñan sus compatriotas.
 
Scalabrini se pregunta en primer lugar ¿cómo es posible que en un país como la Argentina, productor de carnes y cereales, haya hambre? De allí pasa a inventariar nuestras riquezas (ferrocarriles, frigoríficos, puertos, etc.) estudiando en cada caso quién es el propietario de los mismos y así llega a la conclusión de que los argentinos nada poseen, salvo la vergüenza para renovar empréstitos en el exterior, mientras el imperialismo inglés se lleva nuestras riquezas a precios bajísimos y nos venden sus productos encarecidos; mientras los ingleses nos succionan a través de seguros, fletes, dividendos, jugosa renta producto de su dominio sobre los resortes vitales de nuestra economía.
 
 
El subsuelo de la patria sublevada
 
Poco después conoce personalmente a Juan Perón, a quien ya le sugiere la nacionalización de los ferrocarriles. El 17 de octubre de 1945, Scalabrini Ortiz forma parte de la multitud que irrumpe en nuestra historia para iniciar una Argentina Nueva.
 
Ese día, se convence de que esos hombres, a los que llama "esos de nadie y sin nada", son los que conducirán al país hacia su nuevo destino: ".... Era el subsuelo de la patria sublevada. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original....Eran los hombres que 'estaban solos y esperaban', que iniciaban sus tareas de reivindicación".
 
Pocos meses después, Perón derrota en las urnas a los viejos partidos representantes de una Argentina que moría irremediablemente. Scalabrini acompaña el proceso de la campaña electoral desde las columnas del diario "Política" y mantiene estrecho contacto con Perón, ya siendo éste presidente.
 
Presenta entonces varios trabajos atinentes a la nacionalización de los ferrocarriles, pero no acepta cargos en el gobierno. Considera que su lugar está en el llano, opinando, fiscalizando, apoyando, pero, después de tantos años de oposición, no se considera un "hombre de construcción".
 
  
La Revolución Nacional
 
Participa así del proceso de la Revolución Nacional y ve caer uno a uno los eslabones de la cadena con que el imperialismo nos sojuzgaba y que él había denunciado sin descanso: los ferrocarriles, los teléfonos, los bancos, la exportación y la importación, el transporte marítimo y el aéreo, los seguros, el gas, etc.
 
Y ve también crecer a ritmo intenso a la industria liviana, asfixiada tantos años por la mercadería importada por los ingleses. Así transcurre esos años estudiando, elaborando ideas.
 
Una nación económicamente libre, socialmente justa y políticamente soberana deja atrás, como un triste recuerdo, a aquella colonia de los años treinta. Las consignas lanzadas por FORJA, a veces casi con las mismas palabras, son coreadas ahora por la multitud.
 
 
El retorno oligárquico
 
El golpe militar del 16 de setiembre de 1955 propicia el retorno oligárquico. Han vuelto los hombres del imperialismo, los mismos del los años treinta. Otra vez los amigos de los ingleses, los personeros de la oligarquía, los pactos claudicantes. De nuevo los bancos privados, los tratados vergonzosos, las devaluaciones para engordar las arcas de los ganaderos.
 
Scalabrini estuvo en contra del derrocamiento de Perón y fue un ferviente opositor de la Revolución Libertadora en la cual veía el retorno al poder las oligarquías que se favorecían de la dependencia económica de la Argentina.
 
Y Scalabrini plantea como única y absoluta prioridad: la Revolución Nacional. Todo parece volver hacia el pasado y sus ideas se afirman en la vieja lucha. Desde "El Líder", "De Frente" y "El Federalista" se constituye en crítico implacable. Cerrados estos periódicos, escribirá desde mediados de 1956 en la revista "Qué".
 
Esa posición lo lleva a colaborar con Frondizi y Frigerio entendiendo que debe usar a "Qué" como vocero de sus ideas, más allá de sus diferencias que pueda tener con los teóricos de la burguesía nacional.
 
Todo el año 1957 Scalabrini ataca semana a semana las medidas retrógradas y pro imperialistas del gobierno. Puede decirse que a través suyo se expresa la Argentina auténtica que se niega a volver al pasado.
 
El 23 de febrero de 1958 el Frente Nacional, que lleva a Frondizi para presidente, aplasta a la reacción en las urnas, pero la entrega del poder es condicionada. Por eso Scalabrini entiende que debe seguir apoyando, aún disintiendo en muchos aspectos, al gobierno frondizista. Por eso también acepta la dirección de la revista "Qué", convertida ahora en revista oficialista.
 
La revista Qué llegó a convertirse en órgano oficial del gobierno desarrollista bajo la dirección de Scalabrini Ortiz, sin embargo luego de 3 meses renunció por diferencias con Frondizi a partir de las concesiones petroleras del gobierno a las empresas extranjeras. Se mantuvo alejado de toda actividad pública y falleció el 30 de mayo de 1959.
 
 
Bibliografía 
 
El pensamiento nacional y popular se vio ampliamente enriquecido por los aportes de este intelectual, entre cuyas obras, se inscriben: "El hombre que está solo y espera"; "Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino"; "Bases para la reconstrucción nacional", "Política Británica en el Río de la Plata", "Historia de los Ferrocarriles Argentinos"; entre otras.
 
La vigencia de su pensamiento a más 50 años de su desaparición puede resumirse en las palabras que Arturo Jauretche pronunciara en su homenaje: "...más allá del estrecho límite de los partidos y de las fracciones, de los perecederos gobiernos, de la transitoriedad de los éxitos y las derrotas. Somos vencedores en esta conciencia definitiva que los argentinos hemos tomado de lo argentino".
 
Scalabrini tuvo la lucidez de entender y denunciar la farsa organizada de un sistema de entrega, dominación extranjera y explotación que sin embargo se vestía con los símbolos patrios en cada efeméride nacional.
 
Acusaba como cómplice del despojo a "la oligarquía vernácula" y a los que consideraba "personeros intelectuales puestos a su servicio" y, realizando una extraordinaria y paciente labor, expuso con claridad su visión desde dónde y como se manejaban los hilos del destino de nuestro país.

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16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Son tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores obreros y populares. Una Nueva Argentina donde el Pueblo fue protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas, del Chacho, de Varela y López Jordán, y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado, inconcluso, que debemos realizarlo plenamente hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase obrera, para aplicar sus eternas políticas neoliberales de injusticia social.

 
Las políticas económicas del macrismo están inspiradas en ese neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias siempre fracasaron, provocando enorme resistencia popular y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico - social injusto y la pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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16-10-2017 / 17:10
15-10-2017 / 18:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2017 / 18:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

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