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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 28-05-2017 / 21:05
29 DE MAYO DE 1969: LA MÁS CONTUNDENTE PROTESTA OBRERA Y POPULAR EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA (SEGUNDA PARTE)

El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias

El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Era una escena inédita en la Argentina que una manifestación popular se enfrentara e hiciese huir a policías represores. Arriba: La famosa escena, en que jóvenes obreros del Cordobazo se plantan, no retroceden, arrojan piedras sobre la milicada y esta huye. La resistencia hace retroceder a los temibles "cosacos" y los trabajadores del SMATA se toman revancha del escuadrón de caballería, derrotándolo en la vieja Terminal. Allí cerca caería muerto Máximo Mena. Abajo: Una escena frecuente, arquetipo de las batallas de ese día, el enfrentamiento de manifestantes universitarios con piedras contra los elementos represivos con armas de fuego, en las proximidades de la Plaza Vélez Sarsfield.
El 29 de mayo de 1969 ocurrió uno de los acontecimientos más trascendentales en la historia argentina del siglo XX. No fue un alzamiento popular espontáneo, fue organizado por los sindicatos obreros cordobeses, que contaron con el apoyo de los universitarios, de varios partidos políticos y la participación generalizada del pueblo.
 
En el Cordobazo la policía reprime cargando con la caballería, arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego. Se inicia así el combate de masas callejero en respuesta a la represión. Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; en ese momento sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos. 

Contando con el apoyo y la participación de toda la población, más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas y combatiendo contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes, en un momento de triunfo de la rebelión popular y la insurrección urbana.

Por primera vez, desde la Semana Trágica, el aparato represivo es puesto en retirada por las fuerzas populares. Desesperado, el gobernador pide auxilio al Ejército. Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la sublevación popular. 

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico. Más de 16 héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos. Pero la rebelión popular, tal como fue planeada, triunfó y el pueblo se hizo dueño de su destino. 
 
La dictadura antiperonista de Onganía quedó herida de muerte y con ella sus proyectos de perpetuarse 20 años en el poder. Se desmanteló el programa económico-social neoliberal y las pretensiones autoritarias, abriendo el camino para el retorno a la democracia en 1973.

Escribe: Blas García (partícipe de "El Cordobazo")

Evita, te llevaremos como bandera hasta la victoria siempre
Blas Garcia


Avance popular hacia el centro de la ciudad

El jueves 29,  a la mañana temprano, con Jorge Busti y otros compañeros pasamos a buscar por el hotel a Rodolfo Ortega Peña (luego asesinado por las AAA) y a Eduardo Luís Duhalde (ex secretario de Derechos Humanos de la Nación) que estaban en Córdoba con José María Rosa desarrollando un curso que organizamos sobre "Los caudillos federales", y a quienes acompañamos en las primeras horas de ese histórico día.
 
A las 10 horas el movimiento obrero deja sus lugares de trabajo organizados en columnas, siguiendo las rutas establecidas el día anterior. Las columnas son socialmente homogéneas, sus integrantes se conocen y, a la vez, se puedan identificar fácilmente a los sindicatos intervinientes y, para el caso de los estudiantes, las facultades a las que pertenecen, lo que le da una gran uniformidad y solidez al conjunto movilizado. 

Desde Grandes Motores Diesel y Perkins, por la Ruta 9; desde Perdriel e Ilasa, en las cercanías del aeropuerto de Pajas Blancas; desde la central de Lima y Maipú de la Empresa Provincial de Electricidad de Córdoba (EPEC), desde Santa Isabel, por el camino a Alta Gracia, las columnas obreras, densas, compactas, cargadas de impulso y rebeldía, doblegarían los sucesivos cordones policiales que las esperaban armas en mano. 


Táctica de las fuerzas represivas

La marcha hacia el centro se lleva a cabo y la lucha se entabla cuando reprime la Policía. Las columnas que son agredidas, inmediatamente se rearman y siguen su marcha. La primera batalla se libran cerca del mediodía, 5.000 obreros mecánicos frente al Hogar Pizzurno, en la Avenida Vélez Sarsfield.

La policía advierte que no puede impedir el desplazamiento del movimiento popular, porque avanzaba en múltiples columnas. Entonces concentran su atención en la custodia de lugares estratégicos: medios de comunicación, dependencias oficiales, usinas, puentes, etc.


Ocupación del centro de Córdoba

A partir del momento en que la mayoría de las columnas llegan a la zona del centro de la ciudad, entran en contacto los distintos sectores movilizados y se generaliza la lucha en condiciones de ciudad ocupada. 

A las 12,30 horas, entretanto, una fuerte batalla campal hacía retroceder y huir a la caballería policial (los "cosacos") en las inmediaciones de la plaza Vélez Sarsfield y allí cerca cae la primera víctima fatal, el obrero de IKA-Renault, Máximo Mena. 

Al circular la noticia de la muerte se construyen barricadas para defenderse de la policía en casi todas las esquinas, siendo reforzadas con fogatas; se vuelcan y se incendian vehículos para obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas policiales y se producen algunos pocos casos de saqueos a comercios. 


Combate de masas callejero

La policía reprime cargando con la caballería, arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego. Se inicia el combate de masas callejero. Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; en ese momento sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos. 

Contando con el apoyo y la participación de toda la población, más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas y combatiendo contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes.

Por primera vez, desde la Semana Trágica, el aparato represivo es puesto en retirada por las fuerzas populares. Desesperado, el gobernador pide auxilio al Ejército. Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la sublevación popular. 

A las 13.15 horas el Ejército emite un comunicado informando que se han constituido los Consejos de Guerra, pero nadie se retira del campo de batalla que abarca más de 200 manzanas.

Virtudes y zonceras en la era macrista 

Lucha en las calles

Se toma por asalto el Círculo de Suboficiales del Ejército, en San Luís y La Cañada, donde queman, destrozan y arrojan a la calle todo lo que encuentran en su interior, se incendia la firma estadounidense Xerox, la concesionaria Citroen, las oficinas de la Dirección General de Rentas, y la Aduana. Los manifestantes toman como rehenes a cinco agentes de policía a quienes se los conduce a una casa particular para luego ser liberados. 

Se mantienen, defienden y construyen más barricadas; se producen atentados, destrozos, incendio de comercios y de coches, expropiaciones de armas a la policía, ataques a comisarías. La lucha es frontal, total. En ese momento se produce la derrota absoluta de la policía provincial y la fuga total de los efectivos, que se refugian en el Cabildo de la Ciudad. 


El Ejército entra en operaciones

A las 15.45 horas se da a conocer otro bando militar anunciando que a las 17 horas el Ejército entrará en operaciones. La policía provincial se retira del campo de batalla.

En ese momento, las escaramuzas se habían extendido a todos los barrios de la ciudad y se suceden las siguientes acciones: asalto e incendio a organismos oficiales; enfrentamientos armados en el barrio Alberdi; atentados a líneas de electricidad; destrozos de destacamentos policiales y de comisarías; baleo contra domicilios de funcionarios públicos y acciones aisladas de francotiradores. En este momento del combate, ambos bandos disparan con armas de fuego.

Todas estas acciones se despliegan en momentos en que la policía se ha retirado del escenario de las luchas y éste se encuentra bajo el control del Ejército y Gendarmería.
 
Cristina Cremer, Gustavo Zavallo y Jorge Busti visitaron Centro de Adicciones del departamento Concordia 

Desenlace de la rebelión popular

En la noche, el Ejército logra desalojar el centro, haciendo fuego indiscriminadamente, registrándose heridos en ambos bandos, pero ahora se ha creado el espacio para las detenciones. Se allanan sindicatos y la CGT "A", se llevan a cabo arrestos y se ponen en marcha inmediatamente los Consejos de Guerra. Así, son condenados los dirigentes Canelles, 10 años de cárcel; Tosco, 8 años; Elpidio Torres, 7 años. Estas fueron las respuestas de la dictadura a la pueblada.

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico. Más de 16 héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos. Pero la rebelión popular, tal como fue planeada, triunfó, el pueblo se hacia dueño de su destino y la dictadura de Onganía quedó herida de muerte y con ella sus proyectos de perpetuarse 20 años en el poder.

Virtudes y zonceras en la era macrista 

Etapa de rebeliones persistentes

El Cordobazo puso en evidencia las limitaciones del Estado autoritario implantado en 1966 y de una política económica que sólo satisfacía los intereses del gran capital monopolista nacional y extranjero.
 
Desde 1969 hasta 1971, la clase obrera cordobesa llevó adelante un colosal ascenso político que no sólo fue determinante para acabar con las dictaduras de los generales Onganía y Levingston, sino que también selló la suerte de distintos gobiernos provinciales. Además, el Cordobazo fue el hito inicial de un proceso de agravamiento de la protesta social y la lucha violenta que, durante varios años, se desarrolló en la sociedad argentina.

También, esta rebelión fue el punto más alto en el curso de la lucha popular que se inicio en 1955 y culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas saliendo por la puerta de atrás de la Casa Rosada. 

El Cordobazo, signado por la metodología de la violencia popular, nos enseñó que cada pueblo tiene la capacidad de desarrollar respuestas acordes con el tiempo que le toca vivir, que pueden tomar distintas formas: legales o ilegales; pacificas o violentas. Y nos demostró que: con una política popular, con dirigentes firmes y unidad de todos los sectores, se pueden derrotar los proyectos reaccionarios más represivos y cruentos, aunque parezcan muy sólidos.
 
El 29 de mayo de 1969, los obreros y estudiantes de Córdoba nos sublevamos contra un orden opresivo y carente de libertad, un gobierno autoritario, usurpador e ilegítimo que recurría a la represión para conservar y gestionar el poder, para imponer sus intereses económicos y ejercer su voluntad política. Y asumimos el derecho a la rebelión, que es del pueblo. Y ese derecho, que nace en la aspiración a la libertad, de la Patria y de las personas, es un derecho irrenunciable.
 
Por eso esta crónica merece ser recordada. Y quienes en aquel 29 de mayo de 1969 tuvimos la oportunidad de estar allí, de ser partícipe de tan histórico hecho que nos marcó a fuego, y estamos vivos para contarlo, tenemos el ineludible deber de hacer conocer esta historia, ejemplo popular de movilización y lucha que dejó huellas imborrables en toda una generación de militantes obreros y juveniles, para enseñar a las nuevas generaciones que la mejor forma de lucha es aquella que responde a la situación histórica concreta que se esta viviendo.

Escribe: Blas García (testigo y partícipe de "El Cordobazo")

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El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Signos de la lucha fueron los incendios de la firma estadounidense Xerox y de Citroen, en la avenida Colón, de las oficinas de la Dirección General de Rentas, en Mariano Moreno y Caseros, de la Aduana, en Chacabuco al 400.
El Cordobazo: Crónica de una insurrección popular y sus consecuencias
Por la tarde, el ejército inició la operación de recuperar la zona del centro y al caer la noche los manifestantes se habían retirado a los suburbios, donde atacaron comisarías y otros símbolos de la autoridad. Mientras tanto, francotiradores disparaban contra las tropas, retardando su avance por la ciudad. El restablecimiento del orden por el Ejército se logró gracias al espectáculo que dieron los soldados enfrentando directamente a sus conciudadanos en las calles de Córdoba.
16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Son tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores obreros y populares. Una Nueva Argentina donde el Pueblo fue protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas, del Chacho, de Varela y López Jordán, y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado, inconcluso, que debemos realizarlo plenamente hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase obrera, para aplicar sus eternas políticas neoliberales de injusticia social.

 
Las políticas económicas del macrismo están inspiradas en ese neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias siempre fracasaron, provocando enorme resistencia popular y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico - social injusto y la pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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16-10-2017 / 17:10
15-10-2017 / 18:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2017 / 18:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

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