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“Es falso que si los combustibles aumentan en el mercado internacional tienen que hacerlo en el país. El petróleo que consumimos se extrae y se comercializa en la Argentina y debe estar atado a nuestros propios costos”. Pino Solanas
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Nacionales - 16-05-2017 / 08:05
DEFENDIÓ EL PROYECTO DE ESPECIALIZACIÓN EN MATERIAS PRIMAS EN SU VISITA A CHINA

Macri ofrece a la Argentina como granero del mundo

Macri ofrece a la Argentina como granero del mundo
MACRI Y XI JINPING. Tanto en África como en América Latina, China se guía por un apetito voraz de materias primas, minerales, petróleo, y alimentos, sin consideraciones al medio ambiente. Así en Argentina compró recientemente la mitad de las acciones de Veladero a la Barrick Gold. Otras empresas chinas, que ya aprovechan los beneficios de operar en Argentina son: el banco ICBC; CNOOC, que comparte con la inglesa British Petroleum, y la familia Bulgheroni la propiedad de Pan American Energy, que opera en Cerro Dragón, Chubut donde buscan cerrar un acuerdo flexibilizador como en Vaca Muerta. Hasta una base en la Patagonia levantaron, operada por la empresa SatelliteLaunch and Tracking Control General (CLTC). Y si sumamos la invasiva presencia de sus mercancías, desde juguetes a maquinaria, tenemos a la vista los dos factores tradicionales en que se basó la expansión de las economías imperialistas en el siglo diecinueve.
Entre 1880 y 1916, la República Conservadora Oligárquica monopolizó el poder sobre la base de elecciones fraudulentas con el "voto cantado" y la figura excluyente fue Julio Argentino Roca. Se organizó un modelo agro exportador basado en la división internacional del trabajo impuesta por el Imperio Británico, orientado a la producción de carne y granos con destino al mercado británico.
 
En el relato tradicional de esa época, el país era "el granero del mundo". Este modelo económico, de producir materias primas baratas y comprar en el exterior productos elaborados caros, generó una fuerte concentración de la riqueza en pocas manos, la oligarquía, y la exclusión de la clase trabajadora y de los sectores populares de las provincias asentadas fuera de la región pampeana.
 
Después de 100 años, el presidente Mauricio Macri retorna a ese esquema participando de un congreso organizado por el gobierno asiático para afianzar el "cuento chino" de la lluvia de inversiones y los vínculos comerciales mientras EE.UU. amenaza con cerrarse. Como la famosa "lluvia de inversiones" prometidas no llegó, y se necesita financiamiento para obras, el macrismo pretende, con las relaciones económicas con China, mostrar que logra atraer inversiones.
 
En el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, Argentina se ofreció como granero del mundo prometiendo que el país duplicará su producción de alimentos en los próximos años. Macri señaló la potencialidad de la Argentina como país agroexportador, una premisa que coincide con la idea de inserción internacional a la está conduciendo a la economía argentina. Todo un modelo de antidesarrollo.
 
El macrismo también dio continuidad al "swap" (intercambio de monedas), que acordó el cristinismo, para fortalecer las reservas del Banco Central. Los "swap" son una manera que tiene el país asiático de ampliar su influencia geopolítica, así lo hizo con Corea del Sur y el Banco Central Europeo. El financiamiento chino no será gratis. El país asiático busca en América Latina y África provisión de materias primas e invierte aprovechando los recursos naturales de cada país.
 
Los empresarios argentinos siempre oscilaron en relaciones de dependencia con distintas potencias. Con Gran Bretaña, después Estados Unidos; y otros países imperialistas. En el caso de China, se profundizan los lazos de dependencia y habrá mayor primarización de la economía local. La sumisión a China, que continúa lo del cristinismo, no implica, para el macrismo, cortar las relaciones carnales con EE.UU. y con otros países imperialistas como lo demostró la visita de Macri a Trump, o con Merkel en Alemania, o la del presidente de Italia.
 
Así, de la mano de Macri, la Argentina va derecho a convertirse en una semicolonia, porque todos sus sectores productivos y sus recursos naturales van siendo entregados al extranjero, ahora al capital chino. Las potencias quieren que los países dependientes sean mercados para sus productos industriales caros y proveedores de materias primas y alimentos baratos. Igual que con Gran Bretaña hace más de 100 años. Con marketing, esta ruinosa decisión la denominan "volver al mundo".
 
La Opinión Popular

MACRI DEFENDIÓ EL PROYECTO DE ESPECIALIZACIÓN EN MATERIAS PRIMAS EN SU VISITA A CHINA
 
Con el paquete de agronegocios bajo el brazo
 
El presidente Mauricio Macri prometió que el país duplicará su producción de alimentos en los próximos años. Lo hizo durante su participación en un encuentro de líderes mundiales que se realiza esta semana en Beijing, China, desde donde el mandatario pretende volver con algunas promesas de inversión por parte del gigante asiático.
 
Macri se ciñó en su discurso a la potencialidad de la Argentina como país agroexportador, una premisa que coincide con la idea de inserción internacional a la está conduciendo a la economía argentina el gobierno de Cambiemos.
 
En su alocución, pensada para seducir potenciales interesados en ofrecer financiamiento, insistió en que el país es un gran productor de alimentos, que actualmente tiene capacidad para cubrir la demanda de 400 millones de personas y que puede aumentar su producción de manera exponencial.
 
En medio de su gira asiática, Macri participó del I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, un encuentro que reúne a mandatarios de todo el mundo, entre los que destacan el ruso Vladimir Putin, el griego Alexis Tsipras, el turco Recep Tayyip Erdogan y el italiano Sergio Mattarella.
 
El foro del gobierno chino de Xi Jinping es un espacio  de discusión sobre el proyecto de inversiones en infraestructura que promueve el régimen comunista para ampliar la conectividad entre Asia y otras regiones del mundo. En tanto, Macri tiene la intención de activar algunos acuerdos de financiamiento con China luego de que su ilusión de mayor integración con Estados Unidos se desvaneció con el arribo de Donald Trump a la presidencia de ese país.
 
Xi Jinping abrió la ceremonia en el Centro internacional de Conferencias de Beijing con un discurso en el que utilizó la alegoría de la antigua ruta de la seda para explicar la iniciativa que ya incluye a cien países, y que busca renovar la traza de conectividad y abrir grandes arterias de interacción del capital, la tecnología y el movimiento libre de personas.
 
"Construir una franja y convertirla en una ruta para la paz, para la lucha contra el terrorismo y para erradicar la pobreza", aseguró el mandatario chino, que busca alternativas frente a un eventual endurecimiento de las condiciones de comercio con Estados Unidos.
 
Macri coincidió con Jinping en que es preciso crear "una arquitectura de cooperación económica global abierta, inclusiva y equilibrada, que beneficie a todos". "Y que contribuya a dinamizar nuestros propios objetivos de reducción de la pobreza y creación de oportunidades económicas a través del desarrollo de infraestructura logística, energética y productiva", añadió, pese a que la apertura del comercio que Cambiemos implementó descuida a los sectores productivos locales.
 
Como contrapartida, ofreció ser el granero: "El objetivo es duplicar esa producción (agropecuaria) en los próximos años", lo cual se traduce en una buena oportunidad para aportarle mayor seguridad alimentaria a los países que participan de Una Franja, Una Ruta.
 
Señaló que en Unasur, cuya presidencia ejerce este año la Argentina, existe la decisión de establecer la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (Iirsa), con la cual se busca "alcanzar una mayor y más sostenible integración física".
 
También afirmó que la Argentina se proyecta desde una región "que tiene el potencial de integrarse hacia el mundo desde los cuatro puntos cardinales". Mencionó, como ejemplo, la Hidrovía Paraná-Paraguay, que permite transportar productos entre la Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, desde y hacia el océano Atlántico. Del mismo modo, señaló que también los corredores bioceánicos le posibilitan a la Argentina y Chile conectarse hacia el Atlántico y el Pacífico.
 
Macri afirmó que la Argentina trabaja "codo a codo" con instituciones financieras de China y Asia y busca formar parte del Banco Asiático de Infraestructura". El viernes se aprobó un "Plan Quinquenal Integrado China-Argentina", que detalla 16 obras prioritarias por más de 20 mil millones de dólares que financiarán el China Development Bank, el Exim Bank y Sinosure, la Corporación China de Seguros de Crédito y Exportación.
 
Diez de esos proyectos ya habían sido negociados durante el gobierno anterior y ahora el macrismo, que antes los había frenado, se vio forzado a reestablecerlos ante la presión china. A estas iniciativas se suma el financiamiento que busca asegurar el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, para el plan de viviendas que incluye las casas industrializadas, donde la china Sany invertirá 30 millones de dólares para cinco mil viviendas. Para esto Macri se reunirá mañana con Xi Jinping e importantes empresarios locales.
 
Fuentes: Página12, Clarín, La Nación, La Izquierda Diario y LOP
 

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Macri ofrece a la Argentina como granero del mundo
El Presidente, Mauricio Macri concurrió a la cumbre sobre el plan de China para cambiar el Orden Mundial. Asistió al foro "Una Franja y Una Ruta para la Cooperación Internacional”, cumbre que giró en torno al plan chino de recrear la antigua Ruta de la Seda de Marco Polo, que conectaba Europa y Asia. Esta vieja ruta sustentó la era dorada china más de 1.000 años atrás, cuando el expansionismo territorial de la dinastía Tang, la supremacía cultural y el poderío económico, estaban en su pico. El mandatario chino, Xi Jinping, desea recrearla en la modernidad, impulsando el comercio de su país con 60 naciones de Asia, Europa, Medio Oriente y África del Norte.
21-01-2018 / 21:01
21-01-2018 / 19:01
21-01-2018 / 11:01
A Marcos Peña, el jefe de Gabinete, le endilgan culpabilidades varias, entre ellas la indiferencia u hostilidad papal. Sea por episodios ocurridos cuando Macri era intendente y Bergoglio era Bergoglio, como la ley igualitaria, o por otros de esta fase presidencial.
 
Sin embargo, el accidentado pasado porteño no ha sido decisivo: cuando fue elegido papa, Francisco recibió a Macri con más simpatía que a Cristina, se alegró de fotografiarse con la hija menor, Antonia. Luego se invirtieron los roles, la dama superó al ingeniero, pontífice con corazón sensible ante una viuda plañidera.
 
Desde entonces llovieron las imputaciones sobre Peña y el enojo del Vaticano, hasta contradictorias: unos le atribuyen pertenencia al Opus Dei (dominante fracción religiosa opuesta y en guerra con la Compañía de Jesús a la que pertenece Francisco) y, otros, una inclinación ateísta imperdonable para la Iglesia, que prefiere a quienes depositan su fe en cualquier Dios antes que a los pacíficos descarriados no creyentes en el más allá.
 
Para Macri es un misterio inexplicable esa apatía demostrada por el Papa, y a sus amigos les confesó que no le pudo sacar siquiera una sonrisa en su última entrevista. Ni haciendo un número vivo.
 
Estas relaciones importan por la ruptura manifiesta entre lo que el Papa considera liberalismo, plata y patronal, representado por Macri, según él (también por el electo Sebastián Piñera, al que apenas saludó fría y protocolarmente en Chile), y una doctrina social cristiana contraria al mercado, de fuerte contenido estatista, más dedicada a socorrer pobres caritativamente.
 
Por lo tanto, con Peña o sin Peña enfrente, difícil que la distancia se acorte entre el Gobierno y el Vaticano.

21-01-2018 / 10:01
La moda periodística de este verano es preguntarse por qué no viene el papa Francisco a la Argentina. El género admite ricas y variadas posibilidades.
 
Clarín trabaja una vertiente surrealista: trata de inducir la interpretación de que la iglesia católica argentina repudia a quienes usan a Francisco para una política conflictiva contra el gobierno de Macri, lo que claramente contradice el texto del documento episcopal al respecto.
 
Morales Solá en La Nación incorpora un matiz: les aconseja a los macristas que no le adjudiquen al Papa enemistad con Macri e incorpora una lectura histórica que permite inferir una excelente relación entre ambos, convenientemente sazonada por la demostración del encono que, en cambio, separaría al pontífice de Cristina.
 
La lectura del mensaje Evangelium Gaudium y de la encíclica Laudato sii permite adentrarse en la esencia del mensaje que el Papa ha colocado en el centro de su misión pastoral como jefe de la iglesia, y pensar la cuestión de su no visita al país a partir de ahí.
 
¿Cuál es el hilo común de todo ese sistema de señales que emite el Papa? Sin duda se trata de la construcción de un jalón de la doctrina social de la iglesia orientado al mundo de nuestros días. Esa doctrina, nacida con la encíclica Rerum Novarum, promulgada por León XIII en 1891, tuvo en sus orígenes el propósito de intervención en la cuestión de las relaciones entre el trabajo y el capital.
 
Tanto en sus vertientes más conservadoras, como en las más progresistas, el catolicismo puso la cuestión de la explotación del trabajo en el centro de su preocupación, estuviera ésta guiada por el temor a la rebelión obrera o por la solidaridad con los que sufren la injusticia de esa explotación. Sus interlocutores son los pobres, los perseguidos, los discriminados.
 
Los comunicadores críticos del Papa -los que dicen lo que los poderosos de la Argentina piensan pero no quieren decir- han armado su propio relato o, mejor dicho, han elaborado un modo de incluir al Papa en el relato general de la historia reciente del país.
 
Francisco es peronista. En consecuencia no está conforme con que Macri gobierne el país. Su rechazo a visitarnos sería así una forma de molestar al presidente, de demostrarle su antipatía, de intervenir políticamente en su contra.
 
¿Es efectivamente política la conducta del Papa? Claro que sí: colocarse en este momento del mundo como un crítico de la globalización neoliberal, afirmar que el capitalismo es la cultura del descarte, que "esta economía mata", que el derrame de las riquezas desde la cúpula híper concentrada del capital hacia las clases populares es una visión farsesca y que tal cosa no ha ocurrido nunca ni puede ocurrir...todas esas son definiciones claramente políticas.
 
Pero reducir a Francisco al lugar de un operador político argentino sería pura ignorancia si no fuera, como es, ocultamiento y manipulación. 

20-01-2018 / 17:01
Los referentes legislativos de Cambiemos retornaron de sus vacaciones esta semana y volvieron a las playas con una certeza: será difícil dar grandes batallas en el Congreso este año, tras la traumática sanción de la reforma previsional.
 
"Sólo tendremos leyes con debates abiertos y participativos", fue la consigna que los diputados Emilio Monzó y Mario Negri y los senadores Luis Naidenoff y Federico Pinedo le comunicaron a sus pocos pares que atendían el martes. Venían de escucharla en la Casa Rosada, en la primera reunión de gabinete ampliada del año. La próxima será en un mes, ya en el retiro espiritual de Chapadmalal.
 
Entretanto, Mauricio Macri echó leña al fuego con nuevos DNUs que enfurecieron al peronismo dialoguista, mote asignado a los bloques referenciados en los gobernadores que le ayudaron estos años a tener leyes, aunque no tanto como él hubiera querido.
 
Desde sus casas o sus remansos vacacionales, los peronistas no K cruzaron llamadas que derivaron en un comunicado del Bloque Justicialista en contra del megadecreto de reforma del Estado. Ya hablan de una mini cumbre informal en Salta, donde trabaja full time Pablo Kosiner, jefe del BJ, artífice de los avatares de la reforma previsional en Diputados.
 
Macri quiere que los legisladores no sean protagonistas y sólo debatan leyes con amplios consensos y sin riesgos. Y está dispuesto a resolver los temas cruciales por decreto. En Cambiemos admiten que Mauri no se acostumbró a la negociación permanente y prefiere ignorarlos todo lo posible.

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