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Internacionales - 10-05-2017 / 20:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Agentes del servicio secreto israelí Mosad secuestran al genocida nazi Adolf Eichmann

Agentes del servicio secreto israelí Mosad secuestran al genocida nazi Adolf Eichmann
Genocida Otto Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS nazis.
Otto Adolf Eichmann fue un teniente coronel de las SS nazis. Fue el responsable de la "Solución Final" con la que los nazis decidieron el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración. Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, el oficial de las SS se había fugado y evitado los juicios de Nüremberg.
 
Primero, se escondió en Alemania y, finalmente, llegó a Italia donde consiguió un pasaporte de la Cruz Roja, con visado argentino, a nombre de Ricardo Klement con el que viajó a Buenos Aires el 14 de junio de 1950.
 
El 11 de mayo de 1960 fue secuestrado por el Mossad. Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban, para participar de los festejos.
 
Por este secuestro, la cancillería argentina, por medio del embajador Mario Amadeo -el presidente de Argentina era Arturo Frondizi-, reclamó una grave violación de la soberanía; este reclamo lo llevó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Recibió apoyo del organismo internacional, pero Israel nunca tuvo intenciones de devolver al criminal nazi.
 
La Opinión Popular

Cómo y por qué Israel secuestró a Adolf Eichmann
 
A 50 años de la operación, un tribunal alemán ordenó abrir los archivos de los servicios secretos sobre el escape del ex jerarca nazi a la Argentina. Se radicó en San Fernando, donde agentes del Mossad se lo llevaron a Jerusalén para juzgarlo.
 
Por Hernán Dobry
 
La Argentina era una fiesta. Faltaban pocos días para comenzar los festejos del 150 aniversario de la Revolución de Mayo y todo el país esperaba expectante del inicio de las celebraciones, para las que habían llegado a Buenos Aires delegaciones de todo el mundo. Nadie podía prever que a miles de kilómetros de distancia un anuncio opacaría todo.
 
"Adolf Eichmann se encuentra ya detenido en Israel y en breve será procesado aquí conforme la Ley de Justicia contra los nazis y sus colaboracionistas", afirmó el primer ministro de Israel, David Ben-Gurión, ante su Parlamento, el 23 de mayo de 1960. La noticia se diseminó de inmediato en todos los medios.
 
Dos días más tarde, la revista Times informó que lo habían capturado en Buenos Aires y el 26, La Razón lo ponía en su portada. Había estallado uno de los mayores escándalos del gobierno de Arturo Frondizi.
 
Eichmann era el responsable de la "Solución Final" con la que los nazis decidieron el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración. Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, el oficial de las SS se había fugado y evitado los juicios de Nüremberg Primero, se escondió en Alemania y, finalmente, llegó a Italia donde consiguió un pasaporte de la Cruz Roja, con visado argentino, a nombre de Ricardo Klement con el que viajó a Buenos Aires el 14 de junio de 1950.
 
Después de pasar por varios destinos en el país, se asentó en la calle Garibaldi 6067, en la localidad de San Fernando y comenzó a trabajar para Mercedes Benz. Allí, lo halló un grupo de agentes del Mossad (Servicio de Inteligencia Israelí) luego de que la hija de un sobreviviente del Holocausto diera la alerta.
 
 
El operativo especial
 
La autorización para capturarlo la dio Ben-Gurión sin consultar a su gabinete, luego de que el titular del Mossad, Isser Harel, le confirmara que realmente era él. Si bien lo correcto hubiera sido pedir su extradición, prefirieron secuestrarlo ya que la Argentina, previamente, había rechazado otros pedidos por diversos colaboracionistas nazis y, unos meses antes, el gobierno alemán había hecho una solicitud similar por Josef Mengele, quien había sido puesto sobre aviso y se fugó.
 
Para esto, enviaron al país a veinte agentes y alquilaron una casa donde estuvieron hasta que finalizó su misión. La tarde del 11 mayo, se dirigieron hasta San Fernando y esperaron a que Eichmann descendiera del colectivo que lo traía de vuelta de su trabajo.
 
Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban, para participar de los festejos.
 
 
La crisis diplomática
 
La noticia del secuestro de Eichmann fue un baldazo de agua fría para el gobierno de Frondizi ya que se trataba de una violación a la soberanía nacional por parte de un país amigo. En seguida, el canciller Diógenes Taborda le exigió una explicación al embajador israelí, Arieh Levavi.
 
"En caso de que Eichmann haya sido capturado en la Argentina, ello se contradice con las normas internacionales y forzará a la Argentina, pese a sus buenas relaciones con Israel, a presentar una protesta muy severa y los resultados serán impredecibles", afirmó.
 
El clima se tensó más aún cuando Jerusalén respondió que no sabía que el jerarca nazi venía desde Buenos Aires ya que el Mossad no les había informado al respecto. En el Palacio San Martín, intensificaron la presión y les dieron ultimátum para que lo restituyeran antes del 10 de junio y castigaran a los culpables de la violación a la soberanía nacional.
 
Dos días más tarde, Ben-Gurión le escribió a Frondizi para poner paños fríos en el asunto. "Estoy seguro, señor presidente, que considerará estos argumentos con toda la ponderación moral. Usted mismo ha combatido contra una dictadura y ha revelado su enfoque sobre valores humanos, y yo espero que nos comprenda y acepte nuestra sincera expresión de pesar por el perjuicio a las leyes de su país, causado en virtud de una obligación moral interna, y que se sume a todos los amantes de la Justicia en el mundo, que ven en el enjuiciamiento de Eichmann en Israel un acto de Suprema justicia histórica, y que las relaciones amistosas entre Israel y su país no resulten perjudicadas", concluía la carta.
 
Finalmente, el presidente decidió seguir los consejos de su asesor Mario Weinfeld y elevó el caso a la ONU, "donde debía perderse en algún archivo". Pero no contaba con que el embajador Mario Amadeo convocaría a una sesión de urgencia al Consejo de Seguridad el 22 de junio para tratar el tema.
 
"El gobierno de la República Argentina acusa al Estado de Israel de violación de su soberanía con responsabilidad del gobierno de dicho Estado, por el traslado ilícito y clandestino de Adolf Eichmann a territorio israelí", afirmó el diplomático en la reunión.
 
Finalmente, el Consejo votó una resolución inocua en la que se instaba a Israel a que indemnizara adecuadamente al país y a que mejoraran "las relaciones bilaterales, históricamente amistosas".
 
Ese mismo día, el gobierno, presionado por los militares y el Palacio San Martín, declaró persona no grata a Levavi. Con el correr de las semanas, el tema fue quedando en el olvido y, para el 3 de agosto, funcionarios de ambas cancillerías se sentaron a conversar y emitieron un comunicado que incluía una disculpa de Israel por la violación a la soberanía argentina.
 
Para finales de año, los dos países ya habían nombrado a sus nuevos embajadores y todo volvió a la normalidad, sólo que Eichmann siguió en Jerusalén. Allí, fue juzgado y se lo condenó a morir en la horca por crímenes cometidos contra la Humanidad. La sentencia se cumplió el 1º de junio de 1962, cuando Frondizi ya había sido derrocado.
 
Fuente: Perfil

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18-06-2018 / 22:06
18-06-2018 / 21:06
En 1859, Maximiliano de Habsburgo fue contactado por primera vez por los monárquicos mexicanos - los miembros de la aristocracia mexicana, encabezada por José Pablo Martínez del Río - con una propuesta para convertirse en el emperador de México.
 
Él no aceptó al principio, pero después de la intervención francesa en México, dirigida por Napoleón III, de la captura de la ciudad de México por el General Élie-Frédéric Forey y del plebiscito que confirmó la proclamación del imperio, mientras las tropas francesas ocupaban la mayor parte del territorio, consintió en aceptar la corona en el año 1863.
 
El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria era miembro de la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena. Después de una carrera en la Armada de Austria, fue proclamado, el 10 de abril de 1864, emperador como: Maximiliano I de México.
 
Dio inicio así al Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo de Napoleón III de Francia y un grupo de mexicanos conservadores que trataron de revivir la monarquía mexicana instaurada anteriormente por Agustín de Iturbide (Agustín I de México).
 
Muchos países, entre ellos los Estados Unidos, se negaron a reconocer a ese gobierno. Esto ayudó a asegurar el éxito de las fuerzas liberales encabezados por Benito Juárez, quien se negó a consentir el Imperio. Hubo guerra continua entre las tropas imperiales (conformada por mexicanos, franceses, austriacos y belgas) y los republicanos mexicanos.
 
Después de la final de la "Guerra de Secesión", los Estados Unidos comenzaron a suministrar armas a los partidarios de Juárez en El Paso del Norte en la frontera con México. Mientras tanto, Maximiliano invitó a los ex confederados esclavistas a trasladarse a México en una serie de asentamientos.
 
Sin embargo, en 1866, Napoleón III retiraría sus tropas en el frente de la resistencia mexicana, debido a la oposición de EE.UU. bajo la Doctrina Monroe, y para aumentar su contingente militar en el país para hacer frente al creciente ejército prusiano de Otto Von Bismarck.
 
La ciudad de Querétaro cayó en mayo de 1867, y tras un consejo de guerra, Maximiliano I, fue condenado a muerte. Benito Juárez se negó a conmutar la pena, para enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto por las potencias extranjeras. La sentencia se llevó a cabo el 19 de junio 1867.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
El 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los presos por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho (presos comunes), en el Pabellón Azul de la isla penal de El Frontón (subversivos) y Santa Bárbara (mujeres), que poseían un control tácito al interior de los centros, se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas.
 
Los amotinados en las tres cárceles presentaron un pliego único de 26 demandas, la mayoría relacionada a mejoras en las condiciones de vida de los prisioneros y la disolución del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), entidad encargada de las prisiones en el país. Alan García y los miembros de su gobierno fueron tomados desprevenidos por el incidente.
 
La iglesia Católica peruana en el documento publicado el 19 de junio de 1986 y titulado Masacre de los penales de Lima relata: "En la madrugada del 18, los detenidos de los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, en Lima, se amotinan y toman rehenes. El consejo de ministros y el presidente Alan García deciden encargar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la restauración del orden. En Santa Bárbara -cárcel de mujeres- interviene la Guardia Republicana. Las rehenes son liberadas. Hay dos reclusas muertas. 
 
En Lurigancho intervienen el Ejército y la Guardia Republicana. Al amanecer del 19 un rehén es liberado. Los ciento veinticuatro reclusos -según el informe oficial- son fusilados después de rendirse. En el Frontón, la operación se encomienda a la Marina, que bombardea el Pabellón Azul durante todo el día. Sobreviven treinta internos, que se rinden. Eran alrededor de doscientos detenidos. En todo el proceso se impide el acceso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales. Tampoco la prensa".
 
Fue el asesinato masivo más grande durante la lucha contrasubversiva en Perú.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
18-06-2018 / 08:06
En 1952, Egipto estaba afectado por una aguda crisis a todos los niveles: corrupción, inoperancia de la Constitución, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, desprestigio de la figura del rey, etc.
 
El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948, y en su seno se había formado una sociedad secreta (creada en el año 1949) llamada Movimiento de Oficiales Libres.
 
Toda la crisis desembocó en el alzamiento de 1952. La dirección del movimiento corrió a cargo del ejército, liderados por el Comité de Oficiales Libres (donde pronto destacaría la figura de Nasser). Estos militares rápidamente entraron en contacto con partidos de izquierda y con otros grupos contrarios al régimen.
 
El movimiento revolucionario se desencadenó con el golpe militar del 22 de julio de 1952, que se impuso sin demasiada oposición. El 18 de junio de 1953, oficiales del Ejército -liderados por Gamal Abdel Nasser- derrocaron al rey Faruq y proclamaron la República de Egipto.
 
Con la llegada al poder, el Movimiento de los Oficiales Libres, hegemónico en el gobierno, comenzó a aplicar su programa, cada vez más vinculado a las ideas de Nasser, que defendía un régimen de unidad y dignificación a través del socialismo.
 
Los años 1955 y 1956 sirvieron para la consolidación del liderazgo de Nasser, que se convirtió en referente principal del nacionalismo árabe o panarabismo, de orientación socialista y populista; y en una prestigiosa figura a nivel internacional, junto al yugoslavo Josip Broz "Titoy el indio Sri Pandit Jawaharlal Nehru, del Movimiento de Países No Alineados ni con el imperialismo yanqui ni con el bloque soviético.

Por Carlos Morales

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