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Internacionales - 29-04-2017 / 20:04
EFEMÉRIDES POPULARES. LA CAÍDA DE SAIGÓN MARCÓ EL FIN DE LA GUERRA DE VIETNAM Y LA REUNIFICACIÓN DEL PAÍS

Liberación de Saigón, una victoria sobre el imperialismo yanqui y sus lacayos

Liberación de Saigón, una victoria sobre el imperialismo yanqui y sus lacayos
Le Van Phuong, un joven tanquista, ya veterano de las batallas de la carretera 9 y Da Nang, fue a quien le tocó derribar las puertas del palacio que albergó a todos los gobiernos que siguieron las órdenes del mando estadounidense de ocupación.
La victoria de las aguerridas Fuerzas Armadas Populares de Liberación del heroico pueblo vietnamita, el 30 de abril de 1975, se produjo en un momento histórico caracterizado por la incapacidad de los Estados Unidos de imponer un orden mundial basado solo en la supremacía estratégica-militar.
 
Esa ejemplar y pertinaz resistencia protagonizada por los vietnamitas suscitó admiración y solidaridad mundial y contribuyó a despertar conciencias y a romper el mito de la invencibilidad de los marines y tropas equipadas con lo último en tecnología bélica.
 
La entrada del Viet Cong resultó el remate de una acertada estrategia, que se desató el 10 de marzo de 1975, una gran ofensiva final, la operación Ho Chi Minh. Durante los días 26, 27 y 28 de abril se generalizó por toda la franja costera y se desarrollaron combates encarnizados, cuerpo a cuerpo, casa por casa para romper el "cordón sanitario" alrededor de la capital del sur.
 
La derrota de los Estados Unidos en Vietnam significó un duro revés para la política yanqui dirigida a hacer retroceder el proceso nacionalista, popular y revolucionario que tomó auge después de 1945 con la expansión del socialismo en Europa y el desarrollo del movimiento de liberación en las áreas coloniales del Tercer Mundo.
 
La liberación de Saigón representa un símbolo de resistencia y victoria de una causa justa: defender el derecho a la soberanía nacional, la independencia, la unidad e integridad territorial, que sigue vigente como ejemplo en la memoria universal de los pueblos.
 
Por Carlos Morales

Saigón 75: la heroica victoria de Vietnam sobre el imperialismo yanqui y sus lacayos
 
Hay fechas que marcan hitos históricos y perduran para siempre en la memoria universal. Así ocurre con el 30 de abril de 1975, simbolizado en un tanque que derribaba las puertas del palacio gubernamental del antiguo Saigón, en el sur de Vietnam.
 
Era un mediodía cuando las aguerridas Fuerzas de Liberación del heroico pueblo vietnamita irrumpían en la guarida de un régimen en estampida, solo sostenido por el poderío militar de una potencia como Estados Unidos.
 
Y más que ponerle término a la ignominia de la subordinación que allí se cobijaba, aquel memorable episodio fue contundente escena final de una anunciada derrota política y militar infligida al prepotente imperio injerencista y agresor.
 
Nunca le fue tan humillante, precedida en las vísperas por las elocuentes imágenes de fugas precipitadas y desesperadas, de rebatiñas por treparse en helicópteros y huir a como diera lugar de la avalancha liberadora y revolucionaria en marcha.
 
Desde que en 1964 Estados Unidos sacó intencionado partido del llamado incidente del Golfo de Tonkin, una fraudulenta auto agresión para desatar la guerra en Vietnam, habían transcurrido algo más de dos décadas de muy alto costo humano y material.
 
Como pocas veces se tenga noticias pueblo alguno sufriría tanto castigo en vidas y recursos naturales, por el solo hecho de defender su derecho a la soberanía nacional, la independencia y la unidad e integridad territorial.
 
Todavía hoy, en un Vietnam más fuerte, como nunca se cansó de avizorar el gran Ho Chi Minh, aún bajo los bombas cayendo sobre Hanoi, se sigue reclamando por las víctimas, generación tras otra, del infernal "agente naranja", diseminado por la aviación estadounidense en poblaciones civiles, sembradíos y bosques.
 
Pero también esa ejemplar y pertinaz resistencia protagonizada por los vietnamitas suscitó admiración y solidaridad mundial y contribuyó a despertar conciencias en los propios Estados Unidos, donde comenzó a romperse el mito de la invencibilidad de sus marines y tropas equipadas con lo último en tecnología bélica.
 
Ello constituyó una formidable lección, la de que "si, se puede", al igual que antes en la batalla cubana de Girón, en 1961 frente a mercenarios sostenidos por Washington. O en otro contexto, el abril de 2002 en Caracas, Venezuela, en el fondo, de la misma hechura.
 
La relampagueante entrada de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Vietnam a Saigón, resultó el colofón de una acertada estrategia, que atravesó por sucesivas etapas cruciales, desde que el 1971, los estadounidenes no pudieron controlar las fronteras entre Vietnam, Laos y Cambodia por la carretera 9.
 
En ese momento, con las zonas liberadas abarcando más del 50 por ciento de los escenarios de la guerra, la derrota ya se vislumbraba, y dos años después, en 1973 los patriotas obligaban a los agresores a sentarse en la mesa de negociaciones en Paris y suscribir un acuerdo de paz.
 
A partir de entonces, en medio de continuadas violaciones estadounidenses a lo pactado, otras batallas decisivas contra los baluartes militares de Phoc Long, Buon Me Thuot, Pleikú, Che Reo, Da Nang, Hha Trang Luang y otros fueron cimentando el camino al asalto culminante.
 
El Comité Central del entonces llamado Partido de los Trabajadores de Vietnam, decidió desatar el 10 de marzo de 1975 la gran ofensiva final y la operación Ho Chi Minh.
 
Durante los días 26, 27 y 28 de abril se había generalizado por toda la franja costera y en diversos puntos se desarrollaban combates encarnizados, cuerpo a cuerpo, casa por casa para romper el presuntuoso "cordón sanitario" alrededor de la capital del sur.
 
Por esos días, Le Van Phuong, un joven tanquista, ya veterano de las batallas de la carretera 9 y Da Nang, recibió la orden de marchar hacia Saigón y fue a quien le tocó derribar las puertas del palacio que albergó a todos los gobiernos que siguieron a pie juntillas las órdenes del mando estadounidense de ocupación.
 
Entrevistado por la radioemisora Voz de Vietnam, con motivo de este aniversario del acontecimiento, aún le emociona evocarlo, y al recordar también a su jefe de compañía, Bui Quang Than, izando en lo más alto de aquel recinto la bandera de la liberación.
 
La foto en la que aparece el tanquista, y que ha devenido símbolo mundial, fue tomada por Francoise Demulder, fallecida en 2009, una reportera francesa, a quien según sus propias palabras, la guerra en Vietnam le cambió el sentido de su oficio y de su vida.
 
Luego cubrió la guerra en el Líbano y la resistencia de los palestinos, entre otros conflictos que calificó de injustos.
 
Antes de morir regresó a Hanoi, en búsqueda de Phuong, a quien encontró en una humilde vivienda de una callejuela de Son Tay, modesto en su hazaña, y entregado como uno más a las tareas de la vida civil de un país reconstruido y en crecimiento.
 
Ambos se abrazaron y lloraron, porque también la liberación de la hoy Ciudad Ho Chi Minh, que terminó reunificando a Vietnam, hermana más allá de fronteras.
 
Saigón 75 representa por siempre un símbolo de resistencia y victoria de una causa justa en la memoria universal.
 
 
El relato de esa jornada
 
Es 30 de abril de 1975. Son las 11 : 30 AM . Estamos en Saigón, la antigua capital de Viet Nam del Sur. La atmósfera pesada, ocre, tensa en extremo, sucumbe ante la marcha triunfal de tanques que avanzan implacablemente hacia el palacio presidencial, último reducto y símbolo agonizante del poder colonial, otrora francés, hasta hoy yanqui. Son muchas las victorias acumuladas en casi treinta años, desde la insurrección de agosto de 1945, dirigida por el Partido Comunista de Vietnam y el Viet Minh, conducidos ambos por el glorioso Tio Ho. No son menos los sacrificios y las muertes agolpadas en el trayecto.
 
Los tanques derriban la verja del antiguo palacio, se detienen, y de sus escotillas, corren sus ocupantes como en veloz carrera de 100 metros, hacia la azotea del antes temible edificio. Los combatientes escalan el edificio mientras portan una bandera del Frente Nacional de Liberación de Viet Nam de Sur, esgrimiendola como un sable contra la garganta del águila imperial, alcanzan su objetivo y coronan la victoria.
 
Es la gran victoria del heroico pueblo. Es la victoria de los pueblos, pagada al altísimo precio de la sangre de millones de mártires. Es también la victoria de Dien Bien Phu, optimizada 21 años después, y coronada con la operación Ho Chi Minh, en la campaña de primavera magistralmente planificada y comandada, en la ofensiva final de diez divisiones avanzando en torno al anillo de Saigón, por el legendario camarada, General Vo Nguyen Giap, a pesar del bombardeo incesante e inmisericorde de los B-52 de Johnson, Nixon y Ford.
 
Esta vez no serán frustrados, como en 1954, luego de los acuerdos de Ginebra y como consecuencia de la derrota del colonialismo francés, la independencia del pueblo vietnamita, su indivisibilidad territorial, y su derecho a edificar, con el socialismo, una sociedad justa, sin explotadores nacionales o foráneos, y sin explotados.
 
A pocas cuadras del antiguo palacio, desde la azotea y el patio de la embajada yanqui, salen despavoridos y en amarga estampida los helicópteros de la derrota. En escena dantesca, los impotentes pájaros de acero levantan vuelo y cargan en sus vientres hinchados la flor y nata de la excrecencia imperial: personal diplomático yanqui, Estado Mayor conjunto norteamericano-saigonés, testaferros sudvietnamitas de sus aparatos de espionaje, y la carroña de politicastros coloniales.
 
De nada les sirvieron, en 30 años de guerra, directa e indirecta, los superbombarderos B-52, los superhombre de los comandos especiales de Boinas Verdes, y la política sistemática de tierra arrasada, de guerra química y bacteriológica.. De nada les sirvieron sus campos de concentración y exterminio. A pesar del genocidio, Vietnam venció.
 
http://www.taringa.net/posts/info/3334248/la-gloriosa-victoria-vietnamita-y-su-ejemplo.html
 
Fuente: Autor: Cubadebate- Taringa- Aporrea.org

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Liberación de Saigón, una victoria sobre el imperialismo yanqui y sus lacayos
Sálvese quien pueda, la retirada de las fuerzas Estadounidenses y algunos de sus lacayos. La derrota humillante se ve en las imágenes de fugas desesperadas por treparse en helicópteros y huir a como diera lugar de la avalancha revolucionaria en marcha.
Liberación de Saigón, una victoria sobre el imperialismo yanqui y sus lacayos
Liberación de Saigón.
18-06-2018 / 22:06
18-06-2018 / 21:06
En 1859, Maximiliano de Habsburgo fue contactado por primera vez por los monárquicos mexicanos - los miembros de la aristocracia mexicana, encabezada por José Pablo Martínez del Río - con una propuesta para convertirse en el emperador de México.
 
Él no aceptó al principio, pero después de la intervención francesa en México, dirigida por Napoleón III, de la captura de la ciudad de México por el General Élie-Frédéric Forey y del plebiscito que confirmó la proclamación del imperio, mientras las tropas francesas ocupaban la mayor parte del territorio, consintió en aceptar la corona en el año 1863.
 
El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria era miembro de la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena. Después de una carrera en la Armada de Austria, fue proclamado, el 10 de abril de 1864, emperador como: Maximiliano I de México.
 
Dio inicio así al Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo de Napoleón III de Francia y un grupo de mexicanos conservadores que trataron de revivir la monarquía mexicana instaurada anteriormente por Agustín de Iturbide (Agustín I de México).
 
Muchos países, entre ellos los Estados Unidos, se negaron a reconocer a ese gobierno. Esto ayudó a asegurar el éxito de las fuerzas liberales encabezados por Benito Juárez, quien se negó a consentir el Imperio. Hubo guerra continua entre las tropas imperiales (conformada por mexicanos, franceses, austriacos y belgas) y los republicanos mexicanos.
 
Después de la final de la "Guerra de Secesión", los Estados Unidos comenzaron a suministrar armas a los partidarios de Juárez en El Paso del Norte en la frontera con México. Mientras tanto, Maximiliano invitó a los ex confederados esclavistas a trasladarse a México en una serie de asentamientos.
 
Sin embargo, en 1866, Napoleón III retiraría sus tropas en el frente de la resistencia mexicana, debido a la oposición de EE.UU. bajo la Doctrina Monroe, y para aumentar su contingente militar en el país para hacer frente al creciente ejército prusiano de Otto Von Bismarck.
 
La ciudad de Querétaro cayó en mayo de 1867, y tras un consejo de guerra, Maximiliano I, fue condenado a muerte. Benito Juárez se negó a conmutar la pena, para enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto por las potencias extranjeras. La sentencia se llevó a cabo el 19 de junio 1867.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
El 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los presos por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho (presos comunes), en el Pabellón Azul de la isla penal de El Frontón (subversivos) y Santa Bárbara (mujeres), que poseían un control tácito al interior de los centros, se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas.
 
Los amotinados en las tres cárceles presentaron un pliego único de 26 demandas, la mayoría relacionada a mejoras en las condiciones de vida de los prisioneros y la disolución del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), entidad encargada de las prisiones en el país. Alan García y los miembros de su gobierno fueron tomados desprevenidos por el incidente.
 
La iglesia Católica peruana en el documento publicado el 19 de junio de 1986 y titulado Masacre de los penales de Lima relata: "En la madrugada del 18, los detenidos de los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, en Lima, se amotinan y toman rehenes. El consejo de ministros y el presidente Alan García deciden encargar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la restauración del orden. En Santa Bárbara -cárcel de mujeres- interviene la Guardia Republicana. Las rehenes son liberadas. Hay dos reclusas muertas. 
 
En Lurigancho intervienen el Ejército y la Guardia Republicana. Al amanecer del 19 un rehén es liberado. Los ciento veinticuatro reclusos -según el informe oficial- son fusilados después de rendirse. En el Frontón, la operación se encomienda a la Marina, que bombardea el Pabellón Azul durante todo el día. Sobreviven treinta internos, que se rinden. Eran alrededor de doscientos detenidos. En todo el proceso se impide el acceso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales. Tampoco la prensa".
 
Fue el asesinato masivo más grande durante la lucha contrasubversiva en Perú.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
18-06-2018 / 08:06
En 1952, Egipto estaba afectado por una aguda crisis a todos los niveles: corrupción, inoperancia de la Constitución, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, desprestigio de la figura del rey, etc.
 
El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948, y en su seno se había formado una sociedad secreta (creada en el año 1949) llamada Movimiento de Oficiales Libres.
 
Toda la crisis desembocó en el alzamiento de 1952. La dirección del movimiento corrió a cargo del ejército, liderados por el Comité de Oficiales Libres (donde pronto destacaría la figura de Nasser). Estos militares rápidamente entraron en contacto con partidos de izquierda y con otros grupos contrarios al régimen.
 
El movimiento revolucionario se desencadenó con el golpe militar del 22 de julio de 1952, que se impuso sin demasiada oposición. El 18 de junio de 1953, oficiales del Ejército -liderados por Gamal Abdel Nasser- derrocaron al rey Faruq y proclamaron la República de Egipto.
 
Con la llegada al poder, el Movimiento de los Oficiales Libres, hegemónico en el gobierno, comenzó a aplicar su programa, cada vez más vinculado a las ideas de Nasser, que defendía un régimen de unidad y dignificación a través del socialismo.
 
Los años 1955 y 1956 sirvieron para la consolidación del liderazgo de Nasser, que se convirtió en referente principal del nacionalismo árabe o panarabismo, de orientación socialista y populista; y en una prestigiosa figura a nivel internacional, junto al yugoslavo Josip Broz "Titoy el indio Sri Pandit Jawaharlal Nehru, del Movimiento de Países No Alineados ni con el imperialismo yanqui ni con el bloque soviético.

Por Carlos Morales

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